sábado, 26 de junio de 2010

El niño con el pijama de rayas (2)

En estrecha relación con la novela, la película basada en “El niño con el pijama de rayas” tampoco es nada del otro mundo, y eso que, francamente, yo me esperaba algo mucho peor. El realizador, Mark Herman, se esfuerza por emocionar y, desde mi punto de vista, incluso lo consigue. No repetiré aquí el argumento (podéis visitar el post sobre el libro) pero a lo mejor sí que se me escapa algún spoiler.

La línea argumental sigue con bastante fidelidad la narración literaria, aunque se trabajan más algunos aspectos que en la novela quedaban un poco cojos, como el papel de la madre de Bruno. En la película se le otorga a ese rol mucho más protagonismo, más fuerza y se la sitúa claramente en una posición contraria al exterminio nazi, posición que en la novela no queda definida. Me gusta muchísimo también la interpretación de la actriz, Vera Farmiga.

Los actores infantiles actúan también con muchísima corrección, sin las estridencias habituales de este tipo de papeles. Sin embargo, la relación de los niños con su padre nazi me parece mucho mejor delineada en el texto de la novela que en la película. El final más inmediato de la película también me parece más adecuado, puesto que en el libro arrastran el desenlace durante días y pierde emotividad. Parece que el film ha complementado lo que fallaba en el libro pero no ha mantenido el mismo nivel con los aspectos que sí funcionaban bien en el texto de Boyne.

Otro aspecto que no constituye el fuerte de la película es la ambientación, con muy pocas escenas que recuerden realmente al holocausto y al horror de los campos de concentración. No sé si fue algo premeditado el hecho de que no se vea en ningún momento la extensión del campo, que se supone que el niño sí tenía que ver desde su ventana. En la película saben, sin embargo, ponerles nombre a los retenidos judíos, a los que Bruno identifica con “granjeros”, de un modo creo que bastante acertado, intentando darse a sí mismo una explicación que los adultos le niegan.

Lo que no tiene mucho sentido, ni en la novela ni en la cinta es que el crío no se entere de nada, que sea tan sumamente inocente que no atisbe que más allá de la alambrada, en el mundo de Shmuel, no están precisamente de vacaciones. No deja de ser ficción, es cierto, pero la historia pierde cierta credibilidad en algunos momentos y a veces dan ganas de darle al pobre Bruno dos sopapos para que deje de decir chorradas. Quizás la explicación sea que la novela estaba pensada en un principio como un cuento para niños, por lo que el punto de vista adulto no encaja del todo en el planteamiento.

Lo dicho, que la película se ve, es entretenida al igual que el libro y, en mi caso, incluso me emocionó más que el texto, pero no es para mantener en el recuerdo a pesar de lo trágico de su temática.

8 comentarios:

  1. Me he leído tus dos entradas y me han gustado, pero no tengo la más mínima curiosidad ni por el libro ni por la película, me temo.

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  2. Con lo poco que me gusto la novela entenderá que no me interesará la película. Una cosa es tomarse unas licencias por el correcto desarrollo de la historia contada en la novela/película, y otra cosa es, perdóneme la expresión, pasarse por el forro cualquier atisbo de realidad para emocionar al lector/espectador a cualquier precio. No vale usar trucos baratos para conseguir la lágrima fácil.

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  3. Cristina te entiendo perfectamente porque yo he dejado pasar casi 4 años antes de leérmelo, a pesar de todas las maravillas que hablaban de él. La película jamás la hubiera visto si no me hubiera leído antes el libro, realmente para comparar, no por la temática en sí.

    Sr. Nocivo, cuando algo no emociona, pues no emociona, qué le vamos a hacer :) No te recomiendo la película tampoco, aunque para mi gusto es un poquito más clara que el libro y es entretenida, pero totalmente prescindible.

    saluditos!

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  4. Pues ahí estará seguramente la clave del asunto. Si la novela se creó enfocada a lectores jóvenes, no terminará de cuajar para la visión de la mayoría de los adultos que vemos que los niños son mucho más perspicaces de lo que se mostraba en el texto (la peli no la he visto)
    Otra forma de haberla hecho más creíble, quizás, fuera que el niño tuviera alguna deficiencia mental, ¿no crees?

    Un saludo

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  5. JuanRa, estoy de acuerdo, pero en ese caso nos encontraríamos con otro "El curioso incidente del perro a medianoche", que sí es una novela preciosa y emotiva para mi gusto, con un niño mucho más creíble que sufre Síndrome de Asperger. Si no la has leído, te la recomiendo, está el post en el blog por si te apetece echarle un ojo.

    saluditos!

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  6. Es lo que pasa con las películas con niños, que siempre dan ganas de atizarle un par de sopapos.

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  7. A mí la película me emocionó, pero no he leído el libro, así que no puedo juzgar. Siempre es un placer leerte, guapa. Un abrazo. Ana

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  8. Hola!
    Esta muy bien tu crítica tanto del libro como de la película; sin embargo, yo no opino lo mismo.
    Solo tengo 13 años y a penas conozco lo que realmente hizo Hitler en la segunda guerra mundial, pero tras leer esta inocente historia, siento que de alguna manera te sientes conectada con esa época. Quizás en cierto modo es poco creíble, pero vamos a ponernos en esa determinada situación, es un niño. Los niños se ausentan por completo del mundo de los adultos, creyendo tan solo lo que ellos ven.
    Quedan muchos lazos abiertos, que quizás se podrían haber extendido más y haberle introducido más trama a la historia, pero considero que tanto el largometraje como la novela son muy buenos.
    Y para aquellos que dicen que falta crudeza, realismo, no olviden que la historia está contada por un niño.
    Sería atroz que revelase como un adulto su perspectiva de los años 1944.

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