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domingo, 13 de marzo de 2022

Los viajes de Googliver (2)

Inicio de la Ruta 66 en Chicago, Illinois, EEUU
Queridos lillusianos, bienvenidos a una nueva entrega de Los viajes de Googliver, este desatino de
sección que me da por escribir cuando querría viajar pero no puedo. Desde nuestro último encuentro por las tierras inhóspitas de este planeta (podéis revisar esa entrada aquí), se me han ido ocurriendo ideas, a cada cual más peregrina, para enfocar estos textos. Había pensado en dedicar este segundo post a las carreteras más largas del mundo pero, ahondando un poco en el tema, me pareció poco interesante hacer solamente un listado de tramos con fotos de carreteras interminables. Aun así, en mi búsqueda encontré algunos detalles que me parecieron curiosos, así que voy a compartirlos con vosotros.
 
Abre este post una captura del inicio de la legendaria Ruta 66 estadounidense, una histórica red de carreteras que se originó en Chicago, en el estado de Illinois, allá por 1926, para los emigrantes que huían de las tormentas de polvo que dañaban la agricultura y el comercio. El trazado, de casi 4.000 km., finaliza en Santa Mónica, California, y a mediados del siglo pasado se convirtió también en la principal ruta de veraneantes que viajaban hacia las costas cálidas del oeste de Estados Unidos. Una especie de ruta desde Madrid hacia el Levante español los fines de semana, vamos, pero más larga, sin tablet que darle a los niños y haciendo noche en hostales que allí se llaman moteles.
 
La Ruta 66 a su paso por Tulsa, Oklahoma
La ruta tuvo un gran movimiento durante la época de la Gran Depresión americana y supuso un importante crecimiento económico para los pueblos cercanos a la carretera, pero ya en la segunda mitad del s.XX fue sustituida por una red de autopistas más modernas y eficientes. Actualmente ya no es posible realizar la Ruta 66 completa, aunque su enorme impacto cultural ha propiciado que asociaciones independientes sigan trabajando para mantener vivo su espíritu en muchos de los tramos que permanecen activos. 
 
Cuatro vistas de la Carretera Transamzónica, Brasil
Sin salir del continente viajamos un poco hacia el sur y cambiamos radicalmente de paisaje. La selva del Amazonas, esa burbuja de oxígeno en medio de América, el bosque tropical más grande del mundo, es atravesado por casi 5.000 km. de carretera que apenas se utiliza y que no se sabe muy bien por qué se sigue construyendo. De hecho, en la temporada de lluvias la vía se hace intransitable debido al barro, ya que gran parte de su trazado está sin asfaltar. Su impacto medioambiental es enorme y ha colaborado en gran medida a empeorar la deforestación de la Amazonia. 
 
Trazado Rodovía Transamazônica, Brasil
Proyectada inicialmente para mejorar las comunicaciones del norte de Brasil con el resto del país, la Rodovía Transamazônica atraviesa siete estados y conecta el puerto de Cabedelo con el centro del estado de Amazonas. Sin embargo, tras la inauguración de sus primeros tramos en 1972, el daño causado por las obras y las malas condiciones de trabajo de los operarios en plena selva hicieron que el proyecto apenas avanzara en los últimos años. Mucho mejor para toda la fauna, flora y demás especies que habiten en la zona, claro está, puesto que ya se expolia bastante ese entorno sin necesidad de añadir facilidades de acceso.
 
Carretera Transiberiana, Rusia
Para contrastar con la tediosa Transamazónica brasileña se me ocurrió saltar hasta el otro extremo del mapa, a la gigantesca Carretera Transiberiana rusa. Esta red está formada por siete carreteras federales que aglutinan unos 11.000 km. desde el Mar de Japón hasta el Mar Báltico, atravesando todo el país. El trazado comienza en la provincia de Jabárovsk, y es casi igual de entretenido que el de la Amazonia. He de decir que, en mi empeño por descubrir algún detalle menos monótono del recorrido, me desplacé hacia un lado y otro por las carreteras en el mapa durante un buen rato, hasta que me salí a la P454, a la altura de un lugar llamado Dappy, y allí llegué de forma fortuita a la siguiente escena:
 
Escena rusa, Dappy, Krai de Jabárovsk, Rusia
A ver, Dimitri va con su señora Yuliya en su viejo automóvil de cuando Rusia era todavía una federación de repúblicas soviéticas, por una carretera de 500 km. de trayecto en pleno bosque siberiano, donde apenas te cruzas con algún coche de vez en cuando. Imagina que Dimitri, por un casual, tiene una avería o un pinchazo, puesto que el vehículo ya no da para más (o porque va sin pasar la ITV de este año, que ya se lo decía Yuliya antes de salir de Vladivostok) y hasta se queda sin rueda por el camino, por lo que Dimitri se ve obligado a echarse al borde de la carretera. Y aunque están en plena Siberia y la densidad de población es de apenas 1 persona por km2., pues ahí mismo, a esa altura en medio de la nada, se encuentran a la persona que cubre la densidad poblacional de ese kilómetro, que concretamente es un señor vendiendo cosas en un puestito con una sombrilla de colores. Para hacer más entretenida la espera mientras llega la policía o la grúa charlan con el señor, que niega con la cabeza y exclama en ruso "eso va a ser la junta de la culata". 
 
Voy a compartir con vosotros, aunque sé que no debería, que la otra opción de historia que se me pasó por la cabeza al ver la escena fue la de una persecución policial, más que nada porque en las imágenes hay dos personas vestidas con ropas militares. Que también puede ser el señor de la ventita con los restos de uniformes recogidos del Ejército de Salvación ruso, pero bueno, ahí lo dejo.
 
