Como muchos de mis visitantes sabéis, me gusta mucho el tenis y suelo seguir los torneos, sobre todo aquellos en los que participan jugadores españoles. En los últimos días, a pesar de que la competición no está ni mucho menos detenida, se ha producido un espectáculo lamentable al margen de las pistas con motivo de la elección de la sede para las semifinales de la Copa Davis.
Para los que no estén muy al tanto de lo ocurrido, explicar que España se encuentra ahora mismo en semifinales de esa competición por países, tras vencer el mes pasado a Alemania. Su próximo rival a batir para poder acceder a la final es Estados Unidos, mientras que por el otro lado del cuatro se disputan la otra plaza Argentina y Rusia. Como país anfitrión de su semifinal, España tiene total libertad para elegir la ciudad donde se debe jugar, el tipo de superficie y otros detalles de la eliminatoria. Lo lógico, y lo que hacen todos los países, es elegir las características más favorables para sus tenistas, sin dar ventaja al contrario.
Pues resulta que la Real Federación Española de Tenis (RFET) ha impuesto definitivamente la ciudad de Madrid como sede de los encuentros, localidad que no favorece en absoluto a los jugadores españoles. El motivo principal es que, de las cuatro candidatas (Benidorm, Gijón y Tenerife eran las otras tres) Madrid es la única que se encuentra sobre el nivel del mar, concretamente a 550 m. Esta altura hace que la pista sea más rápida y las bolas corran mucho más, situación que beneficia ampliamente a los tenistas estadounidenses.
El equipo español de Copa Davis ya tuvo su primer enfrentamiento con el actual presidente de la RFET, Pedro Muñoz, cuando éste impuso a Emilio Sánchez Vicario como seleccionador nacional en lugar del preferido de los jugadores, Albert Costa. A pesar de ello, Sánchez Vicario se ha puesto ahora del lado de sus tenistas, apoyándoles ante la unilateral actuación del presidente de la Federación en la designación de la sede de la eliminatoria contra Estados Unidos. Los primeros espadas del tenis español, junto con su capitán, hicieron pública una carta el pasado miércoles en la que manifestaban su rechazo a las decisiones “caprichosas y manipuladoras” de Muñoz y su negativa a participar en cualquier acto público de la RFET o de sus patrocinadores mientras él continúe en la presidencia.
Los tenistas que firman la declaración (Rafa Nadal, David Ferrer, Tommy Robredo, Fernando Verdasco, Juan Carlos Ferrero, Carlos Moyà, Feliciano López y Nicolás Almagro, todos ellos entre el puesto 2 y el 33 del Ránking ATP) aseguran que Muñoz ha incumplido el acuerdo que tenía con ellos para consensuar la sede de la semifinal, y que la decisión de que Madrid sea la ciudad elegida perjudica claramente a los intereses españoles. Dejan claro en todo momento que no están en contra de la ciudad sino de dar ventaja a su oponente, ya que el equipo americano es especialista en pistas rápidas y en Madrid jugará con mayor comodidad que en una pista al nivel del mar, donde las bolas son más lentas debido a la humedad. Casualmente, la Comunidad de Madrid es el patrocinador principal de la Copa Davis desde hace algunas semanas, hecho que según la federación no ha influido en la decisión de designarla como sede. Y nos lo creemos, claro.
Con esta situación, Pedro Muñoz ha hecho comentarios del estilo de que “no hay venganza más hermosa que el perdón”, por lo que mantendrá a Emilio Sánchez Vicario en su puesto de seleccionador nacional. Un comentario de lo más despreciable, para mi gusto. El propio Muñoz comentaba tras la “votación” de la junta (la primera votación secreta de la historia de la RFET) que en la elección de Madrid “el factor deportivo ha primado pero no de la manera definitiva que le prometí a los jugadores”. Hay que tener en cuenta que Gijón era la candidata que mejor valoración técnica tenía de las cuatro posibles; los tenistas sólo exigían que la sede estuviera al nivel del mar. Pero según el presidente era importante tener en cuenta también factores económicos, políticos y sociales. O sea, básicamente, ganar no es lo importante, sino que la cosa dé dinero y los políticos estén contentos. Yo alucino, francamente.
Los jugadores han demostrado mucha más clase en todo este asunto, sin negarse en ningún momento a representar a España en esa semifinal, independientemente de dónde se jugaran los encuentros. Nadal ha asegurado que la ciudad no supone ningún problema, porque en tierra seguirán siendo favoritos, pero que el problema continuará con Muñoz en el cargo. Por su parte, Ferrer ha comentado en su página web que, aunque para ganar a los americanos es preferible una pista lenta, jugarán donde les digan y lo darán todo por su país. El capitán español Emilio Sánchez ha tomado una postura conciliadora declarando que hay que aceptar que Madrid es la sede, intentar zanjar el asunto y prepararse lo mejor posible para la contienda.
La cita hacia la tercera ensaladera será el próximo mes de septiembre en la Plaza de Toros de Las Ventas, donde los españoles deberán enfrentarse al potente saque de Andy Roddick (más de 230 km/h), al correoso James Blake y a la mejor pareja de dobles del mundo, los hermanos Bryan, en una pista donde las pelotas botarán más de lo necesario. Menos mal que Muñoz, que tiene pinta de no entender demasiado de tenis visto lo visto, no ha impuesto que la superficie fuera moqueta, por eso de hacer juego con los palcos.
