Mostrando entradas con la etiqueta CULTURA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CULTURA. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de enero de 2023

Reto de lectura 2022

Un año más he superado mi reto de lectura de GoodReads y no sabéis lo feliz que me siento por ello. He dedicado más tiempo a leer y eso se ha notado en el registro final, superando los treinta libros que me había propuesto. Al final han sido 35 y para 2023 he puesto ahí el listón, a ver si consigo mantener mis hábitos lectores al mismo nivel que hasta ahora. 

He de decir que he disfrutado bastante de mis elecciones aunque ha habido dos o tres libros que no me han gustado demasiado y que no recomendaría. Si queréis más información sobre mis puntuaciones podéis visitar mi perfil de GoodReads, pero por ahora os dejo aquí mis favoritos del año 2022, a ver si coincidimos en alguno:

El corazón de los hombres (Nickolas Butler)

Este escritor se ha confirmado como uno de mis favoritos de los últimos tiempos. Si el año pasado consiguió emocionarme con "Canciones de amor a quemarropa", este año ha hecho lo propio con esta novela que vuelve a ahondar en la América profunda, con personajes que sobreviven a sus circunstancias y se relacionan con más o menos acierto desde la honestidad de sus sentimientos. Seguiré leyendo a Butler, sin ninguna duda.

 

Las uvas de la ira (John Steinbeck)

Me propuse leer más clásicos y me lancé a por esta obra cuya extensión y temática me imponían bastante. Todas mis dudas se disiparon en las primeras páginas y me sentí completamente cautivada por el desesperado éxodo de las familias de granjeros del Este de Estados Unidos hacia la cálida California durante la época de la Gran Depresión. Un retrato durísimo del capitalismo salvaje, el hambre y el clasismo, pero al mismo tiempo una muestra de solidaridad y esperanza. 
 
Novela muy polémica en su momento, ganó el premio Pulitzer en 1940 y constituye una lectura imprescindible.


La verdad sobre el caso Harry Quebert (Jöel Dicker)

Repito también con este autor suizo que ha hecho de la novela de misterio su emblema literario. Entretenida y con interesantes giros argumentales, esta obra me tuvo en vilo durante varios días y merece un puesto entre mis destacadas del año. El protagonista, un escritor bloqueado, encuentra la inspiración mientras reconstruye la truculenta historia de su mentor, acusado del asesinato de una joven novia años atrás. 
 
Como en el caso de Nickolas Butler, seguiré leyendo libros de Dicker porque por ahora son un seguro de satisfacción.


Vírgenes, esposas, amantes y putas (Amarna Miller)

Hace ya bastantes años que sigo el trabajo de esta artista a través de sus redes sociales. Comparto su opinión sobre algunos temas sociales que ha planteado en sus vídeos y publicaciones, además de su interés por el bienestar mental. En este libro reflexiona desde el feminismo más básico sobre diversas cuestiones, con el hilo conductor de sus propias experiencias personales. Las relaciones de maltrato, el trabajo sexual, las actitudes sexistas o la autoestima de las mujeres son algunos de los temas que aborda este interesante ensayo.


La cantina de medianoche 5 (Yarõ Abe)

De entre los cómics que he leído este año, he de destacar este que quizás a algunos de vosotros os suene porque tiene una serie de ficción que se puede ver en Netflix. El argumento, basado fielmente en el manga, es bastante sencillo: un enigmático cocinero prepara los platos que sus clientes le piden en su cantina nocturna, situada en un bullicioso barrio de Tokio. 
 
Comensales de todo tipo pasan por el local, donde se van hilando historias asociadas a los recuerdos de las recetas que el chef les cocina. Tanto el manga como la serie de TV tiene 5 volúmenes/temporadas, y he de puntualizar que empecé a leer por el último gracias a la dislexia numérica de Exseminarista ye-ye, que me regaló el número 5 convencido de que era el primer tomo.


Intemperie (Jesús Carrasco)

Una novela diferente, opresiva, que narra la huida de un niño por un paisaje rural sin ubicación ni época concreta. En un entorno herido por una pertinaz sequía, el pequeño sufre la maldad de los mayores, el odio, la desconfianza, el dolor que supone el hambre pero, sobre todo, la soledad. La obra va desgranando los motivos de su escapada y el ambiente hostil al que se enfrenta cada día, sólo ayudado por un viejo cabrero. Una lectura que duele mientras pasas las páginas. 
 
