A finales de los ochenta la música pop contaba con una nueva estrella, una joven de color llamada Whitney Houston, con una preciosa voz y muchas otras cualidades artísticas. Nacida en 1963 en Nueva Jersey, la música siempre había estado presente en su familia y se inició muy pronto en el gospel y el soul. En 1985 su primer disco fue todo un éxito y su segundo trabajo, publicado en 1987, la consagró como una gran diva del pop y el R&B.
Incluído en ese segundo disco, titulado simplemente "Whitney", estaba uno de sus mayores hits, "I wanna dance with somebody". Pero su voz se adaptaba perfectamente a la balada y otros temas como "One moment in time" o "Where do broken hearts go" serían inmediatos números uno en Estados Unidos y otros muchos países. En 1990 su siguiente trabajo, "I'm your baby tonight" lograría también un gran reconocimiento.
Al mismo tiempo que disfrutaba de su enorme fama como cantante, Whitney decidió probar también suerte como actriz, convirtiéndose en 1992 en la protagonista de la película "El guardaespaldas" al lado del rompecorazones y rompetaquillas Kevin Costner. Aunque la película es más bien flojilla, la banda sonora, con varios temas interpretados por la cantante como "I will always love you" o "Run to you", tuvo un éxito impensable, con más de 35 millones de copias vendidas en todo el mundo sólo durante aquel año. Parecía que en lo personal la suerte también acompañaba a la artista, que ese mismo año contrajo matrimonio con el también cantante Bobby Brown, y dando a luz a una hija al año siguiente.
Pero fue el principio del fin. La carrera de Whitney Houston se mantuvo unos años más gracias a su participación en varias películas y bandas sonoras, pero poco a poco fue en declive y a principios del nuevo siglo la cantante se vio envuelta en un escándalo de drogas y malos tratos dentro de su matrimonio. Se la fotografió con un aspecto espeluznante, consumida por el crack e incluso salieron a la luz imágenes de su domicilio repleto de basura. Toda esa situación le costó a Whitney el rechazo de los medios de comunicación y de gran parte de sus seguidores. Los años siguientes se convirtieron en un periplo por centros de desintoxicación y denuncias mutuas entre ella y Brown, que terminarían con la separación del matrimonio a finales del 2006.
En la actualidad Whitney Houston ha recuperado su imagen de antaño, su voz e intenta retomar el camino del éxito que nunca debió abandonar. De hecho, en septiembre salió a la venta su nuevo disco "I look to you" y la artista ya ha anunciado su vuelta a los escenarios para finales de año. Yo me quedo esta semana con su primer tema, aquel "I wanna dance with somebody" que se bailó en todas las discotecas de aquellos últimos ochenta.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Whitney Houston
martes, 17 de noviembre de 2009
The Seven Deadly Sins
Curioseando por DeviantArt encontré hace tiempo el trabajo de una ilustradora muy interesante, llamada Marta Dahlig y cuyo nick es Blackeri. En su página esta joven artista polaca muestra sus trabajos realizados mayoritariamente con Painter y Photoshop. En el mundo artístico es conocida también por haber publicado numerosos tutoriales en revistas y vídeos didácticos sobre ilustración.

Entre sus obras destaca la serie The Seven Deadly Sins, un conjunto de siete ilustraciones femeninas dedicadas a cada uno de los Siete Pecados Capitales: Avaricia, Envidia, Gula, Ira, Lujuria, Pereza y Soberbia. Os pongo las imágenes y os recomiendo, si os gusta, que visitéis su espacio para disfrutar del resto de su trabajo.
He de decir que mi pecado es aquí claramente la envidia, porque me encanta el arte digital pero no tengo capacidad para dedicarme a ello. Me falta paciencia para aprender las bases del dibujo y las proporciones, terreno en el que no tengo ningún conocimiento. Así que ante mi nulidad artística, me dedicaré a elogiar la labor de los que sí saben del tema.
Etiquetas: ARTE E IMAGENES
sábado, 14 de noviembre de 2009
Papel mojado
Juan José Millás es un autor muy prolijo que recientemente ha obtenido un enorme reconocimiento con el Premio Nacional de Narrativa. El año anterior ya había conseguido el codiciado Premio Planeta con la novela “El mundo”. A pesar de haber escrito más de 25 libros desde que comenzara su carrera literaria en 1975, siempre ha compaginado el oficio de escritor con otros trabajos y colaboraciones en prensa y radio.
