domingo, 19 de abril de 2009

La dama número trece

El escritor José Carlos Somoza se ha convertido en uno de mis favoritos en los últimos tiempos. Quizás se deba a que sus novelas abordan géneros poco habituales en la literatura española (ciencia-ficción, terror) pero también a que su estilo de narrar envuelve totalmente al lector y le atrapa desde la primera página. Inevitablemente se le ha empezado a considerar escritor de best-sellers, término que no siempre hace justicia a la calidad de las obras.

Tras conocerlo hace un par de años con “Dafne desvanecida” y quedar hechizada hace unos meses con “ZigZag”, ahora ha caído en mis manos “La dama número trece”. Se trata de una novela de terror escrita por Somoza en 2003 que aúna algunos de los conceptos que ya se dejaban entrever en sus otros libros.

*** Spoilers! ***

El mito de las
musas (que ya tocó en “Dafne desvanecida”) inspiradoras de los grandes clásicos vuelve a tomar aquí fuerza en forma de venganzas, manipulaciones y misterios. Salomón Rulfo, un profesor en paro amante de la poesía se ve implicado sin querer en una oscura trama, a la que le arrastran una serie de pesadillas recurrentes. En su camino se encuentra con Raquel, una prostituta húngara que sufre los mismos malos sueños que él. Guiados por algo que va más allá de lo humano se ven envueltos en una extraña secta y vivirán un drama terrorífico, sufriendo todo tipo de penurias.

Aparecen aquí las antiguas musas en forma de brujas modernas, que manejan con soltura los denominados “versos de poder” ocultos en las grandes obras de la poesía. Con ellos, recitados de determinada manera, pueden conseguir casi cualquier cosa, incluso provocar la muerte a quien así lo deseen. Rulfo sabe que se encuentra en medio de todo ese asunto increíble por algo más que el puro azar, pero jamás llegaría a sospechar hasta qué punto su implicación es tan directa.

Me gustó mucho la historia y la forma de contarla. Me pareció además una actualización muy acertada de las antiguas musas y un modo igualmente correcto de adaptar la magia a la época actual. No es necesario creer en nada sobrenatural para aceptar parte de los preceptos que Somoza utiliza en el libro. El encanto de la novela reside precisamente en dejar volar la imaginación y dejarse llevar a ese mundo cruel y misterioso creado según los caprichos de las trece damas.

*** Fin de Spoilers! ***

La tensión de la narración continúa siendo el punto fuerte de este libro, como ya ocurría en “ZigZag”. La novela va en claro crescendo y, aunque se identifican las manías y modos típicos del estilo literario de su autor, en ningún momento decae el interés. Se van dando pequeñas pistas para que el lector pueda ir creándose un mapa de situación y dar cierta credibilidad a un tema que de por sí no tendría por qué tenerla.

En cualquier libro de terror, ciencia ficción o fantasía se apela, por supuesto, a la voluntad del lector de no cuestionar demasiado los planteamientos que se le presentan. Cuando comienzan las dudas sobre la veracidad de lo que se cuenta es cuando se decide que un libro no gusta. No es el caso de “La dama número trece”, ya que me parece una buena novela, muy entretenida y que da una razonable sensación de miedo. He de decir que sufrí alguna que otra pesadilla con el libro, lo que demuestra de forma inequívoca que su contenido apuntaba bien hacia los receptores de mi cerebro.

Es una novela larga (unas 450 páginas) y con un lenguaje quizás más rebuscado que “ZigZag” (que realmente es una publicación posterior) pero se lee muy bien y engancha bastante. Tiene además una de las características que con los años más valoro en un libro: que tenga capítulos de longitud coherente, o fraccionados en episodios, para poder dejar la lectura sin cortar ninguna acción. Puede sonar ridículo, pero cuando tu tiempo de lectura se limita casi siempre a las noches se agradece que haya un corte cada pocas páginas para poder dejar la lectura en un punto lógico y retomarla al día siguiente con garantías de situarte bien en la historia.

Lo dicho, otro notable alto para José Carlos Somoza, del que ya tengo pendiente otro libro en la estantería: “La llave del abismo”.

5 comentarios:

  1. Todavía no he leido nada de este hombre. Habrás que probar algún día, a ver que me dice!!

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  2. No me atraen los géneros de ciencia ficción y terror en literatura. No sabría aexplicarlo, aunque el libro sea bueno es como un buen actor en una mala película, no sé, supongo que son manías.

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  3. Marguis, pues tiene muchísima variedad de géneros y es bastante prolífico, así que tendrás donde elegir :)

    Sese, mi afición por esos géneros es más bien reciente, pero está claro que esto de leer todo es una cuestión de gustos. Yo por ejemplo prefiero la literatura en español a la extranjera traducida, pero tampoco tiene ninguna base científica esa preferencia XD

    saluditos!

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  4. No soy muy amante del genero, pero tengo a mi mujer y a mi hijo que son asiduos lectores del mismo, así que les diré que lean tu entrada.
    Un besote.

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  5. Este libro es sencillamente espectacular. A mí también me ha traído pesadillas, sobre todo acerca de la escena en la casa en la que estaba internado el alemán Rauschen. Esa escena me resultó demasiado escalofriante; y es verdad, cuando tomas este libro te vas envolviendo más y más en la historia y ya no puedes dejar de leerlo. La historia de las musas y las filacterias o versos de poder, es algo muy bien logrado y a la vez original. Ya me dio curiosidad por leer Zigzag, La dama número trece es el único libro que he leído de Somoza. ¡Saludos!

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