martes, 5 de febrero de 2008

El baile de la Victoria

Cada vez veo más clara en mis lecturas la dificultad de la mayoría de los autores para cerrar una novela. Pueden escribir trepidantes comienzos, adictivas historias e impactantes desenlaces pero, a la hora de poner punto y final a la obra, son muchos los que dudan y deciden dejar un final abierto para alimentar la imaginación del lector. Sin ser la mejor opción, es una de tantas para evitar dejar el libro colgado.

En el caso de “El baile de la Victoria”, del chileno de ascendencia croata
Antonio Skármeta, el libro es de una belleza sublime pero en la última página la historia podría haber continuado sin dejar nada al azar del espectador literario. No es un caso tan flagrante como el de otras novelas pero da una última impresión de estar inacabado que a mí no termina de convencerme. A pesar de ello, el libro es una preciosa obra que mantiene la tensión y el interés hasta ese último párrafo.

*** (Spoilers!) ***

Vergara Grey y Ángel Santiago son dos presidiarios que salen libres antes de tiempo al beneficiarse de una amnistía nacional en un Chile que lucha por renovarse tras la dictadura. Ambos están condenados a entenderse en un asunto que supondrá la liberación anímica para los dos tras la liberación física de la cárcel. La idea de un gran golpe, limpio de sangre pero muy lucrativo, que les permita exiliarse sin riesgos, ronda en la cabeza de los dos hombres que, al salir de prisión, encuentran sus respectivos mundos disueltos en un mar de dudas. El joven Ángel conoce a una muchacha, Victoria, que le inspirará para consumar ese delito y salvarla de la agonía de dolor, tristeza y miseria que la acompaña día a día. Por su parte, el ya jubilado Vergara Grey aspira a una vida exenta de errores para recuperar el amor de su esposa, que sin embargo no valora más que el dinero que él no podrá conseguir si no es transgrediendo la ley.

Este curioso trío se embarca en una aventura de tiras y aflojas que muestran lo mejor y lo peor de la sociedad chilena actual que, como la de muchos otros países, se debate entre la corrupción y la integridad moral, entre la pobreza y el ansia de poder. Los personajes secundarios conforman un hermoso mosaico urbano que se puede dibujar mientras se lee, algo impagable en cualquier obra literaria y que no siempre es fácil de conseguir. Los bajos fondos de la capital chilena, el día a día de personas anónimas que trabajan en lo que sea y como sea para salir adelante, que venden sus cuerpos y sus almas si hace falta para alcanzar algún día los sueños que algún día les fueron prometidos pero siguen sin cumplirse.

Dentro del mundo del hampa, Vergara Grey y Ángel Santiago son los delincuentes más honrados que pueda haber, una especie de Robin Hood que ante todo siguen las reglas del honor y de los pactos entre caballeros que nadie ha cumplido nunca a su favor. Y aunque el gran golpe finalmente se produce sin contratiempos y todos los pasos son dados con la mayor cautela, Ángel Santiago se queda en el camino por esos avatares de la vida que no siempre son justos con quien deben serlo. Su amada Victoria y el viejo Vergara Grey esperan en lo alto de la frontera una señal que nunca llegará. Debería ser ése el final de una historia intensa y plagada de tensiones?

He de confesar que a mí me gustan los libros que acaban mal, como las películas. Si muere el bueno, me quedo más tranquila que si lo hace el malo, que es lo que todo el mundo espera siempre. En este caso, y a pesar de que uno de los buenos sí que muere, el desenlace no deja de estar incompleto puesto que falta la impredecible reacción de Victoria al enterarse del asesinato de su amado. Ella, que perdió a su padre también asesinado cuando ni siquiera había nacido, cómo se puede enfrentar a una nueva desilusión en una existencia que no le ha dado más que sinsabores? Esperaba encontrar un suicidio pasional desde uno de los picos más altos de
Los Andes, mientras que Vergara Grey retornaba a su Chile natal para pasar en la cárcel el resto de sus días sufriendo por los desprecios de su esposa, a la que sin embargo alguien pasaría sin falta cada mes una asignación económica de procedencia desconocida. Quizás demasiado previsible también mi particular final y bastante trágico, pero ya que lo dejan abierto, yo me lo monto a mi manera.

*** (Fin de Spoilers!) ***

En general me ha encantado este libro de Antonio Skármeta, ganador del Premio Planeta en 2003 (gracias a Brandelia, que me lo regaló). Aunque yo no lo conocía hasta que le otorgaron ese prestigioso premio, este escritor nacido en 1940 cuenta en su haber con más de una docena de obras entre las que también figura la novela de 1985 “Ardiente paciencia”, que sirvió como base para la famosa película
“El cartero (y Pablo Neruda)” en 1994 y de donde el libro tomó su nuevo título “El cartero de Neruda” para posteriores ediciones. Además, Skármeta ha ejercido como profesor universitario en Chile y también en Alemania, país donde vivió durante un largo período escribiendo guiones de cine y donde fue incluso embajador de su país durante tres años.

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