martes, 8 de diciembre de 2009

El efecto mariposa

Hay películas que te suenan, que quieres ver pero nunca encuentras el momento. Eso es lo que me pasaba a mí con “El efecto mariposa”, un film que me tenía intrigada y que ha resultado ser interesante pero mucho menos sorprendente de lo que esperaba. Se trata de una película de 2004 que analiza en parte el denominado efecto mariposa, un concepto incluido en la Teoría del Caos y que hace referencia a la posibilidad de que un pequeño cambio pueda afectar de forma brutal a los acontecimientos. Aunque la cinta no explica científicamente este hecho, sí juega con esa teoría y la toma como excusa para montar una historia más o menos coherente.

*** Spoilers! ***

Protagonizada por el actor de moda
Ashton Kutcher, casi más conocido por su relación con la ex de Bruce Willis, Demi Moore, que por sus trabajos cinematográficos, la película desgrana la existencia de Evan desde su infancia hasta el momento adulto en el que decide enfrentarse a la enfermedad que padece, un trastorno que le ocasiona episodios de amnesia en momentos cruciales de su vida.

Su capacidad para cambiar el pasado a voluntad es una herencia de su padre, al que confinaron en un psiquiátrico y con el que el pequeño apenas ha podido relacionarse. Evan descubre que esa habilidad de modificar los hechos ocurridos años atrás es un arma de doble filo y cada pequeña alteración puede desembocar en un daño irreparable. No es posible que todo salga bien ni es posible que estén a su lado todas las personas que él desea, y ésa, la de renunciar a algo para obtener otro beneficio, es la lección más difícil de aprender y la decisión más complicada de tomar.

*** Fin de Spoilers! ***

“El efecto mariposa” tiene peligrosas similitudes con otro clásico de la ciencia ficción,
“Donnie Darko”, del que toma sin duda varias ideas. Aunque el argumento pretende demostrar algo opuesto (un cambio sí altera los hechos, al contrario que en la paradoja de predestinación de “Donnie Darko”) la manera de contar la historia e incluso la ambientación tienen muchos puntos en común. Sin embargo, “El efecto mariposa” resulta un poco engorrosa a la hora de transmitir su planteamiento principal, algo que quizás se deba al abuso del flash-back.

A pesar de algunos pequeños defectos, la película resulta bastante interesante, sobre todo cuando consigue que olvidemos la existencia de “Donnie Darko”. He de reconocer que en algunos momentos del metraje me sorprendí ansiosa esperando la aparición de un enorme conejo de peluche que le aclarara a Evan su situación. Lo sé: de aquí a la locura, un paso.

Y no iba a comentar nada sobre esto pero revisando la filmografía de los dos directores de la película, J. Mackye Gruber y Eric Bress, he visto que ambos fueron guionistas de “Destino final 2”. Ahora me explico las similitudes de parte de la historia con "Donnie Darko", "Destino final" y el flash-back que tendrán estos dos en la cabeza para plagiarse a sí mismos una y otra vez. En todo caso, entretiene y se deja ver bien, tampoco hay que negarlo.


"Se dice que algo tan insignificante como el aleteo de una mariposa puede desencadenar un huracán en el otro extremo del mundo".
Teoría del Caos

viernes, 4 de diciembre de 2009

Azada

GeekDraz y yo solíamos dedicar unas cuantas horas a juegos de ingenio cuando vivíamos juntos. Después de terminar el Dream Chronicles nos quedamos con ganas de más, así que buscamos juegos similares. Encontramos por entonces uno que se llamaba Azada y ofrecía también varios niveles que se iban completando mediante puzzles y pruebas de habilidad y lógica.

Este juego, desarrollado por BigFish Games, cuenta con más de 40 puzzles diferentes. Debemos acceder a ellos curioseando en el despacho del tío de Titus, nuestro anfitrión en esa casa repleta de enigmas. El hombre, que se encuentra atrapado en un cuadro por una extraña fuerza maligna, nos guiará a través de diversas pruebas de agilidad mental y visual para hallar la solución a su misterioso caso y liberarlo de su hechizo.

