domingo, 16 de enero de 2011

Cuadraditos de naranja

A finales del año pasado hice estos cuadraditos de naranja, con mi primer glaseado medio decente después de varios intentos (muy) fallidos. Me gustó tanto el resultado visual que les hice bastantes fotos, y he de reconocer que de sabor también estaban muy ricos.

Pero la mala noticia de este post es que no recuerdo la receta, así que no podré repetirlos ni propiciar que vuestros familiares y amigos sean partícipes de tan sonado éxito culinario, jaja. No es la primera vez que me ocurre, ni mucho menos; mi ordenador está repleto de fotos de platos perfectamente terminados, a veces incluso con muy buena pinta, que nunca he podido publicar porque no recuerdo cómo los preparé. En este caso, me daba mucha pena que estas preciosas fotos no vieran nunca la luz, así que ahí están.

En la cocina soy bastante anárquica, creo que ya lo he comentado alguna vez. Antes de elaborar cualquier plato, sobre todo en los dulces, reviso en internet decenas de páginas buscando alguna receta que se adecue lo suficiente a mis peculiaridades gastronómicas. Descarto casi de principio aquellas recetas que llevan mantequilla o nata puesto que son ingredientes muy difíciles de sustituir sin que el resultado varíe de forma notable. Al final, voy cogiendo un poco de aquí y de allá y tiento a la suerte. La cosa a veces funciona, pero como nunca lo sé hasta que lo pruebo, en más ocasiones de las que quisiera ya no recuerdo exactamente cómo lo preparé cuando decido escribirlo.

El caso es que el ingrediente principal de estos cuadraditos era, cómo no, la naranja, en forma de zumo exprimido. También llevaban harina blanca y azúcar moreno, aunque no recuerdo las cantidades. Toda la mezcla la vertí en un molde plano rectangular, la horneé y la corté una vez fría en cuadrados. El glaseado lo hice a base de zumo de naranja con azúcar glass, espolvoreando cada porción con unas semillas de sésamo antes de que se solidificara. Y quedaron monísimos! A ver si en algún momento de lucidez me viene a la cabeza la receta y la comparto…

viernes, 14 de enero de 2011

El disputado voto del señor Cayo

Sé que tenía que haber leído este libro hace unos 20 años, pero creo que entonces no lo hubiera entendido. La importancia de las primeras elecciones democráticas en un país recién salido de cuatro décadas de dictadura no es algo que una adolescente de convicciones endebles pueda captar de buenas a primeras. Pero como nunca es tarde (si la dicha es buena, y en este caso lo es) acabo de leerlo ahora y me ha gustado bastante.

Sin ser de mis favoritos de Miguel Delibes, el libro me ha resultado interesante, sobre todo a partir de la mitad más o menos, cuando los protagonistas conocen al señor Cayo, su ritmo de vida y su sabiduría rural.

*** Spoilers! ***

A finales de la década de los setenta, los partidos políticos se dedican a reclutar votantes para su causa en las primeras elecciones democráticas de la historia de España. Un candidato, acompañado de dos colaboradores, aprovecha los últimos días de campaña para visitar los pueblos perdidos de la sierra con el objetivo de arañar los últimos apoyos.

En uno de esos núcleos, formados apenas por cuatro casas desvencijadas, conocen al señor Cayo, un anciano que siente tan ajenos los nuevos tiempos como antes sentía los viejos. A esos primeros políticos de la democracia, excitados por un futuro revolucionario y el novedoso disfrute de la libertad, la posición reaccionaria, casi impasible del octogenario, les extraña y maravilla a partes iguales.

El señor Cayo sabe de lo que le importa, de esas actividades que le darán de comer y cuidarán de él y de los suyos: las cosechas, las plagas invasoras, los tiempos del cultivo, la cría de animales. Quien gobierne le tiene sin cuidado y así se lo hace saber a los recién llegados, que primero intentan convencerlo de los beneficios implícitos del progreso político y más adelante terminan por sucumbir a la verdad aplastante del hombre. Para él, lo único que importa es lo que le rodea en su pueblo, aislado del vaivén social y político de las urbes.

*** Fin de Spoilers! ***

Delibes retrata una vez más de forma magistral el ambiente campesino y los conocimientos del medio rural de los que hizo gala en gran parte de sus obras. El libro transmite muy bien esa sensación de cambio, esa ruptura generacional entre el campo y la ciudad, casi tan abismal como la de la forma de gobierno en plena Transición. La ambición se enfrenta con el conformismo y la ilusión con la realidad, hasta conformar una obra teñida de cierta desesperanza, que deja un regusto un tanto amargo.

