martes, 22 de septiembre de 2020

Granada (VII): Albaicín

Puerta de Elvira, Granada

Un paseo por Granada es una experiencia de lo más enriquecedora. Atravesar sus callejuelas, la mezcla de vestigios árabes y cristianos en muchos de sus monumentos, las raíces gitanas, la Alhambra vigilando todo desde su atalaya... Todos estos detalles aportan a la visita a esta ciudad un toque de multiculturalidad muy especial. Cada esquina esconde un edificio histórico o un monumento con una interesante anécdota, de ahí que una de las mejores opciones sea perderse por sus calles.

Granada es una pequeña urbe universitaria, de espíritu joven y con una gran afluencia de turistas, tanto en verano como en invierno debido a la cercanía de Sierra Nevada y sus opciones de esquí. Se puede ir caminando perfectamente a casi cualquier rincón, aunque bien es cierto que si nos dirigimos hacia el Sacromonte, por ejemplo, las empinadas cuestas nos obligarán a plantearnos el uso de algún transporte público.

Real Monasterio de San Jerónimo, Granada

El Albaicín bajo es un barrio de estrechas calles empedradas peatonales, de origen árabe medieval, y que conduce serpenteando en subida al mirador de San Nicolás, uno de los más conocidos de Granada y que ofrece una de las mejores vistas de La Alhambra. Esta zona se sitúa muy cerca del centro neurálgico, por lo que no hay excusa para no darse un paseo por allí durante nuestra estancia en la ciudad.

Calle Calderería Nueva, Granada

En nuestro recorrido, al final de la calle Calderería Nueva, entramos en la Iglesia de San Gregorio Bético, una pequeña ermita con un convento anexo. Allí vive en clausura desde los años 50 del siglo pasado una pequeña congregación de monjas Clarisas, que rezan el Angelus en la iglesia todos los días a las 12:00 h. De hecho, siempre hay alguna religiosa con los hábitos completamente blancos rezando en la iglesia a cualquier hora del día, separada del resto de fieles por una reja. Es una experiencia curiosa y disfrutable aunque no seas creyente, ya que pareces trasladarte a otra dimensión mientras las monjas cantan (algunas con poco oído musical, todo hay que decirlo, lo que no quita que sea algo muy místico).

Iglesia de San Gregorio Bético, Granada

Continuando hacia arriba por las callejuelas podemos contemplar también la casa donde nació en 1941 el cantaor Enrique Morente, y donde vivió sus primeros años hasta la adolescencia. El edificio nunca perteneció a la familia Morente y en la actualidad la propiedad se alquila en portales turísticos para estancias cortas, bajo el nombre de "La Casa del Cantaor".

La Casa del Cantaor, Granada

La Alhambra desde el mirador Plaza de Carvajales

Subiendo por la Cuesta de San Gregorio desembocamos en el mirador Placeta de Carvajales, uno de los muchos que ofrecen preciosas vistas de La Alhambra. Por la zona también encontramos la Casa de los Pisa, que acoge el Museo de San Juan de Dios. En ese lugar murió el santo portugués en el año 1550. Tras ser adquirido por la orden, se convirtió en un museo referente de la labor de San Juan de Dios y la gestión hospitalaria. El edificio en sí tiene también un importante valor arquitectónico, aunque nosotros sólo visitamos el patio central. Si fuera de vuestro interés, la entrada para visitar el museo completo, con varias obras de arte sacro, cuesta 3 euros.

Casa-Museo San Juan de Dios, Granada

Nuestra siguiente ruta nos llevó por la Carrera del Darro hasta la Cuesta del Chapiz y el bajo Sacromonte. El mirador de San Nicolás ofrece unas incomparables vistas de La Alhambra, aunque por los alrededores hay otros espacios desde los que se pueden ver preciosos paisajes de la vega granadina. Al final de la calle encontramos la Casa del Chapiz, una vivienda morisca que desde 1932 es sede de la Escuela de Estudios Árabes. Tiene un patio central y un jardín con buenas vistas, pero el resto de la casa está cerrado al público. La entrada cuesta 2 euros y la verdad tampoco ofrece nada demasiado destacable más allá de su valor histórico.

