jueves, 21 de enero de 2016

Madrid (IV)

Ministerio de Agricultura
Hola queridos lectores lillusianos! Os sitúo: cuarto día de nuestro periplo madrileño de julio de 2015. Vale, voy con un poco de retraso en la crónica pero tengo intención de terminar la serie antes de que pase un año completo desde el viaje. Como veis, mis propósitos de año nuevo tampoco son demasiado ambiciosos.

Nuestro primer destino de esa jornada era CaixaForum, donde había un par de exposiciones interesantes, ambas gratuitas para los clientes de La Caixa y con un coste de 4 € para los no clientes. La primera versaba sobre el arte Mochica peruano, una cultura anterior a la Inca. Allí se exponía una selección de máscaras y objetos utilizados por esa civilización en rituales funerarios, ofrendas guerreras o ritos de fertilidad. La muestra recogía más de 200 piezas de arte pre-colombino procedentes del Museo Larco de Lima (Perú). 

Máscara Ai Apaec Mochica, CaixaForum
En la segunda exposición, bajo el nombre de "Animales y Faraones", se mostraban diversas piezas referidas al universo animal del Antiguo Egipto. Tapices, esculturas y objetos funerarios de toda condición mostraban una adoración extraordinaria a ciertos animales como los gatos o determinadas aves. La mayoría de las obras procedían del Museo del Louvre y no estaba permitido tomar fotografías de las mismas. Esta exposición me resultó mucho más vistosa e interesante que la anterior, a pesar de que había un grupo de visitantes ruidosos que nos dificultó bastante la visita.

Como el buen tiempo (y la ola de calor) seguían acompañándonos en nuestro viaje, continuamos la mañana con un largo paseo por el Parque del Retiro. Digamos que como zona verde tampoco es nada espectacular (su vegetación es un tanto monótona) pero algo así en pleno centro de la ciudad ayuda mucho a oxigenar cuerpo y mente. Arquitectónicamente hablando posee algunas piezas muy interesantes, fuentes y esculturas de los siglos XVIII y XIX que se conservan muy bien y le dan al parque un toque señorial muy del estilo del Madrid más clásico. Además, los lagos y estanques ayudan a refrescar el árido ambiente veraniego, cosa que se agradece mucho.

El Retiro
Autofoto Parque del Retiro

Dentro del parque se encuentra el Palacio de Cristal, una construcción de 1887 que alberga normalmente exposiciones de arte contemporáneo, gestionadas en su mayoría por el Museo Reina Sofía. En este caso, el edificio acogía el proyecto "Tuiza. Las culturas de la jaima", una composición de Federico Guzmán que convirtió el Palacio de Cristal en una enorme jaima árabe repleta de colores.

Palacio de Cristal, El Retiro
"Tuiza. Las culturas de la jaima". Palacio de Cristal
Vistas de El Retiro desde el Palacio de Cristal
Construido también en el interior del Retiro está el Palacio de Velázquez, que data de 1883 y tiene unos bonitos mosaicos de azulejos en sus paredes exteriores. Dentro había una exposición de Carl Andre titulada "Escultura como lugar, 1958-2010". La muestra en sí era más bien rarita, de esas que sólo los culturetas con gafas de pasta y cara de estreñidos cuando miran saben valorar. No era mi caso, así que la cosa me dejó más bien fría y la instalación no me aportó nada destacable salvo unas cuantas risas ahogadas en algunas salas mientras espiaba las reacciones de otros visitantes.

Fachada Palacio de Velázquez, El Retiro
"Escultura como lugar, 1958-2010". Palacio de Velázquez
Por último nos dirigimos hacia la zona del Estanque y el monumento a Alfonso XII, quizás la parte más conocida del Retiro por el alquiler de barcas para paseos. Una enorme columnata y varias esculturas rodean el monumento, que fue inaugurado en 1922 y financiado por las generosas aportaciones de los ciudadanos madrileños. En general El Retiro es un parque digno de ver por la majestuosidad de su arquitectura y su interés histórico dentro de la ciudad.