Sin ser, como digo, de mis favoritos de Delibes, me parece un libro interesantísimo y digno de revisión. En 1986 “El disputado voto del señor Cayo” fue también adaptada al cine por Antonio Giménez Rico, en un drama más bien flojillo con el conocido Francisco Rabal en el papel del Señor Cayo.

Puntuación: 7 sobre 10

miércoles, 12 de enero de 2011

Muse

El grupo Muse ya se asomó por Lillusion hace un par de años con motivo de una felicitación a GeekDraz, gran fan de la banda inglesa. Por entonces yo apenas los conocía pero en este tiempo he escuchado mucho más de ellos y los he ido incluyendo paulatinamente en mi selección musical. Muchas de sus canciones se han convertido en habituales de mis listas y su sonido me resulta cada vez más reconocible y pegadizo.

Entre mis temas favoritos de Muse se encuentran “Time is running out”, una canción de su disco de 2003 “Absolution”, o “Uprising”, del trabajo “The resistance” de 2009, además de la conocida “Supermassive black hole” que puse en Lillusion en mi anterior entrada sobre el grupo. Seguro que, aunque no los conozcáis conscientemente, habéis oído su música a menudo, incluso puede que en las películas de la saga "Crepúsculo", en cuyas bandas sonoras han incluido algunos hits.

Después de algo más de una década de existencia, en la que han editado media docena de álbumes de estudio, se han creado un gran número de fieles seguidores y un hueco entre lo más prestigioso de la música moderna. Tienen también un gran bagaje instrumental y sus conciertos tienen muy buenas críticas. El líder de Muse, el carismático y un tanto excéntrico Matthew Bellamy es uno de los artistas más interesantes del panorama musical actual, además de un gran guitarrista.

Sin más dilación, escuchemos el “Time is running out” de los geniales Muse.

martes, 11 de enero de 2011

Crónica vacacional (y IV)

Y sin más, mis vacaciones terminaron y el regreso a Tenerife se hizo inminente. Un vuelo con trasbordo en Barajas hacía más larga y penosa mi vuelta, con la gripe a cuestas. Y en la maleta para facturación tres quesos de Tetilla y dos ristras de chorizos para regalo que mi madre envolvió con papel de aluminio y aislante; aún hoy me pregunto por qué la Guardia Civil no me paró con semejante cargamento.

El vuelo hasta Madrid fue una auténtica tortura, con un niño de unos 11 años sentado en el asiento contiguo moviéndose todo el rato, soltando improperios constantemente y hablando entre dientes mientras amenazaba con reventar al piloto (palabras textuales) si el avión se retrasaba. Y del otro lado del pasillo la madre, con otros dos críos pequeños, conminando al mayor para que se callara porque estaba molestando a la señora de al lado (la señora era yo). Por el acento temí que los tuviera que aguantar también en el viaje a Tenerife, pero por suerte su destino era la isla de enfrente y los perdí de vista nada más pisar tierra firme.

En mi segundo avión mis acompañantes fueron una agradable familia con dos niños pequeños de unos tres o cuatro años, nada que ver con el descrito anteriormente. Se mantuvieron tranquilos durante todo el viaje, jugando con lo que sus padres les proporcionaban y bastante callados para su corta edad. De hecho, en un arranque de instinto maternal desconocido en mí, me lancé a arrancar dos hojas de mi bloc de notas para fabricar sendos avioncitos de papel, con los que los críos se entretuvieron un rato. Incluso me dieron las gracias cuando se los di y me miraron sonriendo! Creo que sus padres no fueron conscientes de mi felicidad en ese instante, recordando al vándalo infantil del otro vuelo.

A mitad de trayecto empezó a anochecer y pude tomar unas hermosas instantáneas desde mi asiento de ventanilla. La puesta de sol desde el avión y el atisbo de las primeras islas bajo las nubes hicieron este último tramo del viaje muy apacible y entretenido.

Sin ser experta en la ruta aérea Madrid-Tenerife Norte, supongo que esas primeras porciones de tierra vistas desde el aire corresponderían a los islotes que hay al norte de Lanzarote, Alegranza o La Graciosa. Es bienvenida toda confirmación al respecto :)

Aterricé en Tenerife con ese resfriado que aún hoy da sus últimos coletazos, con el medidor de morriña a cero y con ganas de que este 2011 sea un poquito mejor que el año pasado, que muy difícil tampoco es.

