Hace unos días le robé a GeekDraz un recopilatorio de tiras de un webcómic llamado “El joven Lovecraft”, con el que me he reído bastante. Sus autores, José Oliver en el guión y Bartolo Torres en los dibujos, han conseguido con este tomo editar en papel las aventuras del pequeño Howie, un homenaje a la infancia del famoso escritor de terror estadounidense H.P. Lovecraft.
Los creadores de “El joven Lovecraft” comenzaron a publicar sus tiras en internet en 2004, con periodicidad semanal y una serie de personajes fijos como el dios primigenio Rammenoth, el ghoul Glenn o su compañera de clase Siouxie, que se dedica a romper los esquemas establecidos del taciturno Howie. Las tiras gráficas cuentan además con multitud de guiños humorísticos y referencias literarias a otros grandes autores, sobre todo a través de las personales revisiones que el joven Lovecraft hace de clásicos como “Moby Dick”, “La vuelta al mundo en 80 días”, “Drácula” o el mísmísimo “El Quijote”.
Aunque las tiras son en principio autoconclusivas, mantienen entre sí un nexo narrativo, continuándose la historia semana a semana. Para mí una de las aventuras más divertidas es la visita a la tumba de Poe que realizan Howie y Siouxie, invocando con una ouija al fallecido genio literario. Cuando Poe aparece en escena los acompaña a una fiesta en un panteón próximo en la que también están presentes Baudelaire y Rimbaud, haciendo gala de su gran sentido del humor (jojojo) y de su afición por diversos y variados estimulantes creativos.
En el blog de “El joven Lovecraft” podéis ver todas las tiras publicadas hasta el momento así como novedades y comentarios relacionados con el cómic, además de una buena lista de enlaces a sitios recomendados por los autores.
* Click en la tira para ampliar.
viernes, 31 de agosto de 2007
El joven Lovecraft
jueves, 30 de agosto de 2007
SL: Diseño de objetos en 3D
Aunque no soy especialmente hábil con el diseño, me apetecía probar a crear algún tipo de objeto dentro de Second Life. El mundo de los diseñadores dentro del juego es amplísimo, desde los que se dedican a fabricar lo más común como ropa o muebles hasta armas, accesorios, tipos de pelo, de piel, joyería y un largo etcétera.
Después de pensar durante un largo rato (así lo constato en la foto de arriba) decidí probar con un objeto del que podía tener modelos cercanos: unas gafas. Giela me prestó un pedacito de la preciosa playa de su jardín para poder practicar tranquilamente y empezar a familiarizarme con las opciones de diseño. Supongo que el menú es muy parecido al de cualquier programa habitual de diseño 3D, pero como yo no los suelo usar desconocía casi por completo las posibilidades para trabajar con él.
Tras unas cuantas horas (bastantes, para qué mentir) y muchos copiar, mover, hacer y deshacer, logré un resultado más o menos convincente, al menos a distancia; cuando uno acerca la vista se identifican mejor los pequeños fallos del principiante, que poco a poco intentaré pulir para crear finalmente un objeto digno de ser usado por los habitantes de SL. No tengo pensado hacerme rica vendiendo mis creaciones pero si continúo mejorando quizás podría sacar algún beneficio del tiempo invertido en la factura de estos ítems.
La mayor dificultad del diseño en este entorno es quizás la necesidad de crear cualquier cosa nueva dentro del propio mundo de SL. No puedes crearlo en un programa independiente y luego subirlo al juego, sino que debes interactuar con todo tu entorno al tiempo que trabajas en ello. Eso quiere decir que la gente puede acercarse a mirar salvo que estés en un lugar privado o restringido, que puedes clickear por error en objetos adyacentes o que simplemente puedes estropear un objeto que no has guardado y tendrás que volver a empezar de cero. En internet y dentro del propio SL hay multitud de manuales y tutoriales para guiarte en el complejo mundo del diseño. Una de las páginas más completas al respecto es la de la residente Natalia Zelmanov, que publica en su blog mucha información útil para los nuevos e inexpertos creadores y una extensa lista de enlaces (en inglés).
En la foto siguiente podéis comprobar el resultado de ese primer objeto creado por Lillu, esas increíbles, fantásticas y favorecedoras gafas exclusivas :)
Etiquetas: SECOND LIFE
miércoles, 29 de agosto de 2007
Jimmy Somerville
Estoy segura de que todos hemos bailado al menos una vez alguna canción de Jimmy Somerville o The Communards, temas muy conocidos en el ámbito de la vertiente disco y muchos de ellos grandes hitos ya en la historia de la música reciente. A pesar de que algunos se limitaban a versionar antiguos temas de los cincuenta y sesenta, casi se hicieron más famosos que los originales.
