
Si deseáis más información la Wikipedia tiene un par de artículos interesantes sobre los años bisiestos. A disfrutar de este día que no se repetirá hasta dentro de otros cuatro años.
Pasa la vida y mientras la vives te van sucediendo cosas. Unas buenas, otras regulares, otras ni siquiera pasables. Unas para recordar siempre y otras para olvidar cuanto antes. Vas puntuando tus vivencias con la misma ilusión que puntúas una película recién vista: un siete en fotografía, un seis en efectos especiales, un nueve en guión original, un ocho en banda sonora.
Y ésta es la canción que quiero que suene hoy, precisamente porque un año se convierte en dos, dos en cuatro, cuatro en ocho… Y parece que fue ayer o, a lo sumo, antes de ayer cuando realizamos ese viaje que ha desembocado en lo que somos. Para mí y para ti, que aquí estamos, a pesar de todo.
El tema se llama “Eu sei que vou te amar”, compuesto por el brasileño Vinícius de Moraes junto con Tom Jobim y que en esta versión está interpretado por María Creuza acompañada por Toquinho a la guitarra. La grabación es una pequeña joya de principios de los setenta, época en la que los citados y María Bethania, grandes amigos, se reunían en el café La Fusa de Mar del Plata (Argentina) para tocar sus canciones más emblemáticas.
La letra es un verdadero poema que os dejo aquí, junto con la traducción para los que no se manejen demasiado bien en portugués (la traducción es mía, perdonad si no es del todo exacta):
Eu sei que vou te amar
Por toda a minha vida eu vou te amar
Em cada despedida eu vou te amar
Desesperadamente eu sei que vou te amar
E cada verso meu será pra te dizer
Que eu sei que vou te amar
por toda minha vida
Eu sei que vou chorar
A cada ausência tua eu vou chorar
Mas cada volta tua há de apagar
O que essa ausência tua me causou
Eu sei que vou sofrer
A eterna desventura de viver
À espera de viver ao lado teu
Por toda a minha vida
***
Yo sé que te amaré
Por toda mi vida te amaré
En cada despedida te amaré
Desesperadamente yo sé que te amaré.
Y cada verso mío será para decirte
Que yo sé que te amaré
Por toda mi vida.
Yo sé que lloraré
En cada ausencia tuya lloraré
Pero cada vuelta tuya ha de apagar
Lo que esa ausencia tuya me causó.
Yo sé que sufriré
La eterna desventura de vivir
A la espera de vivir a tu lado
Por toda mi vida.
Es el caso de "Snakes on a train", una película de 2006 que The Asylum editó en DVD tres días antes del estreno de la publicitada “Snakes on a plane”, con Samuel L. Jackson entre sus protagonistas y co-producida y distribuida en Estados Unidos por New Line Cinema. “Train”… “plane”… qué más da, si total las dos van de serpientes. Evidentemente ahí está la razón de ser de la compañía. Y funciona porque todavía hay muchos aficionados al cine de puro entretenimiento que acuden a los videoclubs y preguntan: “oye, la de las serpientes?”. Y ante la negativa del dependiente, que informa que ésa todavía no ha llegado, les facilita otra con temática similar para ir haciendo boca y que el cliente no se vaya de vacío. Objetivo de The Asylum cumplido: beneficio económico máximo con un gasto de producción y publicidad mínimo.
Pero no es éste el único ejemplo. The Asylum, fundada por David Michael Latt, lleva desde 1997 produciendo películas originales de serie B, en su gran mayoría de terror y acción, pero en los últimos años también han dedicado gran parte de su inversión a rodar argumentos casualmente cercanos a las películas más taquilleras del momento, sin ningún tipo de escrúpulo.
Por ejemplo, mientras en noviembre de 2005 se veía en los cines “El exorcismo de Emily Rose”, ellos realizaban apenas mes y medio después su liberación demoníaca particular a un tal Gail Bowers en “Exorcism: The possession of Gail Bowers”. Los aventajados productores tuvieron en cuenta además el estreno multitudinario del “King Kong” de Peter Jackson para poner el mismo día en las estanterías de todas las tiendas “King of the Lost World”, que curioso, con un orangután gigante como protagonista (“oye, la del mono?”).
Sus descarados plagios de películas de Hollywood alcanzan a los más destacados directores, como ocurrió con Steven Spielberg cuando estrenó “War of the Worlds” en 2005. El día anterior esta poco original compañía sacó a vídeo otra película con el mismo título y con el ex ídolo de adolescentes C. Thomas Howell como protagonista. El mismo actor protagonizó “The Da Vinci Treasure”, que llegó a los videoclubs en mayo de 2006, apenas una semana después que la conocida película “El código Da Vinci” interpretada por Tom Hanks. Vamos, nada que ver (“oye, la del Da Vinci?”).