Monumento a Alfonso XII, El Retiro
Estanque, Parque del Retiro
Tras salir del parque nos dirigimos hacia el barrio de La Latina, donde comimos en Martina Cocina, un coqueto restaurante cercano al Rastro sugerido por Loque, acompañados por la propia Loque. El encuentro fue de lo más agradable y entretenido, degustando platos sencillos con toques vegetarianos y deliciosos dulces. El ambiente del restaurante, muy tranquilo y hogareño, no tenía nada que ver con nuestro siguiente destino, un poco más masificado: el Museo Reina Sofía.

Museo Reina Sofía
El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía dispone de un horario de entrada gratuita de lunes a sábado entre las 19.00 y las 21.00, hora del cierre. Como en principio tampoco teníamos especial interés en muchas de las obras del museo, decidimos aprovechar esas dos horas para ir directos a exposiciones y salas puntuales. El primer problema, con el que no contábamos, fue que a esa hora ya no quedaban planos en español del museo (ni en inglés ni en ningún otro idioma descifrable). Al final encontramos uno abandonado en un banco, aunque tampoco nos ayudó demasiado a gestionar la visita. 

Lo primero que queríamos ver era, sin duda, el "Guernica" de Picasso. He de reconocer que me impresionó mucho más de lo que esperaba. Su grandiosidad y sus infinitos detalles me trasladaron totalmente a la época y situación que el genial artista quiso retratar en la obra. Me olvidé hasta de la posibilidad de hacer fotografías, que sí estaban permitidas en la mayoría de las salas, siempre sin flash, así que no pude guardar un documento gráfico de mi cercanía a ese cuadro.

Tras contemplar más obras de Pablo Picasso busqué los impresionistas que acoge el museo, que tampoco son muchos puesto que no es el tipo de arte en el que se centra el Reina Sofía. Muchas obras destacadas eran préstamos temporales del Kunstmuseum Basel, el Museo de Arte de Basilea (Suiza). En otras salas me llamaron la atención cuadros de Salvador Dalí, Óscar Domínguez o Miró, siempre teniendo en cuenta que mi gusto por el arte moderno es más bien limitado y suelo tender hacia visiones más clásicas del arte.

"Rostro del gran masturbador", Salvador Dalí, MRS
"Nafea faa ipoipo", Paul Gauguin, MRS
"Le Jardin de Daubigny", Vincent Van Gogh, MRS
El edificio acogía muchas colecciones y exposiciones temporales, entre ellas algunas de fotografía muy interesantes, centradas en la España de mitad del siglo pasado. Las típicas instalaciones y proyectos de corte más vanguardista no llamaron especialmente mi atención, como era de esperar. Aún así, eché de menos una visita más pausada, ordenada y con menos aglomeraciones, ya que muchísima gente accedió al museo al mismo tiempo que nosotros aprovechando la entrada libre y dificultaba bastante la movilidad y tranquilidad de la experiencia.

Instituto Cervantes
Por la noche nos esperaba una cena ligerita en un restaurante mexicano del mismo barrio donde nos alojábamos, el de las Letras, y un corto paseo antes de retirarnos a descansar por una zona que despertaba ya al ambiente nocturno del viernes noche.

* (Haz click en las fotos para ampliar)

** (Continuará...) 

2 comentarios:

  1. "sólo los culturetas con gafas de pasta y cara de estreñidos cuando miran saben valorar" xxD

    Ah, qué bueno, conocer a Loque sería todo un plus para mí.

    Saludos, Lillu

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    Respuestas
    1. JuanRa, fue una reunión muy agradable con Loque! Si nos toca pasar cerca de Yecla en un próximo viaje ya sabes con quién nos reuniremos si podemos, jiji ;)

      saluditos y gracias por pasarte!

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