Es el caso de canciones como “Never can say goodbye" (versión de un tema de Gloria Gaynor), “Don’t leave me this way” o la que suena, “You make me feel (Mighty real)” ya interpretada por Jimmy Somerville en solitario, grabada en 1991 y revisión de una pieza de Sylvester James.
Antes incluso de fundar los famosos The Communards en 1985, junto al pianista Richard Coles, cantaba en Bronski Beat, grupo con el que consiguió un importante éxito con el tema “Smalltown boy”, en el que Somerville describe la marginación que sufre un joven homosexual por parte de su entorno. La canción tiene cierta parte autobiográfica, puesto que el cantante británico nunca ha ocultado su orientación sexual y ha dedicado gran parte de su tiempo a trabajar en favor de los derechos humanos y sociales de los colectivos más desfavorecidos y marginados.
En solitario ha publicado apenas media docena de discos muy espaciados en el tiempo, aunque todos los de sus bandas llevan su sello personal en forma de voz de falsete y siguen una estela artística muy similar (dos como Bronski Beat y tres como The Communards). La canción que yo he escogido para ilustrar esta vertiente disco de mis gustos es la que inicia cada día mi sección de ejercicios en el gimnasio, porque me transmite una energía increíble y me anima muchísimo para seguir adelante cuando mis fuerzas decaen.
Etiquetas: MUSICA
domingo, 26 de agosto de 2007
Juego de niños
Hace años leí “Pequeñas infamias”, de Carmen Posadas, y recuerdo que me gustó mucho y me sorprendió por su realista narrativa a pesar de tratarse de una especie de novela de misterio actual. Cuando leí la solapa de “Juego de niños” (2006) me llamó la atención y me lo compré en edición de bolsillo, confiando además en el buen hacer de su autora para propiciar sin duda una importante dosis de entretenimiento.
Y me alegro de no haberme equivocado. “Juego de niños” es una novela de intriga, en la que la protagonista es una escritora que escribe un libro dentro del propio libro, situación que como ya he comentado alguna vez me resulta especialmente cercana y agradable a la lectura. Ese recurso de convertir al protagonista de su obra en un escritor con semejanzas a veces muy marcadas consigo mismo ha sido ampliamente utilizado en la literatura y personalmente creo que cuando esa situación se narra con acierto resulta de lo más interesante y estimulante. Como autora de exitosos best-sellers de misterio, Luisa Dávila se concentra tanto en su trabajo y en las posibilidades de lo que le rodea como material literario que olvida a su hija Elba, una extraña preadolescente que ha crecido sin padre y cuyo comportamiento dista bastante del de una niña normal de 12 años.
Los hechos de la infancia de la escritora se entremezclan con el presente de su propia hija, ambos marcados por la muerte de un compañero de clase. Lo que en un principio no podía ser sino un accidente comienza a convertirse en una maraña de macabras teorías desde el punto de vista de Luisa que, sin quererlo del todo, asume ciertas verdades como ficciones para sus novelas negras. Las similitudes entre el pasado y el presente, las suposiciones de la escritora, lo que pudo ser y no fue, lo que todos creen que ocurrió pero no fue así… todo en conjunto produce una inquietante situación en la que el lector al final tampoco alcanza a diferenciar qué parte pertenece a la imaginación de la protagonista y cuál tiene lugar realmente en su vida.
Tanto la narrativa como el esbozo de cada personaje demuestran la inteligencia de la uruguaya Carmen Posadas a la hora de crear escenarios y situaciones reales, cercanas a la gente de a pie que se puede identificar con determinadas acciones o pensamientos de sus protagonistas. Así consigue una implicación del lector mucho más intensa que en otras novelas, sobre todo dentro del género de misterio que ya pocas veces sorprende. En este caso el final constituye una visión general de lo que pudo ocurrir, sin dejar del todo claro si ocurre dentro del libro que escribe Luisa Dávila o del que leemos escrito por Posadas. El abanico de culpables se va cerrando hasta que inexorablemente se dirige hacia una única persona, que obliga a la escritora ficticia a replantearse todas sus cábalas sobre la evolución de la maldad infantil y sus consecuencias en la edad adulta.
