lunes, 9 de abril de 2007

De vuelta a casa

Después de más de un año, volví. Paseé de nuevo por las calles empedradas y vi, aunque esta vez de lejos, la catedral que ocupa parte de mi salón en un puzzle a medio hacer. Volví a reconocer las caras y las voces, los olores y las luces. Abracé de nuevo a aquellos por los que sin duda vivo, a mi papi y a mi mami. Compartí otra vez ese extraño vínculo que me une a mi hermana a la que quiero tanto como ella a mí, para que se haga una idea.

Regresé para retomar esa conversación animada con dos buenos amigos: Carlos, con sus anécdotas, sus historias increíbles que nos hacen reír y su enorme corazón; y Carmen, con sus tréboles de cuatro hojas repartiendo suerte a su paso, su amor interminable por el arte y su agradable compañía. Volví para ser como soy, ser lo único que puedo ser y compartirlo con los que también comparten conmigo.

Estuve de nuevo en esas cafeterías que tanto añoro, con esas tazas de chocolate caliente y esa música inundándolo todo. Comí algunas cosas que no debía por salud pero que sí debía por sentimiento y me lo tomé como una cuenta pendiente que mi ciudad me obligaba a saldar. Esta vez la lluvia nos respetó y debo agradecérselo, por ahorrarme alguna que otra lagrimita de más. Aunque deba llover para que Santiago de Compostela sea lo que es.

Estuve, aunque siempre estoy allí y por muy lejos que yo esté siempre están cerca ellos, ella, todos.

5 comentarios:

  1. Es difìcil estar lejos de casa, y màs durante el primer a%o que debes acostumbrarte a estar sin los tuyos.

    Se extranan las cosas màs simples, desde un plato caliente de sopa de fideo con queso y rebanadas de aguacate preparado por tu madre hasta el sonoro grito del vendedor de pitayas que viene de lejos y pasa de casa en casa a vender esta fruta madura durante estos meses.

    No sabes como extrano a mi familia, de verdad que quiero verlos y poder abrazarlos como lo has hecho tù en estos dìas; este fin de semana fue cumplea%os de mi hermano y no fue muy agradable tener que mandar un beso y un abrazo por telèfono.

    Tendrè que acostumbrarme a perderme de los momentos importantes poco a poco y aprovechar al màximo la compania de la gente que màs quiero cuando tenga la oportunidad de volverlos a ver.

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  2. Isabel, no sabes cómo te entiendo. Yo llevo casi 5 años lejos de mi familia y creo que cada vez los echo más de menos. Normalizas tu vida con tu pareja, tu nuevo trabajo, tus nuevos amigos... pero tu corazón siempre está lejos, recordando continuamente lo que había allá.

    No queda más remedio que acostumbrarse a ello e intentar que nos afecte sólo lo justo, pero cuesta mucho. Por lo que sé de ti creo que tú aún estás más lejos que yo de tu tierra, pero ya verás como antes de lo que crees tendrás la oportunidad de visitar a tu familia y contarles todo lo nuevo que estás viviendo ahora :)

    Los viajes "de vuelta a casa" recargan mucho las pilas, para poder disfrutar de tus otros momentos, que también son importantes sólo por el hecho de que los compartes con la persona que tú has elegido. Además ten claro que si tú eres feliz, tus padres, hermanos, etc, lo serán también por ti aunque te tengan lejos. La vida a veces nos pone estas pruebas y debemos ser fuertes para superarlas y sacar lo mejor de todo lo que nos ocurra.

    un beso solidario :)

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  3. Hola

    ¡Ay! ¡Ay! Que entrada más sentida...

    Por cierto, sigo pensando que Santiago es la ciudad más bonita que he visitado nunca.

    Un saludo.


    Juan.

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  4. Juan, me he puesto un poco sentimental, qué quieres :) Para mí Santiago también es la ciudad más bonita del mundo, pero que lo diga yo no tiene mérito porque nací allí :D

    saluditos!

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  5. es un ceo. ti es parte de nós e nós de ti. e sempre estás e estamos. mesmo cando non. apertísimas.

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