martes, 9 de marzo de 2010

Quiéreme bien

La canadiense Rosalind B. Penfold escribió, bajo ese seudónimo, sus experiencias como mujer maltratada por su pareja durante años. “Quiéreme bien” es un cómic que recoge los dibujos que Rosalind hizo mientras sufría los constantes abusos verbales e incluso físicos del que por entonces era su compañero, Brian. El maltrato psicológico se extendía a los cuatro hijos que Brian había tenido con su anterior esposa, y de los que Rosalind cuidó mientras convivió con él.

El tema del maltrato está siempre de moda, por desgracia. Cada día surgen nuevos casos, tristes muertes sobre todo de mujeres, y multitud de abusos de todo tipo de unas parejas sobre sus compañeros. Cómo una persona llega a soportar determinadas actitudes dentro del ámbito marital es lo que analiza esta autora en su libro, intentando mostrar que no existe un prototipo único de mujer maltratada y que ninguna clase social está a salvo de esa lacra.

Pero este asunto tiene también otra vertiente, que no está demasiado bien vista socialmente. Aún siendo mujer, yo soy de las que cree que el feminismo radical está fomentando un nuevo tipo de desigualdad y el tema de los malos tratos se usa cada vez más como arma política. La Ley 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género recoge que se puede cursar una denuncia por malos tratos sin presentar pruebas y en los últimos años se han multiplicado las denuncias falsas de mujeres que acusan a sus parejas de algún tipo de maltrato, por el simple hecho de que la Justicia las ampara sin condiciones. Son mujeres que quieren vengarse de sus maridos, separarse de ellos por alguna causa ajena al maltrato, evitar la custodia compartida de los hijos o conseguir los beneficios sociales y económicos inherentes a las víctimas. Para ello se dedican a tejer una declaración falsa en la que incluyen los malos tratos para que la Ley cumpla efectivamente con su parte. Parece increíble que alguien pueda hacer algo así, pero ocurre y los propios abogados se hicieron eco de esa situación, que también fue denunciada por jueces de Cataluña o Andalucía, que consideran que la nueva ley estigmatiza al hombre en la mayoría de los casos.

Con esto no digo que no haya casos reales de maltrato, que los hay, pero los más preocupantes suelen ser precisamente los que no se denuncian a las primeras de cambio y se quedan ocultos por el miedo y la dolorosa rutina. Rosalind B. Penfold mantuvo una relación de 10 años con Brian antes de abandonarlo. Tuvo que acudir a terapia para superar su dependencia psicológica y las secuelas que le dejó una convivencia plagada de vejaciones, insultos, gritos y desaires. La autora canadiense creó una página web bajo el título original del cómic, Dragonslippers (en inglés) para ayudar a las personas, tanto hombres como mujeres, a identificar los signos del maltrato y huir de él antes de que sea demasiado tarde. Rosalind también participó durante su visita a España para promocionar el cómic en 2006 en un encuentro digital en El Mundo.es, por si queréis echarle un vistazo.

16 comentarios:

  1. Qué cierto todo lo que dices! tanto que hay mucha violencia de género tanto física como psicológica, y también que hay personas que se han aprovechado de la situación.
    Hablaba un policía hace poco y nos contaba que muchas extranjeras que habían tenido hijos con españoles, les denunciaban para aprovecharse del dinero de la manutención. Digo yo que también las habrá españolas, pero nos contaba que ahora se daban muchísimo estos casos.
    Ni machismo ni feminismo: ¿por qué no nos damos cuenta de que somos iguales?

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  2. Me encanta la recomendación que has hecho hoy y alabo la determinación de la autora al hacer sus afirmaciones.
    Un abrazo.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. La violencia de género es algo que persistirá mientras hayan niñ@s de 15 años que afirmen que están orgullos@s de su pareja porque se ponga celosa, ya que es una expresión de "amor". Este tipo de pensamientos son el primer paso para convertir la convivencia de una pareja o una familia en un infierno.

    Los casos de denuncias falsas me parecen una vergüenza de cara a las personas que si sufren maltratos, debería modificarse la ley para evitarlo.

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  5. Qué tema más duro. Es bueno en todo caso, que haya libros que expliquen cómo se llega a soportar esas situaciones, y cómo una víctima queda paralizada, etc...