Fue otra de las maravillosas recomendaciones que voy anotando al visitar el Instagram de la actriz Maribel Verdú.


La uruguaya (Pedro Mairal)

Este libro también me lo apunté al visitar una cuenta de Instagram, creo recordar que la de Creatibea, y me ha gustado muchísimo. Es una novela corta, con toques de humor, en la que se narran unos sentimientos primarios dentro de una historia moderna. Realiza una reflexión sobre la vida en pareja y las responsabilidades familiares a través de la crisis de la mediana edad que sufre el protagonista, que deberá replantearse su futuro tras un corto viaje de imprevisibles consecuencias.


Por si las voces vuelven (Ángel Martín)

El cómico, guionista y presentador de TV Ángel Martín se aventuró también en el mundo literario con este libro en el que desgrana los entresijos de la salud mental en primera persona. Martín sufrió un brote psicótico que lo mantuvo ingresado en un hospital psiquiátrico durante algunos días, experiencia que comparte en esta obra. Me ha parecido un relato muy honesto y que pone en el punto de mira la fragilidad de la salud mental y la necesidad de hablar más de ello.

De ahí surgió también el podcast que lleva el mismo título del libro, "Por si las voces vuelven" (del que yo también hablé aquí), que incluye charlas sobre este tema con artistas o personajes destacados de las redes sociales. 

Ha sido un año fructífero como lectora pero también como escritora, y no me refiero exactamente a este blog, que sobrevive a duras penas y por razones que realmente desconozco. Próximamente os hablaré de un proyecto que llevaba muchos años esperando a que llegara su momento y que confío en que que vea por fin la luz en breve. Pero mientras, querido lillusiano, haz como Christopher: Lee!

sábado, 27 de agosto de 2022

Phe Festival

El pasado fin de semana tuve la oportunidad de asistir a mi primer festival de música, el Phe Festival en Puerto de la Cruz (Tenerife). Las entradas fueron un regalo de Exseminarista ye-ye por mi cumpleaños, aunque creo que en el fondo era un autorregalo ya que uno de los cabezas de cartel de este evento eran Los Planetas, uno de sus grupos favoritos y a los que yo soporto regulín. Como también tocaban algunos artistas que me gustaban, como Maika Makovski, lo hizo muy bien para convencerme de que me encantaría ir y pasar un finde diferente. 

El caso es que, en efecto, disfruté muchísimo de la experiencia, aunque a mí los conciertos multitudinarios me agobian un poco y suelo evitar las aglomeraciones de gente. He de decir que en este caso el festival se celebró en una explanada al aire libre con bastante espacio, puestos de comida, lugares de descanso, etc, por lo que apenas tuve esa sensación de ansiedad que me suele acompañar en estas situaciones. Es cierto que tampoco es el típico festival con acampada ni nada parecido, en el que no me sentiría cómoda, y que la media de edad de los asistentes era bastante alta, así que el evento se adapta bastante bien a mí y mis circunstancias.

Mood Festival +ON

El Phe celebró este año su séptima edición, en jornada de viernes y sábado desde las 17:00 hasta las 3:00 de la madrugada de forma ininterrumpida. En este caso había dos escenarios que se iban montando y desmontando alternativamente, para que la música en directo no se detuviera nunca. La idea es maravillosa para poder darte una vuelta cuando el grupo que suena no te interesa mucho, aunque yo iba dispuesta a escuchar casi todo (incluso Los Planetas). La puntualidad de todos los conciertos fue exquisita y eso ayudó mucho a planificar cualquier salida para comer o descansar un rato en la zona de tiendas del Phe Market, escuchando la música de fondo.

Aparte de la música, el Phe Festival programa a lo largo de toda la semana previa encuentros deportivos, exposiciones de arte y clases de yoga, entre otras muchas actividades, en las que puedes participar si te inscribes con antelación. Dentro del festival utilizan el sistema de pulsera cashless para todos los pagos (no se aceptan pagos en efectivo ni con tarjeta, salvo para las recargas de la pulsera en los puntos dispuestos para ello). Al contrario que en otros festivales, puedes entrar y salir del recinto las veces que quieras siempre que te escaneen la pulsera en los accesos y, por lo que comentaban mis compañeros bebedores, tanto las cañas como las copas no tenían mal precio para lo que suelen ser últimamente los conciertos con barra de bebidas. La comida era también bastante variada y, aunque no económica, sí dentro de un rango adecuado. Además, como ya comenté, también había la opción de salir a comer fuera del recinto en alguno de los establecimientos cercanos, ya que el festival se celebra en una zona muy céntrica de la ciudad.

