viernes, 30 de octubre de 2009

La habitación de Fermat

A pesar de que intento ver más cine español, sobre todo para criticar con conocimiento de causa, la mayoría de las veces no encuentro productos nacionales que merezcan la pena. La última cinta que he visto ha sido “La habitación de Fermat”, que prometía ser una película entretenida, inteligente y llena de suspense que lamentablemente se queda a medio camino en todo lo que pretende.

El argumento es interesante aunque nada novedoso: cuatro matemáticos son citados en una extraña reunión al estilo de
“Un cadáver a los postres”, en la que deben solucionar una serie de acertijos de lógica e ingenio si quieren salvar sus vidas. Alguien intenta aplastarles en una habitación cerrada que no para de menguar y deben descubrir, apelando a sus conocimientos y situaciones anteriores, quién es el misterioso criminal y por qué ha reunido en ese macabro lugar a los cuatro desconocidos.

Parte de la historia me recuerda al libro que reseñé hace unos meses,
“El tío Petros y la Conjetura de Goldbach”, en el que se supone que no se inspira la película aunque yo tengo mis dudas. Eso es, de hecho, la mejor idea de la película. Del resto, el planteamiento es muy correcto aunque por desgracia la narración está llena de absurdeces con aires de grandeza. La idea es buena a primera vista, pero el desarrollo se centra en típicos tópicos de las películas de misterio y vueltas de tuerca inverosímiles, que para mi gusto no ayudan a meterse en la historia. No hay empatía con los personajes ni con la situación en sí y, a pesar de que los protagonistas se esfuerzan, no consiguen transmitir la necesaria tensión que requeriría una cinta de esta magnitud.

Sobre el elenco actoral tengo que explayarme un poco… El casting es pésimo, sobre todo si hablamos de la horrible interpretación de Alejo Sauras (Raúl de “Los Serrano” forever, lo siento por él pero es así), la extraña y desagradable dicción (y presencia) del en otra época grande Federico Luppi, y la contención de Santi Millán, que a todas luces intenta huir también de su registro cómico televisivo y acaba convertido en un mero recitador de guiones. Creo firmemente que un grupo de desconocidos habría hecho un trabajo mucho más honesto, como en su día hizo Alejandro Amenábar con
“Tesis”. Aunque también hay que decir que Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, directores y co-guionistas de la película, han cometido muchos más errores de principiante en la dirección que el oscarizado Amenábar.

“La habitación de Fermat” aburre un poco, es previsible y floja en más aspectos de los que debería. En ningún momento se retrata con acierto la claustrofobia del cuarto menguante que se supone los oprime, se repiten planos que no dicen nada hasta la saciedad y hay obviedades que te hacen perder el interés continuamente. Y el final está metido con calzador, acorde con el resto del metraje. Vale para pasar el rato pero es francamente olvidable. Y es una pena, porque confiaba en encontrar en ella una película mucho más inquietante… Qué se le va a hacer.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Si yo fuera mujer

Hacía tiempo que quería poner esta canción, que periódicamente me asalta sin poder evitar cantar y bailar a su ritmo. Se trata de "Si yo fuera mujer", quizás el tema más conocido del cantautor español Patxi Andión. Es una canción muy ochentera, muy reivindicativa y muy del estilo liberal que vivió este país en aquella década.

Patxi Andión fue un artista muy polifacético que se tuvo que ir de España por culpa del régimen franquista y que vivió en París el revolucionario Mayo del 68. Aquello le sirvió para movilizar más aún sus inquietudes culturales y, a su vuelta a nuestro país, se dedicó a componer música compatibilizando con ello ocasionales papeles como actor y la carrera universitaria de Sociología. Sin encontrar un acomodo definitivo en ninguna disciplina, siempre mantuvo relación con el mundo de la música y fue considerado un gran compositor.

Fue la envidia de gran parte de los españolitos de a pie cuando en 1976 se casó con
Amparo Muñoz, primera Miss Universo nacional y emblemática actriz del destape de la época. Su matrimonio apenas duró dos años pero Patxi se situó gracias a ello en primera plana del cotilleo social, algo que no le agradaba demasiado. Continuó con su trabajo musical y a finales de los ochenta participó en una de las series policíacas más recordadas de Televisión Española, "Brigada Central".

