martes, 2 de noviembre de 2010

Donde no alcanza la mirada

No todo lo que leo me gusta y muchos de los productos que no me convencen acaban por no aparecer nunca en este blog, dejando sitio a los que más me satisfacen. De todos modos, a veces hay lecturas que te dejan en el medio, ese típico ni fu ni fa que en otros lectores puede tener otras interpretaciones más positivas. Es el caso de “Donde no alcanza la mirada”, un cómic francés que me cautivó por su portada pero cuya historia no me convenció del todo.

Esta obra narra la llegada del pequeño William con su familia a un pueblo italiano llamado Barellito, donde su padre pretende iniciar una novedosa industria de pesca. Son los principios del s.XX y los forasteros no son bien recibidos, y mucho menos los cambios en el entorno de la actividad pesquera que lleva alimentando al pueblo desde tiempos inmemoriales. Pero William consigue hacer amigos, acercándose sobre todo a la pizpireta Lisa, una niña también de diez años que lo cautiva con un extraño halo sobrenatural.

William, Lisa y otros dos críos comparten fecha de nacimiento y parecen estar predestinados a encontrarse. A través de un objeto milenario viven unas raras alucinaciones que los sitúan en otros lugares, otros cuerpos y otras épocas. Con el paso de los años llegan a comprender que sus almas van reencarnándose en otras personas que, tarde o temprano, acabarán también hallándose y reconociéndose.

El cómic está dividido en dos partes, una primera muy sencilla y nostálgica, con las vivencias infantiles de los cuatro protagonistas, y una segunda, veinte años después, durante la que descubren todos los entresijos del objeto que los une. El dibujo, a cargo de Olivier Pont y entintado por Jean-Jacques Chagnaud, es muy expresivo y está muy cuidado, aunque para mi gusto el guión de Georges Abolin es más flojo. Quizás sea porque a mí el tema de la reencarnación no me interesa demasiado y en algunos momentos los hechos tan místicos llegaron a aburrirme. Puede ser que leída desde un punto de vista más espiritual o empático esta obra tenga mayor interés.

“Donde no alcanza la mirada” se publicó en 2004 y tuvo bastante éxito en Francia, aunque creo que en nuestro país no es demasiado conocido y tampoco sus autores. Visualmente merece la pena porque es muy evocador, con unos colores realmente interesantes, pero el resto ya depende de las ganas del lector de sumergirse en una historia nostálgica con toques fantásticos, un poco enfermiza en mi opinión.

2 comentarios:

  1. una preguntita... la imagen de la portada es un homenaje a la gran ola de Kanakawa o es cosa mía?

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  2. Espita, pues yo no me había fijado en eso, la verdad, ni sabía que esa ola era tan famosa! La he buscado rauda y veloz en la Wikipedia y tienes razón, podría ser perfectamente un homenaje aunque realmente no lo sé. Pero buena vista :D

    saluditos!

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