Como yo realmente iba por la música, voy a hacer una breve valoración de lo que tuve la ocasión de escuchar en estos dos días (la calidad de los vídeos es pésima, que mi móvil ya está viejito, pero para ilustrar esta entrada eran imprescindibles):

DÍA 1, VIERNES 19 DE AGOSTO:

17:00 Los DJs The Groove Brothers se encargaron de amenizar los inicios de festival y los cambios de escenario de la medianoche, cumpliendo su cometido con temas muy conocidos para que no decayera en ningún momento la energía del festi. Son unos habituales del Phe desde sus primeras ediciones.

17:30 The Weeird: Banda local que para mi gusto sonó muy bien. Abrir un festival en el escenario principal a las cinco y pico de la tarde cuando aún está llegando la gente y el ambiente está frío tiene mucho mérito y ellos lo hicieron de forma muy digna. Tienen un estilo post punk muy de los 80 que a mí personalmente me encantó.

The Weeird

18:10 Mollo & The Freestyle Poodoo Experts: Sé que no sonaban mal pero realmente no recuerdo mucho su concierto ya que empezamos a encontrar gente conocida y no presté mucha atención a su show.

18:50 Las Dianas: Un grupo de chicas granadinas que hacen pop desenfadado con toques punk. Suenan bien y tienen un par de temas pegadizos, aunque el mejor momento de su concierto fue la versión que hicieron del "No controles" de Olé Olé que la mayoría del público conocía. Eso sí, tenían un buen grupo de fans adolescentes que se sabían sus canciones y asistían expresamente por ellas. 

Las Dianas

19:35 Dani: Una gallega que hace pop flojito. Ya había escuchado algo de ella previamente en Spotify pero no me llama mucho la atención. Seguí un par de sus temas en directo pero luego aproveché para darme una vuelta por el recinto.

20:20 Queralt Lahoz: Volvimos al escenario principal con esta mujer que se comió el escenario y al público en general. Una grata sorpresa para los que no la conocían y una confirmación para los que, como yo, habían escuchado algún temita suyo suelto. Tiene muy buena conexión con el público y mucha confianza en lo que hace, con un sonido mezcla de hip hop, flamenco, ritmos latinos y otras corrientes musicales. Me encantó.

Queralt Lahoz
21:20 Kokoshca: No pude escuchar bien este concierto porque aprovechamos para comer algo, pero creo que sonaron bastante bien y encajaron en el festival.

22:20 Xoel López: El artista gallego era uno de los destacados del cartel del viernes y, aunque sonó muy bien, su música no acaba de llegarme del todo. Eso sí, en general gustó mucho en el festival y ciertamente este concierto fue un salto de calidad en la jornada.

23:10 The Parrots: Grupo madrileño de rock que no estaba tampoco entre mis favoritos pero que acudía al festival con muy buenas críticas. No los escuché mucho porque su actuación coincidió con un ratito de agobio que tuve que gestionar alejándome un poco de la multitud.

00:00 Los Planetas: Momento álgido de la noche para gran parte de los mayores de 40 años presentes en el evento. Tan amados como odiados, sonaron bastante bien a pesar de que a Jota sigue sin entendérsele nada cuando canta. La verdad es que la mayoría de los asistentes se dejaron embargar por la nostalgia y por los temas tantas veces cantados en fiestas y garitos. Para muchos fue un bajón de energía brutal, mientras que para otros fue un emocionante reencuentro con su juventud perdida. A mí, que nunca me han gustado, he de reconocer que me resultaron soportables. A ello ayudó también que me pasé su concierto grabando la cara de felicidad de Exseminarista ye-ye al ver a uno de sus grupos favoritos en directo por primera vez.

01:45 Instituto Mexicano del Sonido: Aunque a la mayoría de mis amigos les encantó, a mí me aburrió un poco este sonido. El artífice del proyecto, Camilo Lara, parece ser un músico muy conocido y respetado en el mundillo. En mi caso, quizás motivado por la hora que era ya y por el cansancio acumulado, fui incapaz de disfrutar de su propuesta y al poco de empezar su actuación nos fuimos al hotel para descansar y reponer fuerzas para el día siguiente.

