Aunque "La isla" no me llamaba excesivamente la atención, decidí verla porque me pareció que podía plantear un par de ideas interesantes. De hecho, algunos puntos de su argumento son ciertamente reveladores en el marco de un futuro dominado por la tecnología avanzada y, en un principio, la historia me sorprendió gratamente. Se mostraba un reducto a salvo de una contaminación masiva que habría arrasado con toda la población. (Spoilers!).
En estas instalaciones, altamente modernizadas, los internos conviven pacíficamente sin mostrar ningún tipo de relación o sentimiento más allá de los estrictamente permitidos. En este aspecto la película recuerda a algún otro film de ciencia ficción futurista del estilo de “Código 46” o “Minority report”, donde también el exterior del recinto representa el peligro e incluso el delito.
Durante estos primeros minutos de metraje se describe con gran acierto la situación de perfección que requiere el trabajo que se desarrolla dentro del centro: el cuidado de clones humanos para su futuro uso médico en los legítimos clonados. Me parece fascinante y hasta cierto punto original este argumento (sin olvidar que la película es un remake de un film de 1979 titulado “The clonus horror”, que no nombran en los créditos del guión), vistiéndolo con un halo de credibilidad y sin excesos tecnológicos que hagan dudar de las posibilidades reales de la ciencia dentro de unos años.
Bajo estas premisas, los primeros 40 minutos de película cautivaron mi atención y, a pesar de que la historia no ofrece grandes secretos al espectador, se mantuvo el interés por descubrir los entresijos del extraño experimento que la perversa compañía está desarrollando. En el momento en que uno de los sujetos, Lincoln Seis Echo, interpretado por Ewan McGregor, comienza a tener dudas sobre su estancia en el centro y empieza a actuar al margen de las normas mi fe en las posibilidades de la cinta comienza a resquebrajarse. Ya cuando se inicia la huída del “producto” Echo, acompañado por la omnipresente Scarlett Johansson, mi sistema nervioso comienza a sufrir la segunda hora de película.
En esta segunda parte, claramente alejada de la sobriedad de la primera, se suceden las persecuciones, las explosiones, los destrozos, los saltos imposibles, los disparos sin control... todo eso que forma parte de una película de acción pura y dura y que yo, pobre infeliz, esperaba no encontrar en esta historia que para mi gusto había empezado con buen pie. Pero claro, es en esos momentos cuando recuerdas que el director del film en cuestión no es otro que Michael Bay, archiconocido por su uso y abuso de los efectos especiales en películas que en realidad no son tan malas (“Dos policías rebeldes”, “La Roca”, “Armageddon”), pero que “sufren” desde mi punto de vista el azote de las explosiones.
Nunca creí necesario que en una película aparecieran 200 coches saltando por los aires, un par de fábricas voladas en mil pedazos y un poderoso derroche de munición para considerarse buen cine de acción. En “La isla” confirmo que la película daba para mucho más sin necesidad de mostrar toda esa ristra de fuegos artificiales, aunque también es cierto que la cinta se hubiera quedado en una producción estándar de ciencia ficción, interesante para unos pocos pero demasiado cerebral y compleja para los que sólo buscan un poco de entretenimiento en las salas de cine.
A pesar de que me gusta mucho la idea de la película y de que no resultó ser tan mala como esperaba, me saturaron sobremanera las tomas de acción y la gran destrucción final, con escena de revelación típica incluida y “final feliz” al uso. Un ejemplo más de película que cubre lo que le falta de calidad con una estruendosa promoción y un aprovechamiento máximo de su reparto. En este caso, arrastra a los cines la presencia de la ineludible Scarlett Johansson, que a mí sigue sin terminar de convencerme de nada pero que tiene el don de estar en todas partes (cuidado Dios que te ha salido una competidora).
lunes, 29 de enero de 2007
La isla
Etiquetas: CINE
domingo, 28 de enero de 2007
Temporal
El temporal de los últimos días también ha llegado a Canarias y, aunque parezca mentira, nos ha invadido el frío y la lluvia en las tierras del seguro de sol. Con ello me ha poseído, para variar, el espíritu celta de la morriña y mi cuerpo no ha pedido más que bebidas calientes y edredón en el sofá.