A pesar de la corrección general en todos los aspectos literarios, tengo que dejar constancia de una queja en lo referente a las erratas e incluso errores ortográficos: me parece vergonzoso que pongan a la venta un producto que cuesta un dinero y que no cuiden hasta el más mínimo detalle su edición. En uno de los párrafos se puede leer la frase “la suerte está hechada”, que creo que es lo más grave que he leído sin que constituya error de imprenta en una obra publicada y revisada ya no sólo por su autor sino también por uno o varios editores. Además, en el Copyright de la solapa interior figura la fecha 1996, cuando la novela se publicó por primera vez en 2006, todo ello acompañado de no menos de una docena de erratas en el texto. Me gustaría saber si en la edición que no es de bolsillo y cuesta 15 ó 20 euros también figuran esos errores o sólo se lo permiten en las ediciones baratas, lo que significa en cualquier caso una falta de respeto hacia el comprador/lector desde mi punto de vista.
Del resto, la novela merece la pena, es entretenida y está escrita con mucho ritmo y divertidos toques de humor contemporáneo. Tiene capítulos muy adictivos y extensas referencias a actitudes reconocibles para todos aquellos que nos dedicamos, aunque sólo sea como aficionados, al insigne arte de escribir.
Etiquetas: LIBROS
sábado, 25 de agosto de 2007
Tallarines con pollo
Tengo especial debilidad por el pollo a la hora de cocinar. Es una carne que, además de sana y sabrosa, se cocina muy rápido y admite un montón de condimentos diferentes. Aunque no es la primera vez que preparo algún tipo de pasta con pollo, desde el mes pasado cuento con un utensilio irreemplazable para estos platos: un wok. Giela me lo regaló por mi cumpleaños, sabiendo como sabe que me pierde cocinar esta clase de cosas (gracias wapi!).
Las ventajas del wok son muchísimas. En primer lugar, se puede cocinar cualquier cosa casi sin aceite. Yo suelo añadir una cucharadita para que la carne no se pegue, pero la superficie antiadherente del wok que yo tengo (los tradicionales de hierro que no son antiadherentes) hace que posiblemente incluso sin nada de aceite se pudiera cocinar bien. Lo he utilizado tres o cuatro veces, tanto con pollo y pavo como con distintas verduras y no he tenido ningún problema.
Para el pollo con tallarines que preparé hace un par de días adobé ligeramente los trozos de pechuga de pollo con la referida cucharada de aceite, sal, pimienta, ajo y tomillo. Yo lo pongo todo en un tupper de plástico, lo cierro y lo agito. De este modo la preparación ya no requerirá más grasa. Aparte corté una cebolla en cuadrados, un pimiento verde y puse a cocer la pasta en una olla con abundante agua según el método tradicional.
Lo primero que puse en el wok fue el pollo, dándole frecuentes vueltas con una cuchara de madera hasta que se cocina casi del todo. El tiempo aproximado pueden ser 5 ó 10 minutos, a fuego bastante fuerte. Cuando está cocido se añade la cebolla y el pimiento, regándolo todo con un buen chorro de salsa de soja al gusto y removiendo para que el conjunto tome color. Las verduras sólo deben dejarse unos minutos, para que no se ablanden y mantengan su textura crujiente. Cuando ya casi están se añaden los tallarines previamente escurridos y más salsa de soja si se quiere o un chorrito de aceite de oliva si queréis que queden más sueltos. Un par de vueltas más y listo para servir.
Etiquetas: COCINA
jueves, 23 de agosto de 2007
El piano
Guardaba muy buen recuerdo de esta película australiana, de 1993 ganadora de varios premios, entre ellos oscars para las actrices principal y secundaria y para el guión original. Revisada casi 15 años después me ha transmitido los mismos sentimientos que entonces, una increíble sensación de dolor ante los hechos que se desencadenan y una satisfacción enorme al comprobar que de nuevo la historia consigue atraparme de lleno.
(Spoilers! – pero si alguien aún no la ha visto que le vaya poniendo remedio!).
“El piano” habla, por supuesto, de un piano. Ada McGrath es una joven madre soltera, muda desde pequeña, para la que su familia concierta un matrimonio con un rico terrateniente de Nueva Zelanda, allá por un año indeterminado del s.XIX. Pero su futuro marido descuida la importancia que el piano tiene en la vida y la expresión vital de Ada, no así el señor Baines, un vecino que recoge el piano abandonado en la playa e inicia con la mujer un extraño acuerdo: él le dejará tocar el piano si ella le deja que él la toque.