“Papel mojado” es su cuarta novela, publicada en 1983 y enmarcada dentro de la narrativa juvenil, aunque personalmente veo demasiados detalles adultos en ella como para recomendarla a jóvenes adolescentes. Ésta es la segunda obra de Millás que leo, después de “Muerto, tonto, bastardo e invisible” hace ya bastantes años.
*** Spoilers! ***
Manolo G. Urbina es un periodista que investiga la extraña muerte de su amigo de juventud Luis Mary. Tanto él como su ex novia Teresa dudan de que su amigo se suicidara, como certifica la policía, y ahondan en sus últimos movimientos. Luis Mary tenía entre manos la investigación de un caso de estafa en unos laboratorios farmacéuticos, en el que también estaba implicada la viuda del fallecido, una altiva doctora.
El periodista se emociona poco a poco en su labor de detective privado, metiendo la pata cada dos por tres y poniendo en peligro su vida y la de sus allegados. Aunque no da una y no consigue descubrir más que conexiones inútiles entre unos sospechosos y otro, al final su torpeza llama tanto la atención que la Policía vuelve a fijarse en el caso. La historia da un vuelco cuando se descubre que todo ese escabroso asunto ha ayudado a Urbina a alimentar su ego como escritor, creando una novela que narra la muerte de su querido y al mismo tiempo odiado amigo Luis Mary.
*** Fin de Spoilers! ***
El corte ochentero de la obra es más que palpable. El argumento es el típico de cualquier novela policíaca, pero tratado con muchas dosis de humor negro y situaciones ridículas que contrastan con la supuesta seriedad de las muertes que inundan las páginas. La figura del profesional treintañero, anodino y gris, con multitud de insatisfacciones vitales, que se ve envuelto muy a su pesar en un oscuro entramado totalmente ajeno a su modo de vida, hace de “Papel mojado” una novela con toques clásicos del género policíaco y de la comedia.
El libro tenía todos los ingredientes para encantarme, pero no fue así. Reconozco que en algunos pasajes me reí mucho pero otros se me hicieron muy pesados y previsibles. La trama no consiguió engancharme lo suficiente y no tenía demasiado interés por conocer el desenlace final, algo que no es bueno en una lectura. Supongo que habrá obras mucho mejores de Juan José Millás, pero por ahora no lo incluyo entre mis escritores favoritos porque recuerdo que “Tonto, muerto, bastardo e invisible” tampoco me llenó del todo cuando lo leí. Todo será esperar a ver si encuentro un libro suyo que me llegue de verdad.
(…) Yo me lavé los dientes, recogí el insomnio de la mesilla y me metí con él en la cama. Al cerrar los ojos escuché el termostato de la nevera y el ruido del motor que venía a despertarme de dos a tres veces en aquellas noches que me acostaba sin el insomnio puesto.
Etiquetas: LIBROS
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Cat People (Putting out fire)
Es la segunda vez que aparece David Bowie en este blog en referencia a una película. Anteriormente hablé de su canción "I'm deranged", incluida en la película de David Lynch "Carretera perdida", y ahora quiero que suene otro tema suyo que aparece en la cinta que comenté ayer de Tarantino, "Malditos bastardos". Es curioso que no soy una gran fan de Bowie, pero me parece que tiene una música de corte muy cinéfilo.
La canción es "Cat people (Putting out fire)", un tema que fue compuesto originalmente para otra película, precisamente titulada "Cat People", dirigida por Paul Schrader en 1982 y conocida en España como "El beso de la pantera". Quentin Tarantino no dudó en utilizar esta composición para su nueva película, a la que la canción se adapta como anillo al dedo.
Hay varias versiones de la canción, tenéis información sobre ella en este link de Wikipedia. La que va a continuación, creo que es la original de la primera película, pero la de la barra lateral (para los que podáis escucharla) es la que se incluye en "Malditos bastardos".
martes, 10 de noviembre de 2009
Malditos bastardos
Suele gustarme el cine de Quentin Tarantino y, aunque "Malditos bastardos" ("Inglourious basterds", 2009) no es de lo mejor que ha dirigido, me ha parecido una buena película. Por suerte no pertenezco a esa gran mayoría que tiene aversión a Brad Pitt, sino que al contrario, me parece un buen actor y casi siempre me convencen sus interpretaciones.