Nunca he sido amante de la lluvia pero mucho menos en esta isla en la que nada está preparado para las descargas de agua y todo se inunda en cuestión de minutos. Lo único que tiene de bueno, como en el resto del mundo, es el agradable olor a limpio y a tierra mojada que deja el diluvio tras de sí.
Etiquetas: PERSONAL
miércoles, 24 de enero de 2007
George Michael
Uno de los iconos más importantes de los años 80 fue sin duda George Michael. Conocido ya anteriormente por formar parte del grupo Wham! (siempre en la memoria por "Last Christmas"), junto con su compañero de colegio Andrew Ridgeley, alcanzó el verdadero éxito a partir de 1987, fecha en la que publicó su primer álbum en solitario "Faith".
Británico nacido en 1963 pero con ascendencia grecochipriota (su verdadero nombre es Georgios Kyriacos Panayiotou), lideró durante algún tiempo la irreverencia musical en lo referente al sexo y la religión. Sus vídeos eran rompedores, apareciendo en ellos modelos espectaculares y utilizando luces y sombras en cuerpos desnudos como en el criticado "I want your sex", que visto hoy es de lo más suave. Pero por entonces George Michael era un icono heterosexual cuyas relaciones sentimentales eran un misterio para sus seguidores.
No sería hasta mediados de los noventa, y sobre todo debido a varios incidentes relacionados con delitos sexuales y de drogas, que George Michael daría un giro a su carrera afianzándose en la vertiente más funky y dance de su música y acercándose a posturas abiertamente gays en sus apariciones y relaciones públicas. Esta liberación lo situó de nuevo en lo alto de las listas de éxitos, apoyado abrumadoramente por colectivos homosexuales, grandes consumidores de su estilo de música. Su pretendida imagen de macho de los 80, que había arrasado entre las muchachas adolescentes, lo abandonó así definitivamente para instalarse con comodidad en su nueva piel de gay maduro y centrado en ambas vertientes musical y personal.
Una de mis canciones preferidas de George Michael siempre ha sido esta que suena, "Faith". Durante algún tiempo escuché mucho sus dos primeros discos pero luego le perdí un poco la pista, oyendo algún tema suyo de vez en cuando y comprobando que a pesar de que su sonido es hoy por hoy mucho más discotequero, sigue teniendo un leve halo del pop ochentero con el que conoció las mieles del éxito.
Etiquetas: MUSICA
lunes, 22 de enero de 2007
El truco final (El prestigio)
Mi primera consideración sobre esta película será, para no variar, acerca de la traducción del título original ("The prestige"). Si le van a poner como subtítulo "El prestigio", ¿para qué demonios se inventan eso de "El truco final"? Lamentablemente la sencillez suele parecer poca cosa a los profesionales de esta labor, que supongo serán las distribuidoras españolas y se merecen un tirón de orejas en toda regla.
En la mayoría de los casos retuercen tanto los títulos con la intención de impactar que sí, en efecto llaman la atención, pero por mal gusto y descoordinación total con el original y el sentido del film. Queja planteada, y advirtiendo que a partir de aquí posiblemente meta algún spoiler, "El truco final (El prestigio)" es una de las películas más sorprendentes de los últimos meses, con unas interpretaciones logradas y creíbles y, sobre todo, un argumento interesante y un montaje complejo al que ya nos tiene acostumbrados el director Christopher Nolan.
Se conforma así una película en la que el espectador puede (y debe) plantearse miles de dudas en relación a los protagonistas y sus actitudes para poder llegar al fondo de la rivalidad entre ambos magos. Sin embargo, yo no veo la "amistad" que se supone existía entre los ilusionistas en la presentación de la historia, ni el enfrentamiento por una mujer que se pretende vender en la publicidad de la película. Para mí se trata simplemente de una lucha encarnizada por el éxito y el poder en el sector de la magia, el monopolio cruel del entretenimiento de finales del siglo XIX.
