lunes, 31 de julio de 2006

Buscando a Nemo

Siempre me ha gustado el cine de animación (antiguamente cine de dibujos animados :P) y entre mis favoritas de los últimos años se encuentra "Buscando a Nemo", una divertida y tierna historia, técnicamente impecable y con un doblaje español bastante acertado (qué buena es Anabel Alonso). Y destaco lo del doblaje porque en las versiones orginales suelen ser actores famosos los encargados de poner voz a los personajes, logrando muy buenos resultados.

Por su parte, en España se pretende hacer lo mismo pero habitualmente se cae en el error de aprovechar el tirón de determinados humoristas, que si ya no te hacen gracia en sus shows o programas habituales, menos te la harán doblando a los animales o cosas protagonistas de una película animada.

Cuando la compañía Pixar, asociada con la antigua división de Disney, realizó "Buscando a Nemo", ya contaba en su haber con un puñado de éxitos que se iniciaron con "Toy Story" en 1995, revolucionando el cine de animación. Hasta entonces, las películas de dibujos animados eran del estilo de "La sirenita", "La Bella y la Bestia" o "El rey león", films que personalmente me encantan pero que técnicamente se trabajaban de otro modo, en los que primaba la banda sonora y los temas interpretados por conocidas estrellas de la música. El realismo que aportaba el diseño por ordenador a los trabajos de Pixar abrió un nuevo camino para el cine infantil pero adaptado a todos los públicos. Muchos papás que fueron con sus hijos al cine a ver "Monstruos S.A." disfrutaron casi tanto como sus pequeños y además luego comentaban con sus amigos "lo increíble y realista que era el movimiento de los pelos de aquel bicho".

Aprovechando el filón descubierto por Pixar, la productora DreamWorks se animó también a promocionar su división de animación, con un enorme éxito a cargo de "Shrek" y su secuela "Shrek 2". Pero se trataba de películas más adultas, con argumentos más complicados y que llamaron más la atención del público joven (cough cough) que del infantil. También tuvieron sonados fracasos, en su intento por seguir la estela de pescados de Nemo; "El espantatiburones" es una película francamente aburrida, mal doblada al español (con Fernando Tejero con el un poquito de por favor de "Aquí no hay quien viva"... lo que comenté arriba) y con una falta de ideas y originalidad alarmantes. Lo mismo puede decirse de "Madagascar", película que yo no he visto pero que cuenta con una puntuación muy mediocre en las webs de cine.

La Twentieth Century Fox también tuvo su oportunidad en el cine de animación con "La edad de Hielo", película que a muchos les apasiona (ya tiene también segunda parte) y que a mí me dejó como estaba. Me pareció en general tediosa, repetitiva y un tanto estúpida incluso, pero ahí está su abultado número de fans sintiendo adoración por ella. Siendo sincera he de decir que también hay obras de Pixar que no me gustan nada, como "Los Increíbles", que ni siquiera pude terminar de ver por miedo a morir de aburrimiento.

Si os interesa el cine de animación, no dejéis de visitar los links con las webs oficiales de las películas, con un montón de información, material para descargar y además... divertidos juegos, coleeeeega!! :P

sábado, 29 de julio de 2006

Diablo II

Puede decirse que mi inicio en los juegos de ordenador a gran escala fue el Diablo II, una especie de RPG (Role Playing Game) que tenía su versión para un jugador y también online. El juego era la secuela de Diablo, que había causado sensación entre la comunidad de jugadores y cuya fama y número de usuarios fue superado ampliamente por su continuación.

Las bases de Diablo II eran las mismas que las de muchos juegos que surgieron en la época: elegías un tipo de personaje según las opciones que te daban, le asignabas unas habilidades e ibas cumpliendo las misiones que se te enomendaban. El objetivo final de este juego era matar a Diablo, que en la primera edición había asolado el pueblo donde se desarrollaba la historia. Para llegar a la guarida de Diablo tenías que superar tres etapas protagonizadas por demonios menores y esquivar miles de trampas y monstruos denominados en la versión traducida al español de formas tan extravagantes como "Guerrero Loco de los Mocos", gracias al sistema aleatorio de creación de nombres.

Mi experiencia con Diablo II online comenzó con la clase de las amazonas, guerreras rubias y fornidas que utilizaban arcos y lanzas para sus batallas. Con mi primera amazona alcancé el nivel máximo de experiencia (99) y continué mi andadura probando la clase de la hechicera (también llegué a 99), para proseguir con los personajes masculinos del juego, nigromante, bárbaro y paladín. Cuando publicaron la expasión, que añadía un acto más al juego, también hice lo propio con la clase de la asesina. He de decir que, durante el tiempo que jugué, jamás usé ni el MapHack ni otro tipo de programas para alterar el nivel de loot (objetos que encontrabas en cada bicho que matabas), ya que considero que no ofrecen ningún aliciente desde mi punto de vista para ningún juego (qué mérito tiene que te den las cosas hechas?).

El juego en sí es muy adictivo y ofrece incontables posibilidades de conseguir mejores objetos, a través de combinaciones especiales. Incluso cuando ya has llegado al techo de tu experiencia, conseguir más anillos mágicos o armas más poderosas continúa siendo un reto. Y lo digo porque aún hoy, después de casi seis años, de vez en cuando vuelvo a jugar a Diablo II y me mantiene enganchada durante horas. En mis inicios, jugué ininterrumpidamente durante unos 2 años, acompañada en mis noches de vicio por unos cuantos amigos entre los que destacan especialmente Uri y Elyon (snif, qué tiempos eh? :)) Y creo que los tres lo dejamos en el momento más álgido, porque todo cambia, porque la vida son etapas, porque ese tiempo prefieres dedicarlo a otra cosa o a otro juego. Pero Diablo II seguirá formando parte de nuestras vidas de igual modo que "este anillo mágico no me sirve para nada" :P

viernes, 28 de julio de 2006

Compostela II

En el post dedicado a mi ciudad, Santiago de Compostela, olvidé nombrar el copyright de la foto que utilicé para ilustrarlo, y creo que es de justicia señalarlo. La foto la encontré por casualidad buscando en Google, pero pertenece a la web de Piers Allison (no tengo el gusto, pero parece inglés y fotógrafo :P). En esa página se pueden encontrar también otras imágenes de Galicia, como los relámpagos de arriba en una típica tormenta, así como de otros países bajo el epígrafe "travel pictures". Seguro que algunos encontraréis la imagen perfecta para vuestro fondo de escritorio en esa web.

miércoles, 26 de julio de 2006

Compostela

Ayer fue el Día de Galicia pero aquí ni siquiera fue festivo. Mientras vivía en Santiago nunca me sentí demasiado identificada con mi patria, nunca hablé gallego, nunca me gustaron las gaitas, nunca me gustó la lluvia. Desde que vivo fuera de Galicia echo de menos el olor a tierra mojada, la lluvia repiqueteando suavemente contra los cristales, el frío, la brisa. Echo de menos las nubes, los árboles, los ríos... los ríos! Aquí no hay ríos.

Desde que me fui sonrío cada vez que oigo a alguien hablar en gallego, cada vez que oigo una gaita o una muiñeira, cada vez que veo un queso de tetilla en el supermercado, o una marca de leche gallega, o el dibujo de una vaca! Aquí no hay vacas. Echo de menos las matrículas de los coches, los autobuses amarillos y rojos, el tren! Aquí no hay tren.