Instituto Mexicano del Sonido

DÍA 2, SÁBADO 20 DE AGOSTO:

17:30 Baldosa: No llegamos a tiempo de ver este concierto, así que no puedo opinar.

18:10 El Faro: Otro grupo canario con buenas críticas pero tampoco pudimos ver gran cosa de su concierto puesto que todavía estábamos llegando al recinto.

18:50 Adiós Amores: Tenía mucha esperanza en este dúo de chicas puesto que las había escuchado previamente en Spotify y me habían gustado bastante, pero en directo me aburrieron a pesar de sus esfuerzos. Me pareció que les faltaban tablas sobre el escenario.

Adiós Amores

19:35 Lucía Tacchetti: Electropop de esta artista argentina con buena voz y una propuesta interesante. Ella sola maneja teclados y sintetizadores, pero llena el escenario y sonó bastante bien.

20:20 Maika Makovski: Era el mayor reclamo para mí en este festival y volvería a ir sólo para verla a ella y a su banda. Nunca la había visto en directo y me fascinó. Rompedora, con una voz potente, un sonido increíble, una puesta en escena perfecta y una energía desbordante. Para mí el mejor concierto del Phe 2022.

21:20 Chaqueta de Chándal: Siendo justa con ellos he de decir que no sonaron mal y me parece un grupo con talento, pero los comentarios del vocalista entre tema y tema me sacaron bastante del concierto, hasta el punto de que mientras sonaban decidí darme un paseo por el recinto para descansar un rato.

22:10 Alizzz: Una agradable sorpresa. Conocía un par de temas suyos y pensé que en directo no sería gran cosa pero, muy al contrario, este músico y productor transmitió mucha energía interpretando todas las canciones de su único disco hasta la fecha. Los más jóvenes conocían los trabajos que el artista ha realizado junto a C. Tangana o Amaia y al público viejuno se lo metió también en el bolsillo cantando el "Un buen día" de Los Planetas, haciendo un guiño al concierto de la banda granadina del día anterior. Muy buena actuación.


23:10 Mula: Banda femenina dominicana que hace eletropop de fácil escucha. En su momento no me transmitió mucho pero suena bien y encajó a la perfección en el estilo del festival de este año.

00:00 Viva Suecia: El plato fuerto del sábado era este grupo de rock murciano que a ratos suena como Los Planetas pero con canciones más bonitas y mejor rollo. El concierto estuvo genial, con buen sonido y muy disfrutable en general. Los integrantes de la banda se esforzaron también por conectar con el público, algo que siempre se agradece. Ya he metido un par de canciones suyas entre mis favoritas.

1:45 Digitalism: Este dúo alemán de música electrónica eran los encargados de cerrar el festival. A pesar de ser ya el último concierto y llevar muchas horas dándolo todo, bailamos y saltamos hasta el final con ellos, a pesar de que las canciones, sin apenas letra, sonaban todas a sesión de discoteca de los noventa. Igual ese fue el truco de su éxito, quién sabe, pero consiguieron que los miles de personas que llevábamos dos días sin parar de bailar siguiéramos en ello hasta que se apagaron las luces.

Digitalism

En general, el festival resultó muy completo y una experiencia recomendable para descubrir música nueva y disfrutar con algunos viejos conocidos del indie. La potencia de los altavoces estaba a ratos demasiado alta y la música retumbaba un poco, pero en general el sonido fue bueno durante todo el festival y a nivel organizativo todo me pareció muy correcto, y eso que suelo ser bastante crítica con estos eventos. La puntualidad de todas las actuaciones me sorprendió gratamente y las barras de bebidas tenían un servicio muy ágil, con mucho personal de servicio y ayuda en todo el recinto. Las esperas en los puestos de comida tampoco fueron muy largas y había bastante sitio para sentarse en los distintos ambientes lúdicos y de relax. A pesar de que asistieron unas 10.000 personas los dos días de festival, se podía bailar y caminar perfectamente sin apretones ni tropezar con nadie gracias a lo amplio de la explanada al aire libre.