El duelo de actores entre Hugh Jackman y Christian Bale alcanza una calidad notable, cada uno en su sitio y sin pisarse el terreno, como debe ser en realidad una batalla entre caballeros. La corrección artística de los intérpretes choca de frente con las sucias estrategias utilizadas por sus personajes para arruinar el espectáculo del otro y privarle del "prestigio" que supone dejar al público boquiabierto y sorprendido. Sin embargo, ellos no parecen tomárselo como algo personal, sino como un paso más en su carrera hacia la perfección mágica y una señal de que deben avanzar más en sus propósitos para no dejarse avasallar.
Aunque posiblemente yo haya sido de las últimas en pillar lo que ocurría en realidad con la máquina fabricada por Nikola Tesla (indicios no faltaban; una que es corta), eso no fue impedimento para que cada pieza encajara en su lugar en el film y al final se me aclararan gran parte de las dudas. Me gustó especialmente la iniciativa de conjugar la ficción con la realidad tecnológica de la época y trasladar a la película el enfrentamiento real que vivieron los científicos Tesla (padre de la corriente alterna) y Edison (impulsor de la corriente continua). Aunque no forma parte de la historia central de la cinta, sí que es un aspecto importante y paralelo al de los magos de la competencia brutal que se vivía en una época en la que los derechos de autor no estaban controlados por ningún organismo como hoy en día y los profesionales se robaban sin tapujos las ideas y los inventos que desarrollaban.
A pesar de que no he leído la novela en la que se basa la película, "The Prestige", del británico Christopher Priest, sé que gran parte del argumento es un fiel reflejo del libro, por lo que en este caso una importante porción del éxito de la película reside en la buena idea del escritor. En el resto del film otorgaré preferencia en el buen resultado final al director Christopher Nolan, que ya demostró en "Memento" o "Batman begins" que de ideas sencillas pero rotundas pueden salir producciones impresionantes. Y por último, el elenco de actores es realmente el ideal para esta fábula de prestidigitación: la sorpresa de David Bowie interpretando al enigmático Nikola Tesla; el recuperado Michael Caine para esta etapa madura y seria en su carrera; el polifacético Hugh Jackman que ofrece un rol tan distinto al recordado Lobezno; Scarlett Johansson, que en este caso sigue sin sorprenderme pero tampoco me decepciona; y el inconmensurable Christian Bale que, para mí, es uno de los actores más completos y firmes de los últimos años.
Etiquetas: CINE
sábado, 20 de enero de 2007
Cocina: Puré de patata con verduras
En mi cruzada personal contra el colesterol, me veo obligada a buscar recetas bajas en grasas y con alimentos lo más sanos posible. Lo malo de muchos platos es que lleva tiempo prepararlos o requieren de unos conocimientos de cocina o una destreza que yo no tengo. Por suerte, me gustan bastante casi todas las verduras y legumbres, por lo que me permito combinar ingredientes libremente para obtener comidas sencillas y rápidas.
En la imagen de arriba está uno de mis almuerzos de la semana pasada, que se puede preparar de forma rapidísima y que apenas contiene grasas: puré de patata con verduras. Como en casi todos los platos que elaboro, las cantidades son aleatorias y los ingredientes se pueden variar al gusto, según las preferencias del consumidor. Lo más básico es el puré de patata, que si es de bolsa en copos puede estar listo en 4 minutos en el microondas. Yo uso el de la marca Knorr, que se prepara con leche (desnatada) y si se quiere una cucharada de margarina Flora Oliva, que apenas contiene colesterol, aunque sin margarina está igual de bueno.
Para los que no disfruten del puré de patata instantáneo o prefieran el original (yo lo hago cuando tengo más tiempo) simplemente hay que cocer las patatas con un poco de sal y machacarlas al gusto con leche desnatada para suavizar. Queda más compacto y sabroso, como todo lo natural, pero el factor tiempo hace que muchas veces recurramos al de bolsa que, dentro de lo malo, es bastante menos malo que otros productos precocinados.
