Hace algo más de un mes se me estropeó el microondas. Simplemente dejó de calentar, aunque el resto de las funciones parecían normales: el plato giraba con normalidad y los indicadores de tiempo y potencia no parecían tener ningún fallo. Tras probar a cambiar los fusibles y ver que el aparato no reaccionaba, me vi obligada a comprar otro nuevo, ya que llevarlo a un servicio técnico no me compensaba. En la ferretería donde adquirí los fusibles me comentaron que era habitual que los microondas fallaran en uno o dos años, sobre todo los de gama baja, ya que mucha gente iba a su negocio a preguntar por los mismos fusibles y otras piezas de repuesto para hornos.
Cuando el calentador eléctrico que tengo se reventó, hace apenas unos meses, acababa de cumplir 2 años instalado. El fontanero dijo que posiblemente se debía al exceso de presión, algo que unido a la ingente cantidad de cal que lleva el agua de esta isla, había hecho que el calentador no aguantara. Es precisamente la cal la que obstruye la mayoría de los electrodomésticos que utilizan agua, como las lavadoras. La mía se desbordó hace cuatro días y en el filtro encontré un arsenal de piedras, tierra y porquería similar (además de una moneda de dos céntimos). Y me pregunto yo, si los fabricantes saben que la presión de agua es lo que revienta habitualmente un calentador o que la cal es la que daña las lavadoras, no pueden diseñar esos electrodomésticos de modo que esos problemas les afecten menos? No pueden o no quieren?
Hace apenas un año me compré un reproductor de mp3 para ir a correr, el más sencillo y básico que encontré. Antes de eso tenía un mp4 al que la batería le duró también aproximadamente dos años antes de aguantar ya menos de una hora estando totalmente cargada. En la misma tienda donde me lo había comprado me explicaron que esas baterías vienen preparadas para funcionar exactamente ese tiempo, un par de años, y que luego, sin saber cómo ni por qué, mueren definitivamente o su duración se reduce a un cuarto del tiempo que indica el manual del producto.
El caso es que con mi particular rebelión de las máquinas en casa (os recuerdo que mi portátil necesitó un formateo hace unas semanas y la fuente de alimentación de uno de mis discos duros externos también murió en las mismas fechas) se me ha dado por pensar en la obsolescencia programada. Aunque muchos conoceréis el término, se trata básicamente del tiempo que va a durar un producto, designado sin nosotros saberlo desde la misma fábrica. El producto funciona perfectamente hasta que un día, sin motivo aparente, deja de funcionar. El motivo real es que ese aparato ha sido programado para fallar tras ese tiempo de uso, con la clara intención de que lo deseches y adquieras uno nuevo, más moderno y atrayente.
Yo pensaba que en época de crisis los servicios técnicos estarían a rebosar. La gente llevaría sus electrodomésticos estropeados e intentaría arreglarlos antes de comprar uno nuevo. Pero, como he podido comprobar con mi microondas, económicamente no compensa arreglar algo que, de todas maneras, volverá a fallar en breve porque está programado para ello sin nosotros saberlo. Las nuevas versiones de ese mismo producto son más llamativas, modernas y las facilidades de pago inclinan totalmente la balanza hacia su adquisición.
Mis últimos tenis de correr, unos Nike Air Pegasus me salieron baratísimos porque son la versión inmediatamente anterior de los actuales Nike Zoom Vomero, que cuestan más del doble. Pero los míos están igual de nuevos y me hacen el mismo servicio, aunque a menos de la mitad de precio. Mientras el producto no se rompa todavía es aceptable, pero cada vez se programan fechas de caducidad más próximas para objetos que antes aguantaban décadas enteras antes de pasar a mejor vida. No sólo hablamos de electrodomésticos, sino también de automóviles e incluso modas, que cada vez son más efímeras. Todavía me pongo un vestido que usaba mi madre en los años 60, perfectamente conservado después de innumerables lavados. Cuántas prendas de ropa compradas en la actualidad tenéis vosotros que aguanten sin estropearse más de dos o tres años?