Echo de menos las calles conocidas, las caras que me suenan, los nombres aprendidos, los de siempre, los productos de toda la vida, los periódicos. Echo de menos "Luar" los viernes, aunque mientras vivía allí nunca lo veía. Echo de menos las casas de piedra, las plazas del Concello... aquí los Ayuntamientos no tienen plazas. Echo de menos el románico, los años dejando su huella en los muros, los aleros de las casas, las galerías de cristal. Echo de menos el raxo y la zorza, el caldo, las filloas, el pulpo á feira, los pimientos de Padrón, la empanada, el pan de maíz. Echo de menos los sonidos y las luces, las cafeterías! Aquí no hay cafeterías.

Echo de menos a mi familia, mi habitación, mis libros, mi ropa, mi cocina, mi terraza, mi edificio, mis cosas, mi mundo. Hoy tengo morriña; te echo de menos, Compostela.

PD. Suena "Memoria da Noite", una canción que Luar Na Lubre compuso con motivo de la catástrofe natural que el naufragio del Prestige causó en las costas gallegas.

martes, 25 de julio de 2006

Million dollar baby

Lo prometido es deuda. Ayer vi "Million dollar baby" y mi puntuación para ella sería un notable, con unas cuantas consideraciones que pasaré a señalar. Por supuesto, spoilers! Si no quieres que te joda el final de la película no sigas leyendo (lo entenderé :P).
Bien, oscars, premios y extraordinarias críticas aparte, se trata de una película bien hecha, con un guión inteligente, unas interpretaciones excepcionales y una dirección, como casi todas las de Clint Eastwood, sobresaliente. Mis "peros" son, en primer lugar, que los personajes me da la impresión de que cojean. La relación de Frankie (Eastwood) con su hija se queda a medias, sin saber por qué no se habla con ella, qué fue lo que ocurrió, y al menos a mí eso me intriga bastante. Lo mismo ocurre con Maggie (Swank) con su familia: nos muestran unos cuantos tópicos, típicos y predecibles, pero por otro lado nos niegan saber más sobre ella misma, su mundo y la gente que ha pasado por su vida, incluso sobre su manera de pensar. En la película dice que tiene casi 32 años y que lleva tres entrenando... ¿qué ha pasado con los otros 28 años de su existencia? Cierto es que la historia la cuenta el personaje interpretado por Morgan Freeman que, siendo fieles a la veracidad del film no debería saber de ellos más que lo que ve o le cuentan, pero aún así, debería profundizarse más en esos pasados.

El sueño americano, el alcanzar el éxito partiendo de la nada, la voluntad inquebrantable, la perseverancia... todo eso ya lo hemos visto en mil películas. Digamos que está bien tratado pero no es nuevo. El giro que da el film hacia la mitad del metraje es ciertamente sorprendente, aunque tampoco se profundiza en el tema de modo que te llegues a plantear nada más allá de "qué bien" o "qué mal". Siendo sincera, lloré a mares, pero mi naturaleza hace que llore los mismos mares con Estrenos TV, la verdad, así que tampoco puedo considerarlo un mérito exclusivo de "Million dollar baby".

E indudablemente aquí sale a colación "Mar adentro", de Alejandro Amenábar, en la que el tema está tratado desde el punto de vista del que lo sufre, y no desde el que lo ve en la distancia. Apenas sabemos qué piensa Maggie, la dura boxeadora, en esos momentos trágicos, algo que desde mi punto de vista enriquecería la historia. De todos modos, la interpretación de Hilary Swank me parece muy destacable, y creo que su oscar es tan merecido como el que consiguió por la valiente "Boys don't cry".

En general, la película está bien y me ha gustado, pero al mismo tiempo me dejó la sensación de que le falta algo. Y no se trata del final, que está muy bien logrado y perfectamente sellado el círculo de la historia; más bien es en el medio, en el desarrollo, me sobran cosas y me faltan otras. Me sobran escenas de gimnasio y de boxeo (no me gusta en absoluto ese deporte) y quizás echo en falta algo más de historia humana, que no tragedia humana, que de eso ya hay suficiente.

lunes, 24 de julio de 2006

Mystic River

Tenía muchísima curiosidad por ver esta película, tanto por su director, Clint Eastwood, como por su reparto de lujo. En términos generales no puedo decir que no me haya gustado, pero he de reconocer que me veía venir el final desde más o menos mitad de la película y eso hizo que perdiera bastante interés. No llegaré a los extremos de algunas críticas que he leído que aseguran que se trata de una obra maestra, pero tampoco caeré en el desprestigio que otros pretenden hacer del cine de Eastwood. Dejémoslo en que es una película correcta, que se deja ver y tiene algún que otro momento realmente llamativo.

En primer lugar, suelo ver las películas de Clint Eastwood con buena predisposición. En los últimos años me ha demostrado que es capaz de hacer thrillers interesantes y efectivos, siendo éste un género que muchos intentan y en el que casi todos fracasan por repetitivos, aburridos y predecibles. En la mayoría de las cintas de Eastwood se combinan importantes toques de originalidad con un conjunto final muy logrado que yo atribuyo a que lleva casi toda la vida trabajando con el mismo equipo de profesionales (director de fotografía, de producción y de montaje). Sus películas pueden ser mejores o peores, pero siempre tienen, desde mi punto de vista, un interés temático que las hace dignas de su visionado.

En el caso de "Mystic River", como antes mencioné, se parte de una historia un tanto vista ya en otras muchas cintas pero que, a medida que avanzan los minutos, se va ramificando para mostrar la parte más humana de los protagonistas. A mí me llama siempre la atención la vida de los demás, conocer el porqué de sus actitudes, de sus miedos, de su presente. En este film se ahonda precisamente en eso, en cómo han evolucionado las trayectorias vitales de tres adultos (Tim Robbins, Sean Penn y Kevin Bacon) marcados por un suceso de su infancia y en cómo ese estigma es imborrable aunque se pretenda teñir de normalidad.

La historia en general me recordó un poco a "Sleepers" (en la que también salía Kevin Bacon), que cuando la vi me gustó mucho, y a algunas otras películas de tragedias diarias. Muchos opinan que "Mystic River" hace gala de una impunidad ante el delito que no se ajusta a los cánones de la realidad ni de la moralidad. Pódría estar de acuerdo con el primer caso, aunque estoy segura de que existen casos totalmente reales en que la amistad está por encima del cumplimiento del deber, o simplemente el convencimiento de que esa persona ya ha cumplido de otro modo su condena.

En definitiva, ni la peor ni la mejor de su artífice. Algunas de mis razones para considerar a Clint Eastwood como un genio de la dirección son "Sin perdón" o "Medianoche en el jardín del bien y del mal", en mi opinión, ambas sublimes lecciones de cine. Dentro de un rato veré "Million dollar baby" (sí, sí, voy a redimirme ya de mi pecado :P) y ya os contaré mi veredicto.

domingo, 23 de julio de 2006

La virgen de los sicarios

Cuando cogí este libro en la biblioteca lo hice porque me sonaba el título, pero posiblemente fuera por la película y no por la novela en sí. Sin haber visto todavía la cinta (intentaré hacerlo en breve, aunque deduzco que será muy cercana al libro porque el guionista es el propio Fernando Vallejo), el libro me ha parecido bastante interesante y repleto de los sentimientos más primarios: amor y odio. Como siempre, spoilers!.