Foto 1: Pazo de Raxoi.
Foto 2: Aeropuerto de Madrid-Barajas.

Fotos 3, 4 y 5: Vistas desde el avión Madrid-Tenerife.

domingo, 9 de enero de 2011

Crónica vacacional (III)

Después de mi segundo “running time” gallego el día de Navidad (próximamente os haré partícipes de mi nueva afición al arte de correr) me cogí un pequeño resfriado que ya no me abandonó hasta que terminé mi visita a tierras celtas. Es más, fue empeorando paulatinamente hasta dejarme K.O. el día de Fin de Año, cuando mi temperatura corporal subía ya de los 38 grados. Tuve que quedarme en casa durante los siguientes días, entre brebajes caseros a base de cebolla y caramelos de limón-melisa, dejando algunos planes para mejor ocasión.

La cena de Fin de Año, aderezada por la fiebre, la tos y la congestión, tuvo un momento muy emotivo gracias a la sorpresa que preparó mi hermana. Se trataba de unas cajitas hechas artesanalmente por ella y su pareja que escondían una galleta de la suerte (fortune cookie), la típica galleta que vemos en los restaurantes chinos de las películas.

Emocionados abrimos nuestras galletas, que albergaban un mensajito bilingüe escrito en inglés y en alemán. En el mío ponía “You will be awarded some great honor”, lo que viene a significar que seré agraciada con un gran honor. Pensé en la lotería del Niño, ya que en la de Navidad no había rascado nada, pero no creo que el “gran honor” se refiriera a eso. Yo nunca había abierto una de estas galletas que, por cierto, estaban además muy ricas. El gran honor, como el horóscopo, ya veré a qué lo puedo aplicar durante el año.

Para reírse de mi maltrecho estado de salud el día 1 de enero amaneció con un cielo totalmente despejado, increíblemente azul. Mis últimos días en Santiago los pasé al abrigo del hogar, intentando no empeorar mi agresivo resfriado transmutado en gripe aviar o porcina incluso dependiendo del día y la cantidad de mucosidad evacuada.

Foto 1: Caja artesanal Fin de Año.
Fotos 2, 3 y 4: Galleta de la suerte.
Foto 5: Primer cielo compostelano del 2011.

sábado, 8 de enero de 2011

Crónica vacacional (II)

A pesar del frío me arriesgué a salir a correr por la Alameda de Santiago un par de veces, antes de caer enferma. Siguiendo mi costumbre fui por la mañana y el primer día la temperatura era de sólo 1 grado!! La experiencia de correr sobre tierra me encantó y la echaré de menos a partir de ahora, cuando pueda continuar con mis carreras sobre asfalto. Y como pude comprobar, los corredores compostelanos están hechos de otra pasta porque entrenan a primera hora de la mañana o bien entrada la noche, y algunos incluso en pantalón corto! Olé sus… páncreas!

Otro día mi hermana me llevó a conocer la Biblioteca Pública Anxel Casal, un nuevo centro de lectura que abrió hace apenas un par de años y que me impactó. El edificio es muy bonito, con enormes cristaleras, y sólo pensar que ahí se albergan cuatro plantas de cultura literaria ya me hace entrar en éxtasis. Por dentro está totalmente equipada, con una amplia zona de audiovisuales y un piso entero dedicado exclusivamente a los más pequeños, con multitud de móviles y una preciosa decoración. En fondos todavía no está demasiado surtida, pero todo se andará, sobre todo teniendo en cuenta que en Santiago hay muchísimas bibliotecas donde elegir y este centro tiene otras muchas actividades y opciones.

También aproveché estos días para quedar con algunos viejos amigos, tanto en edad como en tiempo! Jajaja. Con ellos compartí comidas, cafés, chocolates, paseos, anécdotas y una sensación muy agradable de cercanía y enriquecimiento mutuo que me cuesta encontrar en otras personas. Me faltó por ver a algunas personas por incompatibilidad de horarios o por ese resfriado salvaje que me postró en cama desde poco antes de Fin de Año hasta casi el día de mi regreso, pero espero que la próxima vez que vaya lo enmendemos.

El día de Nochebuena dejé qu
e mi madre y mi hermana se encargaran de las labores culinarias; por extraño que parezca, mi estilo de cocinar digamos “austero” no tiene demasiada aceptación entre mi familia. Eso sí, dieron buena cuenta del cake con pasas que llevé, hecho en mi casa a última hora para aprovechar los restos de nevera.