Para la guarnición yo elijo zanahorias baby y guisantes, en mi caso de la marca Spar. En ambos casos se pueden elegir frescos, congelados o directamente envasados ya cocidos, que es la opción más rápida y cómoda. Estos frascos contienen solamente el producto con sal y azúcar o algún otro condimento, pero sin ningún tipo de aderezo, por lo que sólo aportan alrededor de 0,5 gr. de grasa. En una sartén con un chorrito de aceite de oliva pico una cebolla y un diente de ajo, para añadir cuando estén dorados las verduras lavadas y escurridas. Como no necesitan cocción bastarán un par de minutos para calentarlas y que cojan sabor, añadiendo si se quiere alguna especia como albahaca o tomillo.
En total se tardan unos 10 minutos en preparar el plato, por lo que conforma una variación sana a los productos precocinados que normalmente se usan cuando no tenemos tiempo y que muchos de nosotros debemos controlar por problemas como el colesterol o el sobrepeso. A mí personalmente me encanta esta combinación de zanahorias y guisantes, aunque se le puede añadir al puré cualquier verdura cocida que encontréis en el supermercado. Como en todo lo que se hace, lo importante de cocinar es disfrutar del proceso pero también de la degustación :)
Etiquetas: COCINA
jueves, 18 de enero de 2007
Alaska (y 2)
Los noventa comenzaron para Alaska con una nueva formación, Fangoria, acompañada por su amigo y colega de los últimos años, Nacho Canut. El sonido del grupo se volvió incluso más electrónico que antes, con temas orientados directamente hacia las pistas de baile.
Junto con la madurez artística llegó también la personal para Alaska, casándose con Mario Vaquerizo, su mánager y líder del proyecto Nancys Rubias, que para mí suenan bastante peor que Fangoria pero al menos son originales, contestatarios y diferentes. Con Fangoria comenzaron una etapa bajo la producción del músico Carlos Jean (conocido también por su colaboración artística con Najwa Nimri) y alcanzaron un éxito notable con varios trabajos, finalizando el ciclo en 2004 con el álbum "Arquitectura efímera". En el año 2006 sacan al mercado su último trabajo hasta el momento, bajo el título de "El extraño viaje", producido por ellos mismos.
En estos años, Alaska se ha dedicado también a participar en varios programas de televisión relacionados con la música e incluso ha actuado en algunas series (de dudoso interés, desde mi punto de vista) como "Hermanos de leche" o "El botones Sacarino". Su imagen, que no ha dejado de ser llamativa y muy personal, le ha valido para no pasar desapercibida al margen de su trabajo musical. Sus opiniones y actitudes, que personalmente siempre me han parecido muy coherentes, le han granjeado también alguna que otra enemistad en el hipócrita y lucrativo mundo discográfico español, como cuando la Asociación Nacional de Empresas Distribuidoras de Discos (ANEDI) retiró durante unas horas sus CDs de las tiendas después de que la artista dijera en unas declaraciones "no es de recibo cobrar 21 euros por un CD si cuesta 3". Y no es la única que lo piensa, aunque no todos tienen el valor de decirlo; el todopoderoso Risto Mejide hizo un comentario similar en uno de los últimos programas de Operación Triunfo tras la emisión de un anuncio del Ministerio de Cultura en contra de la piratería.
Yo pienso que si promocionaran adecuadamente la cultura no tendrían por qué preocuparse de ningún pirata, puesto que en este aspecto el enriquecimiento económico debería ser lo de menos.
Etiquetas: MUSICA
miércoles, 17 de enero de 2007
Alaska
Los de mi generación tenemos multitud de recuerdos de los 80, sobre todo en lo referente a cualquier tipo de expresión cultural. En el mundo de la música española, la cantante Olvido Gara, más conocida como Alaska, fue sin duda uno de los iconos más representativos de la época y sus temas de los más bailados.