"Si yo fuera mujer", incluida en el disco "El balcón abierto", de 1986, es una loa a la liberación femenina y una crítica a los hombres estilo playboy, a la rigidez machista de la España de aquel momento, que se abría puertas ya hacia una nueva concepción social. En esta actuación televisiva podéis ver a Patxi Andión interpretándola en riguroso play-back, como todas las actuaciones por entonces.

martes, 27 de octubre de 2009

El cortador de cañas

Aunque me ha dado últimamente una especie de obsesión por la literatura japonesa, he descubierto ya que hay de todo y no todo es igual de bueno. Hay una serie de características que comparten esas obras orientales, pero dependiendo de la época y las influencias el resultado cambia radicalmente. Hecha esta primera consideración, la semana pasada cogí en la biblioteca un libro que me llamó la atención por su brevedad, siendo sincera. Se trata de “El cortador de cañas”, de Junichirô Tanizaki.

Esta novela corta fue escrita en 1932 y su comienzo es muy poco prometedor para mi gusto. Las primeras páginas parecen un compendio histórico y geográfico del
Japón de principios del s.XX, donde se nombran ciudades, ríos, montañas y se citan continuamente poemas y autores de distintas épocas. La lectura es bastante engorrosa y dificulta encontrar el sentido a la historia. Sin embargo, a partir de la página 35 ó 40, la narración cambia de derrotero y comienza a ser interesante.

*** Spoilers! ***

Nuestro protagonista narra que, durante una noche de luna llena, se detiene a la orilla de un río a contemplar el cielo, mientras espera el ferry para cruzar al otro lado. Allí coincide con un desconocido agazapado entre las cañas de la ribera, que le cuenta una historia vivida por su padre, que éste le contó cuando él aún era un niño. El extraño narra cómo su progenitor, por entonces un apuesto soltero, se había quedado prendado de la belleza de una joven viuda, a la que no le estaba permitido volver a casarse debido a su viudez y a ser madre de un niño pequeño. A pesar del nulo futuro de esa relación, el hombre decide visitar regularmente a la viuda, acompañado de diversos familiares, surgiendo poco a poco entre ellos cierto cariño imposible de cristalizar en matrimonio.

Incapaz de tomar a ninguna otra esposa, decide casarse con la hermana de esa hermosa mujer, quien se ofrece para la unión tras percatarse del amor que el hombre siente por su hermana mayor. La joven acepta sin dudar su papel de esposa aún a sabiendas de que él no la ama a ella, puesto que el amor que ella profesa a su hermana es también superior al que siente por ella misma. Y así transcurren los años.

Pero la gente comienza a murmurar y la Dama Oyû, que así se hace llamar la viuda, se ve obligada a casarse de nuevo con otro hombre tras el trágico fallecimiento de su hijo. En una sociedad donde la pérdida del honor supone la más importante de las desgracias, acallar los rumores que se levantan acerca de la relación con su cuñado termina por primar sobre cualquier otra posibilidad. Muerta definitivamente toda esperanza de continuar viendo a la señorita Oyû, el hombre decide consumar finalmente su matrimonio con la hermana pequeña. De esa relación nacerá el niño que ahora es un hombre maduro y se encuentra contándole al protagonista esta historia al borde de un río, entre las cañas.

*** Fin de Spoilers! ***

Aunque las últimas páginas son realmente bonitas, es una pena que la primera mitad del libro se recree demasiado en datos geográficos y paisajísticos, sin adelantar nada de la historia que acontecerá luego. Además, es que esa parte de la novela no aporta absolutamente nada. El exceso de notas al margen, como ya he comentado en anteriores ocasiones en referencia a otros libros, me disgusta también sobremanera.

Supongo que merece la pena pasarse la primera treintena de páginas sufriendo un poco, para alcanzar después la hermosa historia que cuenta el desconocido, llena de valores tradicionales japoneses y profundos sentimientos. Una pena que no sea una novela “redonda” aunque, por su brevedad, tampoco supone una pérdida de tiempo leerla completa.

sábado, 24 de octubre de 2009

Día de la Biblioteca

Hoy 24 de octubre se celebra el Día Internacional de las Bibliotecas, esos lugares extraños y llenos de libros a los que muchas personas son alérgicas por su silencio y alta concentración de sabiduría. Por suerte, a la mayoría de mis lectores sé que les encantará celebrar este día y tendrán maravillosos recuerdos de la infancia, cuando empezaban a desarrollar sus hábitos de lectura y su principal fuente de libros eran las bibliotecas públicas.