En definitiva, que yo creo que el coche de Google Street View ha tenido una inmensa suerte captando esta escena para que yo la narre, porque no olvidemos que estamos hablando del país más grande del mundo y que igual los señores de los puestitos están solo en su correspondiente kilómetro de carretera de junio a septiembre, que luego nieva.

El puestito

Por cierto, sentí curiosidad por saber qué vendía el buen hombre del paraguas multicolor, y como mi nivel de ruso es como el nivel medio de los idiomas de la mayoría de los currículums (o sea, bajo tirando a inexistente), recurrí a la herramienta de identificación de Google Lens para buscar imágenes similares. Si entendéis ruso ya lo sabréis, pero si sois profanos en lenguas eslavas os informo que se trata de carne de cerdo. Ya si son patas de cerdos flaquitos o ristras de tripas secadas al aire pues lo dejo a vuestra imaginación, porque yo tampoco indagué más.

Villa O'Higgins, Chile
Continuando con el periplo de carreteras interminables me desplacé de nuevo hacia América del Sur, donde la Carretera Austral cruza Chile de norte a sur bordeando la Patagonia. El recorrido es de unos 1.200 km. y une Puerto Montt con Villa O'Higgins, una pequeña localidad rodeada de parques nacionales y multitud de atractivos naturales. Durante muchos años esa zona del continente sólo era accesible por barco o avión y, de hecho, prolongar la carretera más al sur se hace tremendamente difícil debido a la gran cantidad de glaciares, fiordos y accidentes montañosos del terreno.

Región de Aysén, Chile
Tierra del Fuego, Chile
La región de Aysén es el comienzo de la zona austral chilena y tiene unos contrastes espectaculares, con multitud de lagos, ríos, montañas nevadas y unos paisajes increíbles que el Google Street View ha captado en todo su colorido. En paralelo, parte de la Patagonia pertenece a Argentina, compartiendo con su país vecino multitud de glaciares y paisajes australes. Uno de los más conocidos quizás sea el Glaciar Perito Moreno, una gigantesca masa de hielo con un frente de unos 5 km. de anchura y ubicada en la provincia de Santa Cruz. 
 
Y de repente, el Glaciar Perito Moreno, Santa Cruz, Argentina
Hacia el sur se extiende la denominada Tierra del Fuego, extensión compartida por Chile y Argentina y conformada por multitud de islas que bordean el estrecho de Magallanes. Un entramado de canales marítimos comunica las distintas poblaciones, donde se desarrollan diversos estudios ambientales. El turismo también está creciendo enormemente en esta parte del continente en los últimos años, sobre todo atraído por los glaciares, la pesca deportiva, las rutas de trekking y las distintas actividades extremas realizadas con la sensación de estar en "el fin del mundo", como también se conoce a esta zona. 
 
Ushuaia por parte de Argentina y Puerto Williams de Chile son las dos ciudades más meridionales de este archipiélago. La primera tiene una población superior a las 70.000 personas y supone un enclave estratégico para los cruceros que parten hacia la Antártida y otras embarcaciones de recreo. Personalmente me parece un espacio maravilloso, visualmente lleno de contrastes, con una naturaleza todavía poco manipulada por el hombre y, en definitiva, un destino más que atractivo para visitar al menos una vez en la vida.

Glaciares y Tierra del Fuego, entre Chile y Argentina

Ushuaia, Argentina
Si has viajado por alguna de estas emblemáticas carreteras o si ves alguna inexactitud en el texto no dudes en compartirlo con nosotros.

*** Haz click en las imágenes para ampliar.

miércoles, 27 de octubre de 2021

En terapia

Reaching out for love, by kjherstin (DeviantArt)

Hace unas semanas escribí un post sobre la importancia de la salud mental. He reflexionado bastante sobre ese asunto en estos últimos meses, no tanto por la situación creada por el Covid19 sino por muchos otros temas personales que me han afectado a lo largo de mi vida. Hoy me gustaría compartir con vosotros algunas de esas reflexiones. 

Llevo en terapia casi dos años y es lo mejor que he hecho en mi vida. En mi caso no es nada grave, pero llegó un momento en el que ya me costaba manejar determinadas situaciones que se estaban dando en mi entorno familiar y, sobre todo, laboral. Como mi problema no tenía nada que ver con las limitaciones de la pandemia, a mí el confinamiento me ayudó muchísimo a sobrellevar otras cuestiones. Soy una muchacha introvertida que suele disfrutar de la soledad y los pequeños círculos, qué le vamos a hacer, así que para mí el hecho de socializar menos y no ver a gente diariamente fue como una bocanada de aire fresco en el enrarecido ambiente en el que me desenvolvía. A pesar de haberlo vivido así, puedo entender perfectamente que para muchas otras personas el confinamiento o las restricciones de contacto fueran todo lo contrario y supusieran un verdadero sufrimiento.

El incremento de los problemas mentales o, simplemente el desasosiego asociado a una situación desconocida y no deseada, como fue todo lo derivado de la pandemia de Covid19, ha provocado en los últimos meses el auge de la preocupación por el equilibrio y la salud emocional. Los humanos no estamos programados para continuar sin más cuando algo nos bloquea, por lo que debemos readaptarnos, recalibrar nuestras capacidades y reacciones. Como no todos disponemos de las mismas herramientas se hace inevitable que muchos necesitemos ayuda para realizar algunos de esos ajustes personales. La catástrofe que está ocasionando el volcán en la isla de La Palma es otro ejemplo de la necesidad de esta ayuda psicológica, puesto que las personas que están perdiendo su vivienda y sus recuerdos van a precisar de mucho apoyo para recuperar la normalidad en sus vidas.

