domingo, 5 de octubre de 2014

Londres (IV)

British Museum
Una de las prioridades de nuestro viaje a Londres era visitar el British Museum. Elegimos un viernes para ello porque es el día en que su horario es más amplio, de 10.00 a 20.30 h., cuando el resto de los días cierra la admisión a las cinco y media de la tarde. Sabíamos que el contenido del museo era enorme y espectacular pero no imaginábamos hasta qué punto. 

Tratados e informes de artesanos en la colección bibliográfica
El Museo Británico exhibe más de 7 millones de objetos, de los más variados orígenes y épocas. Se inauguró en 1753 con la colección privada de sir Hans Sloane, un médico naturalista irlandés que en su testamento donó más de 80.000 documentos, muestras animales, vegetales, minerales y piezas de artesanía, todo ello procedente de sus numerosos viajes como explorador e investigador. En el museo hay varias referencias a Sloane, que se convirtió así en el primer y más importante benefactor del centro y fue sucedido por otros muchos estudiosos y embajadores británicos en el extranjero que donaron o vendieron sus colecciones al museo.

El Hombre de Gebelein, momificación natural
Las muestras de fósiles y documentos gráficos fue lo primero que visitamos, pudiendo contemplar objetos con una antigüedad de más de un millón de años. Estas salas sólo albergan una parte de la colección antropológica, etnográfica y prehistórica del museo, ya que muchas piezas están retiradas para restauración y mantenimiento y para otras no se dispone del espacio físico necesario. Parte de la Biblioteca Británica también se encontraba en el edificio, ahora trasladada, pero allí aún están decenas de estanterías acristaladas con volúmenes de toda condición.

Casco del barco funerario de Sutton Hoo
La Vasija de Portland
La sección egipcia del British Museum es la más grande del mundo después de la que se exhibe en El Cairo. Tiene una impresionante colección de papiros, sarcófagos, momias y muestras funerarias de esa cultura. La joya de esa parte del museo es la famosa Piedra Rosetta, con inscripciones de un decreto del faraón Ptolomeo V publicado en Menfis en el año 196 A.C.

Conjunto funerario del sacerdote egipcio Hornedjitef
La Piedra de Rosetta
A pesar de disponer del día completo para visitar el museo, a mediodía apenas habíamos recorrido una cuarta parte de las salas. Con un café y el mapa del museo sobre la mesa Exseminarista Ye-ye y yo tomamos la difícil decisión de no pararnos demasiado en algunas secciones en favor de otras por las que teníamos mucho más interés. Así pues y ya que a ninguno de los dos nos llaman especialmente la atención las monedas antiguas, revisamos sólo por encima las muestras de numismática, a pesar de tratarse de la colección más grande del mundo en este sentido. 

Plano del museo... todavía nos falta más de la mitad!
En otras salas hay minuciosos recorridos por la historia mesopotámica, etrusca, africana... En general una vasta muestra de nuestro pasado lejano a través de todo lo recuperado en distintas excavaciones realizadas a lo largo de los últimos siglos. Cada vitrina dispone de una ficha explicativa (en caso de no haber adquirido la audioguía) con todos los pormenores de cada objeto, su origen y descubrimiento por la arqueología moderna. En muchos casos ofrecen apuntes también sobre el tipo de conservación que se ha llevado a cabo con ellos para evitar su deterioro.
 
The Lewis Chessmen, ajedrez medieval

El edificio alberga numerosas piezas destacadas, de ésas que casi todos hemos estudiado en algún momento de nuestra etapa de instituto. Allí se encuentran parte de las esculturas y mármoles del Partenón griego y bajorrelieves del palacio asirio de Nínive, en tierras de Irak. También hay estatuas procedentes del Mausoleo de Halicarnaso, en Turquía, esculturas en granito de diversos faraones egipcios como Amenhotep III o Ramsés II, el tesoro de Oxus, que supone la mayor recuperación de piezas labradas en oro, o la Copa Warren, un recipiente de plata de la época de Nerón único por sus representaciones de sexo explícito entre hombres. Otras habitaciones recogen multitud de jades chinos, esculturas de dioses hindúes, armas y armaduras orientales... Cientos de objetos de la artesanía de diferentes países que completan una ingente colección histórica que es visitada diariamente por miles de personas.

Escenas de la Royal Lion Hunt del Palacio de Nínive
Se ha criticado muchas veces la custodia de algunos de estos objetos por el Museo Británico, ya que muchos pertenecen a expolios llevados a cabo por embajadores y militares británicos en la época de expansión del país. Gobiernos como el de Grecia o Egipto han solicitado formalmente la devolución de los restos que les corresponden histórica y territorialmente, pero el Museo se ha negado a ello. Mi opinión personal es que la mayoría de estos objetos están mucho mejor resguardados en el British Museum que en sus países de origen, algunos en continua inestabilidad política y social como Irán, Irak o el mismo Egipto.

