Cuando alguna película destaca entre la crítica por alguna razón siempre apetece verla para juzgar por uno mismo si merece tanto la pena. "Corre, Lola, corre" es una película alemana de 1998 muy premiada sobre todo en los círculos del cine independiente y alabada por su originalidad. Entre otros galardones obtuvo el premio del público en el Festival de Sundance y el de mejor película extranjera en los Independent Spirit Awards.
Pues en este caso estoy plenamente de acuerdo. "Corre, Lola, corre" no es del todo innovadora pero sí cuenta con una exposición estética original y un ritmo enloquecedor que contagia al espectador, a lo que ayuda una música muy adecuada (spoilers!).
El director Tom Tykwer, también guionista del film, ha manejado el argumento de una manera bastante diferente y novedosa, creando tres finales para una misma historia, y dejando que sea el espectador el que decida con cuál se queda. Personalmente me parece una manera acertada de implicar al público en la frenética actividad de Lola, que debe conseguir 100.000 marcos en el plazo de apenas 15 minutos para poder salvar la vida de su novio Manni.
En su camino, que se produce casi en su totalidad corriendo, debe superar diversos obstáculos que modificarán el curso de los acontecimientos. En su planteamiento recuerda un poco a los libros de "Elige tu propia aventura", en los que según la decisión que tomaras mientras leías ocurría una cosa u otra en las siguientes páginas. De este modo, Lola tiene varias opciones en su desesperada lucha contra el tiempo, no todas muy ortodoxas, y que darán como resultado una calamidad o un éxito en sus propósitos.
Aunque el estilo del film resulta novedoso, también recuerda al ya practicado por Guy Ritchie en "Lock & Stock", también de 1998, y la posterior "Snatch: cerdos y diamantes" (2000). El montaje es quizás la pieza fundamental en este tipo de películas, muy cuidado y milimétrico para que todas las escenas duren exactamente el tiempo necesario para crear el impacto al que aspiran. Algo interesante es que en el caso de "Corre, Lola, corre" no sólo cambia el destino de los protagonistas según Lola se retrasa 10 segundos de más o de menos o toma una decisión u otra, sino que las personas con las que se cruza también modifican su futuro tras el encuentro con ella.
La mezcla de animación en un metraje real tampoco es nueva en esta película, pero sí que aporta una reducción de dramatismo a la huida de Lola, introduciéndose en la normalidad de la acción a través de la televisión. Realmente no constituye nada determinante en la producción pero tampoco estorba ni resulta fuera de lugar; dentro de una línea cinematográfica con leves tintes surrealistas, ese tipo de licencias encajan a la perfección.
Lo dicho, una película interesante y diferente que cuenta con algunas novedades narrativas y visuales destacables y unas interpretaciones muy acertadas, sobre todo la de Franka Potente, de la que todos recordarán de por vida esa melena roja al viento.
domingo, 29 de abril de 2007
Corre, Lola, corre
Etiquetas: CINE
miércoles, 25 de abril de 2007
Eye on the Sky
Sin que sirva de precedente, esta semana continuará sonando la misma música, ya que la puse tarde debido a los problemas informáticos que me acosan. El tema es "Eye in the Sky", de The Alan Parsons Project. La próxima semana prometo digievolucionar hacia algún otro estilo musical...
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martes, 24 de abril de 2007
Hallan kriptonita en la Tierra
Pues aunque parezca algo de película es totalmente cierto. Según publican hoy varios medios, entre ellos la edición digital de El Mundo (de donde está cogida la imagen de arriba), un grupo de científicos ha descubierto en una mina serbia un mineral con la misma composición de la ficticia kriptonita del cómic de Superman creado por la DC.
La composición de este nuevo mineral contiene hidróxido de silicato, sodio, litio y boro, al igual que la kriptonita que debilitaba al superhéroe en sus historietas. La única diferencia en este tipo de kriptonita es que la real no contiene flúor, por lo que su color es más bien blanco y no verde, como se describió por los creadores de Superman. Aún así, la kriptonita cuenta desde los inicios del cómic en 1938 con una amplia variedad, cada una con unos efectos diferentes. Según las descripciones de la kriptonita este mineral en su modalidad de color blanco acabaría con la vida vegetal de cualquier planeta, pero no sería de ninguna utiidad para Lex Luthor en su lucha contra Superman. En la realidad la piedra no emite ningún tipo de radiación ni es dañina para los vegetales.