"La virgen de los sicarios" narra la historia de un hombre maduro (el propio escritor es el protagonista) que vuelve a su ciudad natal, Medellín (Colombia), con la intención de terminar allí sus días. En su camino se cruza Alexis, un joven sicario con el que comparte un amor sin preguntas ni respuestas, que se entremezcla con los asesinatos del chico y el brutal día a día de una ciudad violenta, marginal y desesperanzada.

La novela (y más la película, dirigida en el año 2000 por Barbet Schroeder) causaron una gran polémica en Colombia, por la cruda imagen que del país muestra su autor, Fernando Vallejo: una sociedad dominada por el odio, la venganza y atrapada por las garras del narcotráfico. Nadie se ha atrevido a desmentir que la ciudad de Medellín no sea en realidad ese compendio de miserias que narra Vallejo en su novela, aunque muchos alzaron sus protestas contra la irrespetuosidad que se muestra hacia la religión y hacia la sociedad colombiana en general y, además, por los tintes racistas y clasistas que acompañan la narración, según algunos críticos.

La novela, claro está, no es amable. En el libro se plantea algo que seguro habrá pasado por la cabeza de más de uno de nosotros: eliminar todo lo que no nos gusta o nos molesta de nuestro entorno. En la historia que narra "La virgen de los sicarios" se lleva al extremo la propuesta: no me gusta la música que pones, te mato; no me gusta cómo me has servido la comida, te mato; me has insultado, yo no te insulto, te mato. Se sueltan las armas con una facilidad pasmosa, algo que para mí desde luego no cabe más que dentro de la ficción. Asusta pensar que en determinados lugares de este mundo las cosas funcionan así de verdad y ya casi no es noticia.

Pero la novela también habla de amores puros, que se desligan (o intentan desligarse) de lo más cercano que tienen, la violencia, el dolor, la soledad y la muerte. De igual modo que el alarde de violencia y muertos me parece excesivo, la historia de amor entre Fernando y Alexis me parece de una ternura impresionante, al igual que la posterior relación del protagonista con el sicario verdugo de Alexis, sin saber que ha sido su ángel de la muerte.

Si yo fuera colombiana quizás la novela me llegaría de otro modo; en la distancia, me parece una obra digna de leer con una prosa cercana y tan viva como los muertos recurrentes de los sicarios.

viernes, 21 de julio de 2006

A veces la vida te da lo mismo que tú le das, pero otras veces te devuelve sólo las migajas de todo lo que le has dado. Mis últimos análisis dicen que me ha bajado el colesterol pero que también me ha bajado el hierro y la glucosa. Lo divertido es que para subir el hierro debería comer alimentos que no entran en mi dieta por su alto contenido en colesterol. Vaya dilema. Un principio de anemia contra un principio de riesgo de enfermedad cardiovascular.

Ya no fumo, no bebo, hago dieta, tomo la medicación puntualmente, incluso voy al gimnasio desde hace un par de meses, pero mi cuerpo sigue dándome patadas. Va a ser verdad que cuanto peor lo trates mejor se porta... Ingrato!

jueves, 20 de julio de 2006

Soy leyenda

A pesar de que no me considero una fan de la literatura de ciencia ficción, de vez en cuando me dejo aconsejar (sobre todo por GeekDraz) y leo algún clásico del género. Así ocurrió con "Soy leyenda", novela publicada en 1954 por el escritor estadounidense Richard Matheson. Diré lo de siempre llegado este punto, si aún no lo habéis leído, puede que mi post os descubra algunos detalles de los que convendría no saber nada hasta el final de la novela (spoilers!).

No me llaman excesivamente la atención las historias de vampiros más allá de la estética gótica y el neo-romanticismo de algunos estilos vampíricos. Pero en "Soy leyenda" se muestra una imagen de los vampiros totalmente distinta, nada glamourosa, muy alejada de los cánones culturales que se prodigan en los juegos de rol y en gran parte del cine dedicado a estos seres. Digámoslo claro: "los vampiros no son románticos".

En el libro se narran las peripecias del protagonista, Neville, para sobrevivir a una plaga que ha convertido a toda la humanidad en no-muertos. Hasta donde llega su conocimiento (y el del lector) él es el único ser humano que continúa manteniendo dicha condición, mientras ve como todos los que le rodean, incluidos sus seres queridos, caen contaminados por el extraño virus. Puede parecer un argumento típico a primera vista, pero la novela es realmente original en su planteamiento, sobre todo si la situamos en los años cincuenta. Y 50 años después mantiene su frescura argumental, algo que yo valoro mucho en mis lecturas.

El autor plantea un dilema a lo largo de toda la novela, que traslada al propio protagonista: ¿vale la pena continuar una lucha para salvar el mundo, tal como se conoce, sin saber a ciencia cierta si existe algún otro humano embarcado en la misma contienda? ¿Si la epidemia remitirá algún día o la batalla nunca llegará a su fin? ¿Si en realidad es él mismo el que se está negando a entrar en un nuevo concepto de civilización más avanzado o, al menos, más extendido? Es interesante comprobar cómo la idea de enemigo crece en el desconocimiento y cómo se convierte en un término bipolar dependiendo de la cantidad de adeptos, sin saber realmente si el peligro está en millones de vampiros para un solo hombre o en ese único hombre haciendo tambalear la sociedad vampírica.

miércoles, 19 de julio de 2006

Hombres G

Bien, ha llegado el momento de mostrar aquí mi influencia musical más antigua, un paseo por mi infancia, mi juventud y mi madurez, un grupo que me ha acompañado en los momentos buenos, divertidos, malos, tristes, aburridos, de estudio, de trabajo, de juerga, de casi todo: Hombres G.

Para los que se lleven las manos a la cabeza rumiando mi mal gusto les recomiendo que hagan, con humildad, un repaso por sus preferencias musicales a los 12 años y que analicen si 15 ó 20 años después se ha mantenido algo de todo aquello. En mi caso, puedo decir sin duda que los Hombres G me han acompañado en los últimos 20 años de mi existencia sin sorpresas, sin estridencias, sin decepciones, estando siempre ahí, que es al fin y al cabo lo que le pedimos a lo que nos hace la vida más llevadera.

Hagamos un poquito de historia. Hombres G nacieron allá por el año 1983 como un grupito de amigos que hacían canciones simpáticas, que no tocaban mal y que tenían en su vocalista, David Summers, un pozo de sentimientos hecho letras de canción. En los dos años siguientes la banda se convirtió en un auténtico fenómeno de masas, con miles de seguidores (sobre todo chicas) y llenos hasta la bandera en todos sus conciertos. Creo que hoy en día nadie puede decir que no haya cantado nunca el popular "Devuélveme a mi chica" o "Venezia", himnos en una movida madrileña que tocaba a su fin y que abría una nueva etapa en la música española.