TVE emitió hace unos meses un interesantísimo documental titulado "Comprar, tirar, comprar", donde se plasma a la perfección el objetivo de las grandes compañías a través de la obsolescencia programada y los perjuicios que esa práctica causa tanto a nivel ecológico como social. Cada persona genera más de 350 kg. de basura al año, gran parte de ella electrónica, difícil de reciclar y altamente contaminante. Estoy segura de que casi todos vosotros tenéis una magnífica cámara de fotos que se ha quedado desfasada a los dos meses de comprarla o un ordenador de última generación que ya se ha convertido en penúltima generación nada más salir de la tienda. Diariamente vemos cómo la gente se deshace de aparatos estropeados o que ya no cumplen las funciones para los que estaban diseñados y, cuánto más compremos, más tendremos que tirar después.
Nos crean la necesidad de comprar lo último desde que compramos lo anterior. Yo soy una persona con gran fidelidad tanto a las personas como a lo material y no me gusta nada tener que cambiar algo con lo que estoy contenta. Cuando un producto se me estropea me cuesta muchísimo tirarlo y comprar uno diferente, del que tengo que aprender de nuevo el funcionamiento y características. Es algo que no me motiva en absoluto, por lo que la obsolescencia programada es para mí una gran putada programada.
*** En las primeras fotos podéis ver las interioridades de mi viejo microondas y las del filtro de mi lavadora, que tenía tierra y cal como para levantar un muro de contención anti-tsunamis :D
martes, 13 de septiembre de 2011
Obsolescencia programada
Etiquetas: CIENCIA Y TECNOLOGIA, CURIOSIDADES, PERSONAL
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Cry Little Sister
Como el otro día publiqué la reseña de "Jóvenes ocultos" hoy se hacía inevitable poner un tema de su maravillosa banda sonora. Y una de las canciones más representativas de la película es este "Cry little sister", interpretado por Gerard McMann y que ya JuanRa Diablo citó en uno de los comentarios del post.
Esta canción es la más conocida de su autor, un británico que ha dedicado gran parte de su carrera a componer para otros artistas. Entre otros, ha escrito canciones para Roger Daltrey, Chicago o Vonda Shepard. "Cry little sister" fue compuesta en 1987 por McMann junto con Michael Mainieri, expresamente para la película "The Lost Boys". El tema también se incluyó en el DVD de la posterior secuela.
La banda sonora no está disponible en Spotify y tampoco el tema original, así que os dejo el enlace al vídeo de YouTube con la canción (contiene algún spoiler! de la película) y más abajo el habitual reproductor de GoEar. Disfrutad con el "Cry little sister" de Gerard McMann y el recuerdo ochentero de sus "Jóvenes ocultos".
martes, 6 de septiembre de 2011
Amigurumi Kokeshi Doll
En el pasado Salón del Manga de Tenerife puse a la venta entre mis amigurumis estas kokeshi dolls, unas muñequitas típicas japonesas hechas a mano que originariamente eran de madera. El icono de la kokeshi ha evolucionado y ahora ya se elaboran en otros muchos materiales, entre ellos, lana ganchillada.
En internet encontré un patrón gratuito que yo adapté tanto en tamaño como en algún otro detalle, para confeccionar mis propias kokeshi dolls. Las hice de varios colores y la verdad es que tuvieron muy buena acogida entre los visitantes del stand. Miden apenas seis o siete centímetros y son ideales para colgar en un bolso, por ejemplo.
Si me seguís en Twitter (podéis hacerlo desde el widget de la barra lateral) posiblemente ya las habríais visto en su momento, puesto que publiqué una foto de ellas en primicia justo antes del comienzo del Salón. A que son muy monas?
