
Este puzzle de 1.000 piezas de Clementoni (casi todos los que tengo son de esta marca) me lo regaló mi cuñada Irene en las Navidades pasadas. Pensé que le caía mal o algo, vista la complicación del puzzle en cuestión... Incluso cuando ella vino un día por casa e intentamos montar alguna parte colocamos la friolera de… dos piezas!! Eso sí, en medio de la nada, flotando en su sitio aproximado XD
El caso es que en los últimos días, tras rellenar las partes de la foto más fáciles a priori (el agua y la zona de arriba, los ventanales verdes del enorme edificio de la esquina inferior izquierda…) me lancé de lleno a la maraña de ventanitas luminosas de esta imagen nocturna de la ciudad de Nueva York. Se trata del primer puzzle jigsaw fluorescente que hago, aunque en las fotografías que pongo no sé si se aprecia bien esa característica, ya que las fotos están tomadas de día.
Por supuesto, al final me enganché un montón con el puzzle y ahora tengo síndrome de abstinencia porque me levanto y no tengo piecitas que colocar :/ Estoy en la fase de “tengo que deshacerlo pero me da pena”, porque para mí un puzzle no se puede guardar montado. Quizás lo mantenga hasta que necesite la mesa para otro :D