No se salva nadie de la quema. También el actor Johnny Depp vio parcialmente imitado su personaje del capitán Jack Sparrow en la trilogía de “Piratas del Caribe” en la película “pirata” “Pirates of Treasure Island”, que salió al mercado videográfico al mismo tiempo que el estreno de la segunda parte de la original protagonizada por Depp. (“Oye, la de los piratas?”). Estos roles principales son interpretados en las realizaciones de The Asylum por actores famosos años ha pero venidos a menos como el citado C. Thomas Howell, Mark Dacascos, William Katt o Lorenzo Lamas.
Y todavía hay más. Tres días antes del estreno mundial de la fábula fantástica “Eragon”, llegaban al mercado las copias en DVD de “Dragon”, de similar temática. En 2007, por las mismas fechas en las que Michael Bay estrenaba en cines “Transformers” surgía su gemela de bajo presupuesto: “Transmorphers”. Por supuesto, ésta última también va de unos belicosos robots (“oye, la de los robots que se transforman?... o transmorphan?”). Las últimas producciones de 2007 llevan los títulos de “I am Omega” y “Alien vs. Hunter”. Pensad a qué famosas películas pueden referirse, que a mí ya me da la risa.
El artífice en la dirección de la mayoría de estos proyectos de dudosa calidad se llama Leigh Scott, un joven realizador de 35 años que se dedica a guionizar, montar, dirigir y a veces incluso interpretar estas películas. Una especie de Juan Palomo del celuloide. Otros directores que trabajan para The Asylum también realizan distintos menesteres en los demás films, bien sea como actores, directores de fotografía o especialistas en efectos visuales. Los poderosos tentáculos de la productora me están dando tanto miedo como la Iglesia de la Cienciología.
Entre el público, los votos de los espectadores que participan en el IMDB apenas otorgan un tres de media a estas películas, y algunas a duras penas superan el uno, que ya es decir. Para desgracia de los españoles, la mayoría de estas películas no se doblan al castellano ni llegarán jamás a nuestras tiendas de audiovisuales (lloremos todos juntos). Los amantes de la serie B sufriremos por ello, no hay duda. En este link de Wikipedia (en inglés) tenéis más información sobre los rip-offs que The Asylum ha producido en los últimos años y sus referencias a películas originales de éxito. No tiene desperdicio.
*** Gracias a Roberto por descubrirme esta productora.
La técnica que utiliza Beever se denomina anamorfosis, y con ella se pretende crear un efecto de perspectiva sobre un dibujo materialmente plano. Para ello este artista crea figuras en 3D que, contempladas desde un determinado punto, ofrecen un resultado sorprendente. La profundidad de sus obras nos engaña totalmente y donde no hay más que una imagen sobre una acera de cemento nosotros vemos con todo lujo de detalles piscinas, jardines, pozos y multitud de objetos tridimensionales.
Otro artista similar, el estadounidense Kurt Wenner, ha sido también reconocido por sus pinturas en la calle usando las mismas técnicas de perspectiva. Wenner, que realizó sus primeros trabajos en Roma a principios de los ochenta, tiene un estilo más clásico en sus obras, sobrio y académico. Él fue uno de los primeros en trasladar las técnicas anamórficas utilizadas en los frescos cenitales renacentistas de los techos a los suelos.
Lo peor de este tipo de arte en la calle es que su esperanza de vida es ínfima, de algunos días a lo sumo. La lluvia y otras inclemencias meteorológicas, las incontrolables pisadas humanas y otros factores provocan que los dibujos en el pavimento sólo puedan perpetuarse a través de imágenes. Son trabajos efímeros que sin embargo conllevan un enorme valor visual, artístico y cultural.
Aunque no sé si lo de pintar en las calles es muy lucrativo, lo cierto es que muchas empresas contratan los servicios de estos y otros artistas especialistas en anamorfosis para realizar diseños personalizados en inauguraciones o eventos. Julian Beever ha realizado también algunos murales y cuadros al óleo, con un estilo impresionista de vivos colores y mucha luz; por su parte, Wenner compagina también las ilusiones ópticas con su faceta de profesor de arte y arquitecto.
En el siguiente vídeo podéis ver imágenes de ambos autores, con algunas explicaciones sobre sus trabajos (en francés). Las fotografías del post corresponden todas a obras de Beever (la última corresponde a un dibujo realizado en Madrid) salvo la quinta, que es de Wenner.