    Porque es que además hay gente que culpa a las víctimas y todo. En fin, que me voy a callar porque me embalo.

    Ah, de acuerdo con el Sr. Nocivo, viendo a la generación más joven tan chulesca y machista, la cosa no tiene buena pinta.

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  6. Es indignante que haya mujeres que miente en este tema...

    Bss!!

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  7. Muy valiente lo que dices, y más viniendo de una mujer. Pero hay que aclarar algo: de todsa las denuncias, una ínfima parte tienen pruebas que para un juez son suficientes para condenar... aunque ya ha salido más de una condena que resultó ser por una denuncia falsa (claro que fue la propia denunciante la que lo reconoció) así que no debemos creernos ni las condenas.
    Ahora bien, las malas de esta película no son las mujeres. Es una actitud muy cobarde decir: cómo pueden hacer esto, qué malas, son unas cabronas, etc.....
    La MALA es la LEY y los legisladores que la hicieron; en particular el Gobierno que la hizo.
    La razón es muy clara. Ahora las mujeres están quedando de "malas" porque es evidente que la mayoría de denuncias son falsas para utilizar la Justicia en venganzas personales, o scar mayores ventajas del proceso de divorcio. Pero ¿qué pasaría si nos dieran ese privilegio a los hombres? Imaginaos por un momento lo que sería que tuviéramos siempre a mano la posilbidad de tomar un teléfono, decir que sufrimos maltrato de nuestra mujer (que también existe! http://www.abc.es/20100308/canarias-canarias/cuando-maltratado-20100308.html ) y a partir de ahí nuestra mujer a la calle, detenida delante de nuestros hijos, a los que prácticamente no volverá a ver, humillada policial y judicialmente, recogiendo "sus cosas" más urgentes en una bolsa de basura de una casa común que no volverá a habitar pero cuya hipoteca tendrá que pagar, etc etc.... Si tuviéramos esa arma, ya sabemos lo que pasaría. (Os imagináis el PODER que nos daría dentro de la pareja, para chantajear y tener amenazada a nuestra mujer??. No haría falta denunciar, bastaría con AMENAZAR con hacerlo... especialmente si ella es una profesional notoria en la ciudad, una artista famosa, etc......
    Es el ARMA la malvada, y quien se la puso a las mujeres en la mano. Tengo dos hijas y me aterra que tengan esa tentación, de utilizar la Justicia para vengarse de su pareja.
    Por favor, sois las mujeres las que tenéis que hacer algo sobre esto para no sobrellevar durante muchos años la imagen de que habéis cometido un abuso mucho más grave que el de los maltatadores. Vuestro crimen es institucional, cobarde e impune; el otro es de un delincuente común.

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  8. Esta claro que hay que proteger a las mujeres (y no solo mujeres!) que sufren maltrato dentro de casa.

    Pero tampoco se puede aprovechar la situacion, usarlo como arma facil para conseguir lo que se quiere... o como amenza, sabiendo que es casi seguro que vas a tener la ley de tu parte.

    Creo que todo debia comenzar con una buena educacion en estos temas, tanto para unos como para otras, para que haya aplicar estas leyes en los menos casos posibles.

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  9. El tema del maltrato es tan delicado y difícil de abordar que lo último que se debe permitir es hacerlo bajo el prisma de la demagogia, el maltrato físico y el psicológico también tienen mucho que ver con modelos culturales arcaicos que aún no se han superado. La violencia de género esconde o deriba de, otros lastres de educación, respeto, dignidad,... que debieran abordarse para atacar el problema de raíz. Lo demás no dejan de ser parches más o menos eficientes pero parches al fin y al cabo.

    Saludos

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  10. Isi, yo soy una firme defensora de la igualdad, no de la supremacía de la mujer sobre el hombre para "compensar", como piensan muchas mujeres que se debe hacer.

    Joselop44, hay que tener mucho valor para hacer una obra así, aún haciéndolo de forma anónima.

    Sr. Nocivo, es cierto que las generaciones más jóvenes vuelven a una dependencia emocional preocupante y a una agresividad inherente a la pareja que es muy preocupante. A ver cómo se ataja eso :/

    Loquemeahorro, lo bueno de este cómic es que muchas mujeres se pueden ver reflejadas y quizás empezar a convencerse de que deberían hacer algo. Ojalá sirva para eso al menos.

