Hacía mucho tiempo que un libro no me sobrecogía tanto. La lectura de “La carretera” me ha mantenido totalmente subyugada durante los días que ha durado, absolutamente fascinada por el universo gris y decadente que retrata Cormac McCarthy. La angustia me ha poseído en cada página, el dolor y la emoción me han embargado en cada nuevo amanecer de los protagonistas. Y me han encantado todas esas sensaciones.
*** Spoilers! ***
Un padre y su hijo sobreviven en un mundo post-apocalíptico, donde las cenizas lo cubren todo y el canibalismo ha pasado a convertirse en la única forma de subsistir para un gran sector de la población superviviente. La forma de vida que conocemos ha pasado a la historia y los dos protagonistas caminan sin descanso por una interminable carretera hacia la costa, con el único objetivo de encontrar a personas que todavía mantengan íntegra su salud mental y unirse a ellas.
Todos los días resultan iguales, tristes, agotadores, angustiosos. El miedo a quedarse dormido y no despertar jamás acucia al hombre, que trata de proteger a su pequeño hasta el final, protegerlo de lo que no debe saber, de lo que no debe ver, del inevitable mal que rodea ya todo lo que queda vivo en el planeta. Cada día es una lucha constante por sobrevivir, por encontrar algo de comida, por descubrir una señal humana en positivo. En el fondo, él sabe que no hay esperanza para nadie, y mucho menos para él, que poco a poco se consume debido a la enfermedad.
*** Fin de Spoilers! ***
No sé cómo describir cuánto me ha gustado esta novela. Decir que es “bonita” no sería muy coherente, puesto que su temática no invita precisamente a recrear la belleza ni la felicidad. Su lectura me ha impactado y me ha emocionado cada pocas páginas. El sufrimiento de los protagonistas se convirtió en el mío propio durante ese tiempo y los ojos se me humedecían con algunos párrafos especialmente crudos. Muchos no lo entenderán, pero para mí ésa es una sensación maravillosa que me hizo sentirme dentro de la historia, como si yo también caminara por esa carretera polvorienta y pegajosa.
Evidentemente, y por todo lo anterior, no es un libro recomendable para todo el mundo. Es una historia dolorosa, desesperanzada y oscura, por momentos muy cruel. Las descripciones del entorno son absolutamente desoladoras. La narración es un tanto críptica, sin capítulos ni secciones, simplemente separada por párrafos. Al principio sorprende por la falta de introducción: en ningún momento se explica qué ha ocurrido con el mundo para que haya desembocado en esa terrible situación, pero realmente eso acaba por ser lo menos importante. La Tierra agoniza bajo una capa de cenizas y restos orgánicos que algún día tuvieron vida y que hoy ya no representan más que un paisaje inerte, negro y hostil. Me ha fascinado. Hay que leerlo para saber lo que se siente.
Cormac McCarthy, autor también de otra novela llevada al cine con gran éxito, "No es país para viejos", escribió "La carretera" en 2006 y ganó con esa obra el Premio Pulitzer de Novela.
“Aunque supieras qué hacer luego no sabrías qué hacer. No sabrías si querías hacerlo o no”.
Puntuación: 10 sobre 10.