Lo que se inicia como una obligación desagradable, un trámite incómodo, se va convirtiendo poco a poco en un deseo irrefrenable que da paso a una hermosa aunque tormentosa historia de amor. Pero el marido de Ava descubre lo que ocurre y no está dispuesto a perder a su mujer, dándose cuenta de que el culpable de toda su amargura es el piano que ella anhela tocar por encima de todo. El momento álgido de la narración sucede cuando él nota que ella jamás podrá sentir por él lo que siente por el hombre que salvó su piano del desastre, y la rabia y la frustración se adueñan de su voluntad.
Las escenas son desgarradoras y la pasión contenida traspasa la pantalla de un modo que pocas películas consiguen. Harvey Keitel interpreta de nuevo un papel arriesgado, con desnudo frontal incluido, provocando que el desprecio inicial del espectador poco a poco se convierta en ternura. Por su parte, Holly Hunter borda su personaje de Ada, mientras que la cría interpretada por Anna Paquin saca de sus casillas a cualquiera por su carácter repipi y ese típico egoísmo infantil. Merecidísimos en ambos casos los Oscars, por supuesto, aunque por desgracia la carrera de Paquin se frenó mucho tras ese reconocimiento y tuvo un difícil paso del rol de niña al de adolescente y adulta.
La directora Jane Campion, conocida ya entonces por “Un ángel en mi mesa”, consiguió dotar a las imágenes de una sensualidad y una pasión que pocas veces se ven tan bien tratadas en el cine. A pesar de la crudeza de muchos aspectos de la narración, la historia es de una belleza impresionante y muy romántica, pero con un romanticismo desgarrado, atormentado, nada que ver con los pastelosos cuentos de Hollywood. La estética y la ambientación están cuidadísimas y todo en general hace de ella una película digna de ver y recordar como uno de los mejores ejemplos de buen cine contemporáneo.
Etiquetas: CINE
miércoles, 22 de agosto de 2007
El piano: "The heart asks pleasure first"
En 1993 se estrenó una película que fue casi tan conocida por su lirismo y belleza como por su extraordinaria música, compuesta para el film por Michael Nyman: “El piano”. Por entonces casi todos los aprendices o admiradores de ese instrumento ansiaban tocar el tema central de la película, “The heart asks pleasure first”, que he elegido para que suene esta semana. Mis pocos conocimientos de piano sólo me permitieron interpretar las tres o cuatro primeras estrofas de la pieza, pero por mucho que lo intentara nunca sonaron como la original, qué le voy a hacer.
Michael Nyman, compositor inglés muy experimentado en la música de cine, ambientó películas europeas más bien desconocidas en los ochenta; en la década siguiente trabajó ya en cintas mucho más famosas como “El marido de la peluquera” o “Gattaca”, pero sin lograr con ninguna de ellas el reconocimiento en todos los sentidos que obtuvo con “El piano”.
Por su parte, la película es un extraordinario ejemplo de drama romántico pero totalmente alejado de la estupidez habitual del cine de ese género. Dirigida por la notable Jane Campion se trata de una historia muy hermosa, dura, sorprendente y casi mágica de la que hablaré con más detenimiento en un próximo post.
martes, 21 de agosto de 2007
Hotel Fox
Los hoteles personalizados son una opción cada vez más extendida entre los turistas ávidos de nuevas experiencias. En Copenhague (Dinamarca) se sitúa el Hotel Fox, que dispone de 61 habitaciones ideadas por 21 artistas procedentes del mundo de la ilustración, el diseño gráfico y el arte urbano. Este hotel se engloba dentro del proyecto Fox, iniciado y patrocinado por la empresa Volkswagen en 2005, en el que se ha renovado por completo el estilo y la estructura del antiguo y clásico Park Hotel de la capital danesa.
España está representada en este proyecto por los barceloneses Xavi y Elisa, bajo el nombre de Freaklub, que se dedican al graffiti y la creación de ropa. Ellos se han encargado de tres habitaciones, inspiradas en los sueños y la fantasía.
En esta iniciativa, además de los jóvenes diseñadores que transforman el hotel en una experiencia creativa única, participan estudiantes de cocina de las mejores escuelas europeas que dan a conocer sus platos en el vanguardista restaurante del Fox. Cada cuarto es por supuesto una pieza única y dispone de conexión a internet gratuita, televisor de plasma y otras comodidades modernas.
En el precio por noche, que oscila entre los 125 y los 215 euros según el tamaño de la habitación, se incluye también un desayuno tipo buffet. Para conservar estas obras de arte en perfectas condiciones se advierte que todos los dormitorios son para no fumadores. Yo ya lo añadí también a mi wish list alojativa.
P.D. Gracias a Kenditho_persona, que descubrió este hotel hace unos meses en su fotolog.
Etiquetas: ARTE E IMAGENES, VIAJES