Casa del Chapiz, Granada
La Alhambra desde Casa del Chapiz, Granada

En esa zona existen multitud de cármenes que guardan en su interior auténticos vergeles y remansos de paz. El concepto de "carmen" es el de una propiedad privada con parte de huerto y parte de jardín, y cuyo nombre proviene del arábigo "karm" que significa viña. En todos los casos son fincas rústicas con vistas, donde los propietarios se retiraban con fines recreativos. Algunos de estos cármenes permanecen abiertos al público, mientras que otros continuán siendo propiedades privadas, en algunos casos disponibles para alquiler vacacional.

Patio Carmen de los Geranios, Granada

Una de esas propiedades es el Carmen de los Geranios, donde el pintor belga Max León Moreau vivió durante casi 30 años. Granada enamoró al artista que, a su muerte en 1992, legó todos sus bienes incluido el carmen al Ayuntamiento de Granada. Tanto la vivienda como el exterior se estructura en bancales para adaptarlo al desnivel de la colina, con distintas salas de exposición, flores (sobre todo geranios), árboles frutales y fuentes.

Casa Max Moreau, Granada
Casa Max Moreau, Granada

La casa fue restaurada en 1998 para su apertura al público como museo. En ella permanecen muchos objetos de uso habitual del artista, parte de su biblioteca personal, incluyendo su propia producción literaria, y su estudio tal y como lo dejó antes de morir. La entrada a la Casa Max Moreau es gratuita y muy recomendable, tanto por la parte artística como para entender las características de un carmen típico granadino.

Casa Max Moreau, Granada

A nuestra visita a Granada le quedaban ya poquitas horas, que dedicamos a comprar algunos regalos típicos para nuestra familia y amigos y a degustar las últimas tapas locales. Todos los detalles gastronómicos y de organización los comentaré con más detenimiento en el próximo post dedicado a este viaje.

La Alhambra desde mirador de San Nicolás, Granada

*** Haz click en las imágenes para ampliar. 


*** (Continuará...)

*** Este viaje se realizó en 2019, por lo que no hay referencia a medidas anti-Covid19 y las condiciones de las visitas podrían ser diferentes en la actualidad.

viernes, 28 de agosto de 2020

Granada (VI): Catedral y Capilla Real

Puerta de la Justicia, La Alhambra, Granada
Finalizada la visita a La Alhambra, salimos por la Puerta de la Justicia, quizás la más significativa y majestuosa de Granada, protegida por el Pilar de Carlos V. En nuestro camino hacia el centro nos encontramos también con la Puerta de Bib Rambla, que en su origen estaba situada en el centro de la ciudad nazarí dando acceso a la plaza del mismo nombre. Este monumento estuvo a punto de ser demolido en el s.XIX pero finalmente se desmontó y se trasladó al Museo Arqueológico de Granada. En 1933 el arquitecto conservador de La Alhambra decidió reconstruirla y colocarla en el Paseo de las Alamedas, donde se encuentra actualmente perfectamente integrada con la naturaleza.

Puerta de Bib Rambla, La Alhambra, Granada
El final de este bucólico paseo nos llevó a la Puerta de Las Granadas y la Cuesta de Gomérez, que ya marcan el límite entre la zona urbana y el espacio de La Alhambra. Nuestros últimos pasos del día nos acercaron al Museo Casa de Los Tiros, un edificio del S.XVI que alberga una pequeña colección de objetos, fotografías, esculturas y pinturas que revisan la historia de Granada. Este museo tiene entrada gratuita y se puede ver en una media hora, por lo que resulta relevante para situarte en la escena granadina de la época. En una de las salas hay un artesonado en el techo bastante espectacular, aparte de mobiliario clásico renacentista y objetos donados por particulares que conforman una curiosa colección.

Museo Casa de los Tiros, Granada
Museo Casa de Los Tiros, Granada
En la ruta hacia nuestro hotel estaba también el Corral del Carbón, un edificio de origen nazarí que constituye la única alhóndiga (mercado vecinal de grano) que se conserva en toda la península ibérica. La construcción tiene un arco de entrada de yesería muy bien conservado y en el centro un alberca, dentro de un amplio patio enmarcado por tres pisos de galerías con columnas. El edificio alberga actualmente oficinas y en el patio se celebran a menudo conciertos y obras de teatro.

