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Antes de que se entreguen los Oscar de este año quiero dejar clara mi opinión sobre una de las máximas favoritas, y que ya se hizo con el Globo de Oro a la mejor película: “Avatar”. Se trata sin duda del documental más caro de la historia (ah, que no era un documental de la selva de Pandora?), que su director, el hacedor de dólares James Cameron, tardó unos 15 años en gestar. El presupuesto oficial de la película está en torno a los 250 millones de dólares, cifra irrisoria en comparación con los más de 2.000 millones que ya ha recaudado hasta el momento por su exhibición en cines.
Cifras abrumadoras aparte, “Avatar” es una experiencia visual impresionante, con una estética impecable, un trabajo de producción fuera de toda duda y un guión totalmente inexistente. Bueno, algo de guión existe, sí, un refrito de todas las películas de acción, ciencia ficción y aventura épica que podemos recordar, desde “Bailando con lobos” hasta “La princesa Mononoke”, pasando por “Braveheart”, “Eragon”, “Pocahontas”, “La selva esmeralda”, “Enemigo mío”, “El quinto elemento” y muchísimas más de las que estoy segura que vosotros tenéis más ejemplos. El pastiche incluye buenos muy buenos, malos muy malos (al estilo Disney, vamos), un imitador de “El sargento de hierro” de dudosa credibilidad, unas criaturas azules hermosas por dentro y por fuera que tienen mucho que enseñar a los rudos humanos y al final muchas batallas, explosiones y caos, acompañados por clímax musicales bastante predecibles.
Toda la película en sí es predecible hasta la saciedad, no hay cabida para ninguna sorpresa ni ningún giro de guión (claro, qué tontería!: como no había guión no podían darle giros… jijiji). Resulta un visionado frustrante si se espera algo más que un festival de efectos especiales que, en ese caso y sin duda, sí se merecen todo galardón. De hecho, es altamente recomendable ver la película en el cine (y en 3D, aunque duela el bolsillo, ouch!), para poder apreciar del todo el enorme trabajo de las imágenes estereoscópicas y las figuras generadas por ordenador, que son absolutamente creíbles de principio a fin.
Del resto, más de lo mismo, de lo de siempre, clichés del cine americano por un tubo, marines, vamos allá muchachos, yo no me alisté para esto, tenemos mucho que aprender de ellos, a nosotros lo que nos importa es ese yacimiento, no eres tú; soy yo… y bla bla bla. El reparto, flojillo (Sigourney Weaver interpreta por enésima vez el mismo papel), con los mismos tópicos del resto del film y James Horner hace como Sam y vuelve a tocar otra vez la banda sonora de todas sus anteriores películas.
Discrepo ampliamente con el premio de Mejor Director otorgado a James Cameron en los Globos de Oro (con el de Mejor Película de Drama por descontado), y espero sinceramente que no le den el Oscar ni a la dirección ni a la película, aunque parece que su ex mujer Kathryn Bigelow se lo va a poner bastante “hostil”. Sí creo que “Avatar” merece destacar por sus aspectos técnicos y su maravilloso trabajo de diseño por ordenador para crear personajes, escenarios y situaciones. El conjunto de la película, siendo sinceros, es notable si nos hacemos un poco los tontos, pero yo le doy un 7 y no el 10 que le han otorgado más de 90.000 personas en el IMDB. Esa puntuación la sitúa en el puesto 49 de la lista de las mejores 250 películas de la historia del cine, flanqueada por dos obras maestras de Kubrick: “El resplandor” y “Senderos de gloria”. Comparables? Juzguemos, juzguemos :)

*** Actualización: Desde que elaboré el post hasta su publicación hoy, la película ha ganado unos cuantos millones más pero ha bajado un poco en su clasificación de votos en el IMDB, situándose ahora en el puesto 58, entre “Perdición” de Billy Wilder y la maravillosa “Olvídate de mí”.