Algunas personas cercanas han sufrido a lo largo de su vida momentos complicados: depresión, ansiedad, TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria), TEA (Trastornos del Espectro Autista), estrés, etc. Yo también he tenido mis achaques emocionales y no es la primera vez que busco ayuda psicológica para solucionar algún conflicto interno. Hace años una depresión leve que no se trató adecuadamente desembocó en problemas de ansiedad social y múltiples TOCs, con los que he convivido durante mucho tiempo. En los últimos años también he vivido muchas situaciones estresantes relacionadas con el entorno laboral. Esto me ha causado más de un disgusto, pero he conseguido sobrellevarlo gracias en parte a mi resiliencia, esa palabra que está tan de moda ahora mismo, pero sobre todo gracias a mi psicóloga, que me ayudó a tomar distancia y a manejarme en situaciones de continua tensión que no podía evitar. 

Lamentablemente, la precariedad laboral y las malas condiciones económicas van inexorablemente ligadas a muchos de los problemas que tenemos hoy los (no tan) jóvenes para gestionar nuestra existencia. Abandonar un trabajo fijo que te produce un terrible daño psíquico sin tener otra opción laboral es una decisión que a veces es imposible de tomar haciendo números y mirando hacia las obligaciones de gasto mensual, por lo que tendemos a aguantar hasta cotas casi insostenibles para nuestra salud mental.

Los Colores Olvidados

A pesar de tener una sanidad pública excepcional, nuestro sistema sanitario adolece de falta de personal y recursos. Los profesionales hacen todo lo posible por mejorar la vida de sus pacientes, pero una terapia de 30-40 minutos cada mes y medio o dos meses es a todas luces insuficiente para tratar a una persona desorientada y confusa que no puede manejar la situación que le causa angustia o sufrimiento. Algunos de ellos ni siquiera son conscientes de lo mucho que les está afectando lo que les ocurre, por lo que requieren más atención si cabe y no es posible obtenerla con esa estructura de atención sanitaria que en muchas comunidades están abandonando a su suerte al mismo tiempo que se fomenta la asistencia privada. La medicación sin un apoyo terapéutico puede funcionar pero la mayoría de casos necesitarán también terapia para salir de su bucle de dificultades. Una consulta psicológica privada oscila entre los 40-80 euros por sesión y, dependiendo de la gravedad de cada caso, se puede necesitar una periodicidad quincenal o incluso semanal. No todos los presupuestos familiares pueden hacer frente a estos gastos extra y la brecha social se hace inevitablemente más patente.

Aunque en mi caso concreto no ha sido nunca necesaria una valoración psiquiátrica, en otros casos que conozco sí ha sido imprescindible un seguimiento médico de dolencias más graves. No debe ser ningún estigma ni vergüenza tener que medicarnos para controlar determinados síntomas, igual que no lo es ponernos una escayola en un miembro con un hueso roto o tomarnos un ibuprofeno si nos duele la cabeza. Eso sí, que España esté en el top ten mundial de consumo de antidepresivos y ansiolíticos quizás nos indica que hay un problema social de base al que no se está atendiendo adecuadamente.

Por desgracia, la salud mental continúa siendo un tabú en muchos ámbitos. Una baja laboral por depresión no se valora igual que otra por un golpe físico, por ejemplo. Las heridas mentales no se ven la mayoría de las veces a simple vista y, como todos sabemos desde siempre, lo que no se ve, no existe. En otras ocasiones, no es viable tomarse ese tiempo de baja para recuperarse, bien debido a motivos económicos o a presiones laborales.

Dicho todo esto, desde este humilde espacio sólo quiero seguir visibilizando lo que no se ve, porque muchas de esas dolencias invisibles pueden ser plenamente recuperables sólo dedicando un poquito más de atención y esfuerzo desde las instituciones, identificando qué las provoca, diagnosticando de forma precoz, modificando entornos y corrigiendo conductas. Luego podemos seguir hablando de recursos económicos, absolutamente imprescindibles para ofrecer una correcta atención, y de contextos sociales, porque definitivamente no todos tenemos las mismas oportunidades en la vida. Aun así, en algunas ocasiones la empatía, la comprensión y la solidaridad pueden hacer mucho más de lo que imaginamos para dar la vuelta a una situación negativa.

No soy psicóloga ni sanitaria y quiero dejar claro que aquí sólo hablo de mis experiencias personales y de lo que me afecta. No tengo ni idea de por qué funcionan algunas estrategias y otras no o por qué funcionan en unas personas y no en otras, pero lo que sí sé es que a todos nos paraliza el miedo en algún momento. A veces podremos salir adelante casi sin despeinarnos, elegir el camino que más nos convenga y ejecutar las tareas obvias para mejorar nuestra situación, pero otras veces no lo tendremos tan claro y se nos hará un mundo tomar una sola decisión. Si notamos que no nos sentimos bien pero no somos capaces de dar el paso para sentirnos mejor, quizás sólo necesitemos la fuerza suficiente para pedir ayuda profesional. Aprendamos a cuidarnos, a invertir en nosotros mismos y a querernos más, porque merece mucho la pena sentir que todo encaja.

Tetris

jueves, 30 de septiembre de 2021

El volcán de La Palma

Volcán de Cumbre Vieja, La Palma, Canarias
Hace algo más de una semana entró en erupción un nuevo volcán en la isla de La Palma, a unos 200 km. de la isla en la que yo vivo, Tenerife. Después de los primeros momentos de fascinación, de vivir embelesada la cercanía y la fuerza visual de este fenómeno de la naturaleza, esa sensación dio paso a una tristeza sorda al ver cómo la lava iba devorando las casas a medida que avanzaba por la ladera de la montaña.

