
Estamos ante un clásico que promete lo que será Scorsese en un futuro pero que flojea a la hora de contar la historia. Se trata de una película interesante, con un buen trabajo de cámara, unas interpretaciones destacables y un final sorprendente, pero para mi gusto un poco hueca en el medio.
*** Spoilers! ***
Los protagonistas de “Malas calles” son pequeños mafiosos italo-americanos que luchan por hacerse un hueco en el negocio familiar, ganándose el respeto de sus superiores. Charlie (Harvey Keitel) divide su tiempo entre su relación con Teresa, de la que nadie debe enterarse si quiere ascender en la escala de la “empresa”, y su protección al primo de ella, Johnny Boy (Robert De Niro) un granujilla irresponsable y mentiroso que no hace más que buscarse problemas.
Aunque a los personajes les falta un poco de profundidad, se pueden observar los estrechos vínculos que unen a los jóvenes aprendices de mafiosos, que llevan la extorsión y el contrabando como un juego más que como un trabajo y pasan los días gastándose el dinero a la misma velocidad que lo ganan. Como luego se verá en sus otros films de este tipo, aparecen aquí ya las típicas características del mafioso “made in Scorsese”: religioso, pendenciero y perdonavidas pero buena gente a su modo, puesto que jamás se duda de la entereza moral de los miembros de la gran “familia”.
*** Fin de Spoilers! ***
La trama no está del todo clara y la línea argumental es un poco vaga. Eso hace que la película tenga una temática dispersa y no ahonde en ningún problema de fondo de los protagonistas. Después de dar bandazos, de repente la cinta se acaba y todo encaja en ella, pero siendo un poco exigentes hay demasiados espacios vacíos o diálogos que sobran entre el inicio y el desenlace. Cierto es que la manera de rodar de Scorsese compensa un poco todo lo demás, con esos movimientos de cámara tan novedosos para la época, pero lo más importante de una película debe ser la historia y “Malas calles” patina un poco por ese lado.
Eso sí, da gusto ver a futuras estrellas como De Niro o Keitel en sus inicios. Los dos repetirían con Scorsese en varias ocasiones y, en el caso de De Niro, la relación entre actor y director se convertiría en una fructífera unión cinematográfica que propició algunas de las mejores obras para ambos, como “Taxi driver” o “Toro salvaje”. Se ve además la poderosa influencia que ésta y otras películas de Scorsese han tenido sobre el cine de Quentin Tarantino, porque cambiando década y personajes esta película bien podría haber sido hermana de un "Pulp fiction", por ejemplo.
En definitiva, “Malas calles”, dirigida por Martin Scorsese en 1973, está bien pero todavía no alcanza la maestría que sí convertiría en clásicos imprescindibles a sus siguientes películas.