Entrada Corral del Carbón, Granada
Patio del Corral del Carbón, Granada
Para el día siguiente habíamos contratado una excursión por la ciudad, con la red Civitatis, con la que ya habíamos realizado free tours en otras ciudades europeas de forma satisfactoria. Nos parece una buena manera de revisar zonas interesantes a las que por nosotros mismos quizás no llegaríamos por falta de conocimiento o planificación. 

Esta excursión dura unas dos horas y en ella un guía local te explica algunos detalles de los lugares y personajes más significativos de la ciudad, mientras se visitan monumentos, calles y puntos de interés. La visita guiada comenzó en la Plaza de Bib-Rambla y nos llevó hasta los exteriores de la Catedral, la Capilla Real, el Palacio de la Madraza, la Alcaicería y sus alrededores. Después subimos hacia el Albaicín Bajo y visitamos algunos de los miradores más conocidos y con mejores vistas de La Alhambra. 

Catedral de Granada
Como estas visitas guiadas no suelen dejar tiempo para ver los interiores con detenimiento, fuimos anotando los sitios que aún no habíamos visitado para ir por nuestra cuenta más adelante. Algunos ya los habíamos visitado el día anterior antes de subir a La Alhambra, como fue el caso de la Catedral o la Capilla Real. Intentaré señalar tanto los más recomendables como los prescindibles, siempre dependiendo del tiempo de que se disponga para ello y del interés personal de cada viajero.

Fachada Catedral de Granada
La Catedral de Granada se encuentra desde nuestro punto de vista entre los monumentos absolutamente imprescindibles. Acostumbrada a las iglesias y catedrales del norte, de arquitectura románica (como la de Santiago de Compostela, por ejemplo), la de Granada me sorprendió bastante por tener un concepto totalmente diferente, sobre todo el interior tan claro y luminoso. Aunque en sus inicios era un proyecto gótico gigantesco de Diego de Siloé, con el paso de los años se quedó a medias y se convirtió en un templo renacentista de sólo 3 naves, que albergan hoy la Catedral, la Capilla Real y la Iglesia del Sagrario, estas dos últimas con entradas independientes.

Nave central, Catedral de Granada
Nave central, Catedral de Granada
Nave central, Catedral de Granada
Órgano, Catedral de Granada
La capilla mayor, en la nave central, es quizás la parte más bonita del conjunto, con muchísimas vidrieras y adornos en oro. Los arcos semi-circulares están cubiertos de pinturas de Alonso Cano, quien también es autor de varias tallas y de la reforma de la fachada del edificio un siglo después del inicio de su construcción. En la nave central se sitúa también un precioso órgano y en las capillas laterales varios retablos barrocos de diversa autoría. 

Detalle vidriera, Catedral de Granada
Puerta del Perdón, Catedral de Granada
El conjunto resulta muy armonioso y se mantiene muy cuidado. La entrada cuesta 5,00 € e incluye audioguía para seguimiento histórico y artístico. Los domingos entre las 15:00 y las 17:45 h. la entrada es gratuita previa reserva a través de la web de la archidiócesis.

Iglesia del Sagrario, Granada
Interior Iglesia del Sagrario, Granada
Anexada a la catedral se encuentra la Iglesia del Sagrario, un edificio del s.XVIII que ocupa el espacio de la antigua Mezquita Mayor de Granada y funciona como parroquia independiente. Su interior alberga estatuas de mármol blanco de los evangelistas y otras obras de interés, además de un órgano de estilo neoclásico y una pila bautismal renacentista. Es una iglesia realmente bonita, que durante años ejerció de catedral principal de Granada. Nosotros la encontramos abierta e hicimos una rápida visita, aunque creo que sólo está disponible en horario de culto y para fines estrictamente religiosos. 

Entrada Lonja y Capilla Real
La última parte de este conjunto es la Capilla Real, que junto con la sacristía formaron parte también en su día de la catedral. Hoy en día la capilla acoge los sepulcros de los Reyes Católicos, de su hija Juana la Loca y del que fuera su marido Felipe el Hermoso. El inicio de esta visita se sitúa en la Lonja, un edificio de techo artesonado cuya construcción fue encargada por el Ayuntamiento granadino en 1518 y destinado a usos de banca y comercio. De ahí se pasa a la nave de la capilla, con diversos cenotafios y otras obras de arte, además de una bonita reja de hierro forjado con diversas escenas religiosas. Los sepulcros de los Reyes se encuentran en la cripta. En la sacristía lateral hay un museo de arte sacro con cuadros de Boticelli, Berruguete o Van der Weyden, además de tejidos y tapices que pertenecieron a la realeza y otras reliquias. En el interior del edificio no se permiten fotografías de ningún tipo, tampoco sin flash.