La pulsera con la que se paga todo dentro del festival es un sistema que no satisface a todos los usuarios, pero a mí me parece bastante práctico y rápido, por lo que no le pongo ninguna objeción. Como punto negativo, las condiciones de recarga no aclaraban del todo que el vaso reutilizable para las bebidas se cobraba aparte (1 €, luego tenías que guardarlo durante todo el festival si no querías tener que pagar otro) y que el dinero de los bonos de bebidas cargado en la pulsera no era susceptible de devolución una vez adquirido el bono, como sí lo era el resto del dinero que tuvieras en ella, con un coste de gestión de 0,50 €. Tanto yo como Exseminarista ye-ye ajustamos nuestras consumiciones el último día para dejar la pulsera a cero, así que tampoco puedo opinar sobre la rapidez o facilidad de la devolución.

Pulsera cashless del Phe Festival 2022

Las entradas para el Phe Festival se venden por día o con abono para los dos días del evento, a un precio inicial de 30 € en venta anticipada, 40 € más adelante y 50 € en taquilla. Los abonos son nominativos y la pulsera de acceso tiene un código personal necesario para realizar determinadas gestiones como por ejemplo las recargas de dinero a través de móvil. Como ocurre en otros festivales similares, una vez puesta la pulsera no se puede quitar salvo que la cortes, pero se puede mojar y sigue funcionando perfectamente.

Había también una app de móvil con información sobre el festival, con chats grupales, localización de amigos en el recinto y más cosas, pero realmente sólo la utilizamos para ver el orden y las horas de los conciertos, así que es algo bastante prescindible si no se implementa con otros detalles. Eché de menos un puesto de ayuda sanitaria básica para pequeños percances, ya que tuve que ir a pedir una tirita para una ampolla en un un pie al personal de la ambulancia que cubría el evento, que amablemente me dieron un trocito de apósito que cumplió su función de permitirme seguir bailando (gracias chicos!!).

Hotel Be Live Experience Orotava

Último apunte sobre el alojamiento. El Puerto de la Cruz es uno de los destinos clásicos de turismo en la isla de Tenerife, orientado sobre todo a visitantes de mediana edad y de plan tranquilo. Hay multitud de hoteles, apartamentos y alquileres vacacionales, por lo que muchos asistentes a este festival, aunque residan en la misma isla como es mi caso, decidimos pernoctar allí para no tener que coger el coche cada día. En nuestro caso reservamos dos noches en el hotel Be Live Experience Orotava, muy bien situado en la zona céntrica del paseo del Puerto y a unos 15 minutos caminando de la explanada del muelle donde se celebraba el festival. Este establecimiento tiene distintas ofertas para residentes canarios y parking para clientes con una tarifa de 10 € por día. La habitación resultó cómoda, el personal muy amable y los churros lo mejor del buffet de desayuno.

¿Y qué más? Que posiblemente el año que viene repetiremos Phestival.

Anochece en el Phe Festival

viernes, 8 de abril de 2022

Malditas ganas

No soy muy fan del formato podcast, pero en los últimos días, aprovechando una lumbalgia que me ha dejado fuera de combate, me he pegado un atracón con el de Ángel Martín, "Por si las voces vuelven". Estas conversaciones surgen tras la publicación de su libro del mismo título, donde el autor relata su experiencia tras sufrir un brote psicótico que requirió el internamiento en la planta de psiquiatría de un hospital durante un par de semanas. Me leí el libro hace unos meses y me gustó mucho su visión personal de la locura, con pocos apuntes morales y una detallada descripción de sus pensamientos y sensaciones durante el evento.

Aunque no todos hayamos tenido trastornos graves, está claro que la salud mental es algo muy frágil que no se ha cuidado adecuadamente hasta hace muy poquito tiempo y que sigue necesitando de grandes esfuerzos personales, sanitarios, sociales, económicos y políticos para mejorar en su enfoque. Como dije en este post, yo llevo en terapia algo más de 2 años y es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida. Las sesiones con mi psicóloga me han ayudado a encontrar y aplicar herramientas para manejar determinadas situaciones que en algún momento se me iban de las manos y me hacían sufrir.