Mantengo desde entonces una dualidad de sentimientos, que creo que es lo inevitable en una situación como esta. Por un lado no deja de maravillarme esta erupción volcánica, que acontece en un lugar que yo visité hace precisamente 10 años por estas fechas (podéis ver la reseña de aquel precioso viaje en este post), pero por otro lado no puedo evitar sentir el dolor de los palmeros que ven cómo sus viviendas o formas de vida desaparecen bajo las coladas en cuestión de minutos. Más de 900 construcciones se han visto total o parcialmente afectadas hasta ahora por los efectos de la erupción y, aunque la lava ya ha creado un camino por el que ha llegado al mar, no se puede descartar que el volcán continúe causando daños.

La Palma es una isla mágica, con fuertes contrastes entre las zonas boscosas de laurisilva, las playas de arena negra, las montañas y los acantilados de la costa. Toda la isla fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2002 y no en vano es conocida como "la isla bonita". Pero para que ésta y las demás Islas Canarias surgieran en todo su esplendor actual han tenido que pasar cientos de años de actividad volcánica y erosiva. 

Yo no soy la más indicada para hablar de historia o geografía canaria ni para desmentir la gran cantidad de informaciones inexactas o alarmistas que han surgido estos últimos días en relación con el fenómeno natural acaecido en La Palma. No soy originaria de estas tierras ni geóloga, por lo que aquí sólo me limito a exponer mi punto de vista formado a partir de lo que me comentan algunos colegas nativos y de la información científica que he leído últimamente. Dicho esto, hay algunos detalles que quizás no estén muy claros para los lectores que vivan esto desde lejos y que me gustaría destacar hoy en este post:

1. Todo el archipiélago canario tiene origen volcánico y su paisaje característico es un gran reclamo turístico. Hay algunos puntos con más actividad sísmica o islas con más erupciones históricas, como precisamente La Palma o Tenerife, pero el riesgo de que se manifiesten volcanes sigue siendo extraordinariamente bajo en comparación con otros cambios producidos por la naturaleza como los climatológicos (tormentas, huracanes, gotas frías...) que tienen lugar varias veces al año. El último fenómeno volcánico tuvo lugar hace 10 años y de forma submarina frente a La Restinga, en la isla de El Hierro. El anterior volcán cronológicamente hablando, el Teneguía, se originó en 1971 en La Palma, unos 50 km. al sur de la actual erupción en Cumbre Vieja. Para encontrar la siguiente erupción ya nos tenemos que remontar a 1949, cuando el volcán de San Juan, también en La Palma despertó después de más de 200 años de inactividad, o a 1909 cuando el Chinyero se manifestó en Tenerife.

2. Para los que se preguntan por qué se permite construir en esa zona, tengan en cuenta que todo el territorio de la isla es susceptible de sufrir una erupción volcánica y, ya que se trata de una actividad de carácter fisural, no se sabe nunca el punto exacto por el que puede romper el terreno y comenzar a expulsar la lava. Donde está la actual erupción de La Palma, por ejemplo, antes no había ningún cráter. Otro factor a tener en cuenta es la periodicidad de los fenómenos de este tipo, que resultan muy esporádicos tal y como comenté más arriba y que no justifican dejar terrenos de cientos de hectáreas sin ninguna utilidad. Además, esas tierras volcánicas son muy fértiles y ayudan al sustento de los lugareños, además de mejorar enormemente los ecosistemas.

3. El drama palmero es grande a nivel económico, pero sobre todo emocional. Piensen por un momento en salir de su casa con una mochila y cuatro cosas más y que ya no puedan volver nunca más. Muchos canarios han perdido sus viviendas, sus cultivos, sus animales o su medio de vida. Ahora mismo ya no necesitan comida ni ropa, porque desde el primer día han estado arropados por la solidaridad de sus vecinos y familiares de los pueblos cercanos, pero el duelo por la pérdida de sus bienes, heredados en muchos casos de varias generaciones, tardará en superarse. La reconstrucción de la isla necesitará además una gran inversión económica para infraestructuras y viviendas que faciliten el nuevo comienzo de las familias afectadas. La Palma tiene apenas 700 km2 de superficie y unos 85.000 habitantes en total, muchos de los cuales viven de la industria platanera o del turismo, ambos modelos seriamente dañados por el volcán. 

4. La opción de evacuar toda la isla, como he oído por ahí, no es viable a corto plazo y ni siquiera es recomendable según los datos que manejan las autoridades científicas, que monitorean constantemente la actividad sísmica y vulcanológica de La Palma. Paralizar el resto del territorio no ofrece ninguna ventaja a la población palmera, sobre todo teniendo el cuenta que la zona de peligro está muy acotada. Salvo que surja una nueva boca de expulsión de lava en otro punto, el riesgo para la vida humana en la situación que allí se vive es prácticamente inexistente y se limita a los posibles daños causados por la inhalación de partículas de ceniza o de gases tóxicos producidos por el volcán. Ante esto sólo se puede pedir a la población mucha prudencia y un acatamiento serio de las órdenes de las autoridades. 

5. A pesar de los destrozos y las pérdidas causadas por las coladas de lava del volcán, esta erupción era absolutamente previsible y todo se está desarrollando según lo estipulado para un fenómeno de estas características. El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) realizó durante los días previos un exhaustivo trabajo en La Palma que permitió situar la zona de la erupción en Cumbre Vieja con poco margen de error y el Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias funcionó correctamente desde el principio del suceso, realizando la evacuación de las personas con movilidad reducida en la mañana del domingo 19 de septiembre, unas horas antes de la explosión del volcán. Nada pues que objetar a la gestión de este evento natural en el que participan cientos de empleados públicos, científicos, sanitarios y también muchos voluntarios que trabajan para mantener en todo momento la seguridad y minimizar en lo posible las pérdidas de los afectados.