Cuando yo tenía 10 años vivía en un pueblo muy pequeño, donde ni siquiera había biblioteca municipal. La mayoría de los libros que leía por entonces (colecciones del estilo de Enid Blyton con "Los Cinco", "Los Hollister" o "Los gemelos") los cogía en la biblioteca del colegio, a razón de dos o tres por semana. Con los años, cada vez que me trasladaba a una ciudad nueva lo primero que hacía era localizar la biblioteca pública, hacerme el carnet de préstamo y seguir leyendo. He tenido temporadas de leer mucho, poco e incluso nada, pero siempre he retomado con ganas mi pasión por los libros y por vivir las historias que me cuentan.

Ahora mismo casi todas las obras que leo provienen de la Biblioteca del TEA, un moderno ejercicio arquitectónico que alberga una parte importante de la oferta literaria de esta ciudad y que sin embargo en su página ni siquiera tiene actualizada la información sobre la biblioteca, después de casi un año desde su apertura. Al menos el préstamo funciona bien y el centro tiene un horario muy cómodo para visitas y consultas.

Pero la del TEA no es, ni de lejos, una de las bibliotecas más bonitas del mundo. Un artículo que encontré curioseando por la red muestra una pequeña selección de las bibliotecas más hermosas, entre las que hay verdaderas obras de arte. Posiblemente pudiera estar también en esa lista uno de los centros de cultura más conocidos de la antigüedad, la desaparecida Biblioteca de Alejandría, a la que hace referencia la fantástica película de Alejandro Amenábar, "Ágora".

Feliz Día de la Biblioteca!

*** La imagen que ilustra este post, pertenece al artista holandés Job Koelewijn y lleva el título de "The Infinite Bookcase" o "la biblioteca infinita". Lo que daríamos algunos por tener una biblioteca así, no? :)

viernes, 23 de octubre de 2009

El síndrome de Munchausen

Acaba de estrenarse en nuestro país la nueva ida de bola (perdón… la nueva película) de Terry Gilliam, “El imaginario del doctor Parnassus”. Aunque parece que las críticas son por ahora favorables, Gilliam suele ser un director bastante incomprendido en su manera de hacer cine. Su nueva obra me ha hecho recordar a “Las aventuras del Barón Munchausen”, una película suya de 1988 que tiene bastantes similitudes con esta última realización y que se enmarca también dentro del cine fantástico y de aventuras.

Pero no quería hablar de la película en sí, sino de una enfermedad que desconocía hasta hace poco y que la película me ha hecho recordar. Se trata del
Síndrome de Munchausen, que como su propio nombre indica debe su denominación a este famoso barón alemán que vivió en el s.XVIII y se inventaba historias fantásticas sobre sus viajes. A veces escrito como Münchhausen, del original alemán, esta enfermedad psiquiátrica consiste en fingir otras enfermedades o incluso provocarlas mediante la ingesta de medicamentos, con el objetivo de llamar la atención.

El término de Munchausen aplicado a esta enfermedad fue usado por primera vez en 1951 para hacer referencia a varios adultos que se inventaban síntomas y dolencias para ser tratados y recibir atención constante del personal médico. Al no saber qué era lo que tenían, los afectados eran incluidos en el grupo de “enfermedades raras”, con la consiguiente notoriedad que ello conllevaba. Más allá de la pura
hipocondría, los enfermos de Munchausen son capaces de alterar el resultado de sus pruebas, cambiar las muestras por las de otros pacientes o provocarse ellos mismos lesiones de consideración con el único objetivo de ser tratados como enfermos.

Quizás la variedad más conocida de este mal es la que se denomina
Síndrome de Munchausen por poderes, en la que una madre o responsable adulto está al cuidado de un menor que siempre está enfermo. Los síntomas del niño no suelen encajar en los de ninguna enfermedad conocida y muchas veces aparecen sustancias químicas extrañas o inapropiadas en los análisis. El pediatra británico Roy Meadow fue el primero en identificar estos síntomas en 1977 en el caso de dos mujeres, una que había envenenado a su hijo con enormes cantidades de sal y otra que había añadido su propia sangre a la muestra de orina de su bebé.

En todas estas situaciones las madres (más del 90% de los afectados por este mal son mujeres) pueden envenenar a sus hijos o alterar sus pruebas, pero se muestran siempre preocupadas, dispuestas a que los médicos les realicen todos los exámenes necesarios a los niños y a dedicar todo su tiempo a atenderlos y cuidarlos. Esta actitud dificulta el diagnóstico del Munchausen por poderes, del que no se sabe cuántas personas pueden sufrirlo en el mundo. En algunos hospitales se ha llegado incluso a instalar cámaras en las habitaciones de los casos sospechosos para poder diagnosticar este síndrome con efectividad, ya que muchos especialistas son escépticos a la hora de reconocer este trastorno. Los niños corren serio peligro si sus progenitores sufren esta enfermedad mental, que está considerada además como una forma grave de maltrato infantil.