En el podcast que comento, Ángel Martín charla con varias personas más o menos conocidas, sobre todo músicos y artistas, sobre sus problemas de salud mental, sus momentos de conflicto emocional y lo que han hecho o están haciendo para superarlos. Creo que ayuda bastante sentirnos acompañados ante situaciones de extrema tristeza, vacío o indefensión, de las que creemos que nunca podremos salir. No sólo alguien más lo ha vivido y te ayuda a comprender donde te encuentras, sino que muchos de los que comentan sus vidas en este podcast transmiten claramente las mismas sensaciones que posiblemente nosotros estemos sintiendo en medio de una depresión o de una crisis de ansiedad, por ejemplo.

Posiblemente exista mucho más material sobre el tema, pero me gusta especialmente el ambiente de sinceridad y confianza que Ángel Martín ha creado en este podcast, un entorno seguro donde personas famosas se prestan a desnudar su intimidad emocional compartiendo sus roturas internas, sus desequilibrios y sus inseguridades, con todo lo que ello conlleva para artistas que viven en gran parte de la imagen que proyectan. Aunque pueda existir un abismo entre la situación de estos profesionales y la nuestra, a todos los niveles, en el fondo todos los humanos somos susceptibles de perder en algún momento la conexión con la realidad y no lograr recuperarla solos. Las conversaciones del podcast transmiten mucha verdad y, en mi caso, me motivan a seguir mejorando algunos aspectos vitales en los que todavía estoy trabajando.

Es importante tener claro que no todos afrontamos igual la misma cuestión ni tenemos acceso a los mismos medios. Lo que nos sirve a unos puede no ser útil para otros, aunque el problema sea el mismo, pero es cierto que hay aspectos comunes ampliamente estudiados por la ciencia, como los beneficios del ejercicio físico, que todos podemos utilizar. Cuando yo empecé a correr descubrí que eso me hacía inmensamente feliz de una forma inexplicable. Realmente fue un arrebato, porque yo venía de unos hábitos bastante caseros y sedentarios en general, pero me arriesgué a probar y encontré en salir a correr una de las motivaciones más fuertes para reordenar mi vida. A mucha otra gente le habrá servido el yoga, el ciclismo o la natación; la herramienta es distinta pero el resultado es parecido. 

En ese sentido, creo que es bueno conocerse y ser sincero con uno mismo, hacer un pequeño esfuerzo por vernos desde fuera y preguntarnos si somos como queremos ser o sólo nos estamos dejando llevar. Podemos aprender mucho de los demás y descubrir formas diferentes de hacer lo mismo, incorporar actividades nuevas a nuestras rutinas o retomar aquéllas que hace tiempo que no practicamos y que nos gustaban. Puede que llevemos 10 años haciendo algo del mismo modo pero nos demos cuenta de que ya no nos sirve. El miedo a tomar decisiones y a cambiar algo es a veces muy paralizante, pero ya solo pedir ayuda para afrontar cualquier situación nos hará sentirnos mejor. Reconocer que nos sentimos mal y no podemos o no sabemos manejarlo supone más un éxito que un fracaso y muchos pasos pequeñitos conforman al final un gran salto.

En "Por si las voces vuelven" podéis escuchar las experiencias sobre salud mental de gente como Mercedes Milá, Dani Martín, Carolina Iglesias o James Rhodes, por nombrar algunos de los más populares. A mí esta escucha me ha aportado además el descubrimiento de la música de varios artistas, como por ejemplo Bely Basarte, que también es protagonista de uno de los capítulos del podcast y con la que hoy quiero ilustrar esta entrada. 

Bely Basarte empezó su carrera con apenas 20 años haciendo covers en su canal de YouTube. En 2014 ganó el premio del público en el Festimad y un año después publicó su primer disco en plataformas digitales. Su preciosa voz y sus composiciones le han llevado a tener en la actualidad más de medio millón de suscriptores en su canal de vídeos y una importante repercusión en el panorama musical español. 

Y como llevo varios días escuchando en bucle esta canción, "Malditas ganas", en la que colabora con el rapero Rayden, he decidido que sea la música del blog en las próximas semanas.

viernes, 25 de marzo de 2022

La polilla

Your Light, by ErinM31 en DeviantArt
Hace algo más de un año decidí armarme de valor e ir compartiendo algunos de mis textos, las historias que he ido escribiendo durante los últimos 30 años y que rara vez han visto la luz fuera de mi círculo más cercano. En este enlace, donde publiqué "El macarrón Napoleón", tenéis una breve explicación de por qué me cuesta tanto abrir mi literatura al mundo.