6. Desde el primer momento, la cobertura mediática de este volcán ha sido salvaje. La Radio Televisión Canaria (RTVC) retransmitió en directo desde La Palma la primera explosión en Cumbre Vieja y muchos residentes en Canarias nos quedamos dormidos varias noches con el rugido del volcán de fondo y las espectaculares imágenes nocturnas de la lava incandescente, algo que nunca pensamos que pudiera tocarnos tan de cerca. La cobertura de la cadena autonómica está siendo impecable, muy profesional y respetuosa con el entorno y con la población, como no podía ser de otra forma. Además, han ofrecido permanentemente su señal a medios de todo el mundo para que puedan mostrar lo que está ocurriendo en La Palma, algo de un interés científico incalculable. Pero al mismo tiempo que nos ganaba a todos la curiosidad por este fenómeno y su gran magnitud, el ansia por ofrecer las conexiones más arriesgadas, la noticia más sensacionalista y la peor cara de la tragedia también trajo a la isla una horda de oportunistas, alarmistas y desubicados en general que sólo han servido para molestar y poner en riesgo en más ocasiones de las necesarias el plan de emergencia. Eso quizás debería hacernos recapacitar un poco sobre el papel actual de los medios de comunicación y el tipo de información que consumimos.

6. Por último, señalar sólo tres cosas que me parecen bastante importantes para entender todo esto: en primer lugar, NO, un volcán no se puede apagar ni parar de ninguna forma; se apaga cuando quiere y como quiere. En segundo lugar, NO, no se puede corregir ni modificar la trayectoria de las coladas de lava, que el volcán expulsa hacia donde le da la gana y en las cantidades que considera oportunas en cada momento de su erupción. Según las estimaciones de Involcan, basadas en las erupciones históricas de la isla, el cono de La Palma puede estar activo entre 24 y 84 días, con emisión de material magmático de forma variable que a día de hoy ya supera los 60 millones de metros cúbicos. Y en tercer lugar, NO, el hecho de que te maraville ver la actividad del volcán no significa que no sientas los daños que ha causado a los afectados. Ambos sentimientos son válidos, cada uno en su momento y contexto particular, y la belleza natural de una erupción volcánica, como la de un tornado o una nevada, no implica que no se lamenten las pérdidas humanas o materiales que puedan ocasionar. Aprendamos a contextualizar adecuadamente.

Hasta aquí mis reflexiones sobre el volcán de La Palma, que por ahora no parece que tenga intención de cesar su actividad eruptiva y se propone enseñarnos vulcanología al mismo nivel que nos ocurrió con la virólogía en la pandemia de Covid19. Al menos no se podrá decir que estos fenómenos no enriquecen nuestro vocabulario. ¿O acaso tú sabías que las erupciones volcánicas podían ser estrombolianas o hawaianas y que la colada podía ser algo más que la ropa que pones a secar?

 
*** Las fotos del volcán pertenecen a Europa Press y Efe.
*** Si eres científico o vulcanólogo y hay algún dato erróneo en esta entrada no dudes en comunicármelo!

jueves, 3 de junio de 2021

La importancia de la salud mental

En los últimos días el tema de la salud mental está saliendo del ocultismo al que nos tenía acostumbrados. La pandemia, las consecuencias de los confinamientos, los cambios laborales, las obligadas modificaciones en las relaciones sociales y otras cuestiones nos han hecho meditar largo y tendido sobre lo que ocurre a veces en nuestra cabecita y nuestro comportamiento al respecto.

Por desgracia, todavía hay mucha gente que no entiende el proceso de una enfermedad mental, las limitaciones que puede suponer sufrir un trastorno de estas características, el fantasma de la ansiedad o la depresión. Lo primero (y casi único) que hay que entender es que no todos somos iguales y no todos vamos a reaccionar o comportarnos igual ante la misma situación. La mayoría de la gente no está mal porque quiera estarlo, sino porque no lo puede controlar. Una vez entendido eso, podremos empatizar muchísimo más con nuestros semejantes y, por lo tanto, comprender que no todos somos capaces de todo y que querer no siempre es poder, por muy positivos que seamos. Esto también nos ayudará a ser más indulgentes con nosotros mismos, dejando de maltratarnos por no poder cumplir las expectativas de los demás o lo que creemos que esperan de nosotros.

En este sentido, estos días el ex entrenador del tenista Rafa Nadal, su tío Toni Nadal, publicó una columna de opinión en el periódico El País comentando la retirada de la japonesa Naomi Osaka del torneo de Roland Garros. La tenista había anunciado que no interactuaría con los medios de comunicación en las ruedas de prensa obligatorias del torneo, ya que las preguntas que le formulaban eran repetitivas, le hacían dudar de sus capacidades y la situación le producía mucha ansiedad. La jugadora de 23 años, que ha manifestado arrastrar una depresión desde hace tiempo, no se presentó al primer encuentro con los periodistas y decidió retirarse de la competición francesa tras ser sancionada por la organización por incumplimiento de contrato. En su artículo Toni Nadal dudaba de que los problemas de Osaka le impidieran cumplir con sus obligaciones con la prensa y criticaba su actitud, minimizando las dolencias que pudiera sufrir la tenista.