Esculturas del frontis del Partenón griego
Bustos del Imperio Romano
El Museo Británico es el segundo museo más visitado del mundo después del Louvre francés. Se trata de un ente público que se gestiona a través de una fundación. Los socios aportan donaciones (así como los visitantes que lo deseen) para el mantenimiento de las colecciones y para nuevas adquisiciones. Los principales museos de Londres funcionan del mismo modo: en casi todos la entrada es gratuita y sólo se cobra por acceder a exposiciones puntuales de carácter temporal. Otra parte de sus ingresos proviene de la venta de recuerdos y reproducciones de obras que se pueden adquirir en las tiendas oficiales de cada museo, bastante caras en mi opinión. En el interior del edificio se permite tomar fotografías libremente, con limitación al uso del flash en alguna sala o pieza concreta por motivos de conservación.

La visita a todos los museos merece la pena, pero el Británico es un imprescindible para cualquier amante de la historia, el arte y la cultura clásica. Después de 10 horas de recorrido todavía nos quedaron cosas sin ver y salas completas en las que apenas pudimos echar un vistazo rápido porque la hora del cierre se nos echaba encima. Las fotos que acompañan esta entrada son sólo un pequeño ejemplo de lo que esconde este increíble museo. 

British Museum done!!
(Haz click en las fotos para ampliarlas)

(continuará...) 

11 comentarios:

  1. Qué envidia esa visita al museo. A falta de poder visitarlo, se agradecen las fotos :)

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  2. Osheaa - dana, no son más que una pequeñísima parte de lo que allí había. De verdad, es impresionante! Y quizás algún día lo puedas visitar, nunca se sabe ;)

    muacks!

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  3. No me extraña que tuvieráis que escoger entre qué ver, y qué no ver, por lo menos en detalle.

    Pero es como la Decisión de Sophie, verdad? Yo lo he tenido que hacer más de una vez y siempre pienso en lo que me estoy perdiendo, además de saltarme el plan a la torera, claro.

    Y eso que hoy en día, ya no aguanto tantísimo en ningún museo (vamos, en ninguna parte), así que ¡sois mis ídolos!

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  4. Loque, la verdad es que nosotros terminamos la semana exhaustos. En los museos del último día lo veíamos todo de pasada, pero es que tampoco queríamos dejar Londres sin ver esto o aquello y el tiempo no se podía estirar más. Esa sensación de que te estás perdiendo cosas es horrible, verdad? :D

    saluditos!

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  5. Increíble relato de vuestra visita a Londres, mejor que una guía al uso. Es uno de mis destinos favoritos y, sin ser lo que se dice una ciudad 'bonita', tiene infinidad de cosas que ver y que hacer. Espero ansioso la siguiente entrega...

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  6. Treus, gracias! Trabajando en la siguiente entrega estoy ya, jiji. La cosa va lenta pero tengo intención de publicar todo lo más detallado posible.

    A mí me pareció una ciudad preciosa a nivel arquitectónico, la verdad, aunque si te tiras un poco a las afueras la cosa va cambiando y se vuelve más industrial y fea. El centro está muy cuidado y, como te digo, a mí me encantó.

    saluditos!

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  7. Ah, el British... Qué maravilla de museo. Te imaginarás que para una estudiante de historia del arte entrar allí fue como cruzar las puertas del paraíso xD.
    Yo fui con mis padres y mi hermano y como no quería agotarles, porque visitar museos agota, hice una selección de lo que me interesaba ver más. Estos museos taaaaan grandes son imposibles de abarcar en una sola visita, aunque acabes con dolor de piernas y espalda. Tengo pendiente regresar :)

    Un abrazo

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  8. Liliana, en efecto, ver museos agota mucho! Ya no sólo físicamente sino también mentalmente, porque al final estás recibiendo tanta información tan rápido que cuesta procesarla y el cerebro se va ralentizando y pidiendo que pares ya XD

    Y tienes razón, el British es una completa maravilla y es imposible verlo todo con detalle en un día, pero por falta de tiempo nos fue imposible hacerlo de otro modo. Hicimos lo mismo que tú, seleccionar lo que más nos interesaba y pararnos más en eso, porque no se podía materialmente hacer más. También estamos deseando volver, pero eso creo que tardará, jeje. Hay muchos destinos todavía por visitar y conocer ;)

    saluditos!

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  9. Cuando fui a Londres esta también era una visita obligada para mí! Es espectacular, para dedicarle horas e incluso días... las dos veces que he ido he acabado viendo lo último ya con dolor de pies, es inmenso!
    Son chulísimas las fotos. ;)

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  10. Sonia, es para repetir, sin duda! Las fotos no dicen ni la mitad de lo que hay allí, verdad? Pero es que es imposible quedarse con todo, arf!! :D

    saluditos!

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  11. Desde luego, conocer el Museo Británico es uno de los mayores atractivos en un viaje a Londres.
    Se queda uno extasiado ante la magnitud de muestras de la cultura de la Humanidad.
    Y soy de tu misma opinión; ¿seguirían conservándose todas esas muestras de haberse devuelto a sus lugares de origen? Probablemente no.

    Me ha gustado imaginar al tal Sloane, sin poder dar ni un paso en su casa. ¡Lo que debió almacenar aquel hombre! :D

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Gracias por participar en Lillusion!

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