La entrada a la Capilla Real cuesta también 5,00 € y, aunque a priori parece una visita interesante, personalmente no me resultó demasiado estimulante. Sí puede serlo para los estudiosos de ese tipo de arte (se incluye audioguía) o para los fetichistas de los Reyes Católicos que, no me cabe duda, seguro que los hay. Suele haber cola para entrar, así que en caso de que desees visitarla es recomendable elegir bien la hora e ir dispuesto a esperar al sol. 

Interior Madraza, Granada
Interior Madraza, Granada
En frente de la entrada a la Capilla Real se encuentra el Palacio de la Madraza, primera universidad pública de Al-Andalus y que hoy pertenece a la Universidad de Granada. En este edificio está el oratorio nazarí mejor conservado de la actualidad, con celosías y yeserías originales que sobrevivieron al arrase cristiano gracias a que la sala fue tapiada para ocultar su decoración. 

Puerta en Madraza, Granada
A pesar de que la Madraza sufrió varias reformas con el paso de los años, en la pared todavía hay vestigios de los colores que lucía en el s.XIV esta espectacular casa fundada por Yusuf I. También se exhibe una puerta manierista del s.XVII que antiguamente cerraba la capilla del Ayuntamiento, situada en el oratorio. El acceso a La Madraza es gratuito pero hay opción de una visita guiada por 2,00 € con visita también al Salón de los Caballeros XXIV, donde se puede contemplar una de las armaduras mudéjares mejor conservadas de España.

Mercado de artesanía en la Alcaicería, Granada
Alcaicería, Granada
Antes de adentrarnos en el Albaicín, hicimos una parada en la Alcaicería, una zona de mercado típico musulmán con pequeñas tiendas donde se vende artesanía, taracea, especias, infusiones, textiles y otras piezas tradicionales granadinas. Este pequeño barrio está dispuesto en forma de ciudadela, en pleno centro de Granada, y conserva en gran medida el encanto de su origen, a pesar de que fue reconstruido casi totalmente a mediados del s.XIX debido a un incendio.

Torre de la Catedral de Granada
*** Haz click en las imágenes para ampliar. 

*** (Continuará...)

*** Este viaje se realizó en 2019, por lo que no hay referencia a medidas anti-Covid19 y las condiciones de las visitas podrían ser diferentes en la actualidad.

miércoles, 15 de julio de 2020

Compás de espera

Mi nuevo portátil y mi ratón gamer con lucecitas
Haciendo una detención temporal y voluntaria en los posts de viajes que acostumbran a llenar en los últimos años estas páginas, hoy retomo mi actividad virtual para reflexionar un poco sobre cosas tan intrascendentes como importantes dentro de su aparente intrascendencia.

Ya, sé que no os lo esperabais, pero estreno portátil desde el que escribo y se hace menester configurar todo lo necesario para que el universo lillusiano vuelva a estar a punto. O sea, esto es una entrada de prueba para ver qué tal va el teclado, el navegador, la publicación, las imágenes y otros recursos asociados a la novedad informática y a la continuidad de este blog.

Y la cosa más intrascendente sobre la que quiero ofrecer hoy mi punto de vista es, sin duda, el confinamiento que hemos vivido todos en mayor o menor medida durante los meses pasados. No es que sea intrascendente por sí misma; lo es porque todos tenemos nuestras experiencias al respecto y la mía posiblemente no sea muy diferente a la de muchas otras personas. Desde ya os digo que esta reclusión forzosa ha supuesto para mí una satisfacción inesperada, un descenso de la ansiedad y el estrés notable y ha repercutido muy positivamente en mi salud física y sobre todo mental.