Aparte de una falta de empatía notable, Toni Nadal peca también de ignorancia sobre la evolución de un problema mental. Aunque está ejerciendo su libertad para opinar sobre lo que quiera, cuando eres un personaje público relevante y tus declaraciones tienen cierta repercusión es importante valorar las consecuencias de lo que vas a decir. ¿Qué ocurriría si su antiguo pupilo decidiera retirarse del torneo por un esguince, por ejemplo? ¿Alguien cuestionaría su incapacidad para afrontar la competición aún sufriendo dolores o riesgo de empeorar la lesión? Pues eso es lo que ha hecho él con Naomi Osaka, juzgar que su actitud no era la correcta, que debería haber continuado en el torneo afrontando las ruedas de prensa que le causaban ansiedad, estrés y dolor porque son su trabajo como deportista de élite. 

En otro párrafo de la columna señala que si Osaka hubiera avisado con antelación a la organización sobre sus padecimientos, todos habrían sido más comprensivos. Como si todos supiéramos en qué momento exacto nos va a incapacitar un episodio de ansiedad o estrés, ¿verdad? Despreciar el dolor ajeno de esta forma no suele generar muy buenas vibraciones así que multitud de voces se han alzado defendiendo a la tenista nipona, alabando su valentía por dar visibilidad a la salud mental al desvelar sus problemas y deseándole una pronta recuperación.

Naomi Osaka

Es muy difícil reconocer en público que necesitas ayuda. Lo normal es que disimules, consciente o inconscientemente, que estás sufriendo y cumplas como puedas con las tareas laborales o sociales que tengas que realizar, que te impongas la "normalidad". Nosotras mismas nos ponemos siempre en último lugar para no mostrar debilidad, incapacidad o sufrimiento, de ahí las dificultades para diagnosticar a tiempo determinadas dolencias o recurrir al apoyo profesional. El "traumatólogo" de la salud mental sigue siendo una figura difusa y malinterpretada que en muchas ocasiones ni siquiera es considerado como profesional sanitario. Muchas personas, sobre todo ya con cierta edad, siguen pensando en el estigma de la locura al acudir a un psicólogo o un psiquiatra y se pierden cosas maravillosas de la vida por no saber o poder afrontarlas con garantías. 

En otros casos son los directivos de las empresas los que no comprenden que sus empleados tengan que dejar de trabajar por problemas psicológicos, muchas veces causados incluso por el propio entorno laboral. Situaciones de estrés o acoso mantenidas en el tiempo acaban rompiendo el equilibrio de algunos trabajadores que posiblemente también luchen con otras situaciones desfavorables en el ámbito personal o familiar. La necesidad económica hace que en más ocasiones de las razonables deban continuar desempeñando sus tareas profesionales sin atender como se merece a su salud mental. 

Para completar este caldo de cultivo para los trastornos emocionales, la sanidad pública española ofrece unas posibilidadades muy limitadas de diagnóstico y seguimiento de los pacientes, con una ratio de psicólogos de 6 por cada 100.000 habitantes cuando la media europea se sitúa en unos 18. Igual que es muy difícil curar un cáncer con una sesión de quimio cada 3 meses, tampoco puedes mejorar el pronóstico de una enfermedad mental con esa periodicidad en la terapia.

Este post sólo pretende ser una pequeña llamada de atención, como otras muchas que están surgiendo, sobre la salud mental y sus consecuencias a corto plazo. Si no ponemos ya el foco sobre este asunto nos encontraremos en muy poco tiempo con una población abandonada a su suerte que no podrá trabajar ni desarrollar una vida satisfactoria debido a su sufrimiento, incrementándose las situaciones de violencia y desamparo por falta de diagnósticos precoces y el número de suicidios. Cada día se quitan la vida en España 10 personas que ya no ven otra salida para paliar su dolor, personas que con un tratamiento y una terapia adecuados quizás podrían recuperar su camino para volver a disfrutar de la vida.

sábado, 10 de abril de 2021

Los Viajes de Googliver

Como yo no aprendo y de vez en cuando sigo teniendo la necesidad de escribir cosas sin ningún objetivo concreto en este blog, pues hoy inicio una nueva sección en Lillusion que se llama tal y como veis arriba "Los Viajes de Googliver", denominación que posiblemente ya haya sido utilizada en alguna otra bitácora y que sin lenguaje metafórico es algo así como "Viajando con Google Maps". Os comento brevemente cómo surge este sinsentido y por qué va a durar sólo hasta que me aburra o hasta que salte a la palestra la siguiente idea peregrina de entre todas las que bullen habitualmente en mi cabeza.

Pues resulta que, como casi todos sabéis aunque muchos queréis ignorar, o ignoráis deliberadamente, vivimos en una pandemia global con restricciones de movilidad, medidas de protección extremas y otras normas de seguridad sanitaria. Eso nos obliga a viajar más bien poco o nada en mi caso, ya que no me siento demasiado segura viendo el comportamiento de algunos de mis semejantes. Sé que aspiramos a la inmunidad de rebaño pero para mí la idea de ir dejando cadáveres a nuestro paso para alcanzarla me recuerda más a una cruzada religiosa que a una estrategia de salud pública. 

Dicho esto y quedando clara mi actual visión sobre los desplazamientos no imprescindibles, he pasado la Semana Santa en casa, autoconfinada voluntariamente, tal y como requiere la situación desde mi perspectiva, aprovechando para disfrutar de mis pequeños placeres de ocio. Después de más de un mes trabajando entre 10-12 horas diarias, ya que teníamos un evento online que requería mucho esfuerzo, este oasis de descanso para poder leer, ver películas o hablar tranquilamente por teléfono con amigos y familia ha supuesto una recarga importante de energía.

