No, no voy a hablar de ningún tipo de droga alucinógena (lo siento, sé que lo estabais deseando) sino de las comunes y vulgares setas que se utilizan en la cocina. Tengo que reconocer que no me gustan las setas, ninguna variedad, ni los apreciados boletus, ni los deliciosos níscalos, ni siquiera los insípidos champiñones. Como en todo lo relacionado con la comida, creo que puede deberse a una falta de tradición fúngica en mi familia, puesto que rara vez se cocinaba este alimento en mi casa.
Cuando ya de mayor he intentado cogerle el gusto me ha resultado bastante difícil, quizás porque no tengo el paladar acostumbrado y su sabor me resulta, cuando menos, extraño. Puedo comerlas, obviamente, en determinadas ocasiones y básicamente por respeto hacia el cocinero o los demás comensales, pero la experiencia no será un incomparable momento de placer gastronómico para mí. Sé que no es justo generalizar porque no todas las setas son iguales ni saben igual, pero es que todavía no he encontrado ninguna que me resulte agradable al paladar.

Muchos de vosotros estaréis llevándoos las manos a la cabeza diciendo "pero si son un auténtico manjar!", a lo que yo podría responderos que también lo son para mí la coliflor o la remolacha, productos que me encantan y que sin embargo tienen muy pocos fans en la cocina. Mi actual pareja adora las setas, por lo que estoy haciendo un esfuerzo por incluirlas en mi dieta. Y eso ya sin tener en cuenta los beneficios que tienen estas especies campestres para nuestra salud, que tal y como andan los colesteroles hay que mirar mucho lo que se come.
Este asunto me ha generado una duda existencial que pretendo resolver (... aproximadamente) con una encuesta: cuál es el alimento más odiado, menos soportado, peor tolerado por la gente? En este caso la muestra seréis vosotros, mis lectores, grupo heterogéneo donde los haya, y que confesaréis sin pudor cuál es ese vegetal que os da verdadero asco o ese marisco que os cuesta tragar. Porque he de decir que mi alimento más odiado no son las setas, en absoluto, puesto que soy capaz de comerlas aunque no las disfrute. Mi talón de Aquiles culinario se llama mejillón y soy absolutamente incapaz de olerlo sin sentir arcadas. Da igual cómo esté preparado, en escabeche, al vapor, empanado o formando parte de una paella, mi organismo lo detecta y lo aleja instantáneamente del radio de recogida del tenedor.

La explicación de esta fobia a los mitílidos está en mi infancia, cuando me obligaban a comer estos moluscos por su cantidad de yodo (sufría un principio de bocio). Os ahorraré los detalles menos agradables del proceso de dilatada ingesta/expulsión automática del bicho en cuestión. Es por ello que para mí el alimento más odiado son los mejillones. Cierto es que los moluscos bivalvos en general no están entre mi top-ten de orgasmos gastronómicos y que las ostras siguen muy de cerca a los mejillones en mi lista de productos poco soportables.
Voy a colocar en el margen derecho del blog una encuesta sobre este asunto. Incluiré como alimentos más odiados, aparte de los mejillones, algunos otros que considero que tienen poco éxito entre los paladares de mi entorno, como la coliflor, la remolacha, los espárragos, los guisantes, la cebolla o el hígado. Se podrá votar más de una opción y si no encuentras tu alimento más odiado en esa lista siempre puedes dejar un comentario y compartir con nosotros esa fobia culinaria. La encuesta estará activa durante al menos diez días y luego intentaremos llegar a alguna conclusión.
Gracias a todos por participar!
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