Una muestra de este nuevo mineral (a la izquierda en la fotografía) se expondrá al público desde mañana y hasta el próximo 13 de mayo en el Museo de Historia Natural de Londres. El doctor Chris Stanley, uno de los científicos responsables del hallazgo, ha informado también de que el mineral no será llamado oficialmente kriptonita, sino que llevará el nombre de Jadarita por el lugar de Serbia donde fue encontrado.
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sábado, 21 de abril de 2007
Cocina: Sopa de verduras con estrellitas
Para huir del típico caldo de pollo o elaborado con cualquier otra grasa animal, he decidido elaborar sopas con verduras a las que también se les pueda agregar pasta o cualquier otro ingrediente. Mi primer experimento ha sido esta sopa de verduras con estrellitas, que estaba realmente buena.
Los elementos básicos de la receta son judías verdes redondas, calabacín y zanahoria, todo ello fresco, tomate natural triturado en lata, pasta en forma de estrellitas (puede ser cualquier otro tipo: piñones, letras, fideos...), una cucharadita de aceite de oliva y un poco de sal. Las cantidades de cada ingrediente variarán según vuestras preferencias y el número de personas para el que cocinéis, pero yo usé unas 10 judías, una zanahoria mediana y un calabacín pequeño para una cantidad aproximada de cuatro platos bien llenos.
El primer paso es pelar, lavar y cortar las verduras en trozos muy pequeños. En la misma olla para la sopa se echa la cucharadita de aceite y se rehogan las verduras un minuto o dos, tras lo que se añade agua a voluntad y se deja cocer. Cuando rompe a hervir se le echa la sal y un chorro generoso de tomate triturado sobre todo para que coja color y sabor.
Como se trata de una sopa no importa que las verduras se cuezan de más, así que mi consejo es dejarlas el tiempo suficiente para que estén tiernas, contando que la pasta se hace muy rápido. Cuando se prueben y estén blandas se añade la pasta, removiendo bien para que no se pegue en el fondo. La cantidad de estrellitas dependerá de lo espesa que queramos que nos quede la sopa. Hay que tener en cuenta que este tipo de pasta crece bastante con la cocción, aunque en caso de que nos pasemos siempre lo podremos solucionar agregando un poco más de agua, dejándolo hervir de nuevo y retocando la sal.
Siguiendo las instrucciones de cada tipo de pasta, ésta estará cocida en unos 5-8 minutos, aunque yo siempre la dejo un par de minutos mas para que esté más blanda. Transcurrido ese tiempo la sopa ya estará lista para servir.
Lo de echarle tomate triturado a las sopas no se me había ocurrido hasta que lo vi en una receta de Oliver’s Twist, y la verdad es que queda muy bien cuando no se quiere o no se pueden usar pastillas de caldos concentrados.
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jueves, 19 de abril de 2007
The Alan Parsons Project
Estos dos barbudos de la foto son Eric Woolfson y Alan Parsons, dos británicos que en 1975 formaron, junto con otros músicos, el grupo The Alan Parsons Project. Su música se enmarca en la línea del rock progresivo, con producciones muy cuidadas y sonidos limpios que llegaron enseguida al gran público. A pesar de que a finales de los 80 Woolfson abandonó la formación para dedicarse a componer para musicales de teatro, Parsons continuó en solitario con nuevos temas.
En 2005 tuve la ocasión de verlo en directo en Tenerife con su gira Alan Parsons Live Project, y he de decir que me lo pasé genial en el concierto, a pesar de que sólo conocía sus canciones más famosas (el "Eye in the sky" que suena y un par más... vale, "In the heat of the night" no es suya, Rober :P). Para esas actuaciones el genial músico contó con la voz del joven P.J. Olsson, que nos sorprendió por su peculiar estilo y su extravagante laca de uñas.
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miércoles, 18 de abril de 2007
No music
Mi ordenador de mesa está dando sus últimos coletazos. Hace un par de días se negó a arrancar y, aunque parece que los discos duros permanecen intactos, no puedo utilizar ninguno de los programas que tenía instalados. He trasladado a mi portátil la mayoría de los archivos importantes pero todavía no lo tengo preparado con las utilidades necesarias para labores tan comunes como reducir el tamaño de un mp3 o retocar una imagen.