Y entre las cosas que se me ha ocurrido hacer están los viajes virtuales con Google Maps. La herramienta de Street View siempre ha llamado poderosamente mi atención y no es la primera vez que me entretengo buscando lugares o zonas concretas para ver cómo son. Como ni siquiera para esto soy rara, hace unos meses descubrí una página que se llama Ramdom Street View y que, como su propio nombre indica, te ofrece una imagen aleatoria de Street View cada vez que la cargas o le das a "siguiente". Advierto que es profundamente adictiva y que después de una decena de clicks ya no podrás parar. Tendrás la necesidad de recurrir a ella frecuentemente para comprobar qué destino te toca en suerte en la próxima imagen y así una tras otra hasta que lo cierres con sudores y taquicardias. Bueno, quizás esta última frase sea un poco exagerada, pero por lo demás es tal cual. Probadlo bajo vuestra responsabilidad.

El caso es que siguiendo esas premisas, con portátil en mano y gata colindante en el sofá, se me ocurrió realizar algunos viajes virtuales con el Street View del Google Maps. El resultado fueron varios destinos aleatorios, pinchados al azar en el mapa o derivados directamente de una referencia geográfica anterior, como iré explicando. Algunos son simplemente cosas curiosas con las que me encontré y que me instaron a completar la información en internet. Si te interesa comprobar cuán dañado está mi juicio a estas alturas de la reclusión voluntaria, continúa leyendo y te mostraré cinco de estos destinos:

1. Azores (Portugal)

Decidí comenzar mi viaje relativamente cerca de donde resido, ampliando sólo un poquito el mapa, más que nada para no sentirme muy ridícula si la idea perdía fuerza pronto (os digo ya que no fue el caso y me pasé horas de feliz navegación virtual). Este archipiélago portugués está en pleno Océano Atlántico a unos 1.400 km. de Portugal y también de Canarias, con la que comparte la consideración de región ultraperiférica además de pertenencia común a la Macaronesia. Mi click aleatorio fue en la isla más grande de las nueve que componen el archipiélago, São Miguel, en una carretera que me llevó al Mirador de Ponta do Sossego, donde capté la primera imagen (arriba abriendo este post). 

Avanzando un poco por las carreteras streetviewficadas (perdón por el palabro; juro que no morirá ningún gatito por esto)
constaté que las Azores son unas islas muy verdes, con más vegetación de la esperada y un rico ecosistema, además de muchas vacas. Es como Galicia en formato isla. Y como en casi todas las islas que conozco, existen varios miradores también en São Miguel que muestran el vasto océano y un horizonte a veces marcado por los relieves de otros islotes cercanos.

Esta isla azoriana cuenta también con varios lagos, que dejan bonitas estampas para los visitantes, como las que capté en pantalla en Cerrado das Freiras, al lado de la Lagoa Azul. Otra imagen que me gustó para ilustrar este viaje virtual fue la que ofrece el Miradouro de Castelo Branco, una vista de Lagoa das Furnas y el pueblo de Vila Franca do Campo. Este edificio es una pequeña torre fortificada del S.XII aproximadamente, que servía a los señores de la época para controlar sus tierras. Según los datos que he encontrado, suele estar abierta y se puede subir hasta la cima para obtener mejores vistas aún si cabe. 

He de decir que, así de principio, las Azores me parecen un destino más que satisfactorio para darse una pequeña escapada de relax. 

2. Terranova (Canadá)

Desde las Azores crucé el Atlántico Norte y caí directamente en la isla de Terranova, parte de la provincia más oriental de Canadá formada por Terranova y Labrador. En un paisaje un poco anodino destacan las casas típicamente canadienses, de colores sobrios y estructuras lineales de madera. Hay mucho espacio por todas partes. No estoy acostumbrada a ver avenidas tan anchas y abiertas como las de la capital San Juan de Terranova pero, en general, me resultó un poco difícil encontrar algo de interés en esa zona. 

Eso sí, captaron mi atención los grandes buzones octogonales o cilíndricos de madera que están en los caminos de las casas de las afueras y algunos otros detalles como los extraños enanos de jardín de esta familia canadiense:

 
Los enanos de jardín de un barrio canadiense

Con la idea de completar un poco esta sosa visita a Canadá, salté más al Oeste, a otra de sus provincias pesqueras por excelencia, Nueva Escocia. Allí, tras recorrer unos clicks de carreteras me llamó la atención otro detalle al margen de la carretera, otra estatua que parece un marino inspirado en el Capitán Haddock de Tintín:

 
Marino en Nueva Escocia

Puede que el mayor interés de esta zona de Canadá resida en su gastronomía, con abundancia de pescado y especialidades de langosta, pero como eso no se puede testear demasiado bien en Google Maps por ahora creo que no aparecerá entre mis preferencias de próximos viajes reales.

3. Jeju (Corea del Sur)

Jeju está aquí

Al sur de Corea del Sur se encuentra Jeju, una isla volcánica que parece ser un destino turístico muy interesante para los locales y foráneos. He de decir que tampoco me esforcé mucho por buscar puesto que, al estar mapeado en coreano, se me complica localizar posibles sitios de interés en el país. Mi primer click fue a caer en una especie de granja-escuela cerca de Seogwipo, con la decoración de una fachada súper tierna con Totoro incluido, algo que no puedo dejar de mostrar aquí. 

Pero esta isla tiene unos contrastes extraños, que quizás sean el común denominador del país. Justo al salir se encuentra una cosa llamada Jumbo Village, una especie de espectáculo cutre con elefantes que parece recién salido de la oferta de atracciones de los ochenta, pero que sigue en activo y cuya entrada se anuncia, cómo no, con unas descriptivas estatuas de paquidermos.