Durante 2 meses estuve teletrabajando, desarrollando las mismas tareas que en la oficina y ahorrando tiempo y dinero, como casi todos los trabajadores a distancia durante esta pandemia. Y también, como casi todos los teletrabajadores, dediqué más tiempo y concentración a cometidos que en la oficina física se habrían hecho de forma más atropellada y menos concienzuda. O sea, desde un punto objetivo, y teniendo en cuenta que mi labor se realiza en un 99% de forma online a través de ordenador y teléfono, el teletrabajo fueron todo ventajas para ambas partes. 

River echándome una pata con el teletrabajo
Por desgracia, la cultura empresarial española concibe el teletrabajo como un recurso útil pero únicamente de forma puntual y la decisión sobre el lugar donde se ha de desarrollar la jornada laboral suele tomarla unilateralmente el empleador. Sólo en algunos casos la presencia física en el lugar de trabajo supone una motivación extra para los trabajadores, por lo que su actitud e implicación suelen mejorar cuando pueden elegir, en igualdad de condiciones, entre su puesto físico o a distancia. En mi caso no pude elegir y tuve que volver a la oficina a mediados de mayo, añadiendo a mi desempeño laboral el incómodo uso de mascarilla, la no menos incómoda movilidad en transporte público y otras circunstancias negativas que no vienen al caso.

Mientra duró el confinamiento y como no podía ser de otra forma, yo trasladé mi capacidad organizativa intrínseca a mi hogar. Separé lo mejor que pude (y de forma bastante efectiva, la verdad) mi lugar/tiempo de trabajo de mi espacio personal y conseguí teletrabajar de forma equilibrada, pero también bastante intensa. 

Por otro lado, y después de unos inicios titubeantes, conseguí mantener una rutina deportiva regular, alternando entrenamiento de fuerza con una tímida toma de contacto con la práctica del yoga. Tanto el ejercicio como el hecho de no tener obligaciones sociales me generaron un bienestar y tranquilidad que por lo general me cuesta mucho alcanzar. Salvo los primeros días, en los que una contractura en el cuello me dio un poco la lata, dormí bien todas las noches y, sobre todo, descansé muchísimo. Mi cerebro es una coliflor hiperactiva que rara vez desconecta de la realidad y que constantemente está preocupándose por tareas pendientes y posibilidades improbables, algo que me produce una importante dosis de estrés difícil de modular. El confinamiento supuso para mí una reducción casi al 100% de esa ansiedad diaria. 

No soy psicóloga para analizar en profundidad este hecho ni tengo conocimientos suficientes para afirmar que no salir de la zona de confort sea algo positivo o negativo en la situación tan anómala e imprevisible de una pandemia, pero en mi caso eliminar las interacciones sociales físicas supuso una mejora sustancial de mi bienestar emocional. No tengo problemas para socializar y suelo hacerlo con normalidad, pero la ansiedad que me suponen determinadas situaciones con mucha gente, aglomeraciones, ruido o similares hace que en la mayoría de las ocasiones elija actividades menos multitudinarias y más adaptadas a mis necesidades.

Es posible que no todo el mundo entienda lo que acabo de exponer, pero sé a ciencia cierta que hay muchas personas que no sólo lo entienden sino que también sufren a menudo situaciones estresantes que intentan evitar y por lo que son considerados "raros". Así se me considera a mí por lo general cuando digo que preferiría estar confinada y teletrabajando, ya que la mayoría de los mortales estaban deseando volver a salir a la calle, hacer reuniones en bares, fiestas y recuperar las relaciones laborales físicas con sus compañeros. Pero también he descubierto un porcentaje importante de personas de mi entorno que volverían sin duda a confinarse para evitar el acelerado y exigente transcurso de sus vidas diarias. Al respecto es muy revelador este artículo sobre el llamado "Síndrome de la cabaña", publicado hace unas semanas en medio de la desescalada.

Tranquilos que dejo ya de filosofar y volverán pronto a este blog los posts de viajes, sobre todo esas últimas pinceladas del viaje a Granada del año pasado, una ciudad que os recomiendo encarecidamente visitar ahora que las salidas internacionales están más limitadas. Y también os recomiendo el uso de mascarilla, que por muy incómodo que sea siempre será más llevadero que una intubación endotraqueal.