Por ello, debo incumplir por primera vez desde que inicié este blog el cambio de música de los miércoles. Espero que os guste mucho "The crying game" porque seguirá sonando unos días más hasta que solucione este desbarajuste informático. Menos mal que es una gran canción, no? :P
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martes, 17 de abril de 2007
La intérprete
En los últimos años el director Sydney Pollack ha espaciado sus trabajos en el tiempo cada vez más. Con la película "La intérprete" (2005) retomaba la dirección tras los seis años transcurridos desde su anterior rodaje, "Caprichos del destino", de 1999. Esa cinta había tenido unos resultados en taquilla más bien flojos a pesar de la presencia del incombustible (y ya aburrido, ciertamente) Harrison Ford.
Entre la mayoría de las críticas que he leído sobre "La intérprete" prima la opinión de que es un thriller político que quiere pero no puede, que lo intenta pero no llega, que parece algo nuevo pero que se queda en más de lo mismo. Con esa base tengo que decir que a mí la película me gustó bastante, no me aburrió en ningún momento a pesar de las más de dos horas de duración y las interpretaciones tanto de principales como de secundarios me parecieron más que correctas. Además, con cameo incluido de su director, como ya viene siendo habitual.
Sin destapar nada desconocido para cualquier cinéfilo de pro, el film trata un tema no demasiado trillado en el cine, como son los regímenes totalitarios en países africanos, las guerras civiles que se viven como telón de fondo de las mal llamadas transiciones democráticas y la importancia de un organismo como la O.N.U. para mediar en esa jungla política y social que va desmembrando territorios y familias sin un objetivo claro. (Spoilers!) El personaje de Nicole Kidman (Silvia Broome) trabaja como intérprete en uno de los edificios de dicha organización, intentando cambiar desde el sistema lo que no ha conseguido modificar como activista en un pequeño país de África. Pero un día escucha algo que no debería haber escuchado y se convierte en el punto de mira de un complejo entramado diplomático. Responsables de seguridad de las Naciones Unidas, entre los que se encuentra Sean Penn, reciben órdenes de protegerla pero al mismo tiempo investigarla.
A pesar de que quieren creerla, el currículum activista de Silvia Broome y la muerte de su familia a manos de una guerrilla en el pasado, hacen planear la sombra de la duda sobre ella y su buena intención como intérprete. Una vez más, la soledad de los dos protagonistas, dependientes el uno del otro para el éxito de sus propósitos, los une colocándolos al borde de un abismo emocional. Agradezco que no surja una relación sentimental entre ellos, algo tan manido en casi todas las películas que acaba por no ser nunca creíble. Lo que acerca en este caso a ambos es la pérdida, ella la de sus padres y hermanos y él la de su esposa unos días antes en un accidente, entendiéndose en el sufrimiento pero sin nublar con ello sus respectivos objetivos vitales.
Personalmente me gusta el reparto de la cinta. Sean Penn evita el exceso gesticulante de algunas otras interpretaciones, sin llegar a resultar inexpresivo, mientras que Nicole Kidman resulta natural y efectiva, como en casi todos sus papeles. La presencia de Catherine Keener como compañera laboral de Penn aporta a su vez ese toque de realismo duro que para mí es inherente a la actriz y me parece que en esta película le va como anillo al dedo.
En definitiva, nadie podría decir que es una película mala, aunque el tema pueda interesar más a unos que a otros. El guión intenta ser coherente con la realidad, el desarrollo no contempla prácticamente altibajos y aunque algunos critican el final un tanto soso, yo lo prefiero así de lógico. Las otras opciones serían un final independiente que nunca se daría en esta película (Kidman asesinando a su presidente y siendo encarcelada) o la antes mencionada unión sentimental Penn-Kidman que echaría por tierra mi esperanza en el cine de hoy.
Sobre su director, a pesar de sus flojeras eventuales como "Caprichos del destino" o "Sabrina (y sus amores)", hay que recordar a Pollack siempre como el aclamado director de "Memorias de África" (1985, aunque a mí personalmente me aburra profundamente esa película), la divertida "Tootsie" (1982) o la muy bien valorada "Danzad, danzad, malditos" (1969). Y a ellas añado otra que para mi gusto es una gran película, "La tapadera" (1993) con un Tom Cruise aceptable para lo que está acostumbrado a ofrecernos.
