domingo, 11 de mayo de 2008

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Aunque casi todos conocemos la historia del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, yo nunca había leído la novela de Robert Louis Stevenson, publicada por primera vez en 1886. A pesar de saber el final de la historia, el libro me cautivó desde el principio por su agilidad literaria y su gran originalidad. Los estudiosos comentan que es posible que la obra estuviera escrita bajo la influencia de una droga similar al LSD, que Stevenson tomaba por su mal estado de salud debido a la tuberculosis.

Puesto que es un argumento del que casi todo el mundo ha oído hablar, bien a través del libro o de sus múltiples adaptaciones teatrales o cinematográficas, no me extenderé demasiado en su explicación. La novela cuenta cómo el Dr. Utterson es testigo de la excepcional situación que vive su buen amigo el Dr. Jekyll, un profesional intachable que de repente comienza a actuar de modo extraño y a sufrir largas temporadas de retiro y enfermedad. Las indagaciones de Utterson terminan en un descubrimiento fatal: Jekyll confirma a través de una carta, escrita justo antes de su muerte, que ha estado experimentando con una mezcla de drogas y ha conseguido desdoblar su personalidad.

La parte “mala” del buen Jekyll fue bautizada como Mr. Hyde, un hombre capaz de los más atroces crímenes, de bajos pensamientos, libertino y amoral. Jekyll sufre una transformación corporal y mental cada vez que ingiere su pócima y su físico esbelto y fuerte a pesar de la edad pasa a convertirse en el pequeño, ágil y encorvado cuerpo de Hyde, que transmite repugnancia e inquietud al que lo ve y al que no reconocen ni sus propios criados. Por ello, el médico da órdenes de confiar plenamente en Hyde y tratarlo como si fuera de la familia en todo momento, hecho que hace desconfiar a su entorno por la naturaleza despreciable del hombre.


En este enlace de la wikipedia se analiza con más detenimiento el conflicto de este argumento, puesto que en la novela en ningún momento se aclara la naturaleza de los placeres "indignos" de Hyde ni sus aficiones perversas. Supongo que la moralidad de la Inglaterra victoriana limitaba el poder ser más explícito en cuanto a posibles variaciones sexuales o placeres terrenales ajenos a los religiosamente permitidos. Ahí, y en su violencia física, parece radicar la maldad de Edward Hyde.

El libro es una historia breve, de poco más de cien páginas, que se lee con mucha facilidad y que mantiene continuamente alerta al lector. Incluso conociendo el final, deseas leer sin pausa para ver la explicación detallada que da Henry Jekyll de su diabólica transformación y los motivos que le han movido a ello. Con unos pequeños ajustes, la novela está de total actualidad, sin dar aspecto de rancia salvo por unos cuantos detalles morales y de cortesía al uso de la época que hoy han quedado obsoletos. Un ejemplo muy actual de la dualidad relatada en el libro sería
“El Club de la Lucha”, la película de 1999 protagonizada por Brad Pitt y Edward Norton.

Robert Louis Stevenson, escritor escocés nacido en 1850, escribió a lo largo de su corta vida algunas de las obras más destacadas de la literatura universal, como “La isla del tesoro” (1883), “La flecha negra” (1883), “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” (1886) o “Cuentos de los mares del Sur” (1893). Su vida estuvo marcada por su afición al alcohol, algo típico en los artistas del momento, y la tuberculosis, enfermedad que le hizo buscar un clima más saludable que el inglés y trasladarse a la
isla de Samoa, donde falleció en 1894. No recuerdo haber leído ningún otro libro de Stevenson aunque conozco de qué van casi todos. Al menos este del Dr. Jekyll y Mr. Hyde es muy recomendable para todo tipo de lectores.

[...] Comprendí que había llegado el momento de que eligiese entre ambas. Mis dos personalidades tenían en común la memoria, pero las demás facultades se hallaban repartidas en una y otra de modo muy desigual. Jekyll (que era una personalidad compuesta) proyectaba y participaba en los placeres y aventuras de Hyde, unas veces con vivos recelos y otras con anhelo glotón; pero a Hyde le era indiferente Jekyll, o si se acordaba de él era como el bandido de la montaña recuerda la cueva en que se esconde cuando lo persiguen.

3 comentarios:

  1. Quien no conoce la historia, verdad? Sobre todo que por la cantidad de versiones en el cine que hay de ella. Pero no, no he leido el libro...

    Si que lei de pequeño la isla del tesoro, pero me parece que aunque del mismo autor, no tiene nada que ver.

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  2. Pues a mí me pasa al revés, Jose, yo no he leído "La isla del tesoro", aunque lo tengo por aquí guardado para un futuro cercano. A veces los clásicos son una gran solución cuando no te apetece leer nada en concreto.

    saluditos!

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  3. I wish not agree on it. I think polite post. Specially the appellation attracted me to study the intact story.

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