Entre los puzzles que nos proponen se encuentran clásicos como el de memorizar parejas, el popular Simón con colores y sonidos o el juego de las Torres de Hanoi. Otros rompecabezas consisten en localizar objetos en varios escenarios e interactuar con ellos para lograr cada objetivo y superar la fase.

El éxito de este juego propició una segunda parte,
Azada 2: Ancient Magic, con las mismas premisas del original y alguna que otra novedad. Por supuesto, también jugamos esta segunda parte y se supone que están desarrollando ya una tercera, aunque todavía no sé nada de ella, salvo que posiblemente se llamará Azada Adventures.


En este link oficial creo que se puede jugar online, en inglés, para que os hagáis una idea de cómo es Azada.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Angel Exterminador

Uno de los mejores temas de los ochenta fue "Ángel exterminador", una canción compuesta por Jorge Martínez, alma del grupo Ilegales. La incluyeron en su disco de 1988 "Chicos pálidos para la máquina", trabajo que consagró a esta banda asturiana como una de las más importantes del rock de la época.

Pero antes de eso el grupo ya se había dado a conocer gracias a canciones muy directas con letras irreverentes, de contenido social radical y, todo hay que decirlo, mucha aceptación entre la juventud. Yo reconozco que sólo escuchaba de ellos cosas como la famosa "Soy un macarra" ("... soy un macarra, soy un hortera y voy a toda hostia por la carretera...") o "Al borde", sus composiciones más suaves dentro del universo agresivo de Ilegales, que está formado por más de una decena de discos.

"Ángel exterminador" supuso un hito musical por su crudeza, su disparo directo a las entrañas y su sonido de saxofón. Casualmente, este mes se edita una caja especial con los 126 temas compuestos por Jorge Martínez e interpretados bajo la forma de Ilegales durante toda su carrera, desde principios de los ochenta hasta ahora mismo. Hay que decir que a ese hombre le ha venido bien cumplir años porque, calvo y ojeroso desde que era un chaval, siempre ha tenido pinta de viejo prematuro.

En GoEar no aparece la canción, así que para los que no podáis escuchar el reproductor lateral os pongo uno de los vídeos que encontré en YouTube con el tema.

martes, 1 de diciembre de 2009

Médico de cabecera de Diciembre

He decidido automedicarme. Este mes la cabecera es mía (ya sé que lo habíais notado por la falta de imaginación y calidad...) y la mantendré durante al menos lo que queda de año. La pongo precisamente porque estoy inmersa en un puzzle de 1.500 piezas que me tiene enganchada y que espero terminar ya en los próximos días. Por supuesto, en cuanto eso ocurra os mostraré el resultado y la prueba fehaciente de mi esfuerzo.

Mientras, os recuerdo que podéis colaborar con vuestras cabeceras para Lillusion. Estoy segura de que vuestras ideas y diseños serán ínfinitamente mejores que los míos, así que visitad el link del lateral y revisad los requisitos para participar.

Gracias a Möbius de "La cinta de Moebius" que ha permanecido como cabecera fija de mi blog con sus fantásticas alitas durante las últimas semanas. Me da pena quitarla, francamente, pero era ya el momento de un cambio. Próximamente buscaré un huequecito en el blog para mostrar las cabeceras de todos los que habéis participado en esta iniciativa.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Caperucita en Manhattan

No soy muy amiga de los cuentos, salvo los clásicos de siempre (y los de "Lo que ahorro en psicoanálisis", por supuesto). Prefiero las novelas realistas, crudas incluso, que me toquen la fibra sensible y me transmitan sentimientos extremos, sean del tipo que sea. Si leo un cuento necesito que me convenza, que me lo crea, que me parezca maravilloso, puesto que el género de fantasía no se encuentra tampoco entre mis favoritos.