Etiquetas: AMIGURUMI
viernes, 2 de septiembre de 2011
Jóvenes ocultos
Originalmente titulada “The lost boys”, esta película dirigida por el irregular Joel Schumacher en 1987 se convirtió en una cinta de culto que aborda el tema de los vampiros como esos muchachos descarriados, excesivos, violentos y engreídos que se saben por encima del bien y del mal gracias a la vida eterna que corre por sus venas. Pensar en vampiros ochenteros es pensar inevitablemente en Kiefer Sutherland, líder de esta banda de jóvenes marginados que desafían lo establecido y campan a sus anchas por el pueblo californiano de Santa Carla.
Aunque esperaba que con los años me chirriaran muchísimos detalles del film, la verdad es que me sorprendí a mí misma disfrutando de nuevo con la historia de esta peculiar familia (dos hermanos, una madre recién divorciada y un abuelo más para allá que para acá) que se instala en una zona azotada por extrañas desapariciones y bajo sospechas de la existencia de vampiros. Entre el terror, la fantasía y la comedia, Schumacher consigue facturar un producto bastante ágil, con interpretaciones memorables (adoro al binomio de los dos Coreys, que aquí están sublimes en su primera participación juntos: Corey Haim y Corey Feldman) y unos efectos especiales no tan malos como cabría esperar, con un toque gore final un tanto disparatado, eso sí.
Supongo que a los que no la vieron en aquella época la película les parecerá floja o incluso malilla, pero el espíritu de los ochenta está perfectamente plasmado en todas las escenas. Además la estética es de lo más interesante y la música acompaña a la perfección el desarrollo del film, con auténticos temazos como el “People are strange” de los Doors en una genial versión de Echo & The Bunnymen, “Don’t let the sun go down on me” de Roger Daltrey o el tema central, “Cry little sister” a cargo de Gerard McMann.
*** Spoilers! ***
A mí esta película me produce una sensación de nostalgia muy agradable y prefiero obviar los detalles negativos y centrarme en lo divertido que resulta escuchar a Corey Haim decirle a su hermano (Jason Patric): “my own brother, a godamn shit-sucking vampire! Wait’ll mom finds out!”, que en el doblaje español creo que se tradujo como “mi propio hermano es un vampiro de mierda! Verás cuando mamá se entere!”. Toda esa inocencia, esa naturalidad de normalizar lo sobrenatural, le dan a “Jóvenes ocultos” un encanto maravilloso.
Otra escena fantástica es la de las pruebas que los pequeños Coreys hacen al personaje de Max cuando va a cenar a su casa, para comprobar si es o no un vampiro. Resulta divertidísima para mi gusto. Además, la idea de tener que matar al vampiro jefe para que los demás vampiros se conviertan igualmente en mortales me parece original e interesante.
*** Fin de Spoilers! ***
En 2008 se hizo una secuela que lleva el infame título de “Jóvenes ocultos 2: Vampiros del surf”, en la que sólo se atreve a repetir Corey Feldman. Pero no sólo se atrevió con ésa, sino que el año pasado reincidió con la tercera parte de la saga, “Jóvenes ocultos 3: Sed de sangre”, que ni siquiera se estrenó en cines. No las he visto pero, obviamente, no las recomiendo.
“Jóvenes ocultos” es la película ideal para ver en grupo y recordar aquella época en la que los malos iban en moto, fumaban, llevaban ropa de cuero y muñequeras de pinchos. No hay que perder de vista el hecho de que se trata de una peli ochentera con todo lo que eso conlleva, con estética de aquella época y con calificación para “casi” todos los públicos, así que la mirada debe hacerse en consecuencia si se quiere disfrutar.
Puntuación: 8 sobre 10.
Etiquetas: CINE
miércoles, 31 de agosto de 2011
I just want to make love to you
Después de una semana de formateos, reinstalaciones e intensa vida social al margen de internet, retomo los miércoles musicales con un tema que muchos reconoceréis sin duda al darle al play. La canción que hoy suena en Lillusion se titula "I just want to make love to you", y es quizás la más conocida de Etta James gracias a que sonó en un anuncio de Coca Cola light en 1996.
