Ayer se me pasó por la cabeza un hecho escalofriante. Resulta que por el mes de octubre pasado vi en la tele una película que se titulaba “The dead girl” (“La chica muerta”). No sabía de qué iba ni quién la interpretaba, pero como era tarde y no tenía nada mejor que hacer, me puse a verla. No tenía pensado ni siquiera comentarla aquí porque no me pareció una gran película, aunque tenía al menos el aliciente de que salía Josh Brolin, que siempre me alegra la vista, además de Brittany Murphy, actriz que suele gustarme. Murphy hacía el papel de la chica muerta, Krista, cuando precisamente el 20 de diciembre pasado ella misma encontraría la muerte.
(Puede que haya algún spoiler en esta entrada, aunque el título de la película no da lugar a mucha especulación sobre la suerte de la chica...)
La película no tiene nada de premonitorio en el caso de la actriz, por supuesto. Fue rodada en 2006 y en ella Brittany Murphy interpreta a una joven madre soltera, enganchada a las drogas, que se busca la vida como prostituta y acaba siendo víctima de un cruel asesino en serie. Podría decirse que era la típica chica sin suerte. El papel, eso sí, le iba a Brittany como anillo al dedo, especialista como era en adolescentes y post-adolescentes problemáticas o trastornadas de vida disoluta.
“The dead girl” analiza todo lo que rodea a la muerte de esa chica. Está contada en forma de pequeños capítulos, cada uno con un título, un punto de vista y unos protagonistas diferentes pero unidos por el nexo común de la “dead girl”. El primero, titulado “La extraña”, muestra la visión de la mujer que encuentra en el campo el cadáver. El hecho la perturba y le hace pensar en su propia vida, vacía e infeliz, dedicada al cuidado de una madre impedida gruñona y desagradecida. El caos que se ocasiona en el pueblo al saber que esa mujer rara y solitaria ha encontrado el cuerpo le da alas para atreverse a salir de su particular encierro.
En el siguiente fragmento, “La hermana”, toda una familia ha detenido su vida en el momento en el que desapareció su hija. Años después, la hermana de la desaparecida es una forense que soporta el peso de que su madre no viva más que para encontrar a su otra hija, con la presión que toda esa situación supone. El día en el que aparece el cuerpo de la chica, varios indicios confirman que puede ser el cadáver de su hermana, hecho que le sirve para liberarse por fin de su fantasma e intentar comenzar a vivir una vida normal al margen de la amargura de la espera y la continua búsqueda.
“La esposa” narra las sospechas de una mujer madura de que su marido está implicado en la desaparición de varias chicas en las últimas semanas. Sus salidas a horas intempestivas, el secretismo que mantiene con algunos departamentos de su almacén y otros comportamientos extraños la hacen ir un poco más allá y arriesgarse a descubrir lo que en el fondo sabe pero que no desea saber.
En el episodio titulado “La madre”, la madre de la chica muerta acude a su entorno con el objetivo de descubrir qué fue lo que le pasó a su hija, qué era lo que realmente deseaba y por qué se alejó de la familia. Una prostituta que compartía piso con ella le revela las ilusiones de la chica, sus pasiones, sus miedos y le hace conocer más a su propia hija.
Por último, en la última parte del film nos dan a conocer a “La chica muerta”, Krista, una joven alegre pero demasiado impulsiva, hiperactiva y depresiva, cuyo único objetivo es darle a su hija de cuatro años una vida mejor que la que ella tiene. Por eso, el día de su cumpleaños decide llevarle un gran regalo a la casa donde la niña está acogida, encontrando en su camino multitud de obstáculos, uno de ellos el insalvable de la muerte.
La película es un compendio oscuro de sufrimientos, donde una de las conclusiones más claras sería algo así como que “la vida es una mierda”. Está bien contada, con sus distintas versiones según el protagonista y los personajes son muy creíbles y muy francos. De hecho, el reparto cuenta con grandes nombres como Toni Collette, Mary Steenburgen, Giovanni Ribisi o Marcia Gay Harden, aparte de los anteriormente mencionados Brolin y Murphy. Tiene toques originales en su forma pero no pasa de ser una película normalita, entretenida, una historia muy trágica, muy cruda y muy oscura, pero que tampoco revuelve tanto como para retenerla en la memoria durante mucho tiempo.