viernes, 7 de enero de 2011

Crónica vacacional (I)

Mi estancia en Santiago de Compostela comenzó este año el día de la lotería de Navidad. Como anécdota he de decir que la terminación del décimo que compré en Tenerife por encargo de mi padre coincidía, sin yo pretenderlo, con el número de mi vuelo de Iberia. No es broma! Era una señal y esperaba que tanta coincidencia me ayudara a hacerme millonaria durante el vuelo (pensar en otras alternativas del estilo de las de “Perdidos” y sus numeritos no era lo más adecuado subida en un avión, francamente).

El caso es que no me tocó la lotería, ni siquiera un mísero reintegro, así que pisé tierra gallega igual de pobre pero con ganas, como todos los años, de poner a cero mi medidor de morriña.



Como siempre, lo primero que hice después de abrazar a los míos y pedirle a mi madre que me cocinara raya a la gallega fue dar un paseo por mi ciudad. Siempre me ha encantado la iluminación navideña en Santiago y sus calles tienen para mí un aire más acogedor que las de cualquier otro lugar en el que haya estado. Supongo que será porque la sangre tira, no lo pongo en duda tampoco, y es posible que todos sintamos eso mismo cuando volvemos a nuestra ciudad tras un tiempo alejados.

En la Praza Roxa instalaron este año un árbol de Navidad luminoso y una pequeña pista de patinaje sobre hielo para niños, como complemento a la que se abre cada diciembre en el recinto ferial de Amio. La que está en la imagen de arriba envuelta en destellos azules soy yo, sí, en una foto que parece más el aterrizaje de una nave extraterrestre y el primer contacto con la civilización que una estampa navideña.

Parada obligada para mí todos los años es la Praza do Obradoiro, donde el Pazo de Raxoi, que acoge el Ayuntamiento compostelano, siempre está engalanado de luces y colores. Con el frío, el silencio y la oscuridad siempre me da la impresión de estar en algún país nórdico. La inmensidad de la catedral en la misma plaza transmite una sensación realmente impresionante que recomiendo a todo el mundo.

Durante mi estancia no llovió demasiado así que aproveché sobre todo los primeros días, antes de que me pillara ese molesto resfriado, para pasear por la zona vieja y visitar los lugares que más me recordaban a mi juventud y mi etapa universitaria. La zona nueva de Santiago ha variado muchísimo y crecido de forma apabullante en la última década, pero el casco antiguo mantiene esa eterna serenidad que otorgan las piedras y ejerce sobre mí un efecto relajante que ya echaba de menos.

Foto 1: Rúa Nova.
Fotos 2 y 3: Praza Roxa.
Foto 4: Pazo de Raxoi – Praza do Obradoiro
Foto 5: Algalia - Casco Vello

12 comentarios:

  1. Vaya, la verdad es que he estado dos veces en Santiago y me ha gustado muchísimo. Aunque nunca en navidad: siempre en verano.
    Lo que dices del casco antiguo y "las piedras" lo entiendo perfectamente porque me pasa lo mismo con mi ciudad, que me encanta!!
    Espero qeu te recuperaras ya del resfriado, que ahora vuelves al verano! jajaja

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  2. Yo no he estado nunca. Pero tiempo al tiempo.

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  3. Volver a casa siempre es reconfortante. Nunca he estado en el norte y la verdad es que le tengo ganas, a ver si para el próximo verano o invierno (que yo soy más de frió) me busco hostales baratos y me hago un viajecillo.

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  4. Bueno, no tocaria la loteria, pero seguro que estar alli estas fiestas vale casi tanto o mas ;)

    P.D.- La verdad es que la foto con el arbol detras, si que parece de otro mundo, jejeje

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  5. La verdad es que sí, la navidad en ese Santiago mola mucho. Uno que es de frío por gusto, se quedaba con la boca abierta cuando se encontraba el coche escarchado o incluso nevaba :-)

    Y la decoración y las luces es verdad que estaba muy bien. Y la comida. Y las fiestas.

    Sí, el par de navidades que pasé por allí me encantaron pero que muy mucho :-)

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  6. Me alegra que hayas estado tan a gusto! Yo nunca he ido a Galicia, y tengo unas ganas!!!!!
    Feliz año nuevo, guapa!

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  7. Qué bonitas las fotos, y tu crónica en general :) Santiago me encantó pero estuve en verano, me encantaría conocerla en invierno y más en Navidad, debe tener un aire mágico que sólo ciudades del norte con mucha historia transmiten :)
    Volver a casa por Navidad es una experiencia genial, sobre todo si te gustan las fiestas como a mi. Este año lo he experimentado y la verdad que he valorado todo más. Ahora estoy a punto de volver a Madrid y encima me ha pillado un virus griposo que me hizo pasar un día horrible ayer; estoy entre eso y la melancolía post-navideña algo tocada, pero en fin!

    Un abrazo

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  8. Isi, tú creo que eras de León, no? Es otra de esas ciudades con mucho encanto! A mí en general me gustan los sitios en los que en invierno hace frío, jeje. Del resfriado aún no estoy recuperada, la verdad, y ya está alargando más de lo esperado, pero en fin, paciencia.

    Möbius, ya estás tardando! Y mira que el Xacobeo no vuelve a ser hasta dentro de 11 años... :P

    Sr. Nocivo, pues si te va el frío qué mejor que el norte! En Santiago este año las temperaturas bajaron mucho más que otros años y llovió algo menos (bueno, estos primeros días del 2011 creo que ya están compensando las lluvias XD).

    Jose, a que mola la foto alien!! Sólo me falta ser verde :P La verdad que lo de la lotería era secundario, jaja.

    Exseminarista ye-ye, mira, tenía una foto precisamente del Seminario de Santiago, que no la puse porque estaba bastante oscura, pero desde la ciudad es una vista preciosa! Me alegro de que tus estancias por allí fueran tan satisfactorias :D

    Vero, pues ya sabes, piénsalo para unas próximas vacaciones, que es un viaje muy bonito. Y no lo digo sólo por ser de allí! jaja.

    Akane, nos hemos convertido en chicas El Almendro, que volvemos a casa por Navidad! jajaja. Yo también caí con lo de la gripe este año :/ En mis siguientes crónicas lo relataré con detalle, pero me pasé el Fin de Año en la cama con fiebre y aún ahora sigo sin recuperarme del todo. Se ve que el virus viene agresivo este año. Cuídate mucho tú también!

    saluditos!

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  9. Con ganas de poner a cero tu medidor de morriña? Jajajaja.
    Eso es ser una gallega como dios manda!

    Sólo he estado una vez en los lugares que nombras y me cautivaron, sobre todo la Plaza do Obradoiro
    Me encanta ese suelo mojado en el que se reflejan las luces de la primera foto. Invita a pasear y reflexionar.

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  10. JuanRa, eso fue precisamente lo que hice por esas calles mojadas de Santiago: pasear y reflexionar... e ir incubando esa gripe que me dejó días después fuera de juego XDD

    saluditos!

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  11. Años llevo queriendo ir a Santiago y no hay manera, pero bueno, gracias a ti, lo voy conociendo.

    Qué bonitas fotos, guapa.

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  12. Loque, anda que ya tiene delito haber ido antes a Nueva York que a Santiago... :P

    saluditos!

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