Hoy llega a Lillusion otra de aquellas creaciones guardada durante años en un cajón, un relato intimista de corte lírico marcado por el amor, el dolor, la frustración y el miedo. "La polilla" expresa una dicotomía de sentimientos encontrados entre el querer y el deber, algo que quizás muchos de vosotros hayáis conocido también en algún momento de vuestra vida. Esta historia narra una lucha semántica entre recordar y olvidar y la confirmación de que el resultado de la búsqueda siempre depende de la perspectiva del que busque.

Sin más preámbulo, bienvenidos de nuevo a la mente literaria de Lillu:

 

                  La polilla                   

La lámpara ofrecía una gélida luz blanquecina. Una polilla volaba sin rumbo tras la bombilla, errante como una cometa olvidada. El aire enmohecido apenas se podía respirar. El humo nublaba todo lo que ella había amado alguna vez, todo lo que ella había aferrado entre los dedos y luego había dejado escapar. Su ilusión también volaba, pero muy lejos de sus deseos, muy lejos de su esperanza. Su voz sonaba ronca en susurros, sin llegar a percibirse más que un murmullo apagado.

Él consumía los minutos ante un reloj. Marcando cada minuto con sangre no acertaba a ver más allá del horizonte gris. Gotas de incauto sudor desafiaban el frío. Su puño cerrado golpeó la mesa y el dolor, apenas perceptible, lo llenó de impotencia. Golpeó de nuevo y lloró. 

Ella, acurrucada en un rincón, pretendía olvidar todo aquello de lo que el alma no puede despojarse. Su esfuerzo tensaba los músculos hasta hacerlos casi estallar y la tensión la dejaba exhausta en una olvidada esquina de ninguna parte. Él cerraba los ojos pero la intuía en su mente, desesperada y engañosa, como la primera luz del alba en un día de niebla. Ella quería olvidar; él daba su vida por un recuerdo.

Pasaron las horas lentamente, como si el día fuera eterno y el mundo un pozo de metal sin fondo. Ella no conseguía olvidar y él, por más que lo intentaba, no lograba suscitar ningún delirio pasado en su cansada y desnuda mente. En algún momento, hace más tiempo del que quisiera, había vivido pasiones sin nombre, había sentido el calor de un cuerpo a su lado, sin culpables ni inocentes. Lo sabía, pero no conseguía recordarlo. 

Ella veía tortuosamente en su memoria día tras día, beso tras beso, entrega tras entrega,... Y le dolía el corazón, aquel corazón de cristal que, muy a su pesar, era más fuerte que mil soldados en batalla y se negaba a caer derrotado. Minutos ajenos sentía como suyos. Un sentir robado la deshacía en arena mojada que el mar jamás arrastra consigo hacia el interior. Dejarse llevar era ya una odisea que un muro de deseos prohibidos le impedía plantearse.

De pronto, un recuerdo, ajeno como todos los demás, cruzó su mente y se detuvo en un callejón sin salida. El recuerdo se mantuvo inmóvil, sin querer avanzar en el tiempo. Él relajó sus miembros y, de repente, notó cómo una leve reminiscencia lo envolvía. No se atrevió a moverse por si perdía aquella sensación olvidada. Ella identificó aquel recuerdo y, al mismo tiempo, él lo encontró entre un millón de escombros de pasiones vividas y calcinadas. Por unos segundos se encontraron los dos en un mismo recuerdo, amargo y dulce a la vez, indescifrable y claro. Claro como la luz de la lámpara, como en un cuento de hadas, donde una polilla revoloteaba sin descanso buscando un recuerdo que, por fin, había conseguido olvidar.

(c) By Lillu

martes, 4 de enero de 2022

Reto de lectura 2021

Como ya hiciera el año pasado por estas fechas, os comento hoy mi Reto de Lectura 2021, recogido en la comunidad de GoodReads. Para mi sorpresa, he superado el reto, ya que he leído un total de 30 libros, 5 más de los 25 que me había propuesto y que no alcancé en 2020. Aunque no hay obras demasiado largas, he leído casi 2.000 páginas más que el año anterior y he de decir que me siento bastante orgullosa.