Puede que el nombre de Etta James sin embargo no os diga gran cosa, a pesar de que en los años sesenta fue una destacada cantante estadounidense de blues, gospel y soul, con una voz muy profunda y característica. Su adicción a la heroína, que la obligó a ingresar en clínicas de desintoxicación periódicamente, no le permitió tener una carrera más estable y exitosa
En su edición original en 1961 la canción "I just want to make love to you" fue la cara B de otra gran pieza de James, "At last". Como no podía ser de otro modo, esta canción ha tenido innumerables versiones a lo largo de los años, por parte de los Rolling Stones, Chuck Berry, Grateful Dead o The Animals, entre otros muchos.
Esta semana pues digamos sin tapujos que lo que queremos es hacer el amor mientras escuchamos "I just want to make love to you" de Etta James.
Aquí el enlace a la canción en Spotify.
Etiquetas: MUSICA
martes, 30 de agosto de 2011
Luther
Había leído cosas muy positivas sobre “Luther”, una serie de TV producida por la BBC. Tanto Akane y Pedro en sus Twitter, como Ger en su blog La eternidad y el cine, la habían recomendado encarecidamente y la verdad es que no me ha defraudado en absoluto, más bien al contrario: se trata de uno de los productos televisivos más completos que he visto en los últimos tiempos.
Es bastante corta (la primera temporada son seis capítulos y la segunda tan sólo cuatro) pero condensa en unas pocas emisiones todo lo necesario para un visionado absolutamente perfecto.
Lo primero, decir que la manera de rodarla es muy peculiar, con un estilo muy cinematográfico, algo típico de la cadena británica en todos sus productos. Difiere además en el enfoque de los temas, con menos moralina que las series policíacas estadounidenses y un toque quizás más realista, aunque no exento de cierta truculencia. Nos plantean historias desgarradoras, extremas, pero al mismo tiempo cercanas y naturales. Los casos que se tratan aquí ahondan en la inestabilidad de la gente corriente, pequeños desequilibrios que a veces pasan tan desapercibidos que parece impensable que puedan abocar a cometer un crimen.
El protagonista principal de la serie es John Luther, un enorme policía negro interpretado magistralmente por Idris Elba. Luther es admirado en su departamento por su dedicación al trabajo pero también temido por sus imprevisibles arranques de ira y sus actuaciones rayantes en lo intolerable y lo ilegal.
*** Spoilers! ***
Luther se debate constantemente entre su deber profesional y su tortuosa vida personal, que le aleja una y otra vez del camino marcado como correcto para su cargo. Los casos a los que se enfrenta son espeluznantes y acaban afectando a su entorno de forma directa. A las complejidades de su día a día se une la perturbadora relación que mantiene con Alice Morgan, una sospechosa que maneja con sorprendente inteligencia el poder de enviar a Luther al infierno o rescatarlo del abismo.
*** Fin de Spoilers! ***
Sin adentrarme más en los detalles del argumento, cada capítulo tiene un hilo conductor común a toda la serie y una historia nueva que se resuelve en cada episodio, algo que me gusta especialmente y que le da cierta autonomía. No son episodios autoconclusivos al uso, sino que mantienen un fuerte nexo con la historia principal y van desarrollando los personajes de una manera natural, incluso los trabajados secundarios. Eso sí, la presencia de Idris Elba como John Luther es imponente, llena la pantalla de una manera que pocos actores han conseguido hacer para mi gusto.
Por otro lado, los guiones de Neil Cross son sólidos y los finales de los capítulos son maravillosos e imprevisibles. La fotografía está muy cuidada (los planos de la sala de interrogatorios son sublimes) y la música adereza a la perfección la atmósfera opresiva de “Luther”. Destaca especialmente el tema de Massive Attack elegido como cabecera, “Paradise circus”, totalmente envolvente, pero cada episodio cuenta con una selección musical diferente, muy certera.
