jueves, 20 de febrero de 2014

Vivir con un gato (I): El rodillo quitapelusas

Hola, soy River y me encanta entrar en el armario y acurrucarme entre la ropa!
Como ya reseñé en un post el año pasado por estas fechas, hoy se celebra el Día Internacional del Gato. Este blog, aparte de ser cat-friendly, tiene a una protagonista habitual en imágenes que se llama River y pertenece a Exseminarista ye-ye (yo sólo soy su madrastra y el fervor absoluto lo tiene hacia él). Somos de esos que contamos a River como un miembro más del núcleo familiar y pensamos en nuestra niña peluda a la hora de tomar cualquier decisión.

El caso es que hoy inicio aquí una nueva sección en Lillusion en la que pretendo señalar algunos aspectos de la entretenida convivencia con un gato. Los que disfrutáis de la compañía de estos animales quizás os sintáis identificados con algunas de las cosas que escriba en estas entradas. A los que no os gusten los gatos sólo deciros que estéis preparados porque algún día los felinos dominarán el mundo y será mejor llevarse bien con ellos...  

Soy un peluche, soy un peluche, soy un peluche...
Mi primer comentario acerca de "Vivir con un gato" hace referencia a la ropa. Mi armario tiene preferencia por el negro y los colores oscuros. El 90% de mi ropa es negra, marrón, gris, violeta o, en definitiva, de tono oscuro. Esto no causaría ningún conflicto si no fuera porque la dueña de esta casa... digooo, la gata que convive con nosotros, tiene el pelaje claro, con tonos blancos y doraditos. Preciosa, sí, pero todos esos pelos en mi ropa negra... nein!!

River tiene tendencia a meterse en los armarios al primer descuido y acurrucarse entre la ropa, como se puede ver en la primera imagen. Deja además sus restos de ADN en forma de pelo en las fundas del sofá, los edredones y las alfombras. Tiene preferencia por tumbarse sobre la ropa recién lavada y doblada y dejar en ella la marca inconfundible de su pelaje. Eso siempre que la lavadora haya conseguido eliminar previamente esos vestigios felinos, cosa que no siempre ocurre.

Pasando a la acción, no me ha quedado más remedio que hacerme con la principal arma para luchar contra las circunstancias que nos ocupan: el rodillo quitapelusas. Reconozco que hasta ahora jamás había utilizado tal herramienta y desconocía del todo su funcionamiento, pero su uso se hace imprescindible en un hogar en el que uno de sus miembros tiende a restregarse contra cualquier cosa y, aunque no lo haga, sus pelos flotan y se van pegando en cualquier tejido (sobre todo en mi ropa negra...). La única manera de eliminar esos antiestéticos y molestos pelos de la ropa es pasar el rodillo, no una, sino dos o tres veces hasta conseguir un acabado perfecto (o al menos decente). 

Quita ese arma de destrucción masiva de mi vista!
Para River sus pelos no parecen ser una molestia. De hecho, se resiste a disfrutar del cepillado que a todo animal parece encantarle y prefiere ir eliminando sus pelos sobrantes allá donde caigan. Cuando la gata llegó a la vida de Exseminarista ye-ye él tomó la decisión de desterrar la mayoría de ropa oscura de su armario para evitar en gran parte este problema, pero yo todavía me resisto a ello. Lo sé, soy una romántica y al final no me quedará más que ceder, pero por ahora seguiré luchando rodillo en mano por la integridad de color de mis camisetas negras!

10 comentarios:

  1. Jajaja.
    Después de probar infinidad de rodillos (tengo pelos oscuros y claros, ¡bien!), he llegado a la conclusión de que el mejor es de Scotch-Brite. Sí, es marca, pero dura mucho y quita los pelos que da gusto. (No me dan comisión ^^)
    ¡Ánimo con la lucha contra los pelos flotantes!

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    1. Noemí yo a veces me encuentro pelos rebeldes que ni con rodillo, tan incrustados que lo único que funciona es sacarlos con la mano uno a uno! Una tortura XD

      Ays, si no fuera porque los peques peludos son tan monos, verdad? :D

      saluditos!

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  2. Totalmente identificada! Intento que el gato no frecuente mucho mi armario pero es que incluso a pesar de eso, siempre voy con la ropa llena de pelos. Vamos, que a simple vista la gente ya sabe que tengo gato!
    Pero los pros son muchos más que los contras, como bien sabes. ^^

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  3. XD jaja Me encanta la carita de a gusto que tiene en la primera foto! Yo me compré un rodillo una vez, porque Nana, mi perrita, suelta unos pelos que son mitad marrones, mitad blancos(Los suelta cuando jugamos que somos un poco de volvernos locas). Y claro, da igual los colores de la ropa siempre se ven, pero ya no lo uso. Tengo un sistema totalmente infalible para el día a día, eventos especiales merecen consideración, me sacudo un poco cuando salgo de casa y al que le moleste los que quedan que no miren, ya se irán cayendo(Supongo que los de los perros no se adhieren como los de los gatos) XD jaja

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  4. Pues va a estar bien esta sección jaja. No tengo gatos, yo soy de perros, pero no me libro de los pelos. Aunque claro, los perros no son tan escurridizos como los gatos, ni tan ágiles, y no se mete en armarios ni nada por el estilo. Yo más que en la ropa, los sufro por el suelo.
    Espero más vivencias ;)

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  5. Sonia, a mí siempre me queda alguno por mucho que me haya cepillado, es imposible! Sin duda, los pros de convivir con un gatito superan ampliamente a cuatro pelos en la ropa... o cuatro mil :D

    Nukacola, creo que sí, que los de los gatos son más finitos y se cuelan por todas partes. Yo hay días que no me cepillo la ropa ni nada, pero por ejemplo para el trabajo sí que tengo que llevar la ropa mínimamente presentable :P

    CreatiBea, me alegro de que te guste la sección ;) Muchas de las cosas que yo cuente seguro que tienen su paralelismo con la convivencia perruna :D

    saluditos!

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  6. Me encantan los gatos... pero el mundo es tan cruel que les tengo alergia y me pongo malísimo cuanto estoy cerca de uno más de 5 minutos ;_;

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    1. Chechu, los antihistamínicos son uno de los mejores inventos de la humanidad! Yo tengo un amigo alérgico que tiene gatos porque le encantan y es antihistamínicodependiente, jaja, pero dice que aún así le compensa :D

      saluditos!

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  7. Ah, el rollito de Ikea! También llegó a mi casa debido a mi gato, y es verdad que van dejando pelos por TODAS partes. Bueno, de hecho me traigo pelos suyos a Madrid, sigo flipando cuando me encuentro sus rastros en mi ropa (o alfombra, o sofá) meses después de haber vuelto de Murcia... Tienen vida propia!

    PD. Es preciosa :)

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    1. Liliana, a mí me pasa igual! Ropa que nunca ha estado en contacto con la gata tiene pelos suyos!! Es un suceso casi paranormal :P

      Es monísima, la verdad, sí, jiji :)

      saluditos!

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Gracias por participar en Lillusion!

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