    Girl from Lebanon, parece imposible, pero las hay y más de las que debería haber! Es una pena que por culpa de esa actitud después haya dudas sobre las declaraciones verdaderas.

    Anónimo, está claro que las malas no son las mujeres, ni tampoco los hombres, así en general. Creo que ahora mismo se está luchando por cambiar esa ley y conseguir una norma más justa que sirva efectivamente para su propósito. Es a lo que yo me refería con lo de politizar el maltrato, que sacan leyes para conseguir votos y no para conseguir solucionar los conflictos.

    Jose, está claro que la educación es la parte más básica de todo el problema. Si los niños ven actitudes de maltrato o machistas (o feministas!) en sus padres, ellos copiarán eso y pensarán que es lo correcto.

    Sese, es exactamente eso, como le decía a Jose. Todos los problemas tan arraigados necesitan una reforma muy profunda de la sociedad, no parches para acallar a los afectados, como bien dices.

    saluditos a todos!

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  11. "Isi, yo soy una firme defensora de la igualdad, no de la supremacía de la mujer sobre el hombre para "compensar", como piensan muchas mujeres que se debe hacer."

    Gracias, Lillu. Has subido muchos puntos para mi (aunque no sea ese tu objetivo, obviamente). Creo, además, que deberíamos concienciarnos en buscar la igualdad en situaciones en las que no se tiene en cuenta.

    Cuando, como yo, tienes una hija, descubres desde el primer día la separación por sexos que existe en todo.

    Desde la misma ropa, que en las tiendas se separa en chicos-chicas (y ya desde el primer mes los chicos llevan ropa de duros, mientras que las chicas tienen asignada la ropa de happyflowers) hasta costumbres como la de los agujeros de los pendientes, decoraciones para habitaciones, etc.

    Y, de ahí, en adelante. Evitando estas separaciónes, ya tendríamos mucho ganado, con una actitud igualitaria.

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  12. Me ha gustado lo que dices acerca del feminismo radical pues es algo que yo he pensado muchas veces pero que siempre tendrá más relevancia dicho por una mujer.

    Me cuesta entender que exista esta lacra en pleno siglo XXI. Parece ser que vivimos en una sociedad que genera mucha insatisfacción y existen demasiadas personalidades dependientes a las que les resulta difícil dejar de someterse a los violentos. A priori parece fácil no dejarse pisotear pero no lo debe ser tanto, ni mucho menos.

    Desde luego me gustaría echarle un vistazo a este libro.

    Un saludo.

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  13. Hola

    Has sido muy valiente al escribir este artículo. Por cosas como las que has escrito, hay más de dos feministas que habrían llevado tu bitácora al Ministerio de Igualdad, por agredir a las mujeres. Para algunas, todo lo que no sea seguir a pies juntillas las directrices de arriba es agredir a las mujeres. A mí nunca me han acusado de eso, porque no tengo valor y no me meto en tales debates, pero estoy harto de verlo. Antes, en los debates por Internet acalorados llegaba el punto en que alguien acusaba al otro de ser un fascista. En debates sobre sexismo, la discusión acaba cuando alguien dice que "tus palabras agreden a las mujeres".

    Decir que hay mujeres que denuncian por maltrato en falso es atraerse las iras de ciertas feministas. Ya sabrás que hubo una proposición de una serie de asociaciones para que decir lo que tú has escrito hoy se considerase al nivel de apología del terrorismo. Por fortuna no prosperó, y quizá no lo haga nunca, pero yo tampoco me imaginaba que en la España democrática se promulgase una ley que nos devolviera el concepto de derecho penal de autor (la pena no depende del delito sino del colectivo al que pertenece quien lo comete). Ya sabes que, dentro del matrimonio, si un hombre amenaza a su mujer es delito, y si es ella quien lo hace, con idénticas palabras, sólo supone una falta.