Después de 7 discos, decidieron darse un descanso para acometer sus proyectos personales y profesionales, volviendo en el 2004 con "Todo esto es muy extraño", un CD que suena a los Hombres G de toda la vida pero que incluye, desde mi punto de vista, una de las mejores canciones que ha parido el grupo. Independientemente de que os guste o no la música que hacen, la letra de este tema es una petición de auxilio que a mí me hace estremecer y que merece ser escuchada.

Por ello, por mi infancia, mi juventud, mi madurez y las canciones que me han regalado, este post va dedicado a ellos.


Para mí tú eres el mar, eres la única verdad
mi razón para continuar
el motivo de vivir planeando sobre ti
el alivio de mi soledad
para mí tú eres el centro de mi pequeño universo.

Para mí tú eres la lluvia resbalando sobre mí
y la luna que quiero sentir
las palabras sin decir, las canciones sin cantar
y un millón de puertas por abrir
si no quieres no tienes que responder
pero quisiera saber.

¿Qué soy yo para ti? ¿Otra noche sin dormir?
¿Una escena de amor o siempre un último adiós?
¿Qué soy yo para ti? ¿Dime qué va a ser de mí?
Volveré a abrazarte así, dímelo.
¿Qué soy yo para ti?
Para mí tú eres el sol que inundó mi corazón
el camino de mi salvación.
Para mí tocar tu pelo es como estar en el cielo
entre tu luz azul y tu calor.
Si no quieres no tienes que responder
pero quisiera saber...
¿Qué soy yo para ti? ¿Otra noche sin dormir?
¿Una escena de amor o siempre un último adiós?
¿Qué soy yo para ti? ¿Dime qué va a ser de mí?
Volveré a abrazarte así, dímelo.
¿Qué soy yo para ti?
Para mí tú eres mi hogar donde yo quiero llegar
a abrazarme a ti para dormir
ahora dime sin pensar si este amor es de verdad
dime qué soy para ti.

martes, 18 de julio de 2006

Claude Monet


Nunca he tenido un don para la pintura, a pesar de que lo he intentado, como casi todo. A lo largo de la vida uno va probando de aquí y de allá, y al final se queda con lo que hace bien o, al menos, con lo que más le gusta. Yo no tenía paciencia para pintar, aunque debería llevar algo de eso en los genes (lo siento mami, en casa del herrero... ya sabes :P) El hecho de que la pintura no se encuentre entre mis habilidades ni mis pasiones no quita que tenga un par de autores que me encantan. Uno de ellos es el francés Claude Monet.

Como podéis ver en el cuadro de arriba, Monet es uno de los principales exponentes del estilo impresionista, movimiento surgido en la segunda mitad del siglo XiX y que se podría definir por encima como el protagonismo de los colores y lo que éstos transmiten en detrimento del motivo representado en el cuadro. Como yo realmente no entiendo mucho de pintura, académicamente hablando, me guío por lo mismo que lo hago en el resto de mis aficiones: algo me gusta o no me gusta, independientemente de si es bueno o malo en cuanto a calidad. Puedo alcanzar a distinguir si unas proporciones son correctas, por ejemplo, pero en estilos como el cubismo o el expresionismo abstracto la calidad ya no estaría reñida con la corrección pictórica tal como la entienden los conocedores de los clásicos.

Sin entrar pues a valorar movimientos artísticos que no me llaman la atención, Monet, y como él otros pintores abanderados del impresionismo europeo de fines del XIX (Sisley y también Van Gogh, aunque este último más cercano al post-impresionismo) han pintado a lo largo de sus trayectorias obras que me han transmitido con sus colores toda la vitalidad que no encontré en cuadros de estilos más sobrios. No dejéis de echar un vistazo al link de Monet de arriba; tiene pinturas realmente mágicas.

lunes, 17 de julio de 2006

Los amantes del Círculo Polar

Vi esta película unos cuantos años después de su estreno, tras haber escuchado cientos de veces que era magnífica, impresionante, encantadora... Imaginaos el miedo con el que me dispuse a visionarla, con la sombra de la decepción sobrevolando mi salón. Hasta ese momento, sólo existían en mi currículum medemniano flojos intentos de ver "Vacas" y "La ardilla roja", que en ninguno de los dos casos llegaron a buen puerto, cayendo incluso víctima del aburrimiento en el segundo caso tras apenas 15 minutos de cinta.

Pero, paradojas de la vida, "Los amantes del Círculo Polar" me cautivó de un modo increíble, me enterneció y consiguió que me trasladara a un mundo de sueños helados y fantasías entremezcladas con la realidad, que me sorprendieron muy gratamente. Desde la magnífica interpretación de los niños, hasta la no menos genial actuación de la pareja protagonista, Fele Martínez y Najwa Nimri, pasando por un montaje y una fotografía sobresalientes, todo encaja en un perfecto engranaje para crear una preciosa, aunque trágica, historia de amor.

Aunque no puedo opinar demasiado acerca del cine de Julio Medem, puesto que no he visto ninguna otra película suya (al menos entera, salvo el documental "La pelota vasca: la piel contra la piedra", que me pareció una interesante reflexión sobre el conflicto vasco), la mayoría de sus seguidores coinciden en calificar "Los amantes del Círculo Polar" como su obra más completa. Lo que a mí me transmitió al menos fue una fuerte sensación de paz interior, quizás por el juego de sonidos y miradas, que te hacen vivir la película como si fueras parte de la historia y situarte en ambos lados del círculo que se va cerrando. Y el hecho de que el círculo se cierre (aunque tristemente) es uno de los puntos fuertes de la película, la única manera de hacer que una pasión tan brutal desemboque en algún lugar.

domingo, 16 de julio de 2006

Dark City

En el post anterior nombré esta película como uno de los ejemplos de cine que juega con los recuerdos. Si no la habéis visto, no sigáis leyendo (spoilers!). En "Dark City" un grupo de seres digamos "superiores" tienen la capacidad de detener el tiempo y hacer olvidar las imágenes conocidas creando en su lugar otras nuevas que se asumen como propias.

La película es un complejo puzzle mental en el que el protagonista, Rufus Sewell, es inmune a ese borrado de recuerdos e intenta por todos los medios detener el proceso.

"Dark City" tiene varios aspectos muy novedosos, sobre todo en el campo visual pero también en el argumental. Estrenada en 1998, sentó las bases de una serie de films que salieron a la luz posteriormente con estéticas similares, siendo el exponente más claro la archiconocida "Matrix" (1999). Para muchos, la comparación es tan obvia que resulta casi ridícula. Me incluyo en ese grupo, sin que ello sea un obstáculo para que considere "Matrix" como una gran película con muchísimas virtudes. También hay, aunque en menor medida, referencias de películas como "Cube" o incluso "Abre los ojos", ambas de 1997 y que tratan el tema de la erosión de recuerdos desde puntos de vista distintos.

Como último apunte, señalar que el director de esta película, Alex Proyas, dirigió también en 1994 la cinta de culto "El cuervo", basada en un cómic y que alcanzó un notable éxito por su estética siniestra y, en lo estrictamente social (cercano a lo morboso), por el fallecimiento de su protagonista Brandon Lee durante el rodaje, alcanzado por una bala que debería haber sido de fogueo. A mí también me gustó mucho cuando la vi, aunque no he seguido las segundas y terceras partes que se produjeron después siguiendo la estela de triunfos de la original.