Si seguimos avanzando por las carreteras coreanas, el paisaje tampoco es demasiado sugerente, aunque Seogwipo cuenta con varios parques y atractivos naturales de cierto interés, como las Cascadas de Cheonjiyeon, atestadas de visitantes al menos en octubre de 2014, fecha de las capturas del Street View, o el Seongsan Ichulbong, un cono volcánico de casi 200 m. de altitud y unos 600 m. de diámetro. Desde lo alto del cráter, al que se sube por un inacabable sendero de escaleras de madera, se captan unas bonitas vistas de esa parte de la isla.

Y para terminar con los contrastes coreanos, en otra de las carreteras nos encontramos de repente con el Museum of Sex and Health, uno de los muchos museos que tiene esta isla y que muestra más de 25.000 metros cuadrados de material (esculturas, instalaciones, vídeos, figuras,...) dedicado a la cultura sexual para adultos. La reproducción y el sexo en general es algo que los orientales tienen mucho más asumido en sus tradiciones y costumbres que los europeos occidentales, por lo que no es extraño encontrar símbolos relacionados en muchos monumentos, templos o museos. Este en particular dicen que sólo tiene información en coreano, así que tampoco parece ser un imprescindible en caso de que vayamos a visitar la isla de Jeju.

4. Transilvania (Rumanía)

Aunque mi primer click aleatorio en Rumanía fue en los alrededores de Catalina, donde capté una imagen un tanto estremecedora de la estación de tren abandonada, continuando por el mapa me fijé que viajando unos escasos 70 km. hacia el suroeste se llega a la región de Transilvania, una de las más famosas del país. El rural rumano, fuera de las grandes ciudades, es un compendio de animales de granja diseminados por los caminos y clásicas señoras rumanas con pañuelos en la cabeza, mandiles y cestas, todo salpicado de grupos de casas, algunas con pinta de estar deshabitadas. No diré que no me dieron un par de escalofríos al ir repasando esa geografía con cierto toque fantasmal.

Los pueblos de los Cárpatos están ligados inevitablemente a la leyenda de Drácula y son destino de miles de visitantes cada año. Ahí se pierde totalmente el espíritu del campo abandonado y se concentran restaurantes, hoteles y tiendas de souvenirs. No pude resistirme a buscar el Castillo de Bran en el mapa, aunque el acceso desde el Street View está limitado y la vegetación dificulta la vista desde la carretera. El entorno eminentemente preparado para el turismo no fascina demasiado, la verdad, aunque ya resulta muy difícil encontrar puntos de interés cultural no masificados casi en cualquier lugar del mundo.

Navegando un poco más por la zona me gustó también la imagen del Castillo Peles, que hoy es un museo pero a principios del S.XX fue residencia de verano de los Reyes de Rumanía. La construcción neorrenacentista fue el primer palacio de Europa en tener electricidad y actualmente es el segundo castillo más visitado del país después del de Bran. También visité virtualmente la fortaleza de Fagaras, rodeada por un foso de agua, todo muy medieval, como debe ser.

Creo que Rumanía puede ser un destino culturalmente muy interesante, sobre todo en determinadas regiones, y geográficamente bastante llamativo. 

5. Svalbard (Noruega)

Esto está por aquí arriba
Los señores/as que streetviewfican estos mundos de Dios con sus cámaras 360 lo hacían inicialmente en coche, pero ahora, y según la dificultad de acceso a la zona en cuestión, hay ya muchas partes de mapas cuyas imágenes se han tomado desde una moto o incluso yendo a pie. Uno de esos ejemplos fue el que encontré casualmente en Pyramiden, en el archipiélago noruego de Svalbard, ya en pleno Océano Glacial Ártico.

Pyramiden fue un asentamiento minero fundado por Suecia en 1910 y vendido a la Unión Soviética en 1927. A mediados de siglo fue una ciudad próspera cuyos habitantes, casi todos mineros ucranianos, cultivaban en invernaderos, tenían establos con animales y otras construcciones que les permitían ser casi autosuficientes. Con el declive del carbón como combustible y la disminución de los beneficios, la compañía minera que lo gestionaba decidió su cierre en 1998 y Pyramiden quedó abandonado. 


En la actualidad, una media docena de personas viven allí para tareas de mantenimiento o como guías turísticos, ya que la ciudad fantasma de Pyramiden sigue siendo un atractivo importante para los visitantes que llegan a la isla de Spitsbergen. Allí se conserva casi todo tal y como se quedó. La ciudad más grande de esta isla es
Longyearbyen, de apenas 2.500 habitantes, que se dedican principalmente a la minería, el turismo y la investigación. 

El paisaje de este archipiélago está, obviamente, poco mapeado ya que no hay apenas carreteras y muchos desplazamientos deben hacerse en barco o en helicóptero. Estas islas noruegas son un importante centro de investigación para proyectos de muchos países y allí se ubica desde 2006 el Banco Mundial de Semillas. Su bóveda resguarda en la actualidad más de 500.000 muestras de semillas con el objetivo de proteger la biodiversidad ante la posibilidad de una catástrofe.

La historia de Svalbard me parece súper interesante. Además, allí se pueden ver especies animales como osos polares, zorros árticos o morsas, aunque en los últimos años el cambio climático amenaza peligrosamente su ecosistema. Posiblemente es uno de esos viajes especiales que a muchos nos gustaría hacer alguna vez en la vida.

Creo que me he extendido más de lo que era mi intención, pero es que esto del Street View es un no parar y un destino me lleva a otro casi sin querer. Tengo otro montón de puntos geográficos anotados ya para la próxima edición de Los Viajes de Googliver, así que estad atentos y no dejéis de comentarme si habéis estado físicamente en alguno de estos lugares para confirmar si merece o no la pena desvirtualizar el viaje.

*** Haz click en las imágenes para ampliarlas.