Y “Caperucita en Manhattan”, de Carmen Martín Gaite, es un cuento moderno con pocos elementos para cautivarme.

La culpa de esta elección la tiene la distribución de fondos de la Biblioteca Pública Municipal situada en el TEA, puesto que esta novela no se encuentra en la sección de literatura infantil y juvenil, sino en la de adultos. Posiblemente, de haber sabido lo que iba a leer, mi percepción habría sido diferente. O no, pero me parece que deberían atender más a esos criterios a la hora de colocar las obras en una biblioteca.

Hecha la queja, he de decir que la prestigiosa autora
Carmen Martín Gaite escribió este cuento en 1990, influenciada por sus numerosos viajes y estancias en Nueva York. La trama no tiene demasiados spoilers, pero aviso por si acaso: Sara Allen es una niña de 10 años que vive con sus padres en Brooklyn y añora poder pasear sola algún día por la enigmática isla de Manhattan. Hasta allí acude cada sábado con su madre para visitar a su abuela, una antigua cantante venida a menos que gasta sus días abrazada al alcohol y los recuerdos de un pasado mejor.

Despierta y locuaz, Sara aprovecha una noche un descuido para cumplir su sueño y, provista de un plano largamente estudiado, se lanza a la fría noche neoyorkina. En su camino se encuentra con una indigente que se hace llamar Miss Lunatic y se descubre como encarnación viva de la mismísima
Estatua de la Libertad. Su inocencia hará que la anciana confíe a Sara todos sus secretos.

En la trama paralela, Mister Woolf es un millonario dueño de un emporio de la repostería que camina por la vida frustrado por no poder ofrecer a sus clientes la tarta de fresa perfecta. Casualmente, la noche que se encuentra con Sara, ésta porta una cesta con la tarta de fresa que su madre ha elaborado para su abuela, tarta que el empresario prueba y ante la que se queda extasiado por su perfección. Para colmo de casualidades, el viejo ha sido siempre admirador de la abuela de Sara, cuando todavía era una estrella del espectáculo (ya no hay más spoilers).

Como dije al principio, no soy amiga de los cuentos y éste tampoco me ha transmitido nada diferente. Se lee bien, tiene su parte entretenida pero me quedo igual después de haberlo leído, algo que yo creo que no es demasiado bueno para ninguna obra. No me sorprendió nada, está escrito de un modo bastante lineal y realmente me costó meterme en la historia. A ver si voy a tener que volver a Murakami para encontrar algo que me guste! :D

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Gran Torino

Como mis lecturas últimamente no me están llenando me he dedicado a ver películas que suponía que sí lo harían. Y no me he equivocado. Entre mis realizadores favoritos se encuentra Clint Eastwood, del que tenía “Gran Torino” pendiente desde hacía ya demasiado tiempo. El veredicto es un sobresaliente de nuevo para uno de los directores más sinceros y directos del panorama cinematográfico.

Como viene siendo habitual en sus últimas producciones, ha contado una vez más con la colaboración de su hijo Kyle Eastwood en la creación de la banda sonora de la película, que capta a la perfección las intenciones de su padre a través de la música. De hecho, el tema central de la película, también titulado “Gran Torino”, ha sido compuesto por padre e hijo, además del cantante inglés
Jamie Cullum y Michael Stevens. Cuando suena la canción, en los títulos de crédito finales, es el propio Clint Eastwood el que canta parte del tema, aunque en los datos del film aparece bajo el seudónimo de Don Runner (no he podido confirmar este extremo, pero eso parece indicar la información disponible en el IMDB).

En “Gran Torino”, dirigida en 2008, Eastwood vuelve a contar una historia de calidad humana, donde él mismo interpreta al personaje principal, el gruñón Walt Kowalski. Según las declaraciones del realizador, ésta ha sido su última actuación ante la cámara, centrándose a partir de ahora en su labor como director. Su papel es el de un veterano de la
Guerra de Corea, viudo reciente y racista, que poco a poco ve cómo los inmigrantes orientales se adueñan del barrio en el que ha vivido toda la vida.