Otra de las cintas conocidas de Proyas es "Yo, Robot", que sinceramente no me gustó demasiado a pesar de que siento una admiración incontrolada por Will Smith y de que la película muestra algunas ideas interesantes inspiradas (dicen) por la obra del genial escritor Isaac Asimov.

viernes, 14 de julio de 2006

Héroes

No comparto (y los que me conocen lo saben) el gusto por el alcohol, las drogas y la vida descontrolada, pero siendo sincera he de reconocer que los personajes más profundos de toda obra casi siempre se caracterizan por vivir al límite y jugar a la ruleta rusa con los sentimientos. Hace ya unos 12 ó 13 años que me regalaron "Héroes", la segunda novela del escritor Ray Loriga, cuya prosa me cautivó por sus desgarradas reflexiones y sus pinceladas de cruda realidad oculta bajo las alas de los sueños rotos. Por entonces, Ray Loriga ya se estaba convirtiendo en un escritor de culto, gracias a su primera novela "Lo peor de todo", publicada un año antes. Con la siguiente, "Caídos del cielo", de 1995, rozó la cima de la literatura "adolescente", adaptando él mismo su obra al cine un par de años después. El resultado, "La pistola de mi hermano", tuvo cierto éxito en los círculos independientes y acabó por situar a Ray Loriga a la cabeza del nuevo movimiento cultural de la época. Aunque el libro en que se basaba "La pistola de mi hermano" sí me había gustado, la película no me aportó nada digno de mención, a pesar de la presencia del siempre resolutivo Karra Elejalde, el siempre agradecido Viggo Mortensen e incluso la siempre dulce Christina Rosenvinge, a la sazón esposa de Ray Loriga y compositora de la música de la película.

Como todo escritor, Loriga también ha ido madurando y con el tiempo ha dado un giro a sus argumentos y el enfoque de sus libros, sin abandonar nunca, eso sí, su forma de escribir tan característica como original. En 1999 publicó "Tokio ya no nos quiere", que juro que algún día lograré terminar (me quedo siempre en "no, de coche no"...) sobre todo porque el tema me llama la atención y me recuerda a alguna película que ha utilizado argumentos similares (salvando las distancias, "Dark City", "Días extraños" y la más reciente que aún no he visto "Olvídate de mí", que espero tener oportunidad de ver pronto porque parece ser la que más se acerca al quid de la cuestión). En el año 2005 apareció en la prensa una noticia sobre drogas que pueden borrar recuerdos, descubrimiento que ha abierto un polémico debate entre los colectivos médicos pero que, como en el libro de Ray Loriga, está más cerca ya de la realidad que de la ficción.

También tengo por aquí guardada la última novela de Loriga, "El hombre que inventó Manhattan", pero todavía le queda bastante tiempo para ocupar un lugar en mi mesita de noche; cada cosa a su tiempo.

jueves, 13 de julio de 2006

Hipnos

Soy de las que piensa que el cine español no tiene éxito por varias razones, entre las que se encuentran la escasez de ideas y los temas recurrentes que ya a nadie entretienen (la postguerra, las tramas rurales...). Todo, por supuesto, tiene su excepción y dentro de lo de siempre hay grandes películas y entre lo novedoso hay también grandes basuras cinematográficas.

Antes de continuar (sé que muchos no estarán de acuerdo conmigo) insisto en que para gustos, colores, y ésta es sólo mi propia versión española.

Ayer vi "Hipnos", una película del año 2004, del casi debutante David Carreras (atención, spoilers! no pongáis mucha atención en los links si aún no habéis visto alguna de estas películas y deseáis hacerlo, porque destripan un poquito). Hace ya algunos años que en España se trabaja con mucho más interés el género del thriller psicológico y el terror, con bastante retraso con respecto a la gigantesca industria estadounidense, pero realizando alguna que otra buena cinta. Dejando a un lado a Amenábar (desde mi punto de vista casi un visionario dentro de la cinematografía española), se han producido en nuestro país unas cuantas películas de terror con notables ideas y factura más que correcta.


Volviendo a "Hipnos", aunque algunos pasajes me recordaron de refilón a "Gothika", el desenlace me pareció original y la peli en general no me defraudó y mantuvo mi interés hasta el final. "Hipnos" sigue la estela en lo que a terror psicológico se refiere de películas como "Los sin nombre", de 1999, que en su momento me dejó francamente impactada.

Hasta aquel momento, en el cine español existían muchas comedias de enredo, muchos dramas costumbristas y algún que otro thriller con buenas intenciones, aparte del cine de Almodóvar, siempre por su propio camino. Pero "Los sin nombre" significó, al menos entre todo lo que yo había visionado hasta entonces, el comienzo de un nuevo tipo de cine, hecho en España pero que podía tener un origen más global.

Otra de las películas que, siguiendo la línea iniciada en EEUU, tomó el testigo del terror adolescente nacional fue "El arte de morir", dirigida por Álvaro Fernández-Armero en el 2000, que cuenta con muchos detractores pero que a mí me parece que tiene un mérito increible por atreverse a producir aquí lo que estábamos acostumbrados a consumir de fuera sin más planteamientos.

Y si lo que importamos tiene éxito, por qué no coger las bases, adaptarlo y producir nuestras propias tensiones terroríficas (los japoneses llevan años copiando y mejorando lo que hacen otros países y les va genial :P)

Todo lo expuesto en los párrafos anteriores no significa que me guste todo lo que se ha hecho en el género de terror español. La siguiente película de Jaume Balagueró tras "Los sin nombre", "Darkness", me pareció un aburrido "más de lo mismo", del que se salvaba con pinzas Fele Martínez (asiduo de producciones extrañas). En "Tuno Negro", a pesar de su elenco de estrellas entre las que también se encontraba el mencionado Fele Martínez, Silke o Maribel Verdú, todo se sucedía de una manera tan previsible que era imposible meterse en la película; y "Más de mil cámaras velan por tu seguridad" (2003) es, desde mi punto de vista, un despropósito de principio a fin que ni miedo da. Pero lo importante es intentarlo, hacer cosas diferentes y arriesgarse, porque igual que no funcionaron algunas en su momento, puede que en un futuro sean cintas de culto para determinados sectores de la sociedad y encuentren ahí su premio. O en una secuela de "Scary Movie", nunca se sabe.

miércoles, 12 de julio de 2006

Christina Rosenvinge

La polifacética cantante y compositora Christina Rosenvinge se encuentra también entre mis preferencias musicales desde hace ya bastantes años. Seguro que casi todos recordais el estribillo de "¡Chas!... Y aparezco a tu lado" de su primera época en el dúo Alex & Christina junto a Alex de la Nuez. Incluso por aquellos tiempos, pero sobre todo cuando se convirtió en Christina y los Subterráneos, y más aún cuando fue Christina Rosenvinge sin más, siempre he encontrado alguna letra o alguna melodía de sus temas que me ha marcado.

Desde que se fue a vivir a Estados Unidos y comenzó a explotar su carrera musical en inglés, sus trabajos han llegado a nuestro país con cuentagotas y con una distribución muy limitada, aunque parece que en los últimos tiempos ha vuelto a dar conciertos y a prodigarse en programas de televisión españoles, quizás con la tranquilidad del éxito que le precede en Estados Unidos dentro del mundillo musical independiente. Para los que no hayáis escuchado nada suyo en los últimos años, la música de mi página esta semana será su tema "Cerrado", una canción incluida en su álbum de 1997 del mismo título, un pelín antiguo si miramos los años pero que sentaba ya las bases de lo que serían sus futuras producciones anglosajonas.

