viernes, 16 de marzo de 2018

Cerrando etapas

Hace unas cuantas semanas decidí cerrar una etapa laboral y abrir el espacio necesario para que entrara aire en mi vida. El trabajo me absorbía física y emocionalmente día tras día, sin dejarme tiempo ni ánimo para dedicar atención a las cosas que antes me hacían feliz y de las que este blog es fiel reflejo. Dejé casi de leer, porque me acostaba tarde y mi momento de lectura nocturna no tenía horario fijo. Dejé de correr porque los horarios por turnos hacían imposible marcarme una rutina deportiva. Dejé de ganchillar porque, como muchos sabéis, tenía un pinzamiento en un nervio de la mano derecha por forzarla en el trabajo. Apenas coincidía con mi pareja para ver juntos una película o para salir a cenar un fin de semana.

Quizás con 25 años lo hubiera enfocado de otro modo y me habría costado menos adaptarme, pero con más de 40 y una visión clara de lo que quiero en mi vida y lo que no, la situación fue poco a poco empeorando y me fui deprimiendo. Lamentablemente, la ausencia de mejores oportunidades laborales me hizo aguantar al pie del cañón durante muchos meses, incluso años, sin poder tomar una decisión a favor de mi salud física y mental. 

Pero como ocurre en todas las relaciones, y una laboral no es una excepción, de tanto tensar la cuerda al final se rompió. Ese manido "no eres tú, soy yo" lo define a la perfección. Era yo, que necesitaba urgentemente volver a ubicar mi parcelita de felicidad en el espacio-tiempo, retomar las pequeñas cosas que disfrutaba en mi sencilla y ordenada vida, mis rutinas, mis descansos. Necesitaba que la balanza entre mi bienestar laboral y el personal no estuviera tan exageradamente desequilibrada. Necesitaba con la misma urgencia reducir mis dosis de ibuprofeno, decir adiós a los dolores crónicos en las manos y los pies, abandonar el insomnio y la sensación de angustia y ansiedad constantes.

Y al principio me pareció que nunca sabría si había tomado la decisión correcta hasta que lo viera en retrospectiva mucho tiempo después. Sin embargo, al día siguiente de renunciar me sentí inexplicablemente más ligera y noté que la pesadez en la espalda había desaparecido y que, de repente, me empezaba a ilusionar de nuevo, que me apetecía bailar por toda la casa una canción estúpida en bucle y sonreír al pasar por delante de un espejo, sin motivo alguno. Y entonces supe que había cerrado una puerta y que después se abrirían miles de ventanas para que pudiera entrar el aire.

Esta canción del nuevo disco de Eels, "The deconstruction", es absolutamente fantástica para expresar todo lo que sentí en ese difícil proceso, entre mi deconstrucción y mi futuro renacimiento conceptual.


The deconstruction has begun 
Time for me to fall apart 
And if you think that it was rough,
I tell you nothing changes 
'Till you start to break it down 

And break apart 
I'll break apart 
I'll break apart 
Right now it's going to start 
I'll break apart 

The reconstruction will begin 
Only when there's nothing left 
But little pieces on the floor 
That made of what I was 
Before I had to break it down 

And break apart 
I'll break apart
I'll break apart 
Right now it's going to start 
I'll break apart 

And every block you've built on 
It's going to come right out 

And break apart 
I'll break apart 
I'll break apart 
Right now it's going to start 
I'll break apart 
Right now it's going to start 
I'll break apart 
I'll break apart 
I'll break apart

Podéis escuchar la canción en Spotify a través del enlace en la barra lateral.

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