Si os interesa el tema, podéis visitar los enlaces de la entrada a los artículos de la Wikipedia.

miércoles, 21 de octubre de 2009

The Cardigans

Creo que sólo conozco dos o tres canciones de este veterano grupo sueco, pero son de mis temas favoritos. Debido a eso, no descarto que si escucho más cosas suyas me gusten igualmente. "The Cardigans" lo formó en 1992 un grupo de amigos, con aires de pop indie, y enseguida se abrieron camino fuera de su país de origen. El gran salto lo dieron en 1996, tras la inclusión de su single "Lovefool" en la película "Romeo + Julieta", la revisión shakesperiana de Baz Luhrmann.

En 1998 editaron su álbum "Gran turismo", un homenaje al conocido videojuego del que se extrajo como tema de presentación "My favourite game", una canción que me encanta y para la que grabaron un controvertido videoclip. En él, la cantante del grupo, Nina Persson, conduce un maltrecho descapotable en dirección contraria por una carretera del desierto, tras colocar una piedra sobre el acelerador, arrasando con todo lo que encuentra a su paso. El vídeo tiene cuatro finales alternativos, en los que la vocalista salta por los aires tras estrellarse. Las críticas a la violencia del vídeo hicieron que se rodara una versión "light" en la que Nina simplemente conduce mientras canta, sin verse nada más. En el link de arriba podéis ver la versión original del vídeo con los cuatro finales diferentes que se rodaron.

Aunque sólo tienen seis discos en el mercado, el último publicado en 2004, tras 17 años de trayectoria The Cardigans continúa en activo y es considerada una banda muy prestigiosa.

Esta semana suena "My favourite game", de The Cardigans.



And I'm losing my favourite game
You're losing your mind again
I'm losing my baby
Losing my favourite game.

martes, 20 de octubre de 2009

Ágora


No entiendo muy bien las agresivas críticas que está recibiendo la última película de Alejandro Amenábar, “Ágora”, una incursión histórica en la ciudad de Alejandría y los estudios sobre astronomía de la conocida filósofa de la época, Hipatia. A mí me ha parecido una película muy hermosa, bien documentada y con un importante trabajo de recreación. Por descontado, la interpretación de Rachel Weisz es realmente fascinante.

Del argumento hay poco que desvelar, puesto que casi todo el mundo conoce los trágicos sucesos que supusieron la destrucción de la gran
Biblioteca de Alejandría, cuna del saber pagano. La nueva religión cristiana se imponía por entonces a los cultos politeístas dominantes, prohibiendo con su irrupción el avance de la ciencia y limitando el conocimiento a la palabra de Dios. Hipatia, una mujer fuerte que vive al margen de lo que la sociedad espera de una señora de su clase, se niega a abandonar sus investigaciones científicas, abocando así su propia existencia a un final dramático.

Aparece ante el espectador una época de total coexistencia de razas, puesto que conviven europeos y africanos sin ningún tipo de problema, pero con el clasismo social que diferencia esclavos de libres y, sobre todo, la distancia que marca el hecho de ser cristiano, pagano o judío. El cristianismo arrasa con todas las demás creencias, sin ser por ello la película ningún tipo de alegato contra la religión, como se ha dicho, sino solamente una revisión de la historia y de los despropósitos que puede causar el fanatismo de cualquier índole.

Los convulsos años de la decadencia del Imperio Romano y la entrada en la oscuridad de la Edad Media, marcan la desilusión de los librepensadores, que son tachados de herejes y pronto se verán aniquilados acusados de negar a Dios con sus brujerías. El largometraje capta a la perfección, desde mi punto de vista, todos estos hechos cruciales, sin olvidar en ningún momento que la pasión de Hipatia es su trabajo, la astronomía, el verdadero amor de su vida al que se entrega con desvelo.

A este respecto, he leído que los estudios y las productoras de la película pretendían imponer a Amenábar una relación amorosa de Hipatia con alguno de sus pretendientes. Según los datos históricos, Hipatia mantenía una vida totalmente ascética y posiblemente no se llegó a casar nunca, por lo que hubiera sido ridículo cambiar sus preferencias en la película solamente por una cuestión morbosa y comercial. La tensión entre ella y sus más directos admiradores, su esclavo Davo (
Max Minghella) y su discípulo Orestes (Oscar Isaac), está descrita de un modo totalmente coherente con el carácter que se le supone a la filósofa, y no según los cánones “made in Hollywood”, algo que agradezco de veras (y sé que no soy la única!).