Dios ¿Y ahora quién es?
¿Quién hace tanto ruido afuera?
No, no quiero volver
no me interesan las carreras
sé lo que hay al final
un montón de nunca más
¿Qué demonios queréis de mí?
nunca más me voy a vestir
¿Por qué no me dejáis dormir?
Estoy tan bien
como una puta en su hora libre
siento terciopelo en la piel
cierro los ojos veo tigres,
tigres en el jardín
sólo tengo que ir detrás
¿Qué demonios queréis de mí?
no es mi guerra ni es mi país
¿Por qué no me dejáis dormir?

martes, 11 de julio de 2006

El tercer hombre

Como el propio autor indica en su introducción, "El tercer hombre" no nació como una novela, sino como idea para un guión cinematográfico. Graham Greene, convirtió aquella idea en un relato para poder sentirse cómodo a la hora de narrar, cosa que no le ocurría con el formato de guión como tal. Acabo de terminar el libro y no puedo darle menos de un notable, aunque tengo la incómoda sensación de que debería visionar la película antes de volcar ningún otro comentario.

Dado que me es imposible recordar ahora mismo si he visto la película o no (si la vi fue hace ya demasiados años) me limitaré a señalar un par de detalles que se me ocurren sobre la novela. Puede decirse que se trata de una típica narración de intriga y espionaje, con un estilo clásico pero con sorprendentes trazos de actualidad, a pesar de haber sido escrita allá por los años cuarenta. Mantengo un recuerdo similar de "El americano impasible" (1955), también de Graham Greene, por lo que puedo deducir que es una constante en su literatura esa actualización automática de sus obras y esa sensación de cercanía.

Si damos un paso hacia un análisis más psicológico de la novela, se mantiene durante todo el libro una dualidad entre el bien y el mal que obliga a posicionarse, una lucha entre lo moralmente correcto y lo reprobable y entre lo justo y lo no tan justo. A pesar de ello, tomar partido por la facción amoral (ni siquiera sé si alcanzaría el estadio de "inmoral") no resulta algo tan maligno como cabría esperar si no fuera por su choque con la ilegalidad.

La película de "El tercer hombre" se realizó en 1949, de la mano del director Carol Reed y con la participación de algunas estrellas de la época como Joseph Cotten, Orson Welles o Trevor Howard. Aunque es público y notorio que no soy una gran seguidora del cine anterior a mi década de nacimiento (por si hay alguna duda, anterior a los 70) tendré en cuenta revisar esta cinta si me es posible, no porque sea considerada una obra maestra del cine negro (que lo es), sino por una mera razón de ego para completar la crítica que aquí finaliza.

domingo, 9 de julio de 2006

Yo


Voy a tomarme la libertad de dedicarme este post a mí misma. ¿Por qué? Pues porque ésa de la foto que se dormía por las esquinas hace más de tres décadas está hoy de cumpleaños. Así que, porque yo lo valgo, felicidades Lillu :D

sábado, 8 de julio de 2006

Taxi driver

Soy de las que opina que Robert de Niro es uno de los mejores actores de la historia del cine, aunque últimamente se haya dedicado a gesticular en exceso en producciones de calidad más bien dudosa. Prefiero recordarlo en su primera época, cuando sus interpretaciones eran más sobrias y concentradas y su fructífera relación profesional con el director Martin Scorsese daba sus mejores largometrajes.

Uno de los más válidos ejemplos de esa exitosa relación es "Taxi driver", una inmensa película del año 1976 que habla de la desolación, la soledad, la rabia; un análisis profundo de una sociedad que se descompone y ante la que uno puede pararse a mirar impasible o pasar a la acción más violenta.

Cuando esta película llegó a mi vida yo ya había visto muchas otras producciones de Scorsese más modernas y, como descubrí posteriormente, con temas muy recurrentes; todos los artistas tienen algún tipo de obsesión que se ver reflejada en su trabajo. Quizás gracias a esto, ha mantenido un espíritu amargo que perdura en toda su filmografía, a pesar de lo dispar de sus producciones y sus sonados fracasos. He seguido con avidez su trayectoria, sobre todo hasta finales de los noventa, perdiendo interés por ver sus últimas películas que, la verdad, no me atraen demasiado.

Mi admiración por Robert de Niro ha seguido un camino bastante paralelo al de su director fetiche. Sus primeras interpretaciones me dejaron totalmente fascinada y visioné compulsivamente todas las películas que hizo entre finales de los setenta y mediados de los noventa, cuando sus elecciones empezaron a derivar hacia un tipo de cine que personalmente no me atrae demasiado, como es la comedia de fácil digestión. Eso no quita que tuviera papeles notables en muchas de sus últimas cintas, pero cuando dejas de sentir una pasión activa por algo, poco a poco se va reduciendo el interés y la importancia que a ello le otorgas en tu escala de necesidades.

Independientemente de que ahora no siga las carreras de uno y otro, actor y director, me han quedado sobrados ejemplos de este perfecto tándem en la propia "Taxi driver", "Toro salvaje", "Uno de los nuestros" y "Casino", entre otras (me he limitado a nombrar mis favoritas :P) Y tampoco puedo dejar de señalar aquí la frase que ha marcado a gran parte de la sociedad, la prueba de que una película ha dejado huella en el público (qué grande es el cine), el hecho de que sus diálogos tengan cabida fuera de la gran pantalla:

You talkin' to me? You talkin' to me? You talkin' to me? Then who the hell else are you talkin' to? You talkin' to me? Well, I'm the only one here. Who do the fuck do you think you're talking to? Oh, yeah? Ok.

viernes, 7 de julio de 2006

La flaqueza del bolchevique

No puedo evitar volver a dedicar un post a uno de mis escritores preferidos: Lorenzo Silva. La novela de la que ahora me ocupo, "La flaqueza del bolchevique", constituye una de las obras más redondas que he leido (siempre desde mi modesto punto de vista, por supuesto). No quiero en estos comentarios desvelar ningún detalle significativo del libro, por si alguien todavía no lo ha leido, aunque sí me gustaría adelantar que se trata de una novela dura, con momentos de cruel a la par que divertido cinismo y un final inesperado e impactante.

Esta lectura produce una continua sensación de inquietud ante los movimientos del protagonista, sus vaivenes emocionales y el efecto que en él causa la presencia de Rosana, una adolescente de 15 años que cambia el rumbo de su vida.

Como anteriormente ya había sido el caso de "El alquimista impaciente", (libro del que hablé en un post anterior) "La flaqueza del bolchevique" también fue llevada al cine, con un éxito incluso notable de crítica y público. Siempre que un libro te ha fascinado aparece el fantasma de la adaptación al cine; sobran ejemplos de grandes novelas que, llevadas a la gran pantalla, no tienen el menor punto de contacto con la obra original. No tienen por qué ser peores o mejores películas, pero el haberse hecho una idea de los personajes, sus actitudes e incluso haberlos asociado mentalmente con algún intérprete conocido, hace que las adaptaciones suelan ser decepcionantes.