En definitiva, una gran serie, muy intensa, que estrenará su tercera temporada en breve. Esperemos que continúe manteniendo alto el listón.
Puntuación: 9 sobre 10.
Etiquetas: TV
sábado, 27 de agosto de 2011
Formateando
Pues como el mismo título del post indica, estos días he estado ausente porque mi ordenador ha tenido que sufrir un formateo de urgencia. Bueno, realmente ha sido premeditado porque mi Toshiba llevaba ya varios días fallando más de lo normal y, después de cinco años sin tocarlo, se hacía más que necesaria una limpieza a fondo. Y como las cosas se hacen bien o no se hacen, pues decidí formatear directamente todo el disco y reinstalar el Windows.
El caso es que GeekDraz me echó una mano con ello (más bien las dos, que yo me acerco peligrosamente a la nulidad en estas cosas técnicas) y mi portátil vuelve a funcionar perfectamente por ahora. Aún estoy reinstalando programas y copiando el material que había grabado en los discos duros externos, así que hasta la semana que viene ya no publicaré nada en condiciones. Sé que sabréis perdonarme :P
Si me seguís en Twitter seguro que habréis estado al tanto de este proceso de formateo lo suficientemente traumático como para mantenerme de los nervios durante los últimos días. Ahora, más calmada, ya tengo el cerebro a punto para retomar la actividad intelectual. Más allá de interjecciones y de hacerme admiradora compulsivamente de páginas de Facebook de contenido dudoso, se entiende.
Mientras, disfrutad del finde que yo haré lo mismo :D
Etiquetas: BLOG Y BLOGS, PERSONAL
martes, 23 de agosto de 2011
La carretera (The Road)
Siempre que se adapta al cine un libro que me ha gustado mucho no puedo evitar sentir cierto temor. Soy consciente de que son lenguajes distintos, que la adaptación cinematográfica puede tener altas dosis de libertad creativa y que, por fuerza, la visión del director ha de ser diferente a la del escritor. Aun así, es inevitable desear que hayan hecho un buen trabajo y que hayan respetado todos esos detalles que me encandilaron de la obra literaria.
Y la película “La carretera (The road)” he de decir que no me ha decepcionado. El director australiano John Hillcoat ha captado a la perfección el ambiente decadente y enfermizo de la novela de Cormac McCarthy y ha mantenido sus principales hilos argumentales, en un guión a cargo de Joe Penhall. El resultado es un film duro, triste y gris, con unos protagonistas desconfiados y terriblemente atemorizados por el mundo que les rodea.
*** Spoilers! ***
Viggo Mortensen interpreta sobriamente a un hombre que camina incansablemente con su hijo por una carretera sin origen ni destino conocido. Su objetivo, avanzar hacia el sur y alcanzar el mar, donde puede que todavía haya algunos supervivientes, como ellos, del holocausto que ha asolado el planeta. Pero nada es seguro, nadie es fiable, ninguna es la respuesta. Ladrones, caníbales, marginados, asesinos… ellos son los que pueblan un terreno yermo en el que las catástrofes naturales son una amenaza continua. Todas esas pobres personas andrajosas y solitarias, anónimas y asustadas, constituyen la postal desoladora de un mundo vacío de toda esperanza.
*** Fin de Spoilers! ***
La película es, en definitiva, una buena adaptación de la novela “La carretera” de Cormac McCarthy, y refleja de forma muy acertada el universo post-apocalíptico creado por el escritor norteamericano. La fotografía del español Javier Aguirresarobe es absolutamente impecable y la música compuesta a medias por Warren Ellis y Nick Cave (este último colaborador habitual de Hillcoat) transmite toda esa soledad que atraviesa la pantalla desde las miradas del hombre y el chico.
El libro me emocionó más que la película, todo hay que decirlo, y me mantuvo más en vilo, porque quizás transmite todavía menos esperanza dentro de la infinita tristeza de ambas obras. Aun así, la película es muy recomendable.
Puntuación: 8 sobre 10.