    Aún peor. Los tribunales, según directrices provenientes de arriba, invierten la carga de la prueba. Si un hombre es acusado de maltrato, éste tiene que demostrar que es inocente, cuando en el resto del derecho penal es el acusador quien debe probar lo que dice. Así, un hombre acusado de perseguir a su mujer debe demostrar que no lo hace. No es la mujer quien tiene que presentar testigos que digan que la están acosando, es él quien tiene que presentar gente que diga que él no la acosa. Esto es imposible porque tendrías que estar acompañado el día entero. Los de arriba lo justifican diciendo que el maltrato, al producirse normalmente cuando los dos involucrados están solos, es muy difícil de probar. La solución aberrante es dar por buena cualquier acusación siempre que la emita una mujer. Así, para condenar a un hombre por malos tratos no es necesario, ni siquiera, un parte de lesiones. La única defensa de un hombre en este caso es demostrar que él no pudo cometer la agresión, o sea, demostrar que es inocente. Salvo que pueda demostrar que estaba a 100 kilómetros cuando se produjo la agresión (se han dado casos), está perdido.

    Nuestros políticos se han cargado con toda alegría principios esenciales del derecho penal, tales como la presunción de inocencia o el derecho a ser oído en un tribunal. Todos esos derechos pretendían, precisamente, impedir que la gente abuse de la justicia y denuncie en falso. Lo de condenar sin pruebas, o exigir la prueba diabólica (probar un negativo, esto es, demostrar que no he hecho algo) por acusaciones endebles era cosa de la Inquisición. Contra la exigencia de una prueba diabólica no hay defensa posible, ya que a un hombre le pueden acusar de maltrato de forma genérica, sin indicar fecha, hora o lugar.

    Suponte que llamo a la policía y les digo que mi vecino del quinto lleva tres años amenazándome de muerte. Si no hay nada de "género", la policía no me hará caso, y un juez me pedirá que lo demuestre, que le diga cuándo, dónde, si hay testigos. Si una mujer llama a la policía diciendo que su marido lleva tres años amenazándola de muerte, será detenido inmediatamente (es el protocolo de actuación) y se celebrará un juicio rápido en el cual se le conminará a demostrar que nunca ha amenazado de muerte a su mujer en esos tres años. Esto es una prueba diabólica.

    Y esto pasa. Y lo sé por dos fuentes independientes que no puedo revelar: hay muchas denuncias falsas de malos tratos. Pero es algo que, en una democracia, es mejor callarse.

    Un saludo.

    Juan.

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  14. Kano, está claro que es imposible dar un giro radical a toda la estructura educacional que hay montada, porque no es una cosa nuestra ni de unos cuantos países, sino de base mundial. Pero la solución no creo que pase por darle la vuelta a la tortilla, en ningún caso. Por desgracia tampoco yo tengo la varita mágica para aportar nada, salvo esperar que la gente se conciencie poco a poco de lo que significa la igualdad.

    JuanRa, el caso es que muchas mujeres viven lo mismo que la protagonista del cómic y apenas se dan cuenta de que están siendo maltratadas, porque todo se enmascara bajo situaciones "normales" para muchas convivencias. Ellas acaban acostumbrándose a callarse, a aguantar para no causar problemas, para que no les griten, y se acaban anulando a sí mismas. Es muy difícil salir de ahí sin un apoyo externo después.

    Juan, soy consciente de que mi visión del problema no es muy popular. Estoy, por supuesto, en contra de cualquier maltrato o violencia, sea del tipo que sea, pero no concibo que las mujeres utilicen a su antojo las armas legales para hacerse víctimas sin serlo realmente. Sé que está muy mal visto no ser feminista siendo mujer, pero qué quieres que te diga, a mí eso me parece otra forma más de desigualdad y de fomentar el problema y las diferencias.

    saluditos!

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  15. ¡Vaya! Suscita muchas y variadas opiniones. Voy a dar la mía puesto que lo he leído: me ha gustado. El valor artístico no cuenta. El didáctico, sí y mucho.
    Sé de lo que ella habla. Digamos que "tengo derecho a opinar" xD

    Gracias por la recomendación, porque sin ella no habría caído en la cuenta de que estaba en el estante de la biblioteca y... Salu2 maja.

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  16. Hannamary, me alegro de que te haya servido la entrada para descubrir esta obra. Y ojalá no supiéramos nunca de lo que habla, verdad? :/

    saluditos

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Gracias por participar en Lillusion!

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