He de decir que no fue el caso, puesto que la película dirigida por Manuel Martín Cuenca colmó con total corrección mis expectativas. La pareja protagonista, Luis Tosar y, sobre todo, la joven María Valverde, convencieron al público que no había leído la novela de que quizás valía la pena dedicarle también un tiempo a la lectura de la obra. Algún día me dedicaré a hablar también en algún post de lo fácil que es leer y aprender a través de la lectura simplemente buscando los libros que se adapten a nosotros, que nos transmitan, que nos hagan disfrutar ese pedacito de nuestras vidas que les dedicamos.

jueves, 6 de julio de 2006

Como la garganta del caimán (II)

Por fin conseguí poner aquí la canción "Como la garganta del caimán", de Diego Vasallo, que os comentaba hace un par de posts. La calidad no es demasiado buena, pero espero que disfrutéis de la música mientras leéis.

Poker

Entre los primeros puestos de mi lista de bajas pasiones se encuentra el poker. Y cuando digo baja me refiero a que la vivo con un interés y una intensidad que otras personas considerarían inapropiado. En primer lugar, me gustaría desmitificar el poker como ese juego de bajos fondos, de timbas mafiosas y sótanos húmedos. Os puedo asegurar que yo no he apostado en ninguna partida las llaves del coche ni las escrituras de la casa; el cine ha hecho mucho por dar al mundo del poker esa imagen de despilfarro y extremos que no tiene nada que ver con el juego del poker (al menos no al nivel en el que cualquier aficionado se puede mover). Es cierto que se apuesta mucho dinero en determinadas partidas, pero normalmente todo está muy reglado, muy controlado y el juego es extremadamente profesional.

Hace algo así como dos años que jugué mi primera partida de poker online, en la modalidad de Texas Holdem y con una hoja impresa al lado del ordenador con el valor de cada jugada. Pensé que ni de coña encontraría divertido aquello, a pesar de mi afición por los juegos de cartas (echo de menos a la familia Bantú, snif), pero me equivóqué, y mucho. La mayoría de las salas de poker online ofrecen multitud de torneos, mesas de juego, distintas modalidades y oportunidades para ganar puntos canjeables por dinero o regalos. A medida que tu habilidad y conocimiento del juego mejora, son más las opciones de ganar alguna partida y poco a poco vas ampliando también las posibilidades de ganar algo más allá del reconocimiento meramente virtual. Eso hace del poker un juego altamente adictivo.

Aunque yo no me haré rica jugando al poker, he encontrado cierta comodidad entre el gremio de jugadores y una infinita satisfacción, como ocurre en cualquier juego, cuando ganas una partida. Como en todo deporte, es importante conocer al adversario, intuir sus posibles movimientos y analizar sus jugadas para ver con qué tipo de jugador te enfrentas. La dinámica del poker es demasiado amplia como para explicar aquí el desarrollo del juego en una mesa, pero la mayoría de los expertos y de los mejores jugadores de poker del mundo sitúan sus antecedentes en el ajedrez, las damas y sobre todo, el backgammon, con parte de estrategia, una gran dosis de inteligencia y otro tanto de pura suerte.

En mi periplo por los mundos de la baraja francesa (acompañada por GeekDraz) he aprendido muchísimo no sólo jugando, sino también viendo torneos en televisión y estudiando el comportamiento de cada jugador apostando sumas realmente importantes en mesas de High Stakes. Y en todo este tiempo también he seleccionado un grupo de profesionales favoritos, entre los que se encuentran Daniel Negreanu, Sammy Farha o Annie Duke, considerada una de las mejores jugadoras del mundo.

Otro día comentaré mis experiencias con otras modalidades de poker como el Omaha o el 7Stud, que me encantan pero en las que soy francamente mala, y las anécdotas de algunas partidas en vivo que celebramos de vez en cuando con unos amigos.

miércoles, 5 de julio de 2006

Mientras vivimos

Tengo una atracción especial por los libros protagonizados por escritores, algo que no sé si es bueno, malo o simplemente no tiene la mayor importancia. Supongo que, como nos ocurre a todos, busco novelas con argumentos en los que me pueda ver reflejada o de los que pueda extraer puntos en común con mi propia vida. Así llegó a mis manos "Mientras vivimos", una historia protagonizada por una famosa novelista que ya ronda los cincuenta y que forma un curioso triángulo con otras dos escritoras de condición totalmente dispar.

No soy seguidora habitual de los artículos de Maruja Torres como periodista, ni había leído nada suyo hasta que empecé esta novela y, aunque este libro me encantó, no he vuelto a interesarme por ninguna otra obra de ella. Digamos que en este caso fue la historia pura y dura lo que me cautivó y los extremos que me hacían ver algún paralelismo entre las protagonistas y mi propia labor como escritora en ciernes.

Más allá de lo que yo encuentre en la novela de utilidad para mi mundo interior, es de destacar el hecho curioso de cómo dos personas se utilizan mutuamente pensando en cada caso que se aprovechan del otro y que sacan un beneficio, aunque sólo sea a nivel moral, de esa relación. Pensemos en cualquier ámbito del mundo que nos rodea y nos encontraremos con mil situaciones similares que, desde mi punto de vista, son totalmente lícitas siempre que todas las cartas estén sobre la mesa.

La novela también toca de pleno la peor herida que puede sufrir un escritor: una crisis de creatividad, cuando quieres y no puedes, o cuando puedes pero no tienes fe en lo que creas. Los que escribimos tendemos a infravalorarnos (o quizás sólo es mi caso... :P) en la misma medida en la que nos consideramos totalmente capacitados cuando leemos algo que consideramos infinitamente peor a cualquiera de nuestros textos más mediocres. Todavía no he concluido si se trata de una cuestión de vanidad literaria, de falta de autoestima o una sutil mezcla de ambas.

martes, 4 de julio de 2006

Como la garganta del caimán

Hace un par de días nombré la canción "Como la garganta del caimán" en un post dedicado a Diego Vasallo. Como no encuentro la manera de poner aquí la música para que la escucheis, os dejo la letra, que al fin y al cabo es lo que más llega de este pedazo de tema. Es una canción sin estribillo en la que no sobra ni falta nada; una canción perfecta.