La Lillu enmascarada

lunes, 17 de febrero de 2020

Granada (V): La Alhambra: Palacios Nazaríes

Lillu en el Patio de Los Leones - La Alhambra
La Alhambra es un conjunto arquitectónico y paisajístico que ya merece la pena como tal, pero una visita que se precie debe acompañarse de la entrada a los Palacios Nazaríes. Yo tuve una sensación de felicidad extrema durante toda la visita, pero el éxtasis de contemplar los mocárabes del Palacio de Abencerrajes o encontrarme junto a la fuente de los Leones acabaron por convertir el viaje a Granada en una experiencia inolvidable.

Fachada de Comares- Palacios Nazaríes
Patio Cuarto Dorado - Palacios Nazaríes
Detalle Patio Cuarto Dorado - Palacios Nazaríes
A las 17:00 h. entramos en el Mexuar, inicio de la visita a los palacios. Esta visita dura aproximadamente una hora. No quiero hacer una descripción exacta de cada estancia, puesto que no soy experta en arte y posiblemente cometería demasiadas inexactitudes en mi relato. Lo que sí me gustaría destacar es la buena conservación de todas las habitaciones, muchas de ellas restauradas varias veces y otras remodeladas hasta perder casi su esencia original, pero que aún así encajan a la perfección en el conjunto. Hay que tener en cuenta que los palacios se empezaron a construir en el S.XIV y cada nuevo sultán que accedía al trono añadía nuevas estructuras y decoraciones.

Tras una pequeña aglomeración de gente a la entrada del Mexuar, donde todos nos paramos absortos a contemplar los artesonados en madera del techo, pasamos al Oratorio y al Cuarto Dorado, para desembocar en el primer patio y situarnos ante la fachada del Palacio de Comares. 

Salón de la barca - Palacios Nazaríes
Salón de Comares - Palacios Nazaríes
El Palacio de Comares se enlaza con el Patio de los Arrayanes, que tiene una gran alberca central. En nuestro recorrido contemplamos el Salón de Comares, uno de los más espectaculares de este palacio y la Sala de la Barca, con su techo ovalado en madera. 

Patio de los Arrayanes - Palacios Nazaríes
Después desembocamos en el Patio de los Leones, otra de las instantáneas más típicas de La Alhambra. El patio está rodeado por una galería de columnas que da acceso a las distintas habitaciones: la Sala de Abencerrajes, la Sala de los Reyes y la Sala de Dos Hermanas. Es en esta última estancia donde está la cúpula de mocárabes más impresionante que podemos contemplar en nuestra visita, algo hipnotizante.

Palacio de Abencerrajes - Palacios Nazaríes
Sala de Abencerrajes - Palacios Nazaríes
Patio de Los Leones - Palacios Nazaríes
Tengo la sensación de que ninguna de estas fotos hace realmente justicia a la belleza de estos monumentos. Los esmerados trabajos de cada inscripción árabe, cada cita tallada en las paredes, cada artesonado, cada arco adornado, cada enrejado, cada pintura... todo forma parte de un entorno ensamblado con tal cuidado que nadie diría que La Alhambra pasó por multitud de manos y avatares hasta llegar a nuestros días.

Patio de Los Leones - Palacios Nazaríes
Sala de los Reyes - Palacios Nazaríes
Sala de Dos Hermanas - Palacios Nazaríes
Sala de Dos Hermanas - Palacios Nazaríes
Mirador Lin-dar-Aixa - Palacios Nazaríes
Una vez pasada esta zona, y casi saliendo al Patio de la Reja, una placa recuerda que el escritor Washington Irving escribió en una de aquellas habitaciones sus famosos "Cuentos de La Alhambra". 


Durante el S.XVIII y gran parte del S.XIX La Alhambra fue un conjunto olvidado en el que se alojaban "gentes de mal vivir" y cuyas estancias servían como establos o almacenes. No fue hasta 1870 cuando la zona se designó como monumento nacional y se comenzó a trabajar en su recuperación. Desde entonces, muchos artistas han pasado por aquellas dependencias para inspirarse en sus obras y trasladar el espíritu de La Alhambra a la literatura y otras artes. 

Hoy en día, el complejo de La Alhambra sigue teniendo acceso público y libre a gran parte de su perímetro de jardines y edificios y continúa siendo un símbolo inconfundible de Granada, gestionado por un patronato que se encarga de su mantenimiento y conservación.

Patio de la Reja - Palacios Nazaríes
*** Haz click en las imágenes para ampliar.

*** (Continuará...)

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