*** Spoilers! ***

Pero todo cambia el día en que su nuevo vecino intenta robarle a la niña de sus ojos, su Ford Gran Torino del 72, como prueba de fuego para ingresar en una banda callejera. El joven Thao no tiene ningún interés en formar parte de ese grupo de alborotadores, pero su primo y los demás chicos lo amenazan constantemente. Como castigo a su actitud, su familia lo obliga a disculparse y a servir a Kowalski en lo que necesite durante varias semanas. Como no podía ser de otro modo, el viejo va ablandando su corazoncito y aprendiendo al mismo tiempo que enseña a Thao a salir adelante en el mundo hostil que le espera, ayudándole a labrarse un futuro al margen de la violencia callejera y la exclusión social.

En todo ello tiene mucho que ver también la hermana del joven, una mujer de enorme desparpajo, valiente e inteligente, que consigue sacar a la luz lo mejor del amargado y solitario viudo. Hasta que la pandilla decide vengarse del anciano loco y testarudo que tan buenas migas hace con sus vecinos y atacan salvajemente a la chica. Kowalski, enfermo y rendido por el dolor y la impotencia, decide jugar su última carta, su propia vida, para encerrar a los culpables y agradecer a su manera el calor que le han dado sus desinteresados vecinos asiáticos en la recta final de su existencia.

*** Fin de Spoilers! ***

Todo en la película resulta natural, dentro de su crudeza. Se dejan ver posiblemente toques autobiográficos en el papel principal de Kowalski, puesto que Eastwood también sirvió en Corea bajo bandera estadounidense. Estoy segura de que existen en aquel país miles de veteranos cascarrabias, intolerantes y racistas que defienden a capa y espada sus barras y sus estrellas ante la afluencia de inmigrantes. Como narra con tanto realismo cruel como sentimiento “Gran Torino”, cerrarse en banda no es siempre la mejor (ni la única) solución.

La película nos adentra en un universo de soledad, de nostalgia, de miedo… y al mismo tiempo nos sumerge en un choque cultural y generacional inevitable, no exento de humor negro y situaciones cercanas al surrealismo. La canción homónima es asimismo una muestra de la sensibilidad que transmite la película. Disfrutemos pues esta semana en Lillusion de la deliciosa “Gran Torino”, con la voz rasgada de Clint Eastwood y la ternura de Jamie Cullum.


domingo, 22 de noviembre de 2009

Guarnición de patatas

Hace tiempo descubrí que el microondas sirve para mucho más que calentar la comida. Como ahora mi horno convencional está en horas bajas, tiro mucho del microondas para solucionar algunos platos. He comprobado, además, que hay recetas cocinadas en este horno que quedan fantásticas, como es el caso de estas patatas que he bautizado como guarnición de patatas.

Los ingredientes son de los más habituales: patatas, cebolla, pimiento rojo y verde, aceite de oliva, sal, tomillo y orégano. La preparación es, igualmente, sencillísima: se pelan y lavan las patatas y se cortan en trozos pequeños. Se colocan en un recipiente apto para microondas (para cocinar, no para calentar), se les añade una cucharadita de aceite de oliva y se mezclan un poco. Se meten al microondas a una potencia de 600-700 w (la anterior a la máxima, porque mi horno no mide la potencia en watios...) tapando el recipiente con el protector plástico durante unos 3 minutos.

Mientras, se corta el pimiento y la cebolla al gusto, en tiras o trocitos. Pasado el tiempo se añaden las hortalizas y se vuelve a meter todo otros 3 minutos, también tapado. Transcurridos esos minutos se le da un par de vueltas, se añade la sal y las especias y se vuelve a meter otros dos minutos, destapado. Finalmente se deja reposar fuera del microondas unos minutos y nuestra guarnición está lista para consumir.