Cuántas noches voy a atravesar entre sueños rotos alquilados
cuántas velas necesitaré para iluminar los sueños negros.
Dime dónde estoy y a dónde voy, dime cómo acaba tu canción
dime algo, dime, dime más, di que me deseas lo mejor.
En un largo viaje sin maletas, sin pecados, sin llegar
a ningún paisaje de silencios rojos, lisos como el mar.
Duerme sin mí mi amor y duerme bien
sueña esta vez por mí mi amor y elige bien.
No despiertes nunca de tu noche cuando alguien cambie de canción
no te escondas en un cine oscuro con tu miedo sentado junto a ti.
He mirado al fondo de mi plato y apenas me reconocí
he cambiado el disco tantas veces y he manchado un verso para ti.
He arañado el cielo con zapatos de leopardo sin pagar
y he escuchado el ruido de silencios largos negros desde aquí.
Siento decir que no, que no podré
no puedo ser lo que no soy y no podré.
Como lluvia oscura plateada, como la garganta de un caimán
como un pozo lleno de diamantes, como mi disfraz de carnaval.
Esquivando el filo de un abrazo, confundiendo el tono de mi voz
y cerrando el mundo de un portazo me he quedado dentro sin llorar.
Como mi promesa atrapada en la garganta del caimán
como las mentiras confundidas con pedazos de verdad.
Siento no estar aquí ni un siglo más
siento no ser mejor que mi caimán.

lunes, 3 de julio de 2006

El dentista


Bien podría tratarse del título de una película de terror gore, pero no, simplemente significa que hoy he tenido cita con mi dentista y que estoy bastante contenta (quién me lo iba a decir). No conozco a nadie que disfrute yendo al dentista pero en mi caso, aún sin disfrutar propiamente de la visita como tal, esta cita significa un paso adelante o atrás en la mejora de mis encías. En este caso el paso parece que ha sido hacia adelante y la cirugía se aleja de los planteamientos de mis dentistas (porque tengo varios, que os pensabais).

Pero como todo en la vida cuesta, esta mejora no es gratuita. Aparte de los 76 € de la consulta (de mayor quiero un marido dentista), llevo más de un año haciendo un masaje de encías durante 20 minutos cada día, cepillándome concienzudamente después de cada comida, usando cepillos interdentales y enjuague durante dos minutos cada noche. A veces llega a ser incluso entretenido; otras veces te cagas en la familia del dentista :D

Y como casi todos tenemos anécdotas infantiles de dentistas, os cuento la mía. Aparte de que mi dentista oficial era mi abuela materna, que enrollaba un hilo alrededor del diente a extraer y decía: "a ver si se mueve un poco..." y del tirón que te daba no te enterabas si te había quitado el diente o es que se había soltado el hilo, cuando yo tenía unos siete u ocho años, los dientes definitivos me estaban saliendo por encima de los de leche, sin que éstos últimos mostraran el más mínimo indicio de querer desaparecer de mi boca. Mis padres me llevaron al dentista del centro de salud de turno para ver qué era conveniente hacer. Me embaucaron con golosinas y tebeos y me estuve quietecita hasta que me sentaron en el sillón de tortura. El dentista era clavadito a Albert Einstein, os lo juro, con el pelo blanco alborotado, un bigotazo descuidado y tendría ya edad casi para jubilarse. Echó un vistazo rápido a mis encías infantiles, sacó de un cajón las tenazas más grandes que yo había visto jamás, que se asemejaban más a unas tijeras de podar que a un instrumento médico, y me dijo sin el más mínimo tacto: "acabamos enseguida; abre la boca". "Ni de coña" pensé yo para mis adentros. Apreté los labios con fuerza y me enfurruñé toda, mientras mis padres me agarraban las manos para que no me tapara la cara y la enfermera intentaba separarme la mandíbula. Lloré y lloré, pero salí de allí con todos mis dientes de leche y un cabreo monumental del dentista y de mis padres, que me quitaron los tebeos y las golosinas (Super Nanny estaría de acuerdo, sin duda...). En los días siguientes fue mi abuela la encargada de eliminar los dientes de leche de mi vida sin tanta tenaza y tanta pamplina.

Me permito un consejito: cepillaos bien los dientes después de cada comida! Ni os imaginais la de vida que añadireis a vuestra dentadura y lo felices que os sentireis al sonreir :)

domingo, 2 de julio de 2006

Diego Vasallo


Si de pasiones hablamos, no cabe duda que la música se encuentra entre las de casi todo el mundo. Variando estilos y sonidos, todos tenemos un tipo de música preferido, un grupo o artista favorito y unas canciones que nos han marcado a lo largo de nuestra vida. Yo no soy una excepción y también tengo mis cicatrices musicales, entre las que se encuentra el arriba plasmado: Diego Vasallo.

A estas alturas casi no requiere presentación, pero para los que todavía no lo reconozcan les recordaré que Duncan Dhu eran en un principio tres, y posteriormente se convirtieron en dos: Mikel Erentxun y ese señor de barba de cuatro días que empezó a cantar tímidamente con una voz rasgada y un aire bohemio a lo Leonard Cohen. Haciendo un poquito de historia meramente musical, Diego Vasallo componía (hermosas) canciones para Duncan Dhu, a las que Mikel Erentxun ponía voz en la mayoría de las ocasiones. A partir del disco "Autobiografía", un álbum doble con 30 temas, Diego se atrevió a pintar con su propia voz lo que escribía, experiencia que horrorizó a muchos seguidores de la banda por la diferencia de matices entre la voz de Mikel y la suya, y que sin embargo encandiló a otros muchos fans (entre los que me incluyo). Como no podía ser de otra forma, a los dos componentes del grupo se les fue quedando pequeño Duncan Dhu y decidieron compatibilizarlo con sus trabajos en solitario.

De este modo surgió Cabaret Pop, una experiencia de Diego Vasallo basada en la música electrónica y la oscuridad argumental. Bajo este formato publicó un primer CD en 1991, "Cabaret Pop" que hoy en día está descatalogado y apenas es conocido por unos cuantos seguidores fieles del trabajo de Vasallo (entre los que tengo el honor de incluirme). Cabaret Pop sacó al mercado un segundo disco en 1992, "Realidad virtual del rock'n'roll" que continuaba un poco la línea del anterior pero con sonidos más discotequeros. Al mismo tiempo, Mikel Erentxun editaba sus trabajos en solitario, tras lo cual ambos artistas volvieron a unirse intermitentemente como Duncan Dhu para varios discos.

En 1995 Diego Vasallo fue desligándose poco a poco del proyecto Cabaret Pop para lograr un sonido diferente, más personal, más limpio y menos electrónico. Así publicó "Diego Vasallo y el Cabaret Pop", con canciones que ya apuntaban hacia un mundo intimista que comenzaba a abrirse para el cantautor. Esa etapa se completa en 1997 con "Criaturas", álbum cuyo libreto está ilustrado con dibujos del propio Diego. Este disco es uno de los que más huella ha dejado en mi vida, sobre todo gracias a una canción, "Como la garganta del caimán", que me ha hecho sacar tantos demonios que llevaba dentro que no sé cómo agradecérselo.

En el año 2000 Diego da un giro bastante brusco a su carrera, con la publicación de "Canciones de amor desafinado", una selección de canciones de voz sin apenas instrumentos, con aires melancólicos y amargos que en un primer momento resultan sorprendentes, aunque responden a una evolución lógica que ya se iba vislumbrando en sus temas anteriores. Reconozco que fue un disco de digestión lenta para mí, pero me rindo ante la evidencia de que cuanto más lo escucho, más me gusta.

Tras la publicación de un disco-libro bajo el título "El cuaderno de pétalos de elefante", en el que aparecen pequeños poemas con dibujos de Diego y música compuesta por Suso Saiz (un proyecto tan novedoso como extraño y difícil de conseguir), Diego retoma en 2005 su carrera de cantautor en solitario con "Los abismos cotidianos", donde plasma más que nunca sus influencias musicales y donde cuenta con sobriedad lo que quiere contar. Porque Diego Vasallo es, básicamente, las letras de sus canciones, es lo que cuenta lo que llega más adentro, las historias que teje por entre la música.

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