Este año he dedicado más tiempo a la lectura y lo he hecho de forma más relajada. Me encanta la sensación de verme atrapada por un libro y leer sin parar durante un buen rato. De esas lecturas, ocho han sido novelas gráficas y, aunque he vuelto a abandonar un par de libros este año, en general he disfrutado mucho de mis elecciones. Vuelvo a insistir con las historias tristes y las tragedias, que son los libros que precisamente más me enganchan, qué le voy a hacer. Allá van mis favoritos de 2021:

La tregua (Mario Benedetti)

Este libro fue un bonito regalo que me hicieron y lo disfruté muchísimo. Aunque todavía hay demasiados autores clásicos pendientes en mi repertorio, voy poco a poco intentando darles cabida en mi universo literario. La verdad es que no sé cómo había tardado tanto tiempo en leer a Benedetti, porque esta obra me ha parecido dolorosamente maravillosa. Seguro que repetiré con él.

Regreso al Edén (Paco Roca) 

Uno de los cómics que más me ha gustado este año. Paco Roca es un habitual en mis estanterías físicas, ya que el resto de lo que leo lo hago prácticamente todo en digital. En esta novela gráfica vuelve a ahondar en la familia, las historias oscuras del pasado, los secretos que planean sobre cualquier grupo y las complicadas relaciones de aquellos con los que estamos unidos por sangre.

Open (Andre Agassi) 

No acostumbro a leer biografías, pero con este libro del tenista Andre Agassi hice una excepción ya que lo seguí mucho durante su carrera deportiva y me despertaba curiosidad su historia personal, que había conocido a retazos. Es un libro interesante y, sobre todo, muy honesto al contar su infancia, su relación con el tenis y sus sentimientos hacia las personas que lo rodean en cada época de su vida.

El país de las últimas cosas (Paul Auster)

Otra vez Paul Auster me cautiva. Es cierto que no puede fallar conmigo con una historia postapocalíptica, dramática hasta la extenuación y cargada de aristas, pero de nuevo consigue que no pueda parar de leer, que me emocione y que viva todo lo que me cuenta como si estuviera allí. Cuando necesito reconciliarme con la literatura siempre vuelvo a él.

Esperando a Mister Bojangles (Olivier Bourdeaut)

Una sorpresa, cuyo inicio me descolocó un poco pero que a medida que avanzaba me fue enamorando. Es una fábula muy tierna con toques de realismo mágico, una historia de penas y alegrías, de amor y locura, contada a través de los ojos de un niño. Lo leí gracias a la actriz Maribel Verdú, ávida lectora que suele compartir en Instagram los libros que lee y que me ha descubierto verdaderas joyas literarias.

Los asquerosos (Santiago Lorenzo)

A pesar de que he visto opiniones muy negativas de esta novela, sobre todo por su vocabulario rebuscado, he de admitir que yo la leí con una avidez de lo más satisfactoria. La historia me parecía tan real y tan cercana que obvié todo lo demás. Mezcla de una manera sublime la crítica social con la supervivencia rural, aderezado con toques de humor que a veces rozan el absurdo.

Canciones de amor a quemarropa (Nickolas Butler)

Una novela intensa que me enganchó casi desde el principio, con retazos de la vida rural de un grupo de jóvenes en la América profunda. Me gustó especialmente el perfilado de unos personajes que nos van contando la misma historia común desde sus puntos de vista personales, cómo poco a poco se han convertido en adultos que arrastran consigo todos los errores y aciertos de su trayectoria vital.

Agnes (Javier Peña)

Otro regalo bonito que me hizo una gran amiga, obra que quizás nunca habría descubierto de otro modo. Es un libro muy intrigante, como un clásico de novela negra, con un fuerte componente de juego psicológico y un plus añadido de escenarios conocidos (parte de la historia transcurre en Santiago). Me mantuvo en vilo durante los días de lectura y me inquietó más de lo que me esperaba. 

Todos estos libros tienen en común que me despertaron multitud de sentimientos: dolor, miedo, alegría, excitación, angustia, tristeza, rabia, ternura,... Leer significa para mí absorber historias, sentir que de repente las vives desde dentro, como si estuvieras en una esquina del lugar donde transcurre la acción. No son libros para todo el mundo, está claro, pero para mí son los mejores de los leídos en 2021.

Y como me he crecido un poco con lo del reto, este año 2022 me propongo alcanzar de nuevo los 30 títulos. Además, estoy más predispuesta a salir de mi zona de confort, añadiendo más autores clásicos y géneros diferentes. Ya os iré comentando mis progresos.