La he denominado guarnición porque resulta ideal para acompañar un filete de carne o pescado, aunque yo me lo comí sin acompañamiento alguno y estaba buenísimo. Lo único que hay que controlar un poco es que las patatas estén en su punto, pinchándolas cada vez que se saquen del micro por si es necesario acortar o alargar la cocción. Los que lo deseen pueden añadir trocitos de queso por encima y derretirlo también en el micro durante unos segundos, con lo que se obtendrán unas deliciosas patatas con queso. En menos de 10 minutos tendremos preparado el plato, ensuciando sólo el recipiente del micro... fácil, no? :D

viernes, 20 de noviembre de 2009

Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima

Completar el visionado de la filmografía como realizador del gran Clint Eastwood es una de mis intenciones para los próximos días. Casi todo lo que ha dirigido me gusta, salvo excepciones, pero en los últimos años le había perdido un poco la pista y me faltaban por ver varias de sus nuevas producciones. Era el caso de "Banderas de nuestros padres" y "Cartas desde Iwo Jima", dos películas que Eastwood estrenó en 2006 con apenas unos meses de diferencia, por tratarse de dos versiones de la misma historia. Las dos cintas narran el conflicto bélico que tuvo lugar en la isla japonesa de Iwo Jima durante la II Guerra Mundial.


En la primera, "Banderas de nuestros padres", se analiza la visión americana del ataque, la amarga victoria con un reguero de víctimas a las espaldas enfrentada con la hipocresía política y la incapacidad de los supervivientes para reincorporarse a la sociedad civil. Se acerca también a una de las imágenes más conocidas de la época, el momento en el que se iza la bandera estadounidense en la cima de la isla, tomada por el periodista Joe Rosenthal. La fotografía, que ganó el Premio Pulitzer, fue utilizada como reclamo publicitario por el Gobierno en su campaña de recogida de fondos para la guerra, hecho incluido también en la trama central de la película.

Por su parte, "Cartas desde Iwo Jima" nos acerca la historia de los soldados japoneses destinados en la isla, abandonados a su suerte y abocados a una muerte que todos consideran un honor para su patria. Las cartas que aquellos hombres escriben a sus familiares, que nunca llegarán a recibir, conforman el hilo conductor de unas vidas entregadas a la defensa del país, donde la rígida moral del ejército no permite flaquezas ni piedad.

He de decir que la parte japonesa me parece mucho más intensa y profunda que la versión americana, que se para más en los detalles sociales que en los emocionales, quizás. No dejan de ser dos visiones humanas de la misma situación, marcadas por la educación y las costumbres de cada país, dos potencias de oriente y occidente que en ambos casos se creen superiores a su contrincante. La parte americana es un poco más efectista, mientras que el enfoque nipón tiene un toque más poético, muy acorde con la forma de ser de los soldados del Imperio, dispuestos a suicidarse antes que rendirse ante el invasor.

En ambas producciones hay una estética de lo más cuidada, con referencias documentales muy exactas de lo que fue la Batalla de Iwo Jima históricamente. Clint Eastwood sabe captar como nadie el ambiente rancio de la muerte y la soledad. Es muy de agradecer que en sus películas no haya finales "made in Hollywood" y que la historia sea siempre tan cruda como fue o debió ser. Y eso que en este caso ambas películas cuentan con el respaldo en la producción de Steven Spielberg, que ya tuvo también su personal incursión en el cine bélico con "Salvar al soldado Ryan" en 1998.

En general, "Cartas desde Iwo Jima" es ligeramente superior a "Banderas de nuestros padres". Así lo confirmó además la edición de los Oscars de aquel año, en la que "Cartas..." obtuvo el galardón a la mejor edición de Sonido y otras tres nominaciones en los apartados de Guión, Dirección y Mejor Película, mientras que "Banderas..." sólo pudo aspirar a dos premios menores en la sección de sonido. El reparto es muy acertado en ambas producciones, destacando la gran labor de Ken Watanabe en "Cartas desde Iwo Jima", película que además fue rodada íntegramente en japonés.