Con el buen ojo que acostumbra tener este director para su reparto y su locura transitoria a la hora de elaborar guiones, surge una película de corte un poco histórico que nos sitúa en la Francia ocupada por los nazis de la II Guerra Mundial. A partir de ahí, y para los puristas, hay que señalar que prácticamente todo es ficción pura y dura.
A pesar de que el tema se trata con mucho humor negro, hay hueco para la crítica al comportamiento del ejército alemán, la megalomanía sin fin de los altos mandos del Partido Nazi y la persecución judía que se realizó en aquellos años. Y como casi todas las películas de Tarantino, está rodada en capítulos o partes independientes pero con nexos en común, algo que le da agilidad al visionado. Aún así, hay que reconocer que algunas escenas y diálogos son excesivamente largos.
*** Spoilers! ***
“Malditos bastardos” comienza en la campiña francesa, donde un campesino se ve obligado a confesar al coronel de las S.S. Hans Landa (Christoph Waltz) que oculta a una familia judía en su casa. Todos los judíos son acribillados a balazos salvo Shosanna (Mélanie Laurent), la hija mayor, que rehace su vida en París con una nueva identidad. Allí regenta una modesta sala de cine que un buen día eligen para un importante estreno de la dictadura nazi. Para Shosanna no habrá mejor momento para su venganza. Al mismo tiempo, un grupo de paramilitares liderados por el teniente americano Aldo Raine (Brad Pitt) se dedican a limpiar las montañas de miembros del ejército alemán. Sus objetivos son similares y sus métodos acaban acercándose también más de lo esperado.
*** Fin de Spoilers! ***
La cinta encaja a la perfección en la filmografía y el estilo de Quentin Tarantino, con la irreverencia que le caracteriza. Además, descubre actores que sólo eran conocidos en sus países de origen, usa con gran maestría los primeros planos y utiliza una banda sonora que se adapta de forma inmejorable a la película. No todos los capítulos tienen la misma calidad, esa es la verdad; el comienzo es impresionante mientras que hacia la mitad la película flojea un poco, reencontrando su buen tono en el capítulo final. Aún así, se trata de una producción visualmente correcta, ideológicamente muy valiente y con momentos memorables para la historia del cine.
Etiquetas: CINE
sábado, 7 de noviembre de 2009
Gominolas
En internet hay muchísimas referencias a las gominolas caseras, así que esta semana pasada decidí hacerlas con motivo del cumpleaños de GeekDraz. Casi todas las recetas son similares, pero me centré en la de Su, del blog Webos Fritos, que además siempre tiene unas fotos maravillosas.
Los ingredientes para hacer estas pastillitas de goma son dos sobres de gelatina neutra, un sobre de gelatina de sabor, 200 ml. de agua, 300 gr. de azúcar blanco y un poco de aceite de girasol para pincelar los moldes. La preparación es de lo más sencillo: se ponen todos los ingredientes en un cazo al fuego, procurando que no hierva, y se remueve durante unos 10 minutos. Cuando esté listo se aparta del fuego, se deja reposar un minuto y se va vertiendo en los moldes.
Los moldes que yo usé son los típicos de silicona con formitas para hielo, pero podéis echar la mezcla también en un molde plano, con el grosor que queráis, y luego cortar las gominolas en cuadraditos o darle forma con cortadores de galletas pequeños. Es importante engrasar bien los moldes con aceite de girasol antes de verter la gelatina, porque sino luego será difícil desmoladarla.
Una vez preparados los moldes con la gelatina, yo los dejé un par de horas enfriando a temperatura ambiente y luego los metí en la nevera hasta el día siguiente. Deben enfriar durante un mínimo de 12 horas. Se desmoldan, se rebozan con azúcar blanco, y listas para consumir! Deben guardarse en un tupper hermético para que aguanten más tiempo frescas.
Estas gominolas permiten un montón de experimentos, como los de sustituir parte del agua por zumo de frutas, para hacer los dulces de diferentes sabores, usando sólo gelatina neutra. Las mías quedaron un poco más blandas de lo necesario porque usé sólo un sobre de cada tipo de gelatina (no tenía más...), pero aún así estaban buenísimas.
