miércoles, 25 de julio de 2007

Prince

Posiblemente uno de los artistas más rompedores de finales del siglo pasado fue Prince. Nacido en Minneapolis (EEUU) en 1958, editó su primer disco a los 20 años, convirtiéndose muy pronto en todo un referente de la música funky negra de la época, en clara competencia con el otro ídolo de color del momento, Michael Jackson.

A principios de los 80 cosechó sus primeros éxitos junto con la banda The Revolution, que lo catapultaron a lo más alto de todas las listas musicales. Temas como el que suena “Purple rain” (banda sonora de la película del mismo nombre) o “Kiss” son hoy grandes clásicos. En sus inicios se mostró como un auténtico virtuoso instrumentista que además sabía vender su imagen y disfrutaba confundiendo a crítica y público con su ambigüedad sexual.

Sus experimentos y cambios musicales son por todos conocidos, desde las mezclas de diferentes estilos hasta sus cambios de nombre constantes debido a problemas legales con su discográfica. Durante una época pasó a ser conocido simplemente como un símbolo mezcla de lo masculino y lo femenino (
Love Symbol) y posteriormente se le denominó “El artista anteriormente conocido como Prince”. Casi recuerda al conflicto de Tamara en España… salvando las distancias en lo relativo al talento, por supuesto :P

Ya convertido en ídolo de masas, en la década de los 90 cambió de banda, tocando con
New Power Generation (NPG) desde su álbum “Diamonds and Pearls”, y con los que sigue colaborando en la actualidad. Fueron años difíciles para la progresión del artista, con serios problemas con una gran compañía discográfica como Warner Bros que no le daba toda la libertad que él deseaba. Limitaron incluso sus colaboraciones con otros sellos y hundieron su imagen pública hasta el punto de que a finales de esa década Prince parecía acabado como compositor, músico y artista.

El resurgir se produce cuando finaliza el contrato con Warner. Prince retoma su nombre artístico original y comienza a ser reconocido como uno de los músicos más influyentes de los últimos años. El ego se le sube de tal modo que decide
regalar su último disco, editado hace apenas unos días, con un famoso periódico británico, hecho que no ha gustado nada a la industria musical. Como toda estrella (que lo es), Prince tiene su puntito de arrogancia pero ha llegado a un momento en su carrera en el que puede permitirse hacer casi todo lo que se proponga.

Tuve la suerte de ver a Prince & New Power Generation en un concierto multitudinario en el Monte do Gozo de Santiago de Compostela en 1992 y sólo lamento no haber sabido apreciar aquel momento lo suficiente. Por entonces yo sólo conocía un par de canciones suyas y su afición por jugar con la sensualidad en sus vídeos, bagaje claramente insuficiente para poder disfrutar de esa actuación irrepetible. Hoy por hoy me gusta mucho más lo que hace y lo que ha hecho y valoro la lucha que tiene por trabajar como quiere y seguir ofreciéndonos pequeñas joyas musicales como este clásico inolvidable “Purple rain”.

2 comentarios:

  1. Buenas:

    Cada vez que escucho hablar o leo algo acerca de este personaje, me recuerda el concierto que había dado en Compostela en el Monte do Gozo. De teloneros habían traído a Marc Parrot que en aquel verano promocionaba su primer disco "Sólo para locos". Realmente fue lo mejor de todo el concierto. En cuanto a Prince, realmente no me gustó mucho,... había llegado tarde y demasiado espectáculo de luces y efectos y poca "garganta". Al final para intentar animar a los que estábamos allí, se dedicó a repetir constantemente aquello de "San-ti-a-gou". Si al principio del concierto estábamos metidos como Sardinas dentro de una lata, hacia el final podías bailar sin tropezar o sin recibir un pisotón o un codazo del de al lado.

    En cuanto al tema que había cantado de "Nothing compares 2 U", prefiero como lo canta Sidney O'connor.

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  2. Nimri, yo también guardo un recuerdo extraño de aquel concierto, pero no sabía si achacarlo a mi ignorancia del momento o a que realmente el concierto no fue demasiado bueno. Por lo que tú me cuentas parece ser que fue más de lo segundo que de lo primero, pero eso no quita que hayamos tenido la oportunidad de ver a un ídolo de escala internacional y un genio en toda regla de la música.

    Personalmente no me gusta la música en directo: me parece más ruido que otra cosa, incomodidad por todas partes, acoples... Prefiero apreciar todos los matices de una canción en su versión limpia, acústica si quieres en una pequeña sala, pero no en un macro concierto. Para gustos, claro está; habrá gente que disfrute muchísimo las actuaciones en directo y me alegro por ellos :D

    Yo también prefiero la versión del "Nothing compares 2 U" de Sinéad O'Connor, e incluso el "Kiss" de Tom Jones, pero hay otras muchas canciones de Prince que me encantan y que con el tiempo he llegado a valorar más que antaño.

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