Dicen que “Ágora” no llegará a recuperar los 50 millones de euros que se invirtieron para realizarla, pero por lo de pronto ya se ha convertido en la película más taquillera del año en España, con más de 7 millones de euros recaudados en su primera semana de exhibición. Hay mucha gente que opina que es como ver un documental, pero está claro que si no te gusta el cine histórico, o esperas una obra liviana para pasar el rato, no debes elegir esta película. Aunque al principio cuesta un poco meterse en la historia, porque son muchos los temas que aborda, a mí consiguió engancharme y emocionarme.

“Ágora” es una aventura personal sobre el saber y la defensa de las ideas, es un espectáculo visual pocas veces visto en el cine patrio y una película, en definitiva, que vale para mí los seis euros que pagué por verla. También he de decir que hasta ahora
Alejandro Amenábar nunca me ha decepcionado y me parece uno de los directores españoles más serios e inteligentes.

sábado, 17 de octubre de 2009

Tokio Blues (Norwegian Wood)

No había leído nada del conocido escritor japonés Haruki Murakami y, francamente, tenía ya muchísima curiosidad. De hecho, mi acercamiento a la literatura oriental es más bien reciente y muy limitado, por lo que hace unos días decidí coger prestado en la biblioteca “Tokio Blues” (en el original “Norwegian Wood”), una de las novelas más aclamadas de Murakami. Y la verdad es que me ha encantado.

*** Spoilers ***

Toru Watanabe recuerda su juventud en
Tokio durante sus primeros años de universidad, etapa marcada por el suicidio de su mejor amigo del instituto unos meses atrás y la extraña relación que entabla con la antigua novia de éste, Naoko. La chica sufre un fuerte desequilibrio desde la muerte de su novio y termina internada en un centro psiquiátrico en el campo, donde intentan que se recupere mediante la vida sana y la tranquilidad.

Mientras, Watanabe conoce en la universidad a Midori, una chica llena de vida y que sin embargo se ha visto sacudida también por la muerte de sus padres, tras largas y penosas enfermedades. Midori es muy espontánea y le ofrece al joven nipón lo que Naoko no puede darle: compañía, conversación, cariño y ese trocito de amor que Watanabe busca incansablemente sin encontrar. Él se debate entre la fidelidad a Naoko, con la que le espera un futuro incierto y señalado por la tragedia pero a la que le une un lazo invisible que no es capaz de cortar, y los sentimientos que ya afloran por Midori. Pero más allá de un pequeño trío amoroso, “Tokio Blues” supone un paseo por la vida y la muerte, el sexo y la abstinencia, el amor y la amargura.

*** Fin de Spoilers! ***

La novela habla sobre todo de sentimientos, de vivencias que obligan a dar un paso hacia la madurez, de la familia, de la muerte como parte de la vida y de cómo todo eso se entremezcla. Los tristemente conocidos suicidios en jóvenes japoneses, segundo país con más índice de este tipo de muertes tras Rusia, cobran en estas páginas una trágica importancia. La época en la que se desarrollan los hechos del libro, los últimos sesenta, supone también un cambio en la sociedad de muchos países, incluido el rígido modo de vida nipón.

El modo de narrar de Haruki Murakami está muy influenciado por la literatura occidental, aunque mantiene algunas de las costumbres tradicionales japonesas en sus protagonistas. Se observa un interés especial del autor por la música clásica europea y también por los nuevos ritmos americanos que sus personajes escuchan con deleite. El título original anglosajón de la novela, “Norwegian Wood”, corresponde, de hecho, a un
famoso tema de los Beatles.

"Tokio Blues", escrita en 1987 pero publicada mucho más tarde en España, es una novela maravillosa, con mucha sensibilidad y que aúna a la perfección momentos de absoluta relajación paisajística con párrafos repletos de intranquilidad y sufrimiento. Muy recomendable para casi cualquier tipo de lector. El director vietnamita Anh Hung Tran está rodando también la versión cinematográfica del libro, que se estrenará el año que viene.


(...) Las cosas fluyen hacia donde tienen que fluir, y por más que te esfuerces e intentes hacerlo lo mejor posible, cuando llega el momento de herir a alguien lo hieres. La vida es así.