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domingo, 15 de abril de 2007
Del amor y otros demonios
Aunque ya había leído algo de Gabriel García Márquez hacía años, hace tan sólo unos meses descubrí que su literatura me apasionaba más de lo que recordaba y que su forma de tratar el amor me transmitía unas sensaciones vivas que me removían por dentro mientras leía. Como suelo hacer con todo lo que de repente se destapa como objeto de felicidad me volqué en sus obras y ahora trato de leer todo lo que publica.
Esta vez le ha tocado el turno a "Del amor y otros demonios", una novela de 1994 que desgrana la vida de unos cuantos personajes tocados por el demonio del amor allá por mediados del s. XVIII en la Colombia natal del escritor (spoilers!).
García Márquez cuenta la historia de una niña de 12 años, de fuerte carácter y rudas maneras, de tierna inocencia a la vez que retorcida inteligencia, de largas melenas debido a una promesa que debe mantener hasta el matrimonio y que es recluida en un convento por sospechas de posesión demoníaca. En plena época de Inquisición y exorcismos, libros prohibidos y temor de Dios, Cayetano Delaura es un clérigo español, ordenado y estudioso, que triplica la edad a la niña y al que se le encomienda la investigación previa a la expulsión de los demonios del cuerpo de Sierva María. El contacto con la niña produce en él una sensación desconocida, a la que teme ponerle nombre, que termina por desviarle de su recto camino eclesiástico y ocasionarle el rechazo de su congregación.
A ello precede la turbulenta existencia de los padres de la chica, condenados a odiarse por pura costumbre, abandonando a su hija a su suerte en el patio de esclavos negros que se ocupan de cuidarla y encaminarla en un mundo en el que todos sus conocimientos africanos son considerados peligrosas muestras de posesión demoníaca. Con la sospecha creciente de que la niña puede haber contraído la rabia por la mordedura de un perro su padre decide impotente encomendar su cuerpo y su alma a las manos de Dios, por orden del obispo representante de una Iglesia hegemónica.
Surgen voces en algunos rincones que afirman que Sierva María no alberga ningún ser devoto de Satanás en su cuerpo, pero ninguna se alza lo suficiente como para evitar que la barbarie de los exorcismos, la reclusión, la soledad y la incomprensión terminen con las esperanzas de vida de la niña. Condenado a no verla, Cayetano Delaura sufre en vida su castigo entregado al cuidado de los leprosos en un hospital, habiendo incumplido su voto religioso, acosado por multitud de dudas morales y cargando la culpa de no haber podido salvar a su niña amada.
Alegóricamente el amor es un perverso demonio, que posee y enloquece sin distinguir su rabia de cualquier otro engendro del mal. La novela va creciendo en intensidad a medida que se revelan los sentimientos hacia Sierva María que poco a poco envuelven al sacerdote. Se ahonda en las relaciones humanas, las razones de ciertas uniones abocadas desde sus inicios al fracaso, la diferencia entre el amor, la posesión, la necesidad y el placer. Si es que tal diferencia existe en realidad.
Sin ser la novela que más me ha gustado de su autor, "Del amor y otros demonios" trata temas y escenarios recurrentes en la bibliografía de Gabriel García Márquez, lo que sin duda crea un ambiente de cercanía para mí muy acertado a la hora de empatizar con la historia. No es un libro sorprendente pero sí cuenta con los ingredientes suficientes para revalidar la confianza en el escritor y anhelar la lectura de otros relatos suyos. La máxima de que el amor todo lo puede tiene su uso (y abuso) en la obra de este premio Nobel colombiano que es capaz de generar el desasosiego más oprimente y la revelación más liberadora en párrafos contiguos.
Según cuentan en esta página, se está preparando también una película basada en el libro, que será dirigida por la costarricense Hilda Hidalgo y que todavía está en proceso de producción. Parece ser que Gabriel García Márquez, gran admirador del universo cinematográfico, se encuentra muy involucrado en el proyecto, lo que quizás constituya cierta garantía de una correcta adaptación de su obra.
Le dijo que el amor era un sentimiento contra natura, que condenaba a dos desconocidos a una dependencia mezquina e insalubre, tanto más efímera cuanto más intensa.
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