Alaska fue para muchos jóvenes de entonces un ejemplo de liberación. Artista innovadora y transgresora donde las haya, sus canciones eran una provocación constante a todo lo criticable, sobre todo los más altos estamentos eclesiásticos y sociales, y una defensa de las minorías y la libertad de expresión. En plena ebullición de la famosa movida madrileña, las madres ponían el grito en el cielo al ver a esta joven, que por entonces contaba sólo con 16 años, vestida de negro con estética punk, exagerados maquillajes y adornos, voz grave, actitud descarada y letras políticamente incorrectas.
Sus primeros pasos musicales los dio en la formación Kaka de Luxe, junto a Nacho Canut y Carlos Berlanga, entre otros, con los que mantendría una fructífera relación profesional a partir de entonces. Posteriormente, la cantante lideraría Alaska y Los Pegamoides (1980-82) y Alaska y Dinarama (1983-89). Su enorme éxito la llevó a participar en uno de los programas míticos de la televisión, "La Bola de Cristal" y a colaborar también en la película de 1980 "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón", primera producción del oscarizado Pedro Almodóvar, muy implicado también en la movida.
Finalizada la década de los 80, Alaska inició nuevos proyectos bajo el nombre de Fangoria, de los que mañana haré un breve comentario. Lo bueno de todos los temas de aquellos años es que parece que no han pasado de moda, puesto que se mantiene vigente el sonido discoteca que siempre ha inspirado la música de Alaska. Personalmente me parece que ha seguido una trayectoria musical de lo más coherente dentro del panorama nacional, donde a veces se echan en falta nuevas ideas y propuestas un poco más arriesgadas.
La canción que he elegido para hoy es "A quien le importa", un tema de sobra conocido de la etapa de Alaska con Dinarama, a mediados de los 80. La canción pretendía acallar el aluvión de críticas que sufría la artista debido a su extravagante imagen y reivindicar la libertad para que cada uno viva su vida como más le guste, algo que suscribo de principio a fin.
Etiquetas: MUSICA
martes, 16 de enero de 2007
Poker III: Seven Card Stud
El grupo de amigos que nos reunimos habitualmente para jugar al poker probamos hace unas semanas una partida en la modalidad de Seven Card Stud, a sugerencia mía. A pesar de que en los encuentros online estas partidas suelen ser divertidas y entretenidas, en vivo nos pareció un poco lenta y confusa.
En ello influyó sobre todo el hecho de que el reparto de cartas se alarga bastante en comparación con otras versiones de poker y que tampoco conocíamos demasiado bien la mecánica de apuestas.
La gran diferencia con el estilo Texas Hold’em es, en primer lugar, el número de cartas con que se juega. En el Stud se reparten un total de 7 cartas a cada jugador y no hay cartas comunes, aunque todos los de la mesa pueden ver las cartas de la 3 a la 6 de sus oponentes (ambas inclusive). Las apuestas iniciales también son distintas, sin existir ciegas o blinds pero sí los denominados antes, que deben añadir al bote todos los miembros de la mesa antes de iniciarse cada mano y suponen aproximadamente 1/5 de la apuesta mínima. El rango de manos es exactamente el mismo que en el Hold’em. En el link de arriba podéis ver las reglas de este juego con más detalle.
Yo tampoco tengo mucha experiencia en la modalidad de Seven Stud; he jugado varios torneos online sin conseguir un resultado demasiado brillante, la verdad, puesto que la estrategia debe ser totalmente diferente a la que se sigue en las partidas con cartas comunes. Se juega también con la opción de que puedes ver cuatro de las siete cartas de tu oponente, haciéndote así una idea de la mano que pueden llevar y de tus propias posibilidades, siempre teniendo en cuenta que ellos están haciendo las mismas cábalas con tus cuatro cartas descubiertas.
A pesar del fracaso de la propuesta de Stud en nuestras noches de poker (el Omaha parece que tuvo mejor aceptación), me parece una buena opción para variar el juego y probar algo diferente sin salirse demasiado del poker estándar.
Etiquetas: POKER