Etiquetas: COCINA
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Judas Priest
Hace aproximadamente una década yo no tenía ni idea de quién era Judas Priest. Por entonces yo jugaba al trivial por IRC y las preguntas sobre sus canciones salían constantemente, enviadas por algún maquiavélico ser adorador del heavy-metal (lo mismo pensarían de mis preguntas de cine, pero bueno :P). El caso es que la curiosidad pudo conmigo y por fin descubrí que Judas Priest no era ningún cantante que llevara ese traidor nombre, sino un grupo británico de música durilla que había estado muy de moda a finales de los setenta y en los ochenta.
Desconozco la práctica totalidad de su música, pero este "Breaking the law" tiene un significado especial por varios motivos. Algunos de ellos son que es el centro de varias anécdotas relacionadas con GeekDraz, gracias a quien conocí también el divertidísimo vídeo de la canción. Además, este tema se nombra en "La flaqueza del bolchevique", de Lorenzo Silva, uno de mis libros favoritos y que reseñé aquí casi cuando comencé el blog, aunque en la película lo sustituyeron incomprensible e innecesariamente por otro de un grupo heavy español.
"Breaking the law", editada en 1980 dentro del exitoso disco "British steel", tiene una versión punk radical interpretada por Manolo Kabezabolo, que de tan salvaje suena hasta graciosa, que se titula "Véndemelo".
Esta semana nos ponemos cañeros en Lillusion con Judas Priest y "Breaking the law".
Etiquetas: MUSICA
martes, 3 de noviembre de 2009
Al sur de la frontera, al oeste del sol
Sigo enganchada irremediablemente a la literatura de Haruki Murakami. Aunque “Al sur de la frontera, al oeste del sol” me ha parecido un poquito más soso que “Tokio Blues”, me ha gustado también muchísimo. Eso me ha llevado a confirmar que la forma de narrar de este escritor japonés tiene por ahora mis elecciones literarias totalmente controladas.
Debido a eso, he tenido que obligarme a leer otro estilo de libros durante unos días, para no correr el riesgo de cansarme de Murakami o acabar mezclando unas obras con otras por su similitud de detalles e ingredientes literarios.
*** Spoilers! ***
Hajime es un niño de 11 años, de clase media, que traba amistad con su nueva compañera de clase, Shimamoto. Ella, que cojea levemente debido a una enfermedad infantil, le ofrece música y compañía, gracias a lo que van fraguando una relación especial que se rompe abruptamente cuando él se cambia de colegio. En la adolescencia elige a otras chicas, vive experiencias nuevas con otras y, claro está, acaba acostándose con otras mujeres, pero sueña a menudo con Shimamoto y piensa en qué será de ella.
Convencido de que esos pensamientos no le harán ningún bien, decide olvidarla y construir un futuro normal al lado de Yukiko, la joven hija de un empresario que le ofrece estabilidad, una familia y una vida diferente a los años vacíos que había vivido hasta entonces. Todo parece ir bien hasta que, de pronto, un día reaparece Shimamoto.
La reentrada de Shimamoto en su vida hace que todo se tambalee. Vuelven los sentimientos primarios, los recuerdos de aquella infancia dulce y sosegada y las pasiones dormidas que con los años Hajime pensaba que habían desaparecido. Pero no, Shimamoto controla ahora su vida y la enigmática mujer, que se ha convertido en una adulta extraña e impredecible, pone en peligro todo lo que con tanto esfuerzo él había conseguido construir al margen de ella.
*** Fin de Spoilers! ***
“Al sur de la frontera, al oeste del sol” vuelve a tomar como referencia una canción para su título, en este caso el tema “South of the border” de Nat King Cole. Publicada en 1992, la novela continúa la línea sentimental de “Tokio Blues”, pero con una historia algo menos novedosa que su predecesora. Su protagonista es, de nuevo, un joven que analiza sus años de adolescencia, sus amores y finalmente su estabilidad como adulto. Yo creo que en todos estos libros se ven sin duda tintes autobiográficos del propio Murakami.
En general es un libro que me ha gustado mucho también, que se lee con soltura y ofrece muchas reflexiones sobre la vida y lo que hacemos de ella. Dentro de unos días continuaré con las obras de este autor, del que todavía faltan más de media docena por traducir al castellano.
Etiquetas: LIBROS