El plato principal de la cena del día 24 fue, como casi todos los años, bacalao con coliflor. Es una receta sencilla pero que me encanta, bastante común en los hogares gallegos por esas fechas. Además es un plato relativamente ligero para la noche, algo que se agradece después de tantos excesos navideños. Mi hermana preparó además una tarta buenísima a base de bizcocho y crema de chocolate, y adornó la mesa con unas velas. Por un día olvidé mi colesterol... bueno, por una semana :D

Foto 1: Alameda de Santiago.
Foto 2: Biblioteca Pública Ánxel Casal.
Foto 3:
Praza de Fonseca.
Foto 4: Nochebuena.

viernes, 7 de enero de 2011

Crónica vacacional (I)

Mi estancia en Santiago de Compostela comenzó este año el día de la lotería de Navidad. Como anécdota he de decir que la terminación del décimo que compré en Tenerife por encargo de mi padre coincidía, sin yo pretenderlo, con el número de mi vuelo de Iberia. No es broma! Era una señal y esperaba que tanta coincidencia me ayudara a hacerme millonaria durante el vuelo (pensar en otras alternativas del estilo de las de “Perdidos” y sus numeritos no era lo más adecuado subida en un avión, francamente).

El caso es que no me tocó la lotería, ni siquiera un mísero reintegro, así que pisé tierra gallega igual de pobre pero con ganas, como todos los años, de poner a cero mi medidor de morriña.



Como siempre, lo primero que hice después de abrazar a los míos y pedirle a mi madre que me cocinara raya a la gallega fue dar un paseo por mi ciudad. Siempre me ha encantado la iluminación navideña en Santiago y sus calles tienen para mí un aire más acogedor que las de cualquier otro lugar en el que haya estado. Supongo que será porque la sangre tira, no lo pongo en duda tampoco, y es posible que todos sintamos eso mismo cuando volvemos a nuestra ciudad tras un tiempo alejados.

En la Praza Roxa instalaron este año un árbol de Navidad luminoso y una pequeña pista de patinaje sobre hielo para niños, como complemento a la que se abre cada diciembre en el recinto ferial de Amio. La que está en la imagen de arriba envuelta en destellos azules soy yo, sí, en una foto que parece más el aterrizaje de una nave extraterrestre y el primer contacto con la civilización que una estampa navideña.

Parada obligada para mí todos los años es la Praza do Obradoiro, donde el Pazo de Raxoi, que acoge el Ayuntamiento compostelano, siempre está engalanado de luces y colores. Con el frío, el silencio y la oscuridad siempre me da la impresión de estar en algún país nórdico. La inmensidad de la catedral en la misma plaza transmite una sensación realmente impresionante que recomiendo a todo el mundo.

Durante mi estancia no llovió demasiado así que aproveché sobre todo los primeros días, antes de que me pillara ese molesto resfriado, para pasear por la zona vieja y visitar los lugares que más me recordaban a mi juventud y mi etapa universitaria. La zona nueva de Santiago ha variado muchísimo y crecido de forma apabullante en la última década, pero el casco antiguo mantiene esa eterna serenidad que otorgan las piedras y ejerce sobre mí un efecto relajante que ya echaba de menos.

Foto 1: Rúa Nova.
Fotos 2 y 3: Praza Roxa.
Foto 4: Pazo de Raxoi – Praza do Obradoiro
Foto 5: Algalia - Casco Vello

miércoles, 5 de enero de 2011

Not going anywhere

Ya estoy normalizando Lillusion! Volví a las islas, a mi casa, al trabajo y, por supuesto, al blog. Y ya va siendo hora de dar descanso al pobre Willie Nelson, que lleva todos estos días en la carretera y ya está un poco harto, la verdad. Próximamente comentaré con más detalle algunos pormenores de estas resfriadas vacaciones, pero mientras vayamos a lo nuestro: cambio de música!

Hace ya unos meses que descubrí en Spotify a Keren Ann, una artista holandesa afincada en Francia que ha publicado discos tanto en francés como en inglés. Su estilo es intimista, con un aire folk y composiciones muy sencillas y melódicas, que recuerdan a la tradicional canción francesa de los setenta.

Para esta semana yo he elegido su tema "Not going anywhere", que da título al disco que Keren Ann publicó en 2004 y que incluía canciones tanto en inglés como en francés. Ese mismo trabajo tiene otra canción que me encanta, "Sailor & Widow", de la que os dejo un enlace a YouTube por si queréis escucharla.

Pues no nos vayamos a ningún sitio y escuchemos a Kerenn Ann con "Not